CAPITULO OCTAVO
LOS MÉDIUMS DE APORTES Y OTROS

Moscas blancas son los médiums de aportes: tan escasos son. Sin embargo, muchos tienen las facultades e intentan desarrollarlas, sin conseguirlo; y ha de haber un motivo poderoso para esa... prohibición... Ya está escrito: prohibición.

Entonces diréis: ¿ Por qué teniendo uno esa facultad se le prohíbe ejercerla? La contestación es sencilla, aunque no sea muy convictiva para los traviesos y sobre todo para los amantes de lo ajeno.

Tenemos que explicarnos bien claro en este punto, un tanto delicado con arreglo a las leyes de propiedad privada.

Recopilemos los artículos de todos los códigos civiles y penales sobre el delito contra la propiedad privada en un artículo único, que diría así: « Todo el que toma algo contra la voluntad del que lo posee, comete delito de robo, hurto o substracción, penado con arreglo a circunstancias».

Como el aporte significa o puede significar en la materialidad, las tres cosas punitivas enunciadas, el gobierno del espiritismo, no podía dejar en libertad a los médiums de aporte y no los deja, sino que los dirige, y los espíritus que se encargan de acompañar al médium, le dan para aportar objetos que no pueden caer bajo la penalidad, ya que no perjudicarán mayormente a nadie.

Si se les dejara en libertad, los mismos enemigos del médium y del espiritismo lo incitarían y aun lo obligarían a tomar cosas y elementos que perjudicarían no tanto al propietario de la cosa, cuanto al administrador, encargado o responsable, lo que no puede consentir el gobierno del espiritismo, que es todo justicia en lo material y espiritual; y ved en esto que es justa la prohibición del uso de la facultad de aportes, como fue justa la prohibición de Moisés.

Hay otra razón superabundante pura esa prohibición o restricción, y es que, si el médium de aportes pudiera obrar libremente, hoy y antes de hoy, ante las necesidades a que se ha sometido la humanidad, cada médium de aportes tendría la vida del vago y cada día aportaría para sí propio lo que hubiera menester, y no sólo justo, sino con demasía: lo que confirma otra vez la justicia de la prohibición.

¿ Pero pensáis que no hay campo de acción más que grande, para operar el médium de aportes? Pensad que hay mucho acaparado por quien nada ha producido y aun diremos que es acaparado por el cohecho, la extorsión y la violencia, y ahí no cabe el delito, si en justicia el médium lo aporta.

Pero entended también que el espiritismo no puede equivocarse y no consentirá el aporte al médium para su propio provecho, tratándose de elementos de valor material comercial; pero sí, cuando una necesidad ineludible de otra forma lo exija, el médium de aportes, por mil medios, atraerá, o encontrará como hallazgo su remedio, de cuyos casos podríamos citar para estudiar, millones de ellos, si la falaz religión católica no los hubiera dicho milagros; pero algunos tomaremos en su lugar y desmentirán el milagro.

Yo procuro hablar de mis experiencias que, sin que deje de reconocer y valorizar las de los demás, en las mías tengo más motivo de afirmar; y como he dicho « Atraerá o encontrará como hallazgo su remedio», voy a exponer un caso, al parecer insignificante, que yo mismo he realizado inconscientemente hace poco tiempo, que confirmará lo que sostengo y pone de manifiesto que el fuerte deseo y una voluntad entera son la causa del aporte, cuando hay la facultad.

Yo, por causas varias, sufro una especie de congestión pituitaria, que a diario provoca un absceso de estornudo, que cuento entre 14 y 20, dejándome descansado por todo el día; pero en esos tres a cinco minutos, necesito un pañuelo para el humor y el mador que al final se pronuncia. Paso un mal rato si el absceso me da en la calle y se me ha olvidado el pañuelo.

He salido una mañana a una droguería, a 7 cuadras de mi domicilio. Hay unas cuantas señoras o señoritas y se me anuncia el absceso, tal vez por los olores de las drogas. El solo pensar que no tengo pañuelo y que no puedo evitar el absceso, haciendo un papel poco airoso, me hizo vibrar intensamente el deseo de mi pañuelo, que recordé y lo veía debajo de la almohada, donde lo coloco todas las noches.

Al tercero o cuarto estornudo ya atraía la atención y de mi rubor ya empezaba a sudar; registro de bolsillos en todas formas y el pañuelo no estaba; me corre el sudor por las sienes y en un movimiento instintivo de disimulo, me llevo la mano a mi sombrero para levantarlo y sacarme el sudor con la palma de la mano y... ¡ oh felicidad! ¡El pañuelo!... en mi mano, que valía en aquel momento toda mi decencia y mi alivio y... sí reconocí el gran fenómeno, el gran aporte, que para mí vale por todos cuantos haya hecho Moisés con sus siete plagas; y para el espiritismo, vale una confirmación convicta.

¿ Cómo se ha obrado tan simple cuanto grande aporte? Yo tuve una verdadera necesidad, que me provocó un deseo entero y éste creó una voluntad completa. Mi brazo Etéreo se alargó hasta donde estaba el pañuelo, lo desmaterializó y lo llevó hasta donde yo estoy, apareciendo materializado, pañuelo, en mi mano. Ahora me pregunto yo mismo. Yo be hecho aquel gran aporte. ¿ Por qué no los sigo produciendo? Entre muchas otras razones está la primordial: porque los aportes y por lo tanto la facultad de hacerlos, depende de que se haya traído esa facultad en misión y de la justicia del gobierno del espiritismo. Pero explica también que, en la necesidad, ese gobierno, autoriza y manda el aporte, siempre que el deseo sea entero y la voluntad completa.

Ahora viene el contra. El caso expuesto, por la acometida hecha por el mismo médium que hizo el aporte de la estola que describí atrás, nos comprueba que hay quienes se oponen a tocar el objeto que se propone aportar y ha de tenerse grandes luchas. La de un interesado y muchos en guardar el objeto aunque sea por oposición, y la mayor, para vencer la resistencia y peso del objeto. Dos cosas bien explicables a la razón y confirmadas por todos los médiums de aportes y videntes que lo siguen.

Otra cosa que debemos probar, es el consentimiento, restricción o prohibición de los aportes, por el gobierno del espiritismo. Pero está probado por sí mismo en que, el médium de aportes rara vez, o nunca, sabe ni puede decir lo que va a aportar, aunque lo vea, lo toque o desmaterialice, sacándolo de su lugar, y no logra llevarlo a donde está su materia, aunque se pierda, cayendo el objeto en el camino, ni burlará las leyes del gobierno del espiritismo. Ya hemos dejado descripto el aporte de la rosa de porcelana que el médium de aportes de esta Escuela, traicionándola y queriendo burlar la ley y aprovechar para sí la facultad, tuvo que recibir y firmar con ello la muerte de sus facultades, por traidor al gobierno y justicia del espiritismo.

Queda bastante probado que, la facultad de aportes, sólo se puede ejercer con conocimiento y consentimiento del gobierno del espiritismo; y lo mismo puede decirse más o menos rigurosamente para las materializaciones y otros fenómenos similares e intermedios.

Entonces, para tener buenos médiums de aportes y materializaciones, es preciso que tengan los médiums, como hábito, las cualidades del artículo 10 y un deseo entero y una voluntad completa y, además, ha de servir a una entidad defensora del Espiritismo Luz y Verdad, su régimen y su gobierno.