CAPÍTULO SEXTO
LOS MÉDIUMS PARLANTES

Esta es la facultad más provechosa y podríamos decir la llave económica del gobierno del espiritismo y de todos modos la verdaderamente inteligente.

Pero ya tampoco tenemos que alargarnos mucho, pues algo hemos adelantado cuando hemos discurrido sobre el idioma del sentimiento, que es el universal del espíritu, alargándonos lo suficiente al explicar el poliglotismo.

El médium parlante pasa por muchas alternativas en una misma posesión, a causa de los cambios de fluidos que se pueden operar por la variedad del pensamiento y por malones de espíritus detractores, que muchas veces acuden y encuentran siempre materia medianímica en los asistentes, para presionar al espíritu comunicante.

Hay realmente grandes fenómenos Psíquicos y físicos en todas las sesiones, mientras un espíritu se está comunicando; y si el médium no está bien desarrollado y en verdadera posesión, más de una vez es desalojado; pero, de todos modas, se aminora la lucidez, porque tiene que estar hablando y defendiéndose para no ser suplantado.

De aquí viene que muchas veces cambie do puntos en un tema; y es porque en su lenguaje, los espíritus detractores, le hablan y le contradicen. Es lo mismo que si vosotros estáis hablando o escribiendo y se os molesta con conversaciones y griterías que os cortan la palabra y la inspiración.

Cuando el médium parlante no es molestado y está en entera posesión, sus argumentos son claros y firmes y su tono de oratoria medido y comprensible y agradable hasta retóricamente, o demuestra visiblemente en la cara y facciones el estado psicológico, alegre, o triste, del comunicante.

Si el médium es de los grandes, es decir, es de los médiums misioneros, aprovechan siempre el tiempo; y mientras ha prestado su materia al comunicante, el espíritu del médium está en estudio en otra parte; y si el comunicante refiere, hechos históricos, el espíritu del médium los está viendo en el Éter, donde realmente quedan impresos e imborrables, aunque caminando eternamente; lo cual está probado en las leyes del sonido y lo refieren como videncia, después de dejar la posesión.

Algunos hemos escrito y se darán cuando podamos imprimirlos 12 tomos de comunicaciones; bajo el título de « Filosofía enciclopédica» o «Año Espírita».

El caso sublime es éste:

Ha coincidido nuestra sesión con la que en otro mundo tenían. El médium de aquel consejo tiene afinidad con el médium nuestro y ambos espíritus, médiums de consejos, y por lo tanto están bajo la misma tutela de los consejos superiores, y son por su progreso, facultados para todo lo que sea llevar luz a sus consejos.

Como han coincidido las sesiones, lo que no ocurre muchas veces, por la diferencia de los días de un mundo a otro, aprovechan la oportunidad, y el de Venus, por ejemplo, se comunica en la Tierra por nuestro médium y el nuestro se comunica en Venus, por la materia del que nos está hablando a nosotros; pudiendo, por consiguiente, saber aquí lo que hacen allí en aquel mismo instante y ellos lo que nosotros hacemos en el mismo momento,

El Espíritu de Venus, que está hablándonos, nos advierte el fenómeno; los videntes lo han visto y nuestra médium nos ha referido su posesión allí. ¿ Qué cosa más bella y grande queréis que obre la política del Creador y gobierno del espiritismo? ¿ Qué más habría que decir de lo grande de la misión de los médiums, que obrar ese sublime fenómeno, por el que los dos mundos se están hablando íntimamente como hermanos y como políticos, o como miembros de un mismo gobierno?

Para que un jefe de estado se comunique con otro directamente en 1a tierra, ya veis qué enormes gastos tiene que hacer; para comunicarnos con mundos muy remotos, no nos cuesta más que llamar por un médium: no hay otro gasto. Y si lo hacemos con mundos lejanos, transponiendo atmósferas y sistemas, ¿ cuánto más fácil nos puede ser comunicarnos con cualquier punto de la tierra? Cada médium, pues, es una estación inalámbrica transmisora y receptora y esto confirma prácticamente las cualidades que le hemos dado al médium, de Dínamo y de Pararrayos.

El peor momento del médium parlante, es él en que se pone a disposición para la posesión.

Empieza a emitir sus ondas luminosas y sonoras, que vibran instantáneamente en cuantos mundos y espíritus están en relación (y hay muy pocos o ninguno que no lo están), e inmediatamente, el cuadrante de la justicia del espiritismo, manda rigurosamente el espíritu, que acudirá a aquel llamado; y aunque miles están alrededor apiñados y queriendo entrar a la posesión, llega de fuera o es designado uno de los presentes y deben todos los demás ceder su voluntad y oír al designado y lo oyen.

Hay algunas veces, sin embargo, luchas terribles entre ellos por tomar al médium y alguna vez han estorbado al mandado por la ley, que no ha podido desempeñar su cometido, y ha tenido que retirarse lleno de dolor, porque siendo un espíritu de luz y amor y de otro mundo, no puede usar de las armas de injusticia y fuerza bruta, que usa sin conciencia ni miramiento el detractor de la causa grande, o acaso como enemigos individuales del comunicante, de lo que algún caso hay anotado en los anales de esta Escuela, para la « Filosofía Enciclopédica».

Además de estos casos de irrupción brutal, de un malón de espíritus, o aberrados, que hace luchar terriblemente al médium, hay el caso generalmente frecuente en todas las sesiones, y es la mala e imprudente curiosidad y no pocas veces la maldad refinada de algunos o muchos visitantes, que miran fijamente al médium como algo raro, creyendo de la posesión todo, menos lo que es. Esas miradas de estupidez, o de odio espiritual, cuando no es también personal o por envidia de las facultades y de algo más criminoso, hieren terriblemente al médium, y entonces su espíritu lucha titánicamente, hasta que da posesión u quien corresponda. Pero él, en vez de retirarse a estudiar o solazarse entre los afines de otros mundos, se ve precisado a quedarse cerca, vigilando por su propia materia.

Si esto lo hemos observado en esta Escuela (que es el tribunal del gobierno del espiritismo para la tierra, quieran o no quieran reconocerlo los espiritualistas, y que no sólo juzga y sentencia, sino que, por derecho, dispone de todo el poder del gobierno universal del espiritismo), ¿ qué no hará el detractor en los centros de amalgama espiritualistas, que están a su entero servicio? Allí es poco menos que imposible al médium dar entrada a un espíritu de plena luz ( que tan poco acuden), pero sí van espíritus de media luz para fustigar, pero no los oyen y sufren él y los médiums, cuando éstos no son también instrumentos propios del detractor; que si son de éstos, la mixtificación y la superchería, es en todos los momentos lo que allí se hace.

El médium parlante que está dentro de la ley de mediumnidades, está inmunizado de recibir daño en su materia en la posesión; pero no está libre de las luchas que debe sostener y ganar siempre. con su propia fuerza, siempre superior a cuantas fuerzas acumule el detractor y nunca es vencido espiritualmente; pues está en su mano rechazar a todos, cuando al tomar posesión hay lucha, que no le deje ver claro a quien recibe.

Él médium de ley que describimos, tiene todas las atribuciones de justicia y muchas veces aprisiona a un detractor y lo obliga a comunicarse y confesar su maldad y es el triunfo más señalado que apunta en su haber, porque desbarata y desbanda a la pandilla opositora, que huyen corridos y avergonzados, lo mismo que una banda de facinerosos que se logra apresar a su jefe.

La posesión de un espíritu de luz, se verifica dulcemente, y con beneficio para el médium, y es totalmente ocupado su cuerpo, obrando en realidad, como si fuera el espíritu propio.

El espíritu de media luz, si es afín, toma también totalmente: no siendo afín, toma solamente en los centros vitales y linguales. Y si es un espíritu de tinieblas, o por primera vez que lo traen por amor o por justicia, no toma más que para vibrar, los centros sensibles; y está ayudado y sostenido por sus guías y los familiares del médium. En este caso, el espíritu del médium, insensibiliza lo más posible a su materia, que por su ley, repulsaría a ese espíritu pesado, que ningún beneficio puede dejar a su cuerpo; pero que el espíritu no puede eludir la ley del sacrificio y pone en posesión al espíritu que debe justificarse, o que la justicia lo señala, por cualquier causa.

Cuanto más ilustrado sea el médium, más grandes espíritus puede recibir. Pero la buena voluntad del médium, suple muchas deficiencias de su ilustración: le costará más al espíritu expresarse con buena literatura, pero sí le será fácil traducir el lenguaje del sentimiento, al idioma nativo del médium.

Por esto es recomendable una buena educación dicente y oral de los médiums parlantes y habrá ganado él, porque le trabajará mucho menos el espíritu su cerebro y el espíritu comunicante trabajará también mucho menos, pudiendo así tener peroraciones todo lo largas requeridas por un tema.

Por fin, deben entender los médiums y sus directores, que no han de tomar posesiones innecesarias, por la misma seriedad y dignidad del espiritismo, como tampoco hacer, ni pretender singularidades en el trato, ni tener preferencia por este o aquel espíritu, en justicia; que cuando es la afinidad la que atrae un espíritu, ya tiene en la ley sus prerrogativas, de las que justamente puede usar.

La grandeza del espiritismo para el régimen del mundo, la vais a comprender en el siguiente hecho realizado en esta Escuela, en un momento difícil, en que los detractores de la gran causa hicieron una de las suyas.

Es asesinado en 1912, un jefe de gobierno que es un misionero que obedecía bien a la inspiración y a los avisos escritos que esta Escuela le diera, para preparar las cosas a un buen camino para la fraternidad humana; y supo poner el dedo en la llaga, siendo presidente de ministros, y hace una ley por la cual no pueden establecerse más congregaciones religiosas en esa nación y aun corta las relaciones con el Vaticano; y dicen que el asesino era anarquista. ¡ Qué cosa rara! Ese hombre, que se pone frente a frente del Vaticano y los anarquistas están contra el Vaticano, y ha de ser un anarquista el que asesina al que lleva a la política lo que los anarquistas quieren... Este no es lugar de un juicio; pero filosóficamente estudiado, resultará que el crimen salió del castigado por la ley prohibitiva.

Pues bien: al tener la primer noticia, la Escuela vió que no había tiempo que perder, para poner una valla al torrente que se iba a desbordar, y llamó en el mismo día a consejo, al que asistían seis médiums, que por orden, tomaron en posesión cada uno un espíritu: el del asesinado, al de su fuerte guía, y en desdoblamiento, los espíritus de tres jefes de tres naciones, presidiendo la Conferencia-Juicio el consejero Juan Bautista, por la médium del Consejo.

Yo, en calidad do mayor por este tribunal y actuando de secretario autorizante por el consejo superior, requerí confesión al espíritu del asesinado, que, aunque un tanto atribulado, asistido por su fuerte guía, dijo: « Nada hay en mí que remuerda en mi conciencia; no tengo enemigos civiles, ni aun políticos; esto lo veo bien ahora, y el hilo del crimen sale de mi patria... ¡ Pobre patria mía! Poco te serví y mucho quería hacer por tu entera libertad... « Empezaba a decaer y pedí que lo cubrieran para llevarlo u descansar, quedando la médium en silencio, pero guardándolo posesionado».

Su guía hizo la historia de espíritu, confesando la misión de su guiado asesinado: pero aseguró: « Se cumplirá todo el destino a pesar de las debilidades de los jefes de estado y de las imposiciones del Papado».

El jefe de esa nación confiesa también la misión de su ministro y la suya. «Con él, dijo, yo podría cumplir la mía, que ya hemos empezado; sin él, que es insubstituible por ahora, no puedo asegurar que podré cumplir». Efectivamente, no ha cumplido.

Otro jefe de nación cantó las glorias de la otra y la admiración que tenía por el asesinado. « En cuya muerte, dijo, el mundo liberal ha perdido su mejor paladín; yo y mi pueblo estamos con ese pueblo noble; pero este crimen precipitará al mundo en la gran hoguera que está preparada y que mis esfuerzos no podrán evitar».

«Yo el último, por más viejo y más herido, dijo el otro jefe de nación. No es sólo ese el sentenciado; hay otros más, y no será extraño que me toque a mí el más cercano luto» - ¿ Cómo, viejo querido, le dije, tú temes también?... - «No sólo temo; estoy seguro de lo que digo: me negué a asistir a una procesión, he aplaudido y bendecido un amor y nadie mejor que yo, sabe lo que eso cuesta». - Pero yo sé tus amistades con el rabino M...

- ¿ Tú las sabes? ¿ Por quién? « - Por una sobrina de él, que ha venido recientemente aquí. -« Pues bien, sí: mi amistad con el Rabino M..., me vale confirmar presentimientos que tenía; y si yo tuviera un hombre como el que acaban de asesinar, y aun sin él, si yo fuera jefe de un pueblo como el suyo, oídlo bien, con ese pueblo, yo le daría al mundo la libertad. Mas ¡ ya soy tan viejo!». - Sí, ya eres viejo; pero, ¿ sabes que tú has traído la mecha de esa hoguera que ha dicho el que te precedió?

- «¡ Ay de mí! Sí, sé que traje la mecha y prometo a este tribunal, que antes de cerrar los ojos mi vieja materia... la prenderé».

Ya lo habéis oído, pues, todos, en espíritu, les dije; y cada uno cumpla su deber; es la orden superior.

El consejero Juan resumió todo; pero dirigiéndose a los tres jefes les dijo: «Llamáis, os contestan y no entendéis; os llaman y no contestáis; y se os toca y no os dais por aludidos; aun puede más en vosotros la conveniencia y la supremacía, que el bien de los pueblos que la ley os encomendó, y de vuestra tardanza en contestar, o de no entender cuando se os toca, he ahí un resultado, después de tantos. ¿ Qué os diré yo al fin? Ya lo ha dicho nuestro representante, y yo sólo puedo hacer, recoger vuestras promesas, para llevarlas al consejo superior, y os prometo en su nombre que, siempre que obréis en justicia, estaremos con vosotros y llevar nuestro amor.

Haced, dije, que vuestras materias recuerden lo más posible este consejo de justicia. Tú, hermano, recoge a tu guiado, envuélvelo y retíralo donde descanse; que no le hieran las blasfemias de sus enemigos y retiraos todos.

Los médiums han confirmado todo por la videncia propia; pero la confirmación más rotunda es que, 14 ó 15 meses más tarde, vestía luto el que lo presentía, y la mecha prendió la hoguera, que aun no acabó, ni acabará hasta que consuma todo el combustible del odio entre los hombres.

Esto os dejo adelantado, como prueba de cómo el espiritismo puede y gobernará al mundo en verdadera justicia; pero entonces ya no encontraréis asesinos, porque no habrá detractores, mixtificadores, adivinas, charlatanes y supercheros.

¡ Médiums parlantes! hoy sólo os pido dos cosas: mucha y buena voluntad y que os ilustréis en los libros y leyes de esta Escuela, porque os necesitamos fuertes, dispuestos siempre con voluntad y cargados de Amor. La justicia, los consejos superiores la dictan; y el consejo de cada mundo, lo ejecuta.