CAPITULO TERCERO
CUALIDADES DEL MÉDIUM

Las cualidades del médium están bien expuestas en los artículos 9° y 10 de la Ley de Mediumnidades transcripta y es de rigor que las observen para tener fe en sus manifestaciones.

Son muy raros hoy ( por el pernicioso ambiente en que estamos envueltos) los médiums que pueden obtener todas esas necesarias cualidades, aunque por buena voluntad se empeñen.

De aquí han venido tantas bajas calumnias contra el espiritismo, porque ya que los médiums han tenido mala educación y peor dirección, los experimentadores (con dos o tres raras excepciones) han sido y son de mala fe, predispuestos a infamar el espiritismo, tomando los efectos por la causa.

La misma ignorancia de los directores de médiums y presidentes de centros espiritualistas, ha favorecido a la maldad de esos pseudo-científicos, que no conociendo en un solo punto el espiritismo, ni sus facultades, han querido sentar plaza de experimentadores, no sabiendo experimentarse ellos en sus pasiones y prejuicios e ignorando lo que es un médium.

También los médiums son culpables de rebajamiento, al someterse a tratamientos inmorales empleados por sus experimentadores, como registros, desnudeces, encierros, engaños y exabruptos ridículos; que indican claramente la intención de maldad e instintos irracionales. Es que no pueden concebir bondad, ni sinceridad en nadie y será por aquello de que « El fraile cree que todos son de su aire».

Dicen esos... experimentadores que «La ciencia tiene derecho a todo». Negamos. La ciencia tiene derecho sólo a la razón, a la moral y a la justicia. Pero si quieren que concedamos (lo que no puede ser) a la ciencia el derecho a todo, jamás podremos conceder a los pseudo-científicos derecho a calumniar, ni meterse a críticas de lo que nada entienden, ni ser maestro de lo que no empezó a ser estudiante; y como es justo, reclamamos, por la dignidad científica misma a la que con su conducta manchan, que los médiums se nieguen a experiencias con quien no sea un buen espiritista, que por lo menos sea maestro de cuanto contiene este libro. Pero aun así, el experimentador no admitirá a la experiencia a ningún médium que no esté bien desarrollado y practique o tenga por hábito la mayor parte de las cualidades señaladas en el artículo 10 de la ley de mediumnidades.

No ha de intentarse tampoco un fenómeno dado o deseado, sino que el médium en acción producirá aquel o aquellos que le ofrecerán los espíritus guías, familiares o encargados de su ayuda, que obedecerán a la justicia antes que al deseo, que puede ser un capricho, como sucede casi siempre.

El médium que se atreviese a decir que produce tales o cuales fenómenos, sencilla y secamente le decimos que miente, o es un ignorante de lo que es su facultad y cómo obra como médium.

El médium nunca es más que el instrumento, la herramienta que manejan los espíritus, en compañía del suyo es cierto, pero jamás puede ocurrir un fenómeno efectuado por el espíritu del médium solo, o dejaría de ser médium para convertirse en operador directo y entonces sí que tendrían razón los calumniadores del espiritismo y sería la anulación de la solidaridad universal.

No queremos pensar siquiera lo qué harían la mayoría de los médiums y lo que hubieran hecho en beneficio propio y de sus pasiones, si pudieran obrar ellos solos; ni hay por qué pensarlo tampoco, desde que nada pueden sin que vibre su facultad y ponga en conocimiento instantáneamente a otros espíritus afines, familiares y guías, que están prontos siempre por mandato imperativo del espiritismo.

Las cualidades morales del médium son las que han de darle más valor que las experiencias o pruebas científicas, al fenómeno de toda manifestación.

En este punto no queremos que nadie nos adelante en rigor.

En ocasión que hace página ingrata en esta Escuela, como se anota en el archivo, una cuadrilla, (así merece llamarle) de ignorantes orgullosos, cuantos hipócritas y detractores, jugaron su todo para derribar la Escuela; pero fueron ellos los anulados, corridos y expulsados como desleales prevaricadores y egoístas sin conciencia.

Un nutrido coro de médiums en desarrollo, en número de 22, de los que 12, si hubieran sido morales, podría esperarse mucho, Se solían reunir en conciliábulos y tramaban apoderarse de la Escuela o echarla abajo, porque «el maestro fundador es orgulloso», decían. (Porque viven casi todos lo publicamos y pueden dar fe de nuestro rigor.)

Confundían, como confunden los espiritualistas (ellos también lo eran), confunden, digo, el rigor, la entereza y la convicción con el orgullo, y ellos se proponían "traer nuevos ladrillos”, sin haberse fijado que nosotros levantamos nuestro edificio de sillares graníticos y berroqueños.

Lo grave era que había en el complot nada menos que el secretario primero del consejo, y con tal autoridad arrastraba a los más conspicuos asistentes y la mayoría de los médiums, entre ellos, algunos que yo experimentaba en sus mentidas «fuerzas psíquicas», con las que, cuando querían, « destrozaban lo que se proponían», según me decían, como tontos de capirote, ¿ para intimidarme? Me creían tan tonto e ignorante como ellos y capaz de tragarme una rueda de molino.

Entre tanto, al médium más fuerte y más malo por todas las condiciones de hombre y de espíritu, lo hacía servir para lo que nunca había hecho; y esto ellos lo ignoraban, porque, de acuerdo con los consejos superiores y para su mismo desengaño, habíamos dispuesto aprovechar las facultadas iniciadas de aportes, en una tanda consecutiva y rápida, pues sabíamos que no había tiempo que perder, dada la prisa que se daban en sus preparativos para dar la batalla, que la Escuela tenía ganada de antemano espiritualmente; pero era necesario ganarla también y corporal mente y en toda lealtad, y les dije con tiempo: «Entended y tened por seguro que, solo o acompañado, con dinero y sin dinero, llevaré adelante mi obra>. Esto lo llamaban orgullo los traidores y los impotentes.

Ha llegado un momento álgido y les anuncio algo que pasma a los fuertes psíquicos, que en sus resoplidos decían bien lo que eran: unos mixtificadores que, no destrozaban más que sus cuerpos; y les anuncio que, « para muestra de la impostura, ya les había de bastar sus fracasos» -« Es que no nos ayuda el maestro, dijeron.» - Yo no puedo ser cómplice de supercherías, les contesté. Era la señal de lucha de hombre a hombre. ¿ Se atreverían? Sí, entre muchos, como lo hacen los cobardes sin razón.

Pero mientras fraguan calumnias al hombre, ya que a las doctrinas no alcanzaban ni con 77 codos más que hubieran tenido, uno de los médiums completados, gran instrumento de los detractores y que en 7 años que asistió a una sociedad espiritista, no había siquiera pensado en la facultad de aportes, pero que tampoco había tomado posesión, porque no se entregaba, pero sí las había fingido, haciendo superchería, veo una noche a propósito y les anuncio que « empezamos una tanda de sesiones de pruebas de aportes y fenómenos de efectos físicos. Todos se miraron como diciendo: ¿ Nos tomará el pelo? Coloqué en un sillón en medio del círculo de médiums al que aludo, más malo en condiciones morales, pero que salía tenía esa facultad, y previa una sencilla explicación, ordené ponerse todos en acción y a disposición. Hice luz roja (demasiado clara), y cinco minutos más tarde, caía sobre las manos del médium una estola morada, histórica, sacada de una vitrina, en una península antípoda, a donde nosotros operábamos.

 Asombros, siscos, miradas destructoras y de odios, vi materializarse en los más, y me preparé bien, recogiendo la estola y guardándola, pues vi la terrible acometida que venía.

Apenas había guardado el rico trofeo, el mismo médium que hizo el aporte, toma en posesión a un terrible espíritu encarnado, desdoblado, guardián como hombre, de esa reliquia, y de un salto, por encima de la mesa del médium, llega hasta golpearme con sus pies, mi cabeza, en una distancia de más de dos metros y estando yo sobre la plataforma.

Acudí a toda mi fuerza psíquica, hice sentarse al médium en su sitio, blasfemando y vociferando en árabe, griego y egipcio, y un tanto calmado, lo obligué expresarse en español, y luego, custodiado por espíritus de luz y justicia, lo devolvieron, a su pesar, a su cuerpo, que lo veían los videntes debatirse, gesticular y mesarse los cabellos, de furia, al ver que sin abrirse la vitrina, ha desaparecido la falsa reliquia.

El médium estaba estupefacto de lo que ha realizado, pero ha confesado « que se la pusieron en la mano otros espíritus” que dió sus señas, y enseguida, por la médium del consejo, tomó posesión el actor, que es un consejero.

Seguimos ya, y en 21 sesiones, hay 19 aportes, valiosos, históricos y raros, hechos casi todos a plena luz y en sesiones ordinarias, aun en medio del ambiente terrible de detractores y prevaricadores.

Estos mismos aportes hacían crecer la envidia, la ambición y el deseo de anular la Escuela. Empezaron a sonar nombres de sociedades que « ofrecían pagar bien al médium >, y se fabricaron ellos ya su castillo de naipes.

Los fenómenos más terribles de posesiones y demostraciones las más furibundas, tenían lugar en cada instante y, por fin, una noche, faltan los psíquicos, los secretarios primero y segundo, dos médiums más y el de aportes.

Parecía que todo estaba en calma, y mientras la lectura, sorprendí a tres médiums (mujeres) que ya les había advertido su mal camino, las sorprendí, digo en superchería, manifestándolo a los adeptos para que estudiaran. (Esa noche había no menos de 120 personas, pues todos los asientos estaban ocupados y muchos de pie.

Yo, entre tanto, era ilustrado de todo lo que pasaba, por el familiar encargado, que, por la médium del consejo, durante dos años dió grandes conferencias de instrucción y doctrina espirita, reprendiendo en esos meses duramente, y los complotados lo trataron de desamorado y parcial.

¿ Dónde estaban esa noche esos prevaricadores? Pues probando que podrían ellos acaparar y dominar al mundo, ya que tenían tan gran médium de aportes que, en esa noche él mismo se condenó a la muerte de sus facultades: y tan torpe es la ignorancia y la maldad, que no lo han comprendido.

Pues bien, hicieron su sesión; no consiguieron posesión, pero sí un magnífico aporte. Yo ya lo sabía todo.

Vienen al día siguiente y les pregunté por su fortuna; y ufanamente dice el secretario primero: - «Si no pudimos tener posesión, en cambio, tuvimos un aporte bien significativo y raro». - Y bien. ¿ de qué se trata? - dije. - Pues nos trajo una flor de esmalte, arrancada de una corona de una sepultura - contestó. - En verdad que es significativo, les dije. Las facultades del médium han muerto; quizás el hombre también: y vosotros, todos habéis muerto para la gran causa. ¿ Son éstos los ladrillos que traíais?... Una sombra los cubrió a todos ellos; estaban insensibles ya a todo lo que fuera justicia y, los sometí al juicio de los consejeros, y 22 médiums y 100 detractores fueron expulsados y señalados como prevaricadores a la justicia del espiritismo. La Escuela siguió en paz y calma su trabajo y su acción; unos meses más tarde, el famoso médium desencarnaba completamente desamparado. Los admiradores no consiguiendo su objeto, lo abandonaron: y los detractores a quienes sirvió, se vengaron de haberse dejado utilizar por los consejeros del Padre, para desgracia de los bajos fines que ellos perseguían por medio de las facultades de este médium, su instrumento.

Ha sido este hecho uno de los más ruidosos desastres de los detractores espíritus y encarnados, y por lo tanto, un hecho de la sabiduría y potencia del Espiritismo Luz y Verdad, sacando bien del mal y tomando del mal el menos.

Y es el caso más humillante de impotencia que pueden registrar en su historia esos aberrados; (porque siendo tantos los expulsados, entre los que los hay verdaderamente malos), y 22 médiums completamente al servicio de los detractores.

Es que las victorias de la verdad son decisivas, cuando como en esa ocasión se sostiene una batalla por entero y con toda la altura y nobleza, que no deja nada que dilucidar e impone la justicia en entero rigor, sin venganza.

Puede surgir una pregunta en los lectores: ¿ Cómo, teniendo la Escuela sanos principios, consejeros de máxima luz y aun siendo un tribunal del espiritismo, tuvo tan malos médiums y visitantes tan peligrosos?.

En la misma pregunta está la contestación.

Acudieron en batalla a derribarla, porque los acusaba, de detractores; pero no los tuvo, porque no los creó ni educó esta Escuela; vinieron de varios centros de amalgama, donde en la superchería trabajaban para denigrar al espiritismo, y al expulsarlos con tanto rigor, volvieron a sus guaridas; pero ya ni aun allí tuvieron cabida porque, ante su derrota, esos mismos antros, en vez de hacerse parte, optaron por la hipocresía y el silencio, para no perder su conveniencia, ni se dieran cuenta los incautos que van a dejarles un peso por visita y consulta.

Creemos que sabréis sacar la moral que entraña la filosofía de este relato y habréis visto que, esos médiums, no tenían las cualidades que en la ley de mediumnidades les pedimos.

Cuando las condiciones de vida serán otras que las del presente; cuando habrán desaparecido los espiritualistas y sus madrigueras, llamadas centros y consultorios; cuándo los médiums empezarán su desarrollo por la austeridad de las doctrinas de esta Escuela, los médiums estarán en el ambiente que les corresponde y podrán tener las cualidades de la ley; pero esto no podrá ser hasta que el gobierno del espiritismo habrá establecido su régimen de la Comuna Legal, bajo el Amor del Padre Universal.

Entre tanto, los pocos médiums buenos y aceptables que hay, han de sostener las luchas tremendas con los detractores y su vida es un continuo sacrificio.

La batalla descripta, sin embargo, los ha ayudado mucho, pues temen los detractores verse obligados a servir y tomar lo contrario de lo que querían dar y evitar.

Sí: muchos de los asiduos a la Escuela han presenciado cuadros de esa pintura; espíritus obsesores, aberrados y perseguidores de un médium que empieza a desarrollarse, le pone todos los obstáculos imaginables y le vuelve todas las cosas al revés; le traba la lengua o le aflige de mil otras formas, hasta que, observada la buena voluntad del médium, cuando más confianza ha tenido el obsesor en su triunfo de estorbar el desarrollo, le hemos sabido encerrar en un círculo donde no había salida y ha tenido que confesar su maldad, su historia y sus bajos fines y ha tenido que pagar los vidrios rotos, haciendo ahora lo que antes estorbó; y así como trababa, por ejemplo, la lengua del desarrollante, se le ha obligado a ser él, el que hable para confesar su derrota y dejar desatadas las cuerdas vocales que ataba. ¿Hemos cortado el libre albedrío? No, porque hemos utilizado nosotros nuestro libro albedrío también; y como el más domina al menos, hemos obrado la justicia cuando hemos visto la voluntad en el médium, que es la mejor y primera cualidad que debe tener.

Cuando el médium es voluntarioso, los espíritus afines y familiares, que vigilan siempre, lo toman, para evitar que un detractor o mixtificador lo tome; y tan pronto llega el espíritu que en justicia sea mandado, le cede el puesto y queda de guardia contra los enemigos, que en general huyen corridos.

Un médium voluntarioso, pronto aprende a agitar las fuerzas de su dínamo, que repelaran las fuerzas extrañas y descargas que le llegan a su Antena, que quiera y no, tiene siempre tendida, aunque no haya desarrollado sus facultades.

Sí: es del mayor interés que el médium ( que lo es porque nace) se desarrolle y sepa tener siempre su dinamo en marcha, para mantener cargada su antena, que es la influencia de su propia facultad, que la lleva exteriorizada, como un Giroscopio, que todos lo ven y que él puede verlo todo; y que, si va cargado de su propia electricidad, sólo podrá llegar a él lo qué sea afín: y los atrevidos, que sin ser afines entran en su campo magnético, quedarán enredados en esa «malla eléctrica» sin serles posible, desenredarse hasta que el mismo médium o sus servidores guías y familiares corten la corriente.

Este punto es de la más alta ciencia electro-magnética y es real y no hipotético en las facultades medianímicas; y yo, no debo darle otra explicación por otro procedimiento, aun cuando sé que el que el 90 % de los atrevidos espiritualistas y espiriteros, no me van a comprender. Pero es mejor, porque se verán precisados a estudiar Electrotecnia y ya no serán espiritualistas, ni espiriteros.

PARRAFO II

CUALIDADES POLIGLOTAS

Hacemos este párrafito especial porque bien merece comprender el por qué un médium puede hablar varios o todos las idiomas conocidos en la tierra y otros no conocidos.

El espíritu tiene un lenguaje universal, que podríamos con justicia llamarlo Idioma del sentimiento; es lengua muda pero que lo expresa todo y todo lo comprende porque hablan a la vez todos los sentidos. No digo los cinco sentidos, sino los cinco mil o los cinco mil millones de sentidos que puede el espíritu y aun el hombre tener desarrollados.

Pues bien: cuantos más sentidos tenga desarrolladas el médium, más sentidos podrá poner en acción el espíritu que se comunique o manifieste; pero aquí tratamos del poliglotismo y vamos a ver si hay que tenerlo o no como facultad peculiar del médium.

Facultad medianímica es aquella aptitud inteligente que un cuerpo-materia ( hombre o mujer) adquiere por sí propio o de otro que se la sugiere o se la dona.

Hemos dicho aptitud inteligente, porque queremos distinguir los actos del espíritu, demostrados en esas aptitudes inteligentes de los fenómenos de la materia, que son los efectos y cristalizaciones de esa aptitud inteligente, lo mismo que la vida demostrada en los cuerpos, es la cristalización de la vida universal, que la vivimos, y no la palparíamos, si no la cristalizara en los cuerpos hombres, el espíritu individualizado, llamado humano; y en loa irracionales, el espíritu universal ordenado por los espíritus humanos, hijos del Creador, únicos que tienen el poder de su Padre y los que tienen derecho a utilizar todo, para sus demostraciones de la vida inteligente.

Aquí correspondería hacer una explicación de las ciertas familias de espíritus-maestros de la creación, que son los hijos del Creador para el gobierno del universo y son los llamados humanos, que encarnan en cuerpos de hombre y mujer, en familia, para poblar los mundos.

De éstos, los hay tan poderosos y sabios, que no vacilamos en afirmar que son de las primeras familias que emitió nuestro Padre; y sabemos que estos hermanos son los que se encargan de la creación de los mundos y su ordenación, producciones, evoluciones y marcha o conducción, teniendo a su orden todos los elementos, que no son sino las diferentes especies atómicas del espacio, que, en una palabra, son fuerza y materia, productos del Éter, cristalizados en el fuego, en el agua, en el aire y la tierra, en su infinidad de contenidos; pero que, cada uno de esos cuatro elementos, tiene su espíritu jefe y maestro, que es uno de los espíritus emitidos del Padre, que podría ser cualquiera de nuestros espíritus, si su poder y sabiduría alcanzó el grado que requiere; y todos han de llegar a esa potencia y el universo aun será mayor.

Estos maestros son los que mueven los terremotos, los ciclones, las tempestades, las epidemias y todos los fenómenos geológicos, etereológicos y atmosféricos y cuanto sucede en la vida del universo, obedeciendo siempre a la justicia y mandato del gobierno del espiritismo.

No quiero decir más de este punto. Lo dejo así para eterno estudio. Pero él encierra y aclara inmensos tomos y grandes( )bibliotecas, que la Teosofía amontonó para no aclarar ni la mil-millonésima parte que aclara este solo punto, que ha sido necesario para dar fundamento al poliglotismo y a las otras facultades que hemos de estudiar en capítulos sucesivos.

Pues bien, como ya sabéis que el espíritu aprende y no olvida podéis presumir las innumeras existencias de un espíritu, en miles de mundos y en todos los países de cada mundo; de todos los cuales sabe sus idiomas, aun cuando sólo queden como remanencias la que os expliqué en la « Filosofía Austera Racional», y más culminante los explican las leyes del magnetismo, emanadas del espiritismo.

¿ Creéis por esto, que un espíritu pudiera hablar por cualquier médium, todos esos idiomas? Si en el médium no está la misma remanencia, por poderoso y sabio que sea el espíritu posesionado, no podrá; o mentirá la ley de la electricidad, la de analogía y todas las leyes de la armonía: y el espiritismo tendría sus puntos vulnerables. Lo que no cabe ni siquiera pensarlo.

Es una desgracia grande, la creencia falsa de que " un espíritu lo puede saber todo”, lo mismo que « un médium lo puedo averiguar o adivinar todo», como proclaman los supercheros y los detractores de la verdad espirita.

No. El espíritu no puede saber por sí mismo sino lo que aprendió; ni puede ver más que lo que su vista alcanza, puesto que su horizonte se lo hará su propia luz; ni adivina, ni puede adivinar nada; porque si algo puede decir de vuestro pasado o del provenir de un individuo, lo leerán en vuestro propio destino y eso no es adivinar; mas tampoco lo descubrirá por vuestro pedido caprichoso, sino que mirará a la justicia del gobierno del espiritismo (o justicia divina, como se ha llamado) y si se lo consiente, os lo dirá u os lo mostrará en sueños, o visiones de cuadros reales esto tratándose de espíritus de luz; que si es en espíritu vuestro enemigo, puede sorprenderos en vuestro destino, cuanto sepa de malo y os lo hará saber enseguida, para adelantar vuestro sufrimiento; y lo bueno oh lo dirá también, pero os pondrá obstáculos y pedirá muchas tonterías, revistiendo las cosas de misterios, milagreros; y siendo vuestro furibundo enemigo y aun vuestro verdugo, aun se os hace adorar y sacrificarle lo que él pide.

El médium debe saber estas tretas de estos aberrados y declararles el absoluto boicot y no oírlos para nada y jamás recibirlo» en posesión; que si un día se arrepienten, ya sabrá vuestro guía introducirlo sin que os deis cuenta.

El Espiritismo Luz y Verdad sí lo puede saber todo por la comunicación de unos a otros, como también lo puede todo, dentro de la justicia, por la unión de todos; pero cada uno, sólo puede y sabe lo suyo.

De modo que, un médium políglota lo es porque en su archivo- alma tiene los remanentes de todos los idiomas que, como hombre, habló en todos los mundos; y como espíritu, tiene el idioma del sentimiento, al que traduce cualquier idioma de los que en remanencia posee el espíritu y el médium. Si el médium no posee esa remanencia, el espíritu no podrá hablar un idioma del que no hay memoria en el médium.

Nosotros hemos tenido ocasiones de encontrarse dos médiums en posesión y pedirnos permiso los espíritus posesionados para dialogar ellos entre sí, en diferentes idiomas. « Porque ocasiones de éstas encontramos pocas», nos dijeron. Conversaron más de media hora en más de cincuenta idiomas de la Tierra y de Marte, Venus y Neptuno, encontrándome con la sorpresa de que el idioma Neptuniano es el Vascuence y el Sánscrito; pero el Español o castellano es del Sol; causa ésta quizá, porque es tan claro, fuerte, rico y fácil para todos.

Ya sabéis, pues, por qué, un médium puede ser políglota; lo que en rigor, no puede llamarse facultad medianímica, ya que, si en el médium y el posesionado, no está la remanencia, no pueden presentar el fenómeno: pero tampoco en rigor será una falta llamarla facultad, si ayuda a entendernos.

Terminamos diciendo: todas las cualidades del artículo 10 son necesarias a un buen médium. Pero la voluntad recta es la mejor y será la mejor garantía de una buena posesión y de confianza de los experimentadores. Donde se ve una buena voluntad y las cualidades señaladas, estad seguros que los fenómenos agradan y dan motivo de convicción.