CAPITULO SÉPTIMO
LA ASTRONOMÍA ANTE EL ESPIRITISMO

Ya estamos con los miopes de la larga vista. No sé si llamar a Diógenes para llorar, o a Demócrito para reír.

Pero, con los dos nos quedaremos, puesto que el uno no encontró un hombre y el otro se reía de los hombres; y no quiero llamar a ()Salomón, que lo llaman sabio, porque cometió millones de torpezas, y sobre todo, la mayor de decir « que todo es vanidad» y es que él era vano y además no era como dice el vulgo, «trigo limpio.» Pero hoy ese espíritu, rey de los vicios, encarnado está y puede comprobar que no son vanidades sus sufrimientos dolores y pobreza. Diógenes sigue buscando, y Demócrito sigue riendo de las tontunas, locuras y miopía de los astrónomos que no ven grandes mundos, con potentes aparatos, y él, sin ellos, vió los átomos...

A los espiritistas nos da dolor esos largos artículos... astronómicos!.. Como los ciertos abates, que necesitamos acordarnos de Demócrito, para saber que tenemos derecho a reír de tantas inconsistentes hipótesis, de las que no pasan nunca. Y que ¿ No se ríen los... Astrónomos.... de los astrólogos, a los que sin embargo tendrán que reconocer sus maestros, vilipendiados?

Lo extraño en estos momentos es que, esos señores, que aun no confiesan la existencia de mundos habitados, no hayan pedido la excomunión para Guillermo Marconi, por intentar y estudiar marconigrafiarse con los hombres de Marte.

Pero Marconi es algo más que astrónomo ; es electricista, que no puede serlo sin ser espiritista, porque la electricidad es la demostración de la vida y la vida es el espíritu. «En él estaba la vida y la vida es la luz de los hombres», sentó Shet ; y yo dije, hace muchos años : « La electricidad, fuerza omnipotente y madre, de todo lo creado... Aun Marconi no había aplicado la radiografía.

Y no sería poco saber los astrónomos si saben la superioridad de una a otra profesión y de unas a otras leyes ; pero mejor sería que fueran primero electricistas, porque así podrían ser astrónomos.

Tenemos, pues, derecho, los electricistas y más siendo espiritistas racionalistas, a criticar racional y científicamente a los astrónomos. Pero no nos reímos de Kepler, que con sólo el telescopio de su mediunmidad, sentó leyes, e hizo mapas, que los finos y potentes aparatos, no han renovado y sí confirmado. Ni nos reímos de Galileo, que, con sólo su mediumidad, construyó el péndulo, que le comprobó el movimiento y rotación de este terrón que, está avergonzado de mantener a los que miran y nada ven.

Bien es verdad que a la astronomía, como ciencia, sólo le incumbe ver y sentar los movimientos de los astros. Pero entonces, ¿por qué denigran a la astrología, que es el conocimiento de los astros y sus influencias, que pueden los astrólogos prevenir hechos y fenómenos, aunque no precisar el tiempo? ¿ Denigran los astrónomos a los astrólogos, porque es forzoso que sean espiritistas y alquimistas, o magos ? Y no vayan a pensar que nosotros seamos eso. No. Eso era de su tiempo: ahora basta ser espiritista para estar un grado más arriba de aquellas altas ciencias, tan altas, (que por no alcanzarlas los astrónomos materialistas y religiosos, encuentran más cómodo rebatirlas o condenarlas por la excomunión religiosa y el dogma científico, hecho por ellos.

Pues bien : lo hecho por los astrólogos no lo han podido mejorar, ni siquiera igualar, los astrónomos modernos ; y es porqué su vista espiritual, alcanza mucho menos que la potencia de sus telescopios, por lo que los llamamos con justicia miopes de larga vista.

En cambio los astrólogos, con sólo el aparato de sus facultades medianímicas, vieron los mundos y sus hombres y les dieron nombres que conserva la historia y los conservará. Hablaron con los hombros de aquellos mundos y trajeron sus conocimientos y extrajeron esencias y redomas para fabricarlas ellos, del grado que nuestros tres reinos les pudieran ofrecer, y las extrajeron hasta para renovar nuevas existencias sobre los misinos armazones de sus cuerpos...............................................................

............................Y es ley del espiritismo.

La astronomía y los astrónomos modernos, ante el espiritismo, se encuentran en el mismo caso de la química y los químicos. Pero el espiritismo, en su gobierno, la usará para acercarse tanto unos mundos con otros, que podremos decir, que conocemos aquellos como nuestro terrón: y en prueba de ello, podemos nosotros en esta Escuela, aprender y enseñar los idiomas de los mundos que más le interesan al hombre; con lo que queremos decir, que no es el desconocimiento del idioma Martiano, por ejemplo, el óbice de que Marconi y Tesla no hayan podido comunicarse; si no la densidad entre una y otra atmósfera. Pero deberían sin embargo, esos dos idealistas electricistas haber encontrado la incógnita, justamente en las leyes de la electricidad, de lo que hablaremos en su capítulo.

En nuestro « Primer Rayo de Luz » hemos dicho algo sobre los astrónomos que manchan al Sol, con una frescura sólo posible de un maniático. Si el Sol no está libre de mancha, ¿ estarán más limpios los ojos del astrónomo miope ? ¿ Acaso, el caso observado repetidas veces de aparecer las «manchas» en diferente zona y de variadas magnitudes, no nos diría bastante para comprender que son sombras de sus propias montañas? ¿ O es que aun siguen sosteniendo que el Sol es una materia fofa, ígnea o incandescente, incapaz, o imposible de mantener o vivir humanidades ? ¿ Sostendrán aún que del Sol salen rayos candentes que nos habían de llegar a nosotros, engreídos brutos ? Creemos que está suficientemente comprobada la combustión del nitrógeno, al ser invadido por el oxígeno, lo cual desvirtúa la «teoría de los rayos calóricos» emitidos por el Sol. Pero, ¿ acaso la mirada del telescopio, hasta topar con el cuerpo de un planeta no pasa por zonas muy obscuras y frías a 0 absoluto ? Pregúntenles a los aviadores por qué no abrigan tanto para ascender a simples 5 ó 6 mil metros.

Entonces prácticamente y sin tantos aparatos, se comprueba que ni calor ni luz nos manda el Sol. Lo que hace deducir que aquel cuerpo no difiere en naturaleza de este mundo su hijo.

Lo que el Sol nos manda son sus vibraciones magnéticas, que son del potencial justo a mantener cada uno de sus mundos, en la equidistancia eléctrica necesaria a su marcha y estabilidad y gradualmente ascendente, según va tirando escorias, lastre de la materia que depuran sus habitantes de la escala zoológica principalmente, de la que el hombre forma a la cabeza, y recoge para su alma esas esencias substraídas, agrandando por ese medio la magnitud de la reflexión de las ondas etéreas que, en su absorción, al cantado del espíritu encarnado, refleja más la luz natural y emite más clara la suya propia. Esta es la ley, que podéis dudar y aun negar si os place, astrónomos. Pero no habréis cambiado por eso la ley.

La astronomía está muy mal auxiliada si el astrónomo no es un buen conocedor de la física y la química: esto como ciencia; Pero si como esciencia no es un espíritu facultativo, es decir, un médium consciente, para desdoblarse y llegar al mundo que enfoca su aparato, nada casi verá ni progresará la ciencia ni el hombre.

La astronomía, en el gobierno del espiritismo, será la lección primera de los estudios superiores; pero se dedicarán a ella exclusivamente hombres de facultades de videncia y desdoblamiento, que no pueden ser miopes, sino que milimultiplicarán la potencia del telescopio, del que sólo necesitan para la fotografía, que no será tampoco esta prueba confusa, como lo es hoy, puesto que con la videncia y palpación material de los objetos podrá fijarlos en sus puntos y escala correspondiente.

El carecer el astrónomo de esas facultades, es la causa del progreso irrisorio, casi nulo y sobre todo confuso de la astronomía, que todo niño, desde que hace uso de razón debería saber, lo mismo que lo que es la tierra que pisa: y corresponde a la astronomía

Por esto el espiritismo, en su gobierno, hará la astronomía tan popular y la astrología tan familiar, que el hombre comprenderá bien el mágico engranaje de la máquina del universo en la que marchamos.

Entre tanto, el espiritismo exige a los astrónomos la mayor perfección de los aparatos necesarios a los estudios de la geometría estelar.

Necesitamos hacer una observación muy importante respecto a la mecánica, necesaria para la observación de un mundo en todos sus hemisferios, por ejemplo el Sol, en un período que abarque el tiempo de una revolución.

Si están cerca del cálculo del tiempo que el Sol emplea en su revolución y tienen el diámetro ( más o menos exacto ) que a nuestra vista se muestra el disco, entonces no habría más que construir un objetivo que abarque todo el disco y enfocarlo en un día dado de nuestra primavera, manteniéndolo enfocado todo el tiempo de la revolución. Es claro que lo hemos tenido oculto la mitad justa del tiempo y por lo tanto no tendremos fotografiado más que la mitad del cuerpo solar, y en partes iguales y equidistantes a la medida de nuestra rotación.

Entonces, en la estación otoñal, ha de buscarse la parte que nos ocultó en nuestra primera observación primaveral, hasta obtener las totales partes; y podríamos entonces formar la esfera solar, como hemos formado la nuestra, dividido sus tierras y sus mares y entonces se sabrá lo que son las mentidas «manchas».

Claro está que es necesario montar el anteojo sobre una máquina de relojería muy precisa a seguir al Sol en su marcha, que es por donde debieron empezar, con lo cual habrían visto al Sol y a cualquier otro cuerpo, en todos sus puntos.

Y si podemos indicar esto ¿ no es suficiente a demostrar lo que el espiritismo hará de la astronomía ?

Suponemos que no serán faltos de razón y será hora de que confiesen que el espiritismo no es patrimonio de ilusos, místicos e ignorantes; lo cual puede retrucar el que sea espiritista y tener por ignorantes, religiosos y malversores a los tales calumniadores.

La prueba de la ignorancia de lo que manejan es, que nunca salen de las teorías hipotéticas y de que aun no han mirado los mundos por detrás, ni por sus cuatro puntos cardinales; y como malversores, sé les puede prevenir de que, en la tierra hay materiales para fabricar anteojos de tal potencia que se puedan ver los habitantes de Marte y Venus, como ellos nos ven a nosotros, hasta los niños de primeros estudios.

Repito aquí, que no importa que lo crean o lo nieguen, como lo dije al referir nuestra visita de estudio de alimentación en Neptuno, que anoté en el capítulo < La química ante el Espiritismo»: y voy a decir lo qué acerca de la astronomía se nos ha mostrado en Venus, estando nosotros conscientes y tan perfectamente materializados, que de todos los niños del colegio pudimos oír esta manifestación al llegar: « Eloí bendiga a los hermanos que vienen a nosotros ».

¿ Por que hemos ido en ese momento ? (Íbamos tres). Pronto vimos la causa del llamamiento.

El Maestro de aquella clase explicaba astronomía: tenía el telescopio enfocado a la tierra y justamente abocaba esta parte Austral, llegando a reconocer nosotros a esta ciudad de Buenos Aires, que se nos presentaba en el objetivo como de 150 metros de perímetro, inconfundible por el estuario del Plata, que se nos presentaba negro, viendo los barcos del puerto como unos botes de un metro y, un grito de nuestra propia materia sorprendió a los que estaban en esta sesión y los alarmó. El grito fue a causa de la impresión de ver a los hombres de la tierra caminado cómo unos muñequitos mecánicos de unos dos centímetros de altura. ¿ Verdad que es motivo para un grito de sorpresa y estupefacción ?

Somos hombres al fin y tuvimos prisa en volver para poder dar la gran noticia a los que estaban con nosotros en esta sesión ; pero no lo hicimos sin preguntar al maestro: - ¿ Qué vidrio es éste y cómo lo conseguiremos ? - « En la Tierra tenéis el material y lo conseguiréis cuando viváis la Comuna»- nos contestó. Ahora fuimos saludados y despedidos así:-« Eloí bendice a nuestros visitantes hermanos de la refulgente Tierra».

¿ Para qué queráis que diga más, de lo que será la astronomía en el régimen de La Comuna de Amor y Ley o Gobierno del Espiritismo ?

¿ Creéis, astrónomos, que se reirán de vuestra miopía ? ¡ Oh! No. Recibiréis por vuestros estudios preliminares, vuestra palma os admirarán de vuestro trabajo. Los reproches de ahora, no son tampoco más que a los prejuicios de que estáis dominados, que no os dejan volar más allá del alcance miope de vuestro telescopio, miope, casi ciego, comparado con el que usan, para los niños Venutenses, que por los datos que os hemos dado, vosotros tenéis la obligación de saber qué aumento atroz tiene, para ver las cosas al uno por ciento, desde esa distancia.

Y como nos acercamos al régimen del gobierno del espiritismo y el material y la ciencia necesaria está en la tierra, el espiritismo exige que os empeñéis y hagáis ese potente ojo.