CAPÍTULO SEXTO
LA QUÍMICA ANTE EL ESPIRITISMO

Grande es el mandato que te dio la sabiduría del espíritu ¡ Oh Química! al confiarte el conocimiento de las propiedades de los cuerpos y la acción que ejercen los unos con y sobre los otros, y en la física, estudiando los agentes naturales, comprenderías los fenómenos que se realizan en tus tubos, alambiques y retortas. Tú has cumplido fielmente el mandato, porque como todas las ciencias, impones tu C.G.S. material. Pero ¿cómo responderán tus cultivadores del mal uso que han hecho de ti?

Larguísimos siglos se guardaron esos secretos bajo las reglas profundas de la alquimia tu madre, porque el espiritismo sabía lo que los hombres harían al conocer las terribles fuerzas explosivas que de la combinación resultan y en vez de arma de vida de placer, se convertiría en arma fratricida, de muerte, luto, desolación y miseria.

No te hacemos juicio a ti. El juicio es a los hombres tus explotadores inmorales y criminales y aun no a los cultivadores, porque al fin, también ellos son misioneros, mandados a descubrir al último momento de la liquidación humana, lo que no se podía guardar más en el viril, oculto, para los enemigos de la fraternidad.

La prueba de que el espiritismo sabía lo que los enemigos de la humanidad harían de la química, está en las aplicaciones que se han hecho de ella, en cuanto se les ha descubierto; es decir, que debiendo ser para deseando, salud y vida de los hombres, el 99% de la ciencia y sus productos, se utiliza para muerte y destrucción de los hombres y ¡ sólo un uno por ciento y aun con egoísmo, se le da a la medicina!...

El primer objeto de la química es, la extracción de las esencias de los alimentos que han de consumir los hombres, librándolos así de la mayor parte de las enfermedades, ocasionadas por las impurezas de esos materiales naturales de los comestibles, que todos tienen gérmenes de putrefacción, los que, en su mayor parte, serían eliminados al recoger sólo las esencias que deberíamos dar a nuestros estómagos, librándonos así de las mil enfermedades ocasionadas por el demasiado trabajo de las digestiones pesadas y laboriosas, además de quitarnos esa gran parte de función animal. Los que viven para comer estoy seguro que protestarán. Pero los que comen para vivir aplaudirán y desearán que llegue ese momento de perfección, para que el hombre deje de parecerse al irracional en esa función animal.

Cuando hemos explorado y estudiado la vida de los mundos de gran progreso, no se nos ha ocultado nada de esta parte primera de la salud y fortaleza de los cuerpos humanos; y (aunque no se nos crea) diremos lo que hemos visto, palpado y gustado en materia nuestro cuerpo, aquí en la tierra, aunque nuestro espíritu estuviera en mundo lejano estudiando y perfectamente materializado para obrar y gustar, mostrando la videncia al cuerpo materia, para que quede historia y para que la química, con su auxiliar la mecánica, la realice luego en el gobierno del espiritismo.

La escala de ascensión de los mundos es rigurosamente por el grado de progreso de su más afín y cercano mundo más progresado.

En esta escala estamos en el grado más inmediato inferior a Marte, que nos lleva aproximadamente 20 siglos nuestros de adelanto.

De ese mundo hermano recibimos su civilización y su mecánica, que él recibe de su superior Venus y de otros; pues por la solidaridad, todos se dan a todos, todo lo que cada uno es capaz: y lo mismo es para la Tierra.

Pero ésta recibió una emigración, y con ella una misión regeneradora, de Neptuno: y por ley de afinidad allí residen los misioneros que de allí vinieron, aunque su centro autorizante y universidad central, sea el Sol, padre del sistema.

Pues bien: en una de esas ascensiones de estudio que el espíritu hace por misión y deber, a la par que por derecho de solidaridad, hemos presenciado, el trabajo de la fabricación del alimento primordial, que allí, como aquí y en todos los mundos, es lo que llamamos pan. No nos pidáis ahora los procedimientos, que deben ser estudiados por los químicos, porque no se da nada de balde por el bueno y justo principio de estímulo; por lo cual sólo se muestran los hechos.

En esa fábrica de pan, donde no hay mayores ni mejores máquinas (salvo una relativa perfección y seguridad) que las que nosotros poseemos, se extrae la esencia del trigo en total, produciendo unas formas como galletitas de unos cinco centímetros de diámetro por uno de grueso: y es justo el equivalente alimenticio, de un kilo de trigo.

Estamos seguros que no creéis esto utópico, porque lo sabéis también ya los químicos y no tenéis inconveniente en hacerlo. Pero no puede aceptarlo la explotación de las industrias harineras, por mil causas financiero-económicas, que hoy se imponen por el empleo de capital Dinero.

No extraen allí más que la parte verdaderamente asimilable al organismo humano, dejando un residuo de 995 gramos de cada kilo de trigo, del que, en segunda y seguida elaboración, extraen otra semiesencia que alimenta animales de servicio y especialmente aves, de las que sólo los huevos consumen, y la leche de cabras, ovejas y vacas, que no se sacrifican para el consumo.

Los residuos generales son transformados en ricos abonos.

Dejemos mil detalles que no son de este lugar su explicación, Fijémonos sólo en las grandísimas ventajas que reporta la extracción de la esencia del trigo, base del alimento de hombre, y cifrémosla en algunas operaciones Aritmético-Matemáticas.

1. ° Para la salud. Un kilo de pan en el estómago, con su fermentación normal, ocupa 1.000 centímetros cúbicos y gastará un trabajo digestivo de 1.000 calorías. La pastilla que hemos descrito, ocuparía 20 centímetros cúbicos próximamente y el trabajo digestivo sería 20 calorías, para la misma cantidad de asimilación.

Si 1.000 calorías nos darían mil peligros de enfermedades, 20 no darían más que 20 peligros. ¿ Para qué filosofar más?

2. ° Económicas. En la extracción de las esencias del trigo nos quedarían por cada kilo (contados desperdicios) 900 gramos de abono rico de la tierra, que en 1.000 kilos son 900: y calculado en moneda, su valor mínimo de 30 pesos los 100 kilos, sería 270 pesos, que hoy se pierden irremisiblemente, puesto que las defecaciones van por la cloaca al mar, a inficionar el agua y la atmósfera.

Si en vez se aprovechara en abono y calculando un promedio de 800 millones de kilos de trigo diarios, tendremos para un año, 292 mil millones de kilos de abono, perfectamente asimilable a la tierra, que cubriría una superficie de 2.920 millones de hectáreas. Área que seguramente no se cultiva hoy.

Ahora bien: en los rudimentarios estudios químicos hechos para abonos de la tierra, no se desconocen, sino que se recomiendan como eficaces el entierro de forrajes y otras leguminosas donde es posible que las dé la misma tierra: y para las que no las pueden dar, se echa mano a los nitratos y alcalinos, que no abundan, y su carestía, ahora por lo pecuniario y después por el trabajo, no es recomendable.

Todo eso, en el gobierno del espiritismo lo hará con la química, que aun mucho oculta de gran provecho, pero que no lo debe entregar a los enemigos del hombre trabajador.

Tomemos otro punto. La química ha sido, como hemos dicho, empleada en un 99 % en la destrucción de la humanidad, por su empleo en la guerra, siendo un arma de traición y cobardía; llegando hasta envenenar 1a atmósfera y a llenar de microbios mortíferos, de varias enfermedades, alimentos, aguas y de otras mil formas de propagación: lo que acusa a sus cultivadores de asesinos desalmados, cobardes y miserables degenerados.

Pero hay otro punto mucho más repugnante y que es castigado sin atenuante por la ley de justicia del Creador y acusa a sus propagandistas de su odio a la humanidad, de su nula conciencia de las leyes de la vida, a la par que viciosos, libertinos y corruptores de la moral, del honor y la dignidad, y es la aplicación de la química a evitarla procreación. Lo cual es realmente monstruoso y es la causa primera de la prostitución de los dos sexos.

Esto es realmente espantoso para quienes comprendemos el desequilibrio que ello causa a la humanidad, encontrándose por ese motivo la mayor parte de la tierra desierta.

Uno de los resultados positivos de esa destrucción de fotos y de prohibiciones de encarnar a millones de espíritus, mantiene las páginas del debe en el libro de la vida, sin disminución de esa sagrada deuda que detiene por fuerza a todas las demás leyes de beneficio y bienestar, y esos espíritus, provocado en su amor, se ven precisados a ejercer sus derechos de justicia y soliviantan a las materias, produciéndose las catástrofes en las familias y en la sociedad. El espiritismo ha de borrar en su gobierno estos máximos extremos de la maldad y la química ha de ser su arma principal de progreso, descanso y bienestar.

Si cuanto se emplea la química para el mal y la destrucción, se aplicara para la salud, el cultivo y la producción de las cosas necesarias al bienestar del hombre, resultaría esto. Hoy, la química, aplicada la guerra y destrucción, nada produce y lo consume todo: productos de la tierra y de la naturaleza, productos del hombre en vituallas, mecánica y ciencias, y de todo son responsables unos cuantos supremáticos que, sin razón ni corazón, obedecen sólo a sus instintos de fieras, emanados de cualquiera de las religiones, que son los verdaderos y únicos culpables.

Hay otra gran responsabilidad que hay que cargar a los desalmados explotadores de la química, y son las campañas de terror que se llevan a cabo por hombres que, en su disconformidad con la sociedad, se han convertido en híbridos y siembran el pánico y el peligro en las poblaciones con los explosivos, que sólo deberían servir para roturar la tierra y abrir camino en las abruptas montañas.

Medios que usará el gobierno del espiritismo economizando al hombre fuerzas musculares y adelantando el tiempo en el laboreo de las tierras. Si a juzgar por los efectos la causa, habríamos de sentenciar, condenaríamos la química y la prohibiríamos; pero no haríamos más que lo que haría un Juez, por la letra de la ley, sin tener en cuenta la Psiquiatría, que cometería un crimen mayor.

No. El espiritismo no puede juzgar así y no juzga. Mira las cosas en su raíz y pesa fielmente todos los menores detalles y entonces produce su sentencia, o sienta el axioma que nadie podrá tachar de injusto, ni fuera de término.

Atentos, pues, a la más recta justicia, acusamos a los criminales explotadores de la química, del delito de esa humanidad y declaramos que la química, ante el espiritismo, es el arma del descanso y la salud del hombre y para esto sólo es admitida su empleo.

Tenemos muy en cuenta la institución de Alfredo Nobel, que confirma lo que sostenemos que el espiritismo ocultó hasta la hora justa de la química, porque sabia el uso criminal que harían los hombres enemigos de la humanidad: y la prueba de lo que habrían hecho si se les hubieran dado los secretos que se han descubierto en los últimos 50 años, al principio de la desgraciada era cristiana, seria la máxima miseria y la total prostitución.

Nobel descubre la dinamita. Es, sin embargo, un espíritu de luz y por lo tanto misionero, como otros muchos que, al llegar la liquidación de las deudas humanas, la ley de justicia, ordena venir a descubrir los secretos de las combinaciones químicas, puesto que deberían mostrarse y acusarse por sus propios hechos los espíritus y los hombres, en su amor u odio, para que no acusaran de injusta a la Ley que los desterraría en el juicio de la mayoría de edad de esta humanidad, tan cruda y rebelde como fuerte, por y como causa de la naturaleza terrena, que encierra los dos extremos en sus tres reinos; pero que ha sido explotada con máximo empeño el extremo materia por los supremáticos primitivos y llevado al súmum de lo posible de la maldad y el odio, por los supremáticos desterrados.

Pero hemos observado años la distribución del premio Nobel y en muy raras ocasiones ha sido adjudicado en justicia y sobre todo el premio de la Paz.

Como prueba preguntamos: ¿ Dónde están los méritos del expresidente Wilson, para otorgarle el premio de la Paz? Es mérito el acaparamiento de la fabricación de municiones, para prolongar la guerra más vergonzosa de la historia, tomando además parte activa, en el momento preciso en que la guerra se debía terminar cuando el gobierno de París de vió precisado a trasladarse a Burdeos? ¿ Es mérito acaso los 14 puntos inservibles que presentara para él armisticio, inservibles e inútiles, decimos, puesto que fueron sólo una añagaza y han encendido aún más la guerra y ya no existe uno solo de aquellos puntos, porque eran inconsistentes y basados sólo en la supremacía, que además avergonzarían a su propio país, probado en que el Senado los anuló y N.A. se retiró de la liga de las Naciones?

¿ Es mérito de Paz, las imposiciones y sublevaciones promovidas en México y tantas otras naciones de Sudamérica?

¿ Es mérito de Paz, que por venta de materiales bélicos haya llenado sus arcones de oro, precio de sangre, luto, dolores y miserias, que no los hubiera habido sino mil veces menores, si Wilson, cantando un sarcasmo a la paz, no hubiera ido a la guerra?

Recojan esos puntos los caballeros que distribuyen los premios Nobel a las figuras y no a los méritos que exigiría el fundador.

Fundación que recordará siempre en la historia las venganzas y el mal uso que los hombres han hecho de la química, rama la más rica, y demostrativa de la sabiduría del espíritu y de la vida, la cual el mismo espíritu en las demostraciones del movimiento y de los cuerpos.

Tremenda es la justicia del espiritismo en estos momentos acusando a los malversores de la Química, a los que( ) los reúne para señalarlos al pueblo como causa de todos los males en esas conferencias, no a buscar la concordia, con la que están divorciados, sino porque temen al pueblo, siempre engañado y vilipendiado, y se temen ellos misinos unos a otros, y todos están dirigidos en su... ¡Moral!... desde Roma, por el causante total de todas las prevaricaciones y malversiones, a los que el espiritismo acusa y en él a todos sus secuaces.

¡Hermanos químicos! Vosotros tenéis también vuestra parte de responsabilidad ahora, porqué descubierto el Espiritismo Luz y Verdad, tenéis el deber ineludible de negaros a entregar combinaciones mortíferas para la guerra y esto por humanidad. Pero aun más en lo espiritual, porque si veis en vuestros tubos y alambiques, la reacción de las materias, no os atreveréis a decir que veis la fuerza que opera esas reacciones, salvo que seáis médiums videntes y a la vez inspirados; en cuyo caso, entráis en la acusación de culpables del delito de esa humanidad.

En vuestros tubos y alambiques, entra algo más que la materialidad de las substancias, que escapa al registro del cubito y la balanza: el espíritu universal, que no es bueno ni malo, sino la vida natural sin formas, a la que la obligáis a obrar lo contrario de su ley de vida.

Fuera de esos casos de Mediumidad (que son muy frecuentes) tenéis en vuestra responsabilidad una gran atenuante, que es la necesidad del trabajo para vivir, debido al acaparamiento usurpador del autócrata mandón y de los plutócratas reverentes a él, pero irreverentes y verdugos del pueblo.

Mas desde hoy, se impone vuestra negativa a la aplicación de la química para la destrucción de los hombres.

No vengáis ahora achacando a que Dios debería no consentiros el hallazgo de esas fuerzas expansivas y no serían aplicadas para el mal; porque entonces os confesaréis culpables y además completamente ignorantes de la ley suprema de amor, como lo son los que invocan a Dios para la guerra, pero que no conocen al (Creador, que no es Dios de iras, furias y venganzas, imagen del odio y la injusticia, lo que son todos los dioses de las religiones.

El Espiritismo Luz y Verdad que proclama nuestra Escuela, enseña primero el amor do hermanos como hijos del Creador; y ante esto, usará la química, sin que nadie pueda ni le ocurra aplicarla al mal.

En el gobierno del espiritismo la química será el descanso y la salud de los hombres y se llama desde ya, a los químicos, a que empiecen, para reivindicarse de la parte de responsabilidad que tenéis en el mal mundial.