PÁRRAFO II
POR QUÉ MOISÉS PROHIBIÓ EL USO DEL ESPIRITISMO

Necesitamos recordar que en el testamento secreto de Abrahán están acusados los «Negros de Hollín» de hacerse creer y adorar por dioses y se lee allí:

Cláusula 6.a: «Hellí habla a los hombres por los espíritus de los hombres, que parecen ángeles, porque tiene luz del sol. Y cuando me habló Adán que era ángel, vi muchos espíritus que eran hombres y eran Negros de Hollín y boca y ojos tenían de fuego y los llamé Demonios, porque hacían el mal».

7a. «Y esto lo han visto los Egipcios y de otras tierras y los han creído Dioses y Demonios; y los Demonios que fueron hombres, pelean con los hombres y los hombres no los( ) ven, porque les dan placer a la carne.

8a. «Y como dan placer a la carne, los toman los hombres que son de carne y no ven a Adán que parece Ángel ».

11a. «Y tu hijo Isaac y los que después serán, hablarán con mis Espíritus que Ángeles llamáis. »

12a. «Y mis hijos Negros de Hollín, que Demonios llamáis, enseñan a los hermanos de la carne ( que son mis hijos ) los deleites y los placeres y los males de matar; y creen porque no ven la Luz de Hellí que son Dioses; y la lucha es; y el mal es; y las enfermedades es, lo que les pagan».( )

13a. «Los hijos de Abrahán guardarán la palabra de Hellí, hasta el día que escribiré mi Ley y será mi luz entre todos: Y contarán los tiempos por siglos de cien años; y los siglos serán 36, desde que escribiré mi Ley, hasta que la tierra la sabrá».

(1)Empleamos la figura 70 veces 7, porque la palabra «Septies», cabalística que la representa, significa siempre más. Con lo que queremos; cortar para siempre las discusiones estériles de lo que no se comprende, que es perder tiempo y dar margen a tantos errores lamentables, como hicimos notar en nuestro «Primer Rayo de Luz», en el visible parangón que quieren sostener entre Moisés y Darwin».

14a. «Y de este siglo mis hijos serán de Luz, porque verán la Luz de su Padre que les darán( )mis espíritus». Todo esto me dijo Hellí.

15a. «Hijo mío Isaac: guarda el secreto de Hellí, nuestro Padre y dalo a tus primogénitos, hasta el día de la Comunidad. Abrahán».

¿Veis ahora claro el gran por qué Moisés prohibió el uso del espiritismo? .

Mas no ha de valerse solo del mandato implícito que ya tiene en el testamento, que como primogénito hereda y custodia en secreto: ha de esperar saber si es él el designado para escribir la Ley que allí se anuncia; lo cual consistirá en que pueda libertar al pueblo de Israel, esclavo de Faraón, y que este pueblo, lo reconozca como Jefe, Juez y Legislador.

Pero para poder filosofar y deducir la verdad y la justicia de los hechos, necesitamos historiar.

Escrito está en la historia de Egipto o anales de los hechos de Faraón el grande ( o Gran Faraón ) que había dado una severa orden o decreto de «Matar al nacer a todos los niños varones, que nacieran de los Israelitas». Está probado que es así por el mismo nombre de Moisés que significa en Egipcio «Mío es que de las aguas lo saqué» que la hija de Faraón pronunció al recoger la cesta en que bogaba por el río, puesta con todo cuidado por la hermana del mismo niño, aconsejada por su madre.

Este hecho nos va a revelar ya el todo del por qué 100 años más tarde Moisés prohibiría el espiritismo: y este por qué, está denunciado ya desde Abrahán en las cláusulas 6a., 7a., 8ª., 11a. y 12a. del testamento que hemos transcripto.

Pero vanos a ver, qué es lo que ha podido influir en el Gran Faraón que sabe, que cuantos más hombres haya en su imperio más grande y potente es el reino y el Rey : y más aun porque era aquel pueblo que cobijara su. antecesor, el gran iniciador de muchos progresos y sobre todo muy ganadero y agricultor, que debe mucha o la mayor parte de la riqueza de su reino.

Si Faraón reconoce esos grandes méritos a Israel, no es dable que su razón le dicte la destrucción del pueblo que lo enriquece, puesto que en su decreto, solo manda matar a los que nacerían varones y no mata a las hembras ni a los hombres existentes. ¿Qué podría temer pues de los varones que entonces nacían? No se concibe el temor, ni aun podemos admitir el capricho de rey al que se habrían opuesto los capitanes y los sacerdotes consejeros del rey. ¿Una locura? imposible pensarlo. Todas las ciencias terminarían aquí su proceso, dejando el caso sin explicación sin embargo, es demasiado sencillo al espiritismo y lo explica y es( ) como sigue.

Ya hemos dejado sentado y en el testamento que hemos transcripta, está confirmado que los espíritus forman dos bandos unos que Abrahán llama ángeles y otros que denomina demonios. Unos y otros se vigilan y se comunican con los de su bando.

Unos y otros tienen sus maestros que forman consejos, donde disponen y obran como poder ejecutivo y allí se reciben los secretos que al bando contrario se le puede saber por espionaje.

A los consejos supremos, les es imposible ascender a los espíritus «Negros de Hollín» como dice Abrahán: allí la luz es demasiada y no pueden remontar esas alturas, por su peso demasiado material de su alma y jamás pueden sorprender los decretos allí dados; pero en los hechos que ven, deducen lo que pasa y corren esos negros a inspirar a sus jefes, los que toman las medidas conducentes a oponerse a que el hecho se realice y muchas veces lo consiguieron, como en la muerte de Juan y Jesús y tantos otros, retrasando así el momento de su caída de la supremacía.

Pues bien: en el caso de Moisés, han sabido por la comunicación los sacerdotes de Faraón; que «va a nacer un varón que, es el espíritu del legislador y juez Shet». ¿Cómo evitarlo si no saben el momento del nacimiento ni de qué madre nacerá? Los sacerdotes le anuncian a Faraón, el oráculo recibido; le sugieren el peligro, calculado bien por la grandeza del espíritu temido y le piden, mejor dicho, le imponen dar ese inhumano decreto, con el cual es posible evitar los hechos que viene a realizar, porque no los puede obrar, más que con un cuerpo material.

Pero el espíritu de luz, ve más minucioso y tiene millones de medios más que el de tinieblas de burlarlo, aunque tiene en su desventaja que por la ley no puede llevar la ofensiva y ha de cumplir su deber solo en la defensiva, lo cual es causa, que algunas veces y muchas, sucumba en sus cuerpos, mientras no llega a ser mayoría para imponer la justicia, que han de obrarla los espíritus naturales y elementales generalmente.

Cuando Faraón ha dado su decreto, los espíritus maestros que se han encargado de proteger la vida y misión del legislador, en la obra que venía a realizar, les dolerá intensamente, no poder defender la vida de todos los que han de nacer bajó aquel decreto inhumano (aunque muchas libraron inspirando a las parteras) pero la del libertador, han de librarla a cualquier costo y el propio espíritu del sentenciado, dispone la mayor burla que sabe y se hará criar y educar, por los que deberían ser sus mimos verdugos.

La madre de Moisés es médium y su hermana Míriam también y los protectores y consejeros las instruyen en lo que harán.

Al efecto y cuando ya ha pasado la cuarentena la madre calafatea una cesta y espera que la princesa (hija de Faraón) baje al río a bañarse; pone la cesta a que la corriente la lleve, yendo por la ribera, paso a paso, la hermana del niño bien aleccionada; mientras la madre queda entre los árboles con su. cuerpo pero su espíritu va sobre la cesta donde navega su hijo, hasta que llega a donde la princesa se baña, y se posesiona de ella imponiéndola un sentimiento de ternura y la princesa dice: «Mío-es de las aguas lo saqué».

Miriam corre aparentando ser unan curiosa y le dice: «¿ Queréis que os traiga una ama? Sé de una que acaba de perder a su hijo». La princesa que se ha enamorado ya del hermoso niño le dice que sí que corra y traiga, esa ama y es la madre de Moisés que abraza en su regazo a su propio hijo para darle por el pecho toda su alma y todo el valor que va a necesitar para su tremenda misión.

¿Qué os parece este hecho sin igual, del espiritismo? Los hay por millones más grandes; pero de esta sublimidad y castigo hay este solo en la tierra.

Dejemos al niño crecer y estudiar por orden de la princesa en las más secretas ciencias de los alquimistas y los sacerdotes viendo sólo que sus propios verdugos se ven obligados a descubrirle todos sus secretos de poder y ellos no pueden ver lo que envuelve aquel cuerpo, que cuando la experiencia habrá llegado a su máximo tirando el lodo en que la fuerza circunstancial mancha aquella envoltura del espíritu. Juez, Libertador y Legislador, castigará a sus verdugos con la afrenta mayor que pueblo alguno haya recibido: pero ha de dejar pasar a los que, por autoridad social, civil y religiosa y número podrían preparar una venganza.

Ni entonces, ni ahora, son todos los sacerdotes malos, porque no todos son de los prevaricadores y supremáticos. De tanto en tanto y en los momentos apropiados, los misioneros, o espíritus regeneradores, hacen el sacrificio de meterse en sus filas y se les puede conocer por su altruismo, benevolencia y sabiduría, descollante, entre todos los de su hábito.

En el tiempo de Moisés, uno de los más sabios sacerdotes de la religión egipcia, era Jettro de Madian; pero disconforme con el culto y bajas artes mágicas, se retiró, internándose en el reino de los Asirios y puso su tienda con su familia en la cima del Sinaí.

Jettro, por su luz como espíritu misionero y las ciencias estudiadas, su gran mediumnidad y ayudado por sus hijos en las facultades, desde el Sinaí todo lo ve y sabe lo que pasará.

Moisés se ve precisado a huir de Egipto porque comprende que los detractores se le ponen en el camino ya que, tratando de la defensa de un débil, al castigar al que maltrata al esclavo, de un simple golpe de. vara mata al egipcio y por otro, es amenazado de descubrirlo: de lo que el pueblo de Israel sufriría graves consecuencias.

Antes de huir reúne a los ancianos y primogénitos de Israel (que ya lo han reconocido) y los deja aleccionados y en espera. Moisés ha cumplido sus 40 años, y él se dejará guiar por la inspiración a donde ya lo esperan.

Pasa el Mar Rojo en la baja mar y al pie del Sinaí, ayuda a abrevar las ovejas a una bella pastorcita, la que, entretanto, sube a la tienda y comunica a su padre Jettro, que «un hombre está abrevando».

Jettro, le entregó pan para el viajero, invitándole a subir y ambos se enteran uno de otro, de lo que se prepara y Moisés ya no es un extraño.

Jettro le da a su hija por mujer y entre ambos, preparan las cosas que a su tiempo han de cumplirse para la liberación del pueblo de Israel.

Es ahora cuando Moisés puede concentrare y penetrar ya en toda su misión y profundiza en el Veda, manteniendo comunicación espiritual su espíritu, por posesión de Miriam, su hermana que instruye a Aarón, preparando las cosas al mismo efecto de la liberación.

Cuando ya le es mandado por el consejo superior, Moisés vuelve a Egipto y pide la libertad del pueblo.

Faraón la promete y los sacerdotes la niegan. Sabe Moisés de qué medio se valen los sacerdotes y quiénes les comunican lo que él deja traslucir.

Vió como el pueblo de Israel no se recata de las prácticas del espiritismo y hace un uso completamente inmoral (como los egipcios que no saben menos que ellos) y ante estos inconvenientes, puede ver que es preciso imponerse y es cuando quiere asombrar a todos, con los hechos de las plagas y otros fenómenos.

Hasta siete veces Moisés repite el pedido de la salida pacífica de Israel y siete veces Faraón la promete; pero las siete veces se vuelve atrás de su promesa porque se le imponen los sacerdotes.

Ha efectuado ya Moisés los hechos de las plagas, lo que servía para amedrentar un tanto a Faraón, al pueblo egipcio que las sufrió y a los sacerdotes que perdían su autoridad y comprendían que su dios era despreciado ya por el pueblo, inclinándose hacia el dios de Israel.

Los hechos de fenómenos realizados por Moisés, como por ejemplo hacer aparecer las mangas de langosta o cubrirse la atmósfera de mosquitos, no consiste más que en su derecho de justicia de poder ordenar a los espíritus naturales y elementales, que tomen materia convirtiéndose en esos insectos y acridios de castigo, lo cual está en la ley del espiritismo.

Entended, que no se trata de casos de sugestión, sino que las mangas de langosta dejaron completamente raso el campo y las nubes de mosquitos (que pueden ser tantos como átomos pululan en la atmósfera) «eran tan molestos, que enloquecían a los hombres».

Por fin, Moisés se convence de que, por el camino de las concesiones no conseguirá la liberación del pueblo y se queja a «JEHOVA», o espíritu superior del consejo, de la inconstancia de Faraón y recibe esta contestación; «Para que te libres por tus propias fuerzas.»

Ahora reúne a los ancianos; prepara las cosa, lo mejor posible; y todo preparado y aleccionados los mejores hombres de armas tomar para que queden para formar en los ejércitos que Faraón armará para perseguir al pueblo y volverlo a la esclavitud, todos los Israelitas redujeron a oro y plata cuanto pudieron de sus haciendas y enseres y esperaron el día de su pascua; en el que, como era costumbre salian al campo a levantar altar y hacer sus sacrificios, momentos en los que Faraón no podría pensar que fuera la fuga de todo un pueblo no menor de 400.000 individuos.

En cambio, es ese el día dispuesto por Moisés. que en vez de parar a la fiesta, ha seguido su marcha con toda la impedimenta hacia el Mar Rojo, llevando consigo para toda información a la médium Miriam su hermana y a retaguardia, el ejército formado( ) bajo las órdenes de Aarón.

Si Moisés llega al Mar Rojo frente al Sinaí, en momentos de la baja mar, no sufrirá peligro porque pasará a la Asiria. Si tiene que acampar, tiene el peligro de una derrota, no probable, pero sí de una inevitable batalla que de haber sido firme Faraón en sus promesas, Moisés quería evitar.

Acampó, lo alcanzaba el ejército formado para su persecución y era justamente cuando la baja mar le ofrecía paso por las arenas rojas del mar a unas ocho leguas del Istmo de Suez, hoy famoso canal que une el Mar Mediterráneo al Mar Rojo para el Océano Pacífico.

Moisés ordena el paso, primero de mujeres y niños; detrás la impedimenta seguida de los hombres ancianos, cuando tiene ya a media hora el ejército perseguidor y es el momento solemne y terrible en que se juega el todo por el todo, del triunfo de uno de los dos bandos de los espíritus y los hombres: que aunque Moisés sabe de su victoria, es luchando y no orando como la tiene que ganar.

Moisés, con sus 80 años bien vividos, hace vibrar su bocina con tal fuerza magnética, que centuplica el valor :de su menguado ejército, bisoño pero invencible porque lucha por su libertad y su vida de pueblo y hace sentir su peso ante las formidables masas del ejército del desgraciado Aitekes, capitán y yerno de Faraón y lo echa dos horas atrás, pero sucumbiendo los egipcios por sus mismas armas, empuñadas por todos los fuertes de Israel que Moisés dejó para que se enrolaran en el ejército de Faraón.

*

* *

Silenciamos mil cosas y hechos pequeños y el más grande y desgraciado de haber enterrado Moisés, en previsión de ser derrotado, el original del testamento de Abrahán, poniendo como señal, la famosa piedra que Jacob bautizó en Bethel, con el enigmático nombre de «Cristo».

Han deshecho las huestes Faraónicas y se encuentran acampados en las faldas del Sinaí y en tierra Asiria.

En la vagancia, aquel pueblo trabajador, es observado en todos sus vicios adquiridos en su destierro y deben organizar un pueblo, bajo leyes estables y discierne Moisés, los juicios y querellas entre ellos. En los momentos de una posesión de Miriam, ésta le advierte que «Aitekes ha ideado decir a los sacerdotes, para justificar su derrota que, Moisés tocando las aguas del mar con una vara, éstas se abrieron y dieron paso al pueblo de Israel cerrándose después y envolviendo sus ejércitos».

Moisés entonces sabe aprovechar esta falacia y le manda a Miriam cantarla y que llegue al rey de Asiria; el cual, apoderado del temor de que a otro golpe de vara le destruya la ciudad, lo autoriza. a vivir y pasar por su reino, punto que se proponía Moisés.

Se ha observado que en el pueblo hay tantos ídolos como familias y que cada uno tiene tan distintas prácticas y tan diversas artes de magia aprendidas en Egipto, que se probaba que los espíritus señalados por Abrahán «Negros de Hollín» a los que llamó «Demonios porque hacían el mal» se habían entronizado y apoderado de aquellos esclavizados, liberados ahora en materia, pero más esclavos en espíritu de sus más encarnizados enemigos y es preciso dar esa batalla en la que, las armas materiales nada valen y empieza Moisés a legislar con rigor; y por fin, puede prometer al pueblo, que «JEHOVA dará su Ley entre relámpagos y truenos » señalando el día y hora; y al efecto, le advierte, que él se retira a la cumbre del monte y que no bajará hasta que se haya cumplido su promesa.

Ha llegado el día y éste es espléndido en sol y limpieza atmosférica y no puede pensar el pueblo aquel en la tremenda tempestad prometida y empieza a fabricarse un nuevo dios, consistente en un becerro de oro, fundido con el oro sustraído a los egipcios, no valiendo las amonestaciones de Aarón y los levitas.

Se está poniendo el sol y la decepción cunde en el ingrato pueblo libertado que ya se disponía a adorar a su becerro, cuando es advertida una ligera nubecilla que, engrosando por momentos se desata en la más formidable tempestad que pudieran recordar, de relámpagos y truenos.

Moisés es visto en la punta de. una roca, con los brazos extendidos iluminado por el fulgor continuado del relámpago y, desmayado, lo ven caer y creen que herido del rayo, lo cual atribuyen a otro engaño, en lo que se afianzan cuando han pasado dos días sin que Moisés haya bajado de la montaña. Ellos no pueden saber que aquella batalla espiritual es mucho más terrible que la sostenida cuerpo a cuerpo 50 días antes. No puede saber que lo que obra ese pueblo es solamente la influencia de los « Negros de Hollín» a los que esta venciendo Moisés en ley del espíritu.

La caída al suelo de Moisés, obedece al cansancio y sueño de la materia, para dar suelta al espíritu que necesita toda su independencia y luz para ver la ley que le darán y en ese sueño, ve escritos en el espacio Ocho artículos formando como dos páginas, o dos tablas, que es la causa del retraso en bajar al pueblo.

En efecto, Moisés ha quedado sobre la piedra hasta el amanecer. Jettro y Miriam, han tenido igual visión, la mujer e hijos de Moisés querían salir a recoger a su padre, pero Jettro se opone, hasta el amanecer en que él mismo sale en su busca y lo despierta y Jettro le recuerda la visión y entran en la tienda, labrando dos piedras donde gravan la Ley.

Jettro y Moisés, concuerdan en agregar dos artículos más, como mandato social y represión de los vicios y malos hábitos del pueblo y en esta operación han empleado dos días largos; cuando sube Aarón y le comunica que, «el pueblo impaciente se ha llamado a engaño y ha adorado un becerro de oro» bajando Moisés tan airado, que va a romper las tablas de piedra sobre el becerro de oro con tal poder magnético, que sus palabras condenatorias se veían salir en forma de llamas y su cabeza se coronó de rayos de luz, lo que amedrentó a los idólatras y ellos mismos rompieron los ídolos.

Son tantos y grandes los fenómenos obrados aquí, en todo este relato, que si se quiere analizarlos todos, se requeriría un gran volumen mayor que la Biblia; y todos son obrados exclusivamente por los espíritus, de los que Moisés está en descubierta, pero por las legiones necesarias encubierta, anulando a. los supremáticos y detractores, que se oponían a la liberación del pueblo elegido para darle la Ley del Creador Único y abatir y abolir con ella todos los dioses creados por las religiones y las falacias supremáticas.

Sigue Moisés dirigiendo al pueblo y lo instala en los territorios que le cede el Rey de Asiria.

Los levitas encargados del sacerdocio, no son tampoco fieles a los mandatos de Moisés y siguen tolerando al pueblo, no solo las malas prácticas aprendidas en Egipto, sino hasta la idolatría y la corrupción que no aminora, a pesar de las penas severas escritas en el «Pentateuco».

La senectud de Moisés, no le permite ya tampoco juzgar todos los juicios del pueblo, de lo que se encargan los sacerdotes levitas, que tal sería su conducta, que Moisés castiga a su hermano Aarón, expulsándolo y confinándolo al monte Horeb.

Los levitas (sacerdotes al fin) van minando las leyes austeras del libertador y acaban por presentarle unas nuevas leyes las que no quiere Moisés admitir ni firmar y los desautoriza y enérgicamente les prohíbe practicar la comunicación a los sacerdotes y al pueblo, bajo la pena de prevaricación y hasta la de pena de muerte en los hijos del pueblo y para esto, reúne al pueblo y llama a quien debe, diciendo: «Oíd cielos lo que digo y todos los hombres oigan mi voz».

« Gotea mi doctrina como gotas de rocío y como gotas de agua que hace crecer los pastos y crecerá como éstos, la fe en vosotros.»

«Yo proclamo la grandeza de Jehová y su nombre, que es nuestro Padre.»

«La obra de nuestro Padre es perfecta y todas sus vías rectas : Él es justicia sin iniquidad: es justo y recto»

«No es Él, el que corrompe a sus hijos: su mancha es de ellos, generación torcida y perversa».

« ¿Así pagáis a vuestro Padre, pueblo insensato e ignorante ? ¿ No es Él el que te crió, te libertó y te organizó ?

« Mas lo habéis hecho celarse con Dioses ajenos, que os enseñaron abominaciones.»

«Sacrificáis holocaustos a esos Demonios que no son Dioses y que hacen Dioses nuevos, de piedra, madera y metales, que no tienen sentido.»

«Yo los acuso, y te acuso a ti, pueblo insensato, y te prohíbo su adoración, su culto y su comunicación, bastándote la Ley que te di.»

«Yo los aniquilaré y destruiré su memoria : reuniré( ) sobre ellos todos los anales que os enseñan y consumiré en destruirlos todas mis saetas.»

«Nuestra mano ha sido fuerte y no era por nuestra mano sola.»

«Ojalá os instruyerais y pudierais comprender esto y entenderíais: ¿Cómo pudo uno solo perseguir a mil y dos hacer huir a diez mil, si nuestro Padre no nos hubiera dado su justicia, con sus hijos, que cumplen su Ley?

«¿Podrán justificar esos Dioses su poder, sobre el poder de Jehová, que ahora os dio su Ley?.

«Sus doctrinas son venenos de serpientes, saliva de víboras crueles, producto del sebo de los sacrificios.»

«Yo me voy de vosotros y ved que yo soy yo y ya nada valen vuestros Dioses.»

«Pedidles que se levanten, que os ayuden, y os sean protectores, y recibiréis una nueva esclavitud.»

«Yo me voy del pueblo insensato que liberté de orden de nuestro Padre, que dice: Yo soy Yo y no hay otros Dioses conmigo; Yo hago vivir y morir; Yo hiero y curo; y nada escapa de mi ojo y de mi mano.»

«Más óyeme, por fin, pueblo mío. Citando a su hora justa alce mi mano al cielo y diga : Vivo soy para siempre por mi Padre; cuando afilaré mi espada reluciente y mi mano tenga la balanza de la Justicia; cuando tú, pueblo infiel, buscarás salir de tu nueva esclavitud, Yo volveré y pondré la venganza sobre mis enemigos; y a los que me aborrecen, daré su pago, sin iniquidad, con la justicia»

«Entonces emborracharé mis saetas en la sangre que derramarán y mi espada los devorará (1).»

Terrible acusación y profecía. Acusación que está latente en el odio y desprecio al pueblo judío, disperso, pagando su prevaricación, y aun siguen sus sacerdotes, falsos Rabinos, prevaricando y haciendo de ese pueblo el objeto odiado por su fanatismo y otros defectos que no deberían existir.

Esos falsos Rabinos saben el secreto del espiritismo de Moisés; pero con él no podrían ser los supremáticos y lo practican por rebelión, al modo que las levitas quisieron implantar, quedando al servicio de sus propios verdugos.

Y ved con qué exactitud se cumple esa profecía. En estos mismos momento en que estoy escribiendo esto, llega el Diario: y ved esos cien niños huérfanos por las matanzas de judíos, que arriban a esta tierra, donde la espada reluciente brilla y la balanza de la justicia sirve de escudo. ¿Quién podrá achacar todo esto a la casualidad? Yo lo comprendo: mas no es aquí donde puedo extenderme en filosofar estos hechos y lo haréis vosotros ante los versículos transcriptos y la fotografía de este recorte.

(1)Entiéndase bien que esa profecía está cumpliéndose terriblemente ahora. Compréndase también que la espada reluciente es la sabiduría que se da en esta escuela y la espada que devora es la verdad austera. Y, ¿qué más saetas emborrachadas de sangre, que las acusaciones del capítulo tercero de este libro, descubriendo ese inmenso lago de sangre que cubre la tierra?.

HUÉRFANOS JUDIOS-SU LLEGADA AL PAÍS

A las 12.30 atracó ayer, en el desembarcadero de la Dársena Norte el vapor francés «Massilia», procedente de Burdeos y escalas, con 315 pasajeros de cámara y 400 de tercera clase.

A bordo de este buque llegaron, además de muchas y conocidas familias de nuestra sociedad, cien niños huérfanos judíos, procedentes de la Europa Oriental y traídos al país por el comité central de socorros a las víctimas israelitas de los «progroms» y de protección a los inmigrantes.

Con este motivo, desde antes de las 10, se reunió en el desembarcadero y en sus alrededores gran cantidad de público, en su mayoría perteneciente a la colectividad israelita, deseosa de exteriorizar sus simpatías a los pequeños huérfanos.

Desde su país de origen hasta estas playas, esos niños fueron acompañados por una comisión formada por los señores Hernat Tchuchka, señoritas Scheva Rondel, Ida Noel, doctor Moisés Boulian y señora Bila Boulian, a la que se unió la delegación del comité central de esta capital, formada por los señores José Kurlat, David Groissman, señoras de Kurlat y Edelman y señorita Alapin, que se trasladó a Montevideo con el propósito de recibir a los viajeros.

La llegada del «Massilia» fué saludada con prolongados aplausos, los que adquirieron mayor intensidad al distinguirse los huérfanos.

Como oportunamente lo anunciamos, la edad de estos huérfanos de padre y madre, oscila entre tres, y quince años, y hay entre ellos 30 mujeres y 70 varones.

Al atracar el «Massilia», los niños judíos entonaron el himno hebreo, en homenaje a la Argentina.

En general, son vivaces, presentan buen aspecto y están correctamente vestidos. Todos ostentaban un brazal blanco con letras azules, con la siguiente inscripción: «Huérfanos ucranianos israelitas para la Argentina.» ¡Viva la Argentina!.

Efectuado el desembarco entre los aplausos y aclamaciones del público que retribuían los niños agitando sus sombreros, entre el gentío que aguardaba su paso, y después de haber algunos miembros de la colectividad israelita explicado en castellano los antecedentes de esos niños y su gratitud hacia este país, en el que se radicarían definitivamente, ocuparon a las 15.40 los huérfanos los automóviles que debían trasladarlos a los varones al asilo de la calle Cabildo y a las niñas al de la calle Curapaligüé.

Más tarde, los varones serán trasladados a la colonia agrícola ofrecida por la Jewish Colonization Association, en la provincia de Buenos Aires.

Posteriormente se les instalará en una escuela rural que se proyecta fundar en dicha provincia.

¿Os dais cuenta si hay algo más exacto que el gobierno del espiritismo?

Creo que estoy relevado de enumerar todos los por qué de que Moisés prohibiera el uso del espiritismo y sólo digo en conjunto, que lo prohibió por el mal uso que hacía el pueblo, influido por los detractores y « negros de Hollín » que Abrahán señala.

Ahora también venimos a. prohibir, no el Espiritismo Luz y Verdad que proclamamos, que es el mismo que luego establece Moisés, sino el espiritualismo amalgama, que era el que practicaban pueblo y religiones, y también lo prohibimos por los mismos por qué de Moisés y todos los que hemos señalado y señalaremos donde quiera que los encontremos.