PÁRRAFO II
EL MUNDO DE EXPIACIÓN

Ya estamos en el gran escenario donde a la vez, se desarrolla la ópera sentimental y de grandes vuelos, la zarzuela alegre y de un solo tópico y el melodrama que envuelve una X, con, el drama de todas las luchas, en el cual se disciernen todas las cuestiones, y entre telones se divisa la farsa en la comedia humana, que en ciertos momentos decae, ante el temor de una revista crítica que los espectadores aplauden.

Este cuadro abigarrado de todos los colores y tendencias, visto cada color por separado, permite una vida individual de temor, que obliga a cada uno a la astucia, al engaño de su vecino, y siempre acusa el egoísmo de cada uno, que por lo mismo que la crítica puede caer como acto de justicia mantiene a todos por largos siglos, en un tira y afloja cómico; pero se dan y se quitan unos a otros continuamente, que quiere decir, que se pagan y se cobran unos a otros con desgana, pero son obligados a ello por la Ley, que, siendo Amor, por los resabios que aun duran y por el remordimiento que ya nace, lo truecan en temor, lo que no le importa a la Ley, pues a ésta, lo que le importa es que, en amar o por temor, los hombres se paguen mutuamente las deudas creadas en los tres mundos anteriores.

Pero visto ese escenario bajo la impresión del drama, donde la maldad y la bondad, la fuerza bruta y la razón, las pasiones momentáneas y los viejos hábitos, los instintos y la conciencia, los dolores y las lágrimas, con la francachela libertina y la alegría moral, todo bajo la justicia y la in injusticia que juegan su última batalla, vista en ese conjunto abigarrado toda la humanidad, cl mundo parece y es, en verdad pie verdad, un inmenso manicomio.

Es así en verdad y cada uno trata de salvarse a sí mismo, aunque sea a costa del otro; y sin embargo, todos buscan la misma cosa: el mejor bienestar: una tranquilidad, el descanso moral del espíritu y del cuerpo, y no es posible hasta que la conciencia haya logrado reunir a todos en dos grandes y dirimentes bandos que, en reñidos combates de cuerpos y de ideas, representan el drama conjunto y final, cuyo triunfo lo cantará el bando que tenga la mayoría.

Pues bien: 44.749.943 siglos han estado los hombres de la Tierra representando la comedia de la farsa, con la Ley del temor, y preparaban a su pesar y al parecer inconscientes, el momento del drama que había de dirimir para siempre toda diferencia y cancelar por la justicia, todos los balances de cada individuo, llevándolos todos a una sola cuenta, de Debe y Haber.

Efectivamente. Hace 57 siglos que llegó ese Contador, autorizado y revestido del poder total, y procedió a la investigación y examen de todos los Dos Billones de Espíritus de esta familia terrena, abriendo el libro del Debe y Haber a la Creación, dando un plazo eficiente para el saldo de cada uno, mandando desde aquel momento y siempre, emisarios que recordaran la obligación; cuyos emisarios conocéis en Noé, Abrahán, Jacob, Moisés, los Profetas Juan y Jesús, con miles de otros más, como grandes magos, alquimistas, geómetras, filósofos, legisladores, pensadores y revolucionarios por ideales, que dieron margen a todas las ciencias, en cuanto la conciencia lo permitió.

El Investigador y Legislador Shet, dejó la pauta que se había de seguir, en las 100.000 Slokas escritas en lengua Sánscrita; y de aquella pauta no se ha salido ningún misionero, llegando con tiempo matemático al día fijado de la Cancelación, que fué el 5 de abril de 1912, de la apócrifa era Cristiana. en cuyos 19 siglos se representó el drama cruento de los dos grandes bandos formados de deudores y acreedores dando una pequeña tregua que está al punto de expirar, para que reconozcan su Debe los malversores y se acojan a la Ley Común, donde saldarán su cuenta ; y de no la justicia procederá al destierro de esos morosos, pues así lo reclaman los que nada deben y los que no han pagado por haber estado aberrados, por haber sido engañados o por cualquier causa, pero que han reconocido su deuda y no quieren ser más estorbados, lo cual es justo.

No olvidemos que la tierra recibió en las fechas que vino la familia adámica, una emigración desterrada de un mundo hermano; espíritus sabios en todos los progresos, pero supremáticos, en número de 3.500 millones a los que se les debe todos los progresos materiales que tenemos y que la tierra, si los tenía en germen, necesitaba para mostrarlos, los seres que ya lo hubieran aprendido y la Ley de justicia designó ese deber a los corrigendos que sacaba de una sociedad regenerada. Misión que igualmente han de cumplir en el mundo adonde serán desterrados los que de la tierra saca la justicia, por las mismas causas que aquellos que recibiera, teniendo que andar los caminos, nuevamente.

No todos aquellos corrigendos se han corregido; la mayoría sí, pero queda una minoría de los más supremáticos y aberrados, que son los que han promovido, fomentado y sostenido esta última conflagración que continúa y aun buscan modo de continuarla, o de apagarla con la trampa y la hipocresía; pero el pueblo trabajador que es mayoría regenerada , ya no los deja, sino que les impone en todas formas su voluntad; y si se resisten, los echan de sus puestos y derriban sus tronos y pedestales, porque así se les impone ya el Espiritismo, que entra al gobierno del séptimo día, conforme estaba legislado en Shet y repetido por Moisés:

« El séptimo día descansó”.

El mandato recibido por los espíritus, de su Padre, al lanzarlos a continuar la Creación,( ) está cumplido por la inmensa mayoría representada en los trabajadores todos, desde el hombre de ciencia hasta el campesino y son ya Maestros de la Creación. Han empezado a amar como odiaron y han resucitado los muertos que hicieron, dándoles nuevas vidas por la reencarnación y ya no pueden ser estorbados en su obra, pago y regeneración y a esto viene la justicia en su favor, arrancando a los parásitos y trasplantándolos a otro vivero, donde se harán plantas productivas por el trabajo que aquí odiaron con perjuicio de los progresados, y nada habrá que contenga a la ley más que el acatamiento.

La prueba científica o matemática, de que la mayoría cumplió el mandato de su Padre, de hacerse Maestros de la Creación está en los progresos de toda índole, que han transformado el agreste bosque de este mundo, en amenos jardines y utilizado las fuerzas y productos de la naturaleza; y en que las masas del pueblo se sindican. se federan y se fraternizan, bullendo en todos un régimen de justicia e igualdad que se llama Comunismo, que nadie evitará, porque es el descanso del séptimo día, en que la humanidad ha entrado.

Para llegar a este apoteosis del drama que ha durado 57 siglos, pero que ha estado en escena constante los últimas 18, bajo el reinado del peligro Cristo, la historia está toda llena de páginas rojas por la sangre derramada y orladas de luto por el dolor y el sufrimiento.

Un cálculo (no matemático pero sí promedio y por lo tanto admisible) de los hombres caídos en las guerras de persecución y en las intestinas de naciones contra naciones y las ocasionadas por la supremacía religiosa; con más las producidas por el odio sembrado con la inmoralidad, nos pueden dar una idea terrible del cuadro vergonzoso que hemos compuesto, por causa de la expiación.

No es que la expiación imponga la guerra, ni el derramamiento de sangre, sino que lo impone la necesidad defensiva instintiva. Y como el parasitismo religioso se ha visto amenazado de destierro desde que se escribió el Sánscrito, como correctivo a los desterrados y prevención a los primitivos, los supremáticos desterrados, aprovechando la fuerza bruta inconsciente de los primitivos, han sostenido a toda costa sus religiones y tendencias de venganza contra aquellos misioneros, que bien los conocían sus Espíritus por haber sido sus jueces, en el mundo donde sufrieron un juicio y del que, en justicia, fueron expulsados por malversores y supremáticos.

Los misioneros y los regenerados primitivos, con los corregidos de los desterrados, formaban una minoría, cuando la familia adámica tomó por Shet, la corona del emperador y el cetro del pontífice; pero aunque minoría, puede la ley consentir y consiente esta excepción para que el investigador pueda hacer la primer reforma básica y escribir la Ley, pauta de las leyes que conforme a cada tiempo se habrían de escribir; y como ensayo, para que, por los resultados, el investigador pudiera calcular el tiempo necesario para obtener la mayoría de regenerados y poder arribar al juicio definitivo.

Arribar al juicio definitivo, es también declarar la mayoría de edad de una familia, la que, por ese hecho, puede pedir y pide en justicia la ayuda solidaria de los mundos de progreso, conforme al régimen único del Universo.

Ya en Noé ( que tiene una hermosa significación para la familia terrena) y por lo que se ha ganado en esos siglos que median entre Noé y Shet , se puede calcular matemáticamente el tiempo necesario para obtener la inmensa mayoría, con tales o cuales medios y atributos y es así elevado a los consejos superiores del gobierno del plano, al que este mundo pertenece.

Ese es un día de júbilo grande en todo el infinito y más señalado en el sistema del que forma parte nuestro globo. ¡Ha llegado la primer noticia oficial de una familia de hermanos que luchan y anuncian su próximo triunfo!. Proximidad que, aunque sea de varias decenas de siglos se han de cumplir y no habrá pasado un segundo de la eternidad. No puede escribirse en nuestras cifras, los millones de siglos que esa familia saliera del seno del Padre, para entrar al estudio de la vida y de la Creación y, ¿qué son unas decenas de siglos? Además, ese anuncio implica el pedido de ayuda y protección a los que van despertando de su letargo y empiezan la vida de amor y ya, llegan Maestros de la sabiduría y los progresos empiezan a ser el acicate maravilloso y las artes y las ciencias el encanto de los que se regeneran.

No creáis que esto es una hipótesis. No. Es la historia que no se había escrito aun, pero que tenéis la prueba irrefutable de que cuanto he dicho en estos puntos, es la historia de los hechos del Espíritu. Esa prueba la tenéis en las civilizaciones de Oriente, de la Persia, del Egipto, avanzando según avanzan en la regeneración los misioneros de Shet, de los que os señalaré como fe de esta verdad un Confucio, un Zoroastro, un Ptolomeo, un Antulio en los albores de la Grecia y un Sócrates, cerrando el ciclo de sabios ahí, para correrse al Occidente a dictar nuevas y más civilizadas leyes en la naciente Roma, con un Servio Tulio. ¿No es bastante prueba? EL Espiritismo os dice, que es prueba eficiente.

Pero volvamos un poco atrás a confirmar que en Noé, se ha hecho el cálculo definitivo y podemos afirmar, que allí estaba de nuevo hecho hombre el mismo investigador. Debería bastar que, el ignorante Moisés, hiciera sobre Noé el gran símbolo del Arca, que representa en verdad el hombre, salvado del naufragio, que debemos entender el hombre regenerado. Pero tenemos pruebas escritas que hacen más fe y la prueba indiscutible la encontramos en el testamento secreto de Abraham.

La Cláusula 13 de aquel testamento dice textualmente:

«Y contaréis los tiempos por siglos de 100 años; y los siglos serán 36 desde que escribiré mi Ley, hasta que la tierra la sabrá.» Y nos da un punto fijo para que conozcamos cuándo se han cumplido esos 36 siglos, pues en la cláusula 14, dice: « Y de este siglo, mis hijos serán de luz, porque verán de la Luz de su Padre que les darán mis Espíritus».

Nadie dudará de que el decálogo del ignorante Moisés es la Ley escrita y, hoy nadie puede negar, que a los 36 siglos de Moisés, hablan los Espíritus, con harto escándalo de los cobardes que los apostrofan por sus acusaciones y porque dicen la verdad, acusándolos. Pero nadie impide que sigan hablando y produciendo toda clase de fenómenos innegables. ¿ Cuánto se ha luchado para llegar a esto?