PÁRRAFO II
CAÍN Y ABEL

Tendríamos que repetir aquí la historia de la familia o raza Adámica; pero buscadla en la «Filosofía Austera Racional», como punto de estudio, y por entero historiada en nuestro «Conócete a ti mismo», cuando podamos dároslo impreso y lleva ya en archivo, escrito 9 años.

Pues bien; Caín y Abel, bíblicos, no han existido como hijos de Adán y Eva; los ideó Moisés, para hacer el retrato de los hombres y las religiones de aquellos tiempos y los de ahora, en que llegamos al desenlace del drama secular dice encierra el símbolo de Caín y Abel en sus dos fases según que Caín se tome por la raza primitiva, en una fase y por el trabajador en la segunda; y Abel, por la Raza Adámica Misionera y de Luz en su primer fase y cono parásito de las religiones en la segunda.

Cono personajes de genial novela, Caín y Abel entrañan diferentes papeles y siempre les queda una X, una incógnita, que sólo en la Metafísica puede resolverse, por cuya causa y no habiéndose abocado los hombres al estudio racional de la metafísica, no han podido dar valor a esa X.

Caín, retratado con arma homicida y negro, representa a la raza primitiva, feroz, sanguinaria, ciega e ignorante, que no conocía más ley que la fuerza bruta y lleva la guerra y la venganza a quien se oponga a sus instintos.

Caín, labrando la tierra, representa al productor, que, viéndose robado por el improductor, se arma para castigarlo y extirparlo, y mata a Abel, que sólo hace pacer sus ovejas por los prado y sementeras, producto de la naturaleza y del trabajo, queriendo cubrir la usurpación y robo con los holocaustos que sacrifica a la divinidad, que el trabajador, en su ignorancia toleró, hasta que el agobio le dió el escarmiento, que es la mejor lección; y como Caín, sin temor a la engañosa Divinidad, el trabajador arma su brazo y destruye las divinidades y a los que las sostienen para vivir de ellas, que es el secreto de la vida religiosa. Abel, en esta su segunda fase, es despreciable ante la moral ante el progreso, y es prevaricador de la fraternidad.

Pero Abel, en su primera fase, representando a la Raza Adámica, raza de sabios y por lo tanto luminosa y de progreso, es la regeneradora de la raza primitiva, de obscura e ignorante en sabia y hermosa; y de fiera en sus instintos, la convierte en fraternal, por el sentimiento. Pero ¿ cuál es el pago de su misión? El sacrificio y el martirio, como nos lo prueba la historia, de todos los misioneros del progreso.

Esto es lo que representa ese gran símbolo de Caín y Abel. Pero se preguntará por muchos: ¿Qué atingencia tiene esto con la paternidad de los Espíritus? Tiene precisamente la confirmación de esa paternidad única, y pone además de manifiesto la política del Creador y el gobierno del Espiritismo.

La causa de la oposición a la raza Adámica en la tierra, es el destierro de muchos espíritus supremáticos de un mundo que había sufrido entonces su juicio de mayoría, y que no acatando la Ley de Amor, con el régimen Comunal que se establecía, por necesidad para la armonía y quitar los estorbos a los trabajadores, la justicia imponía el desahucio y destierro de los perturbadores supremáticos.

La Tierra recibió aquella emigración, porque su estado estaba entonces armónico con las tendencias de los discordantes Neptunianos y cayeron en esta morada de fieras humanas, representada en Caín.

El juez o ley que expulsa o encierra buscando una corrección, no puede dejar a sus corrigendos con sus solas tendencias, porque no se corregirían; y tampoco puede dejarlos solos, porque no podría auxiliar a los que por el dolor, por la reflexión o el escarmiento, quieran someterse a la ley que antes desconocieran por aberraciones, o acaso por simples caprichos.

Entonces se impone mandar quiénes vigilen a los corrigendos, atiendan sus pedidos y clamores y los consuelen en su dolor, y a eso el Padre pidió a sus hijos de amor, a los mismos que habían sido Jueces de los desterrados, vigilarles y ponerles siempre por delante la causa de su destierro y los recibieran en el concierto, cuando reconocieran la fraternidad.

Ved si tiene atingencia el símbolo de Caín y Abel, con la fraternidad y paternidad única de los espíritus.

Y tan cierto es este hecho de justicia del gobierno del Espiritismo como que en cada hombre hay encarnado un espíritu. Si lo negáis, es porque así es, y en vuestra negación está la confirmación. Pero es una confirmación que dice y acusa, que los negadores son aún de aquellos supremáticos desterrados, que siguen en su lucha contra Abel en su primera fase de regenerador, porque, como una vez se impusieron, creen que podrán seguir imponiéndose; y es aquí donde está su triste equívoco y bastará considerar que, ya no hay Caínes, desde que pasaron los Torquemadas y los Arbúes, y sólo quedan los Caínes de la segunda fase, o sea los labradores de la tierra y los productores del progreso que, mano armada de la justicia, le dicen al Abel en su segunda fase: «El que no produce, no tiene derecho al consumo». « El que se apropia de algo que es común, es prevaricador y no cabe en esta sociedad». Y como antes, la autoridad política del Padre, manda al gobierno del Espiritismo, obrar en Justicia el destierro y se obra por la Ley de las mayorías, ni más ni menos que como sucede en las sociedades humanas, porque sus leyes, no son más que el reflejo de leyes superiores.

Si un hijo, díscolo, irreverente y malversor, se opone a la autoridad de la Patria Potestad paterna, o a quien la representa, los códigos civiles que los hombres hemos hecho, castigan el delito hasta con desheredar al delincuente y lo confesamos y es moral y justo. ¿ Cómo se podría achacar de injusta y arbitraria la Justicia del Padre Universal, obrada por orden, por sus hijos los espíritus, que solidarizados, forman el poder Universal Espiritismo?

¿Y decís que el Espiritismo es abstracto, metafísico, sin pruebas científicas, cuando a un simple estudio jurídico se encuadra en los códigos y se lleva a la Política y a la matemática?

Obra es de ciegos; que os acusa de Caínes en la primera fase y de Abeles en la segunda.

Si esta lección no os bastara a confesar la fraternidad de todos los hombres esperad vuestro destierro, que no podéis eludir. Nosotros, Espiritistas del Espiritismo Luz y Verdad, cumplimos como Caínes en su segunda fase y como Abeles en su primera, uniendo la materia y el espíritu, en su armonía de ascendente progreso, sellando la fraternidad Universal, porque comprendemos una sola. Paternidad; lo que confirma que cumplimos el mandato del Padre, el que vamos a exponer enseguida.