ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

PARTE 20





VI



Agosto 4 de 1917. Por la medium Mercedes.



PRIMER CONSEJO DE MEDIUMS

Se dió lectura en el prefacio de la ley de mediumnidades y en hora oportuna, se dio la palabra al protector general de los médiums, estando presentes 15 médiums en desarrollo y el consejo. La médium saludó.

Buenas noches hermanos: Es bien halagüeño el cuadro; un plantel hermoso que a la sombra benéfica de esta Escuela, primera y única aún, que recibe para dar la sabiduría del Padre por el maestro superior E. V. que nos rige, este plantel, podrá ser fructífero, si no dejáis que os mine el gusano detractor.

Pocos sois los que me conocéis bajo mi delicado cargo impuesto en la ley; ya me conoceréis; pero yo sí os conozco, por que os estudio en razón de mi obligado cargo de regir (en cuanto se puede) a los médiums de la tierra en general; pero obligado por justicia a vigilar, advertir, corregir, o descubrir los defectos o virtudes, las faltas y méritos los derechos y obligaciones de los médiums que en esta Escuela se desarrollan y actúan, para luego extenderse por la tierra a llevar la luz de la verdad sin mancha del espiritismo, bajo el Código de amor universal de la comuna.

Mucho tengo que decir; mucho que reprender y mucho que aclarar sobre las mediumnidades tan variadas, porque hoy todos los seres de la tierra (entendiendo hombres y mujeres) con poca excepción, sois médiums.

El trabajo es grande: la inspiración es muchas veces mal entendida y manchada con otra inspiración en contra, porque el detractor vela sagaz y astuto sobre todo aquel que descubre una facultad, está sobre él; por lo que, de acuerdo con los consejeros, pedí al maestro estos consejos y estas conferencias, en los que os puedo decir directamente a los médiums, vuestros deberes y defectos, que no se deben decir en público mientras todos los hombres no tengan conocimiento de lo que es un médium, que lo sabrán por "El Espiritismo en su Asiento".

No vayáis tampoco a creer, que esto sea una preferencia fuera de la ley. No, es que es justo que se os diga en particular lo que es ser médium y vuestros derechos, con vuestros méritos y responsabilidades. Y esto, como digo, aún no es conveniente decirlo en público, por la equivocación que aún hay sobre lo que debe ser el médium: de lo que son culpables esos centros y sociedades que han denigrado a los médiums y conducido por los caminos que marcha el condenado espiritualismo, amalgama de todas las religiones.

Por estas razones, se os reúne aparte del público, para instruíros y unificaros, porque sois para nosotros espíritus de luz y consejeros, nuestro portavoz y mediador entre el espíritu y el hombre y por lo tanto, entre el padre y sus hijos de la tierra.

Por esta causa, sois los médiums, exactamente lo que el maestro os ha leído un pararrayos muy delicado que cualquier vibración os agarra y es conducida por vosotros, a donde es dirigida por el que da esa vibración. Y si no se os instruye, cómo habéis de conocer de dónde y de quien procede la vibración, por los efectos que en vosotros mismos produce de perjuicio o beneficio, tampoco podréis rechazar la vibración que os hiere y perjudica a la gran causa y entonces sois instrumentos perniciosos y peligrosos y esto son todos, mientras no tienen una saludable instrucción y un desarrollo bueno y moral, adecuado a cada facultad.

La mediumnidad, no se da en gracia ni regalo; es producto del progreso de cada uno; y el sólo hecho de poseer una facultad medianímica, le da (asentadlo bien) un valor, por mil espíritus sin facultades. Es hoy la hora de declararlo.

De modo que: cada uno de vosotros vale por mil espíritus y vuestra falta es grande como la de mil espíritus. Pero cada obra vuestra de vuestra facultad, es apreciada por valor de Once mil espíritus (1) lo que se os descubre, para que sepáis apreciar vuestras acciones y valor en la ley que os pide ser fuertes.

Aquellos médiums flojos, débiles, que no cuidan a su materia (en cuanto es posible) de las imperfecciones y pasiones, se ven acosados y agobiados en su estado moral y físico porque, como es un pararrayos, una falta atrae otra y otra a otras, llega el desequilibrio y son responsables en cada falta, por la falta de diez mil.

Ese descuido, esa debilidad; atrae para sí, todo lo malo que le rodea; los pensamientos de todos los que del mal se ocupan y son los receptores del detractor, con perjuicio suyo y de la causa espiritismo y por eso digo que son culpables y responsables, puesto que no quieren servir a la causa verdadera y sirven al detractor el que, una vez que infiltra sus fluídos y se impone, no es muy fácil arrancarlos. Antes consiente el detractor perturbar las facultades inutilizando al médium, que permitir que se limpie y sirva a la verdad.

Un médium en esas condiciones es responsable, porque los espíritus de luz no podemos hablar, ni escribir, ni obrar los efectos de una causa y en cambio, se prestan a que obren los enemigos de la verdad. De aquí, proviene todo ese descrédito del verdadero espiritismo, desconocido aún, por culpa de esos médiums flojos, débiles y apasionados.

Esto también, ha creado el espiritualismo, fin perseguido por los detractores del espiritismo, en cuyos centros tienen asiento esos médiums que sirven al detractor y son culpables los directores, porque también son médiums; pero se hacen autócratas con los médiums que al consentirlo se hacen cómplices y responsables y aquí está la causa de que tantos médiums vayan por camino errado.

Hermanos. Os he dicho en pocas palabras la causa principal del retraso del espiritismo luz y verdad y de que haya tantos malos médiums y examinaros cada uno de vosotros. No os quiero decir, que hayáis faltado; es un consejo que os doy; y si con lo que os he descubierto encontráis que habéis faltado, limpiaros en seguida, porque no tenéis excusa en esta Escuela donde se os dice vuestro deber y se os dan los medios de obrar bien.

Sed humildes de corazón, sed amables, sed buenos, procurad ser mejores cada día, procurad ser más fuertes cada vez y conquistad vosotros lo que otros no pueden por su debilidad y acaparar, sí, acaparar por vuestra bondad, la influencia, la vibración y la afinidad de los espíritus de luz y amor.

Sobre todo, crearos, poneros una coraza fluídica invulnerable, donde se destroce al topar el detractor.

Tened en cuenta esto por vuestro propio bien; desterrad de vosotros estas pasiones de envidia, porque no tienen explicación entre vosotros; dominad las pasiones de la materia, que por razón de la mayor sensibilidad tenéis que sentir y sabéis que no os pertenece en ley.

Atraeros a vosotros, por vuestra salud, a los espíritus de luz y amor, porque necesitan la pureza del médium. Yo sé que os costará; pero hoy un poquito, mañana otro poquito, os dará la coraza de que os he hablado con la cual estaréis libres de la mistificación; porque aunque por justicia recibáis a un detractor, éste se verá atado, como preso y ofuscado en medio de vuestra luz propia y entonces no temeréis al mistificador, porque huirá de vosotros para no ser descubierto.

Pero voy a tocar un punto terrible, con el cual no hemos de transigir; la superchería.

Hermanos, cuidado, mucho cuidado, temblad del delito que cometéis con la superchería.

No creáis que lo diga porque en vosotros se haya visto tal delito hasta hoy; pero sí lo hemos visto en alguien y fué separado deseguida y no quisiéramos tener de nuevo tal dolor, pero se obraría de la misma manera. Voy a aclarar lo que es superchería, para prevenir y no tener que curar.

Por ejemplo; hay un médium; (aún bien guiado) que por una predisposición propia u otra causa física y moral y cuyo espíritu se pega a la materia, de modo que ni su guía puede entrar ni acercársele, porque en esas circunstancias está entregado al detractor, el que tampoco puede tomar del médium, porque sólo pueden tomarlo, es decir, alejándose; saliendo del cuerpo el espíritu del médium. Viendo éste que no hay posesión y teniendo conciencia de lo que pasa, su amor propio se impone por no aparecer ante los que esperan, vencidos por sus pasiones, no quiere sufrir lo que él cree una vergüenza para su nombre y se decide a fingir posesión, porque oye la voz del orgullo, que le da el detractor, de que ha perdido la mediumnidad. En una semiconciencia, oye las palabras del detractor y las da a nombre de cualquier hermano de luz, que en aquellos momentos sufre horrores por el engaño que en su nombre da el detractor, por el médium superchero. Este es el caso general y el principio de la superchería que luego se convierte en superchería consciente, queriendo así el superchero, ser actor y parte. Mas luego es descubierto, sufriendo la verdadera vergüenza. ¿Pero qué nos importa de la vergüenza del superchero, ante el descrédito y daño que hizo a la causa y a los que presenciaron el engaño superchero? ¿No véis aquí motivo suficiente, para que la ley, calcule la falta del médium, por diez mil faltas de los hombres? No véis aquí también fundamento de justicia, para considerar culpable al superchero de diez mil faltas, por el escándalo de cuantos lo oyen que huirán del espiritismo? Con la superchería, no transigiremos. Si os llega por una desgracia este caso de no recibir influencia, de no tener posesión... por amor del Padre hermanos míos... por vuestra propia dignidad... No... No déis oídos al detractor: no os prestéis a la superchería... Aceptad antes la muerte. Habladle al maestro que él, pronto os comprenderá y decidle sin temor lo que os pasa y no es culpa vuestra si así procedéis, de que no tengáis alguna vez posesión. Es culpa del detractor que sostiene lucha con vuestro espíritu y se pone cerca de vuestra materia y se opone y no deja que vuestro espíritu se retire y es entonces cuando se produce el caso referido.

Sí, acudid al maestro el que os explicará el fenómeno y os librará de esa garra si tenéis voluntad y por otro médium, oiréis la explicación y veréis cómo nosotros sabemos que no es culpa vuestra, porque son efectos del desarrollo, y de está acción descubriréis grandes horizontes de progreso: lo que no conseguiréis, si os prestáis a la superchería. Y han habido médiums, que al reincidir los han descubierto por otro médium en plena superchería y se les ha corrido como merecían y han llegado a la miseria, al descrédito hasta como los hombres y no han podido vivir con honor en ninguna parte, porque hasta el mismo detractor los abandona después de perder al superchero, porque hasta él mismo se avergüenza.

No sois culpables de la mistificación: pero de la superchería, siempre seréis culpables y responsables. Y aunque las facultades no se os pueden quitar porque son vuestras; como de vosotros se retiran todos los espíritus, hasta los detractores, vuestras facultades quedan anuladas para el uso y esto os explicará, la mala fama y el desprestigio de los charlatanes y supercheros.

Hablad al maestro hermanos y quitaremos así muchas alegrías al detractor y evitaremos las tristezas vuestras y de vuestros guías, afines y protectores y el mal que a la causa hace la superchería... y no quiero callarlo: sobre todo, con la superchería, a dos les causáis más daño que a todos, a Jesús y a María, porque, de esas supercherías, han recibido los más de los males que a ellos ha causado la religión, en lo que no hay necesidad de detenerme, porque ya lo comprendéis... Y repito. No creáis que digo que vosotros hagáis la superchería, porque ya os he dicho, que hubo un ser que hizo superchería y al reincidir se le echó y hay un juicio que da fe. Por lo que, esto es un aviso de alivio y prevención.

Cuando os sintáis desfallecidos; cuando comprendáis peligro de obsesión; cuando os ocurra no poder tomar posesión, venir, contadle con claridad al maestro en las horas de la lección y acudirá un consejero, o vuestro guía o protector, o aquel a quien vosotros queráis hablar por afinidad y confianza y os hablará, porque es ley que así sea y la ley siempre está pronta, en cuanto se le invoca por justicia.

¿Es que os hablo de cosas que ignoráis? Vosotros todos véis y sois testigos oculares de miles de casos y cada día tenéis algún ejemplo en esta Escuela, de cómo al maestro lo auxilia la justicia de la ley y es por deber y no por parcialidad; lo que os debe servir de confianza en todas las cosas que vosotros necesitaréis, porque de esto sois testigos. Más esto mismo os hace más responsables de vuestra debilidad y sobre todo, culpables sin atenuación, de la superchería.

Comprender, que si el maestro es auxiliado y no podéis negar que si llama al maestro superior E. V. y viene siempre por sí mismo, o por delegación, es porque éste es su tribunal en ley y representa al Padre; y todo esto confirma, que la falta del médium se aprecie por diez mil; pero sois responsables por once mil, puesto que tenéis el mérito igual, si por vuestro ejemplo los ganáis.

Sí: vosotros, por no oír al guía y protector siguiendo el derrotero trazado en ley de justicia y no acudiendo a lavaros a la fuente que se os señala, seréis responsables del dolor, de la pena y del extravío, de aquellos que por vuestra culpa no encontraron a tiempo el camino de la luz, lo que evitaríais si nos oyéseis y si nos prestárais, en buena voluntad vuestra materia. Pero cada uno de esos que por vosotros reciben la palabra de amor, de consejo y de consuelo y ven la luz, o reciben el primer rayo de luz, os son agradecidos y deudores y os siguen y os pagan, gritando a otros camaradas... ¡Aquellos!, aquellos son los que a mí me hicieron bien; corred, corred vosotros y yo os presentaré; y también de estos casos habéis visto muchos y sois testigos en esta Escuela.

Sí; todo se cobra, hermanos míos. Pero toda falta se paga, porque nada puede perdonar la ley y...ni aun el Padre perdona porque sería injusticia.

Sois vosotros los médiums, los hijos muy amados del Padre y no hay en ello injusticia ni parcialidad, porque es producto de la ley y del sacrificio y estáis protegidos (también en ley) más eficazmente que los que no son médiums, porque por serlo, estáis también más atacados por vuestra sensibilidad y deseados con peligro, como es más peligroso el diamante que la tosca, de ser robado. Pero como cosa de valor inapreciable, no os salgáis de la fortaleza que os guarda; es decir, sed fieles a la Escuela del Padre.

Hay un momento que difícilmente se da cuenta el médium en su estado de vigilia y aún en el trabajo ordinario, de que está influenciado por el detractor. Mil veces ocurre, que se os va la imaginación de lo que tenéis entre manos y empezáis a pensar y meditar en cosas inútiles, que no hay porque meditar. El detractor, que no para de buscaros enredos que os puedan distraer de las obligaciones de vuestro deber, os hace pensar en cosas inútiles e irrealizables de momento.

Otras veces, recibís una inspiración provechosa que la encontráis razonada, pero os asalta una duda. La cosa que encontráis razonada siendo viable, es del guía o protector. La duda es del detractor, que os la pone para que no obréis la inspiración. Es ese un momento, que para que me entendáis diré, que os encontráis entre dios y el diablo. Evitar esos diálogos que sostenéis con vosotros mismos, porque es del detractor, con lo que os desvía o hace olvidar por un momento vuestro deber y misión. Pero atender la cosa viable y razonada, porque es del guía que acude a romper ese diálogo del detractor.

En otros días, especialmente en los de sesión, os pone trabas en cualquier forma. Ya haciéndoos retrasar la llegada a vuestra casa, llamándoos la atención cualquier cosa insignificante que no os importa y sin embargo os detiene. Bien poniendo a vuestro encuentro una persona que os habla y os para. O llegando a casa y por cualquier fruslería no os guardan la comida a punto, o la compañera influenciada, consintió en salir a una visita, o un paseo y también, retrasándoos por cualquier incidente, el tranvía en el camino. Todo esto, no es más que trabajos del detractor, para que no lleguéis, o no vengáis a la sesión, porque a él no le agrada que vengáis. Debéis imponeros a todos estos obstáculos y vencer en esa enmarañada batalla.

Otras veces, os hará ver diferencias en el trato, de uno a otro médium, u os incitará a ver en el maestro defectos, en lo que otras veces vísteis y comprendísteis ser propio de hombres y en ese momento queréis que sea impecable... Y... esto, sabéis que él aún más que vosotros tiene que llevar una lucha de peligros terribles y que no puede ser agradable a todos, en todos los momentos y cosas. En este punto, habéis de saber primero, ver vuestra viga y no ver su paja y aún, parangonar vuestro cargo único, con los suyos múltiples e indeclinables.

En otro orden de cosas, los médiums, son atacados por la envidia; y requiero en esto muchísimo cuidado hermanos míos porque es el arma más formidable del detractor, porque sabe que por los médiums van a recibir luz muchos encarnados y desencarnados y son números que les restáis de sus filas y ellos quieren que todos vivan ciegos y equivocados como ellos, porque en ello va su existencia.

Cuando todos esos accidentes os ocurran, decir con energía: No es Verdad, es calumnia que se hace para apartarme; son obstáculos de mala fe que se me pone y no quiero ser vencido como un insensato y allá voy; y venir, burlando así al detractor, que al fin, viendo que pierde su tiempo, os deja libres de esos tropiezos; pero os va a poner otros no menos peligrosos.

Os va entonces a buscar la caída por el amor propio y el orgullo, porque otro médium recibe al maestro, o un consejero, o un hermano de otro mundo y os infiltrará la idea de que hacen preferencia. No, hermanos míos. Los hermanos, no tienen preferencia por nadie. Pero debéis saber que eso es por la ley de afinidad y también por el desarrollo. Comprended que ese médium hace mayor sacrificio, con sólo pensar que vosotros disfrutáis de esas enseñanzas oyéndolas de viva voz, mientras que el médium que sirve nada disfruta, como ahora mismo lo podéis justificar, puesto que vosotros me oís a mí (que soy por ley maestro de los médiums) y en cambio, esta materia, nada oye. Y si luego no se le dijera todo lo que por su boca ha dicho, lo ignoraría en absoluto.

Nosotros queremos que todos estéis en disposición de recibir a los consejeros y maestros, lo que os debe servir de estímulo.

Cuando en todo esto habéis vencido al detractor, aún le queda un arma muy sutil y es la adulación; y no debéis querer que se os adule y menos desearlo.

Hay muchos médiums que empiezan animosos y por cualquiera de las cosas expuestas, se paran y son víctimas del detractor y luego culpan al espiritismo de sus males... ¿Qué culpa tiene el espiritismo de vuestras debilidades? ¿Qué culpa tiene el espiritismo de que tengáis facultades que vuestro progreso únicamente alcanzó? ¿Qué podemos hacer más los espíritus y el maestro, que señalaros el camino que debéis seguir sin equívoco?... Si retrocedéis; si os paráis; si recibís daño, vuestra es la culpa y no del maestro, ni del espiritismo.

Otros empiezan por desarrollarse, con la intención de explotar: Si llegan a esta Escuela, tan pronto ven que no se les permitirá la explotación se marchan calumniando. ¿Qué culpa tenemos nosotros de su mala inclinación? Ellos se retiran, o nosotros los sacamos lo mismo que a los supercheros.

Algunos, conocéis cómo se desarrollan los médiums en otros centros, donde ha habido escándalos y heridos y otras cosas que me callo y tienen miles de dificultades, ya por la reglamentación autócrata, bien por la nula y mala dirección y sufren miles de inconvenientes. Y aquí véis como todo eso está anulado y... será por algo... Ya véis si debéis apreciar la ayuda que se os da en esta Escuela, para vuestro desarrollo.

Por razón de mi cargo, entro a todos los centros y veo todos los inconvenientes anotados y no se pueden evitar, porque el mismo centro es causa de esos efectos y en todos los médiums he visto la envidia, por si uno recibe a tal o cual espíritu. Y yo os advierto, que eso, aquí no lo queremos consentir y os digo, que todos sois igualmente amados del Padre, del Maestro E.V. de los consejeros y del maestro que en la Escuela nos representa y no dudéis que está justificado y reconocido.

Todos habéis de recibir a todos, pero rechazar al detractor. Adquirir las cualidades que el maestro os señala en la ley que os empezó a leer, cuya recopilación yo os doy verbal.

Aprended a rechazar al detractor, que debéis conocerlo por sus fluidos (y mejor estando vosotros identificados con los de vuestros guías) y sabed que no estáis obligados a recibir a todo el que os arrima; que si lo habéis de recibir en justicia para darle luz o por otros motivos, el guía lo pondrá en posesión sin que os cause daño o perjuicio.

Hay un caso que no debéis desconocer y es que, dos o más médiums, tienen un mismo protector. Uno de ellos, por cualquier causa justa, lo recibe en posesión, más que los otros. ¿Creéis que sea más amado que los otros?... Si alguno de ellos lo pensara, ese sería el más malo de todos. Pero tened seguro, que ese pensamiento, es del detractor.

Vuelvo a repetir: No creáis porque uno no recibe a la Madre, ésta los ama menos a todos los otros. Lo que hay es (además de lo que ya he dicho antes, de afinidad del desarrollo) que todos somos hijos de nuestras obras. Es que su espíritu ha llegado en progreso a donde alcanza ese grado necesario para recibirla. En vosotros está; llegar también y más tarde o más pronto la recibiráis.

Entre vosotros médiums, llamados y traídos a esta Escuela, debe haber más unidad, más moralidad, más amor, más diligencia y más fortaleza, que en los que aún no han recibido estas instrucciones; y os recomiendo, que en toda duda, en todo agobio, venid al maestro; sedle franco; contadle lo que os pasa y por él o caso necesario por un consejero, o por vuestros guías, seréis ilustrados, desengañados y confortados.

Ya sabéis, que cada obrero cuida de sus herramientas. Pero los médiums, son herramientas muy preciadas y apreciables y no queremos que se nos destemplen, se oxiden, ni se rompan. Aceitarlas vosotros con nuestros consejos y descansará vuestro protector general, que os ama y os bendice por los consejeros y por el Padre

Ildelfonso.



EPÍLOGO



¡Humanidad! ¡Humanidad! Despierta antes que llegue el simoum, cuyos ruidos ya se oyen como terribles mugidos, del que nadie podrá huir.

Se te habló muchas veces y se te habla hoy, como siempre, por mandato de Eloí; pero hoy es el día de la verdad y se te da la última ley, con el único mandato de "Ama a tu hermano“. "Conócete a ti mismo". Rasga el crepúsculo de tu niebla descubriéndote la verdad eterna, que fué, es y será la misma y única verdad, aunque la veáis diferente; y es que habéis cambiado vosotros, mas no la verdad. ¿Soy yo un falso profeta de los tantos que habéis temido? Porque los habría, se les previno a los hombres por todos los misioneros y Jesús os lo recordó. Mas acudid a vuestra razón; sabéis que "Por el fruto conocerás el árbol". ¿Y qué mal fruto os traigo yo?... Luz, fuerza, potencia, sabiduría, verdad desnuda, amor y el nombre universal Eloí. ¿Es esto mal fruto? Pues si es bueno, ¿cómo será mi doctrina un mal fruto? ¿Os asusta el nombre espiritismo? ¿Os escandaliza la ley igual de la comuna? Pues son los frutos únicos del árbol de la vida, Eloí. ¿Es mala la vida? Pues esta es El Asiento del Espiritismo, y la vida, sólo es Eloí. ¿Cómo puedo ser, pues, un falso profeta? ¿Cómo si os presento limpios y escuetos los efectos luz, potencia, sabiduría, verdad desnuda y amor por ley en el espiritismo, derivados de su única causa Eloí, puedo representar falsedad?

¿No esperáis al Espíritu de Verdad? ¿No os dijo Jesús (que a ello vino). "Yo vengo en nombre de mi Padre y no me recibís, más otro vendrá y a aquél, sí, lo recibiréis; pero en aquel día serán pesadas todas las cosas y el Espíritu de Verdad, confirmará mis palabras"?

Pues yo que firmé la sentencia en presencia del universo, por la que fueron pesadas todas las cosas, os digo. Que el Espíritu de Verdad descendió, sin el cual, no podían ser pesadas las conciencias y tampoco descubriros la eterna verdad. Pues se os descubre, es porque se hizo la justicia; es porque descendió a la tierra el Espíritu de Verdad prometido y Eloí todo lo sancionó.

¿Qué no habéis visto el juicio final porque esperábais ver bailando los huesos en las sepulturas buscando a sus compañeros; arder las aguas, caer los montes y tantos otros horrores que os dijo la religión? Ya se había dicho: "Tienen ojos y no ven y orejas y no oyen". Abrir los ojos de vuestro espíritu y veréis la verdad de los hechos; destapad vuestros oídos de la conciencia y oiréis: "Todo está consumado". Más yo os digo en verdad de verdad que todo ha sucedido y que vuestro espíritu lo sabe; que la vida y la acción y las responsabilidades sólo son del espíritu y al espíritu se juzga y para nada se tiene en cuenta la materia, aunque sean vuestros mismos cuerpos, que sólo son los instrumentos, las herramientas que el espíritu se crea para realizar sus obras y seríais necios vosotros, si al pintar mal un cuadro culpárais al pincel; será responsable el artista, mas no el pincel. Así, es el espíritu el artista responsable de sus obras y a él se le juzga y a él se le llama y no a su cuerpo, ni aún a su alma, porque sólo son sus efectos y Eloí sería tan necio e injusto como el mal artista, culpando a su herramienta.

¿Qué no habéis oído al Espíritu de Verdad? No lo habéis oído, porque teníais los sentidos embotados, taponados por el prejuicio y sólo los destapásteis, para oír al detractor que os halagó en vuestras conveniencias, en vuestra pusilanimidad; pero aun los detractores se vengaron de vosotros mismos, diciéndoos que, "el espiritismo no podía meterse ni mezclarse en lo material", con lo que os robaron los derechos materiales, producto del trabajo del espíritu por sus instrumentos, los cuerpos. Esos... Esos son los falsos profetas de que os hablaron siempre los misioneros, los profetas verdaderos, los mesías y Jesús.

Escritas están para dároslas todas las palabras del Espíritu de Verdad, de sus consejos, de los maestros de la cosmogonía, de los misioneros y Jesús de los que algo os adelanté en este libro y estas mismas letras inspiradas son por él, que sólo puede hablar verdad de verdad y nada hay en la razón, que pueda dudar de sus dichos y juicios.

Mas queréis ver lo que os horroriza; lo que las religiones os dijeron y ellas son la negación de la verdad eterna y del autor de la vida, que condena a los dioses de palo, oro, barro, o de carne, con sus religiones, que os pintaron la resurrección de los muertos; arder las aguas; caer los montes, etc., etc... ¡Triste es decirlo! pero a excepción de levantares los cuerpos de las sepulturas, porque eso no está en la ley ni puede hacer el autor de la ley porque él mismo es la ley, todo lo demás sucederá, porque el hombre lo quiere. ¿Hoy? ¿Mañana? ¿Pasado? Es el secreto designio el día y la hora. Sólo sabed por la palabra viva del Espíritu de Verdad, que los tiempos son cumplidos y que sólo espera que la aguja de la esfera universal, marque el meridiano: pero Eloí, ya vibró su aviso; el Espíritu de Verdad, ordenó prepararlo todo para recibir al Padre y todo está preparado conforme a sus disposiciones, órdenes y planos, por el juez que había de venir, hombre hijo del hombre, que os mostraría al Espíritu de Verdad y a Eloí en su luz, nuevo sol del séptimo día.

No es el juicio universal y final el fin de la tierra y de la humanidad; es sí, el fin del error, el fin del reinado de la carne y sus concupiscencias; es el fin de la opresión; es el principio del reinado del espiritismo, como reina en todo el universo; como credo único con la única ley de amor, con su único régimen la Comuna y con un solo adorado; Eloí.

Mas, "quitaré todo lo que estorbe”. Dijo Eloí por Isaías y Eloí no promete en vano; y por el mismo Isaías, dice: "Pasarán los cielos y la tierra, pero mi palabra, no pasará".

¡Hijos de la tierra! Pesaros bien vosotros mismos y ver si estorbáis. Acatar el principio que se os da, "Ama a tu hermano", porque todo lo que en el espacio estorbaba, fué quitado y se les dió a los hombres de las tres generaciones que existen en la tierra, la transición de su existencia para acogerse a la ley; pero si estorbáis... llega, sí, llega la igualada de los montes y el fuego consumidor y quitará lo que estorbe.

"No quiere el Padre la muerte del pecador” ni aun materialmente, que es la muerte aparente, porque la muerte no existe: si no que quiere que se convierta y viva; y yo, no puedo querer otra cosa que lo que quiere el Padre Eloí que me mandó a vosotros para cumplir sus mandatos; por lo que a mis hermanos digo, estad preparados. Y a nuestro Padre Eloí, ¡Eloí! Cúmplase tu justicia.

Por el maestro juez.

JOAQUÍN TRINCADO



1) Esto está contenido en la profecía cuando dice: “Uno vencerá a diez mil”. Y es exacto. Mil que vale el médium y diez mil que vence, son once mil el valor de su falta. Si vence gana diez mil.