ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

PARTE 19





III



Junio 17 de 1917. Por la médium Mercedes.



Buenas tardes hermanos: He tenido que ir (a recoger aquella que ya estaba mohosa). Sí, aun temen estos aberrados a la espada;(1) y ya que me perteneció, fuí a recogerla, porque hay que abrirse paso a hachazos entre estos aberrados. ¡Qué ceguera hermanos, en seres que ocupan cargos y dignidades y quieren pasar por civilizados!

Vengo triste: Mientras se preparaba la conferencia, fuí a dar una vuelta por la tierra y me ha contristado... !Está tan malo todo, por todo!... Y he visto también, muchos de los que han pasado por esta Escuela; y unos por apatía, otros porque se dejan influenciar por el detractor y otros porque quisieran ver milagros, se dejan vencer y esto me da mucha pena.

Pero aun más me aflige, que hay algunos, que porque han sido descubiertos, bien por superchería, ya porque no se les consentiría la explotación, tienen la calumnia por arma y esto es muy doloroso...En fin, como dijo el Padre José en conferencia memorable: "después que han exprimido el jugo a la lechera se van, dejándola escuálida (creen): y es que la lechera se pone rígida y oculta su néctar, cuando ve que se la ordeña para usar mal el líquido que debe ser digno alimento y lo reserva para otros que mejor lo aprovechen". Entender bien esta filosofía.

Sí: vengo de hacer una correría a muchos de los que deben jugo que han bebido de esta lechera y he visto que, unos porque quisieran leche en todos los momentos y no se les da porque se les ha conocido; y otros por mala voluntad y sin ninguna razón, odian y persiguen y eso no es lo que aquí se les enseñó a obrar. Pero digo: Si esta lechera les presenta sus ubres repletas de nuevo para que siguieran exprimiendo, ya en cosas materiales, ya morales, ya servicios personales, vendrían cubriéndose de hipocresía y luego os volverían a dejar maltrechos, marchándose con el botín, a odiar otra vez; a calumniar de nuevo. Pero ahora, por esos escarmientos, el maestro, se muestra rígido y no es suya la culpa; sino de los tratos que ha recibido y además, cumple órdenes superiores.

Pero acabo de oír del hermano Jesús una palabra (porque yo siempre pesco y os enseño a pescar peces nutritivos). Ha dicho, contestado a un hermano: "Lo que quieran para otros, ellos lo recibirán" y esta justicia recta, la reclamo yo para esos desagradecidos. ¿Qué no tengo amor? Mis obras son mi fé.

Hermanos, aquí no se os ha pedido nada de lo material; y si se os pidiera y lo tenéis, en buena ley, no podéis negarlo, porque véis que nada tampoco se os niega en todos los órdenes. De nobles es ser agradecidos; y paso a mi conferencia.

Os he hablado ya de varios puntos del consuelo del espiritismo; y os he probado y debéis vosotros confirmarlo, que nada hay que le iguale.

Pero tengo que repetir algo siempre, porque siempre hay nuevos, de lo que me felicito, aunque por esto tengan que fatigarse los que ya lo han oído; pero que no les viene mal reoírlo, porque esto, debe ser como el pan, que se come cada día y no hastía.

Os he hablado de los muertos, para probaros que, cuando los creéis muertos, están realmente vivos y lo comprobáis aquí oyéndolos hablar en cada instante y a cada uno de sus afines y hasta sabéis que están con vosotros y que os acompañan y sufren y gozan con vuestras penas y alegrías y que os avisamos cuando andáis extraviados.

Os he hablado de la ayuda que os prestan vuestros afines, vuestros familiares, vuestros guías y vuestros protectores. Sobre esto quiero hacer una salvedad, porque no quiero que os quede duda de esta ayuda.

No creáis que cuando sufre uno más, sea porque el Padre lo ame menos; también entonces llamáis y parece que no encontráis consuelo ni alivio. ¡Si pudiérais ver entonces los sufrimientos de los espíritus!... Es que no podemos entonces quitaros el sufrimiento, porque está en vuestro destino. Pero sí hacemos que tengáis resignación; y sabed, que es entonces cuando más amor recibís y también, que pagáis una deuda; pero no sois por eso menos amados del Padre.

Cuando habrá sido cumplido vuestro destino, se acaba el sufrimiento y aparecéis más purificados y en vosotros se denota entonces satisfacción, porque vuestro espíritu se quitó un deuda que le pesaba. Esa satisfacción es, eso que os han dicho gloria y que es sólo, el efecto del deber cumplido.

Hecha esta salvedad que os ponga en conocimiento de la verdad, voy a cumplir mi promesa del día pasado, que os dije que hablaría de vuestras esposas, de vuestras compañeras, que son las madres de los que formarán la futuras generaciones.

Acaso aun no es hora; pero algo os he de decir.

No veáis en vuestras compañeras, sólo la belleza corporal: Buscad en ella la belleza de su alma, la ternura de su corazón, el sentimiento de amor y de sacrificio y penetraréis en la verdad de las cosas que no sabéis aún comprender. ¿No véis esas mujeres vuestras compañeras, que decaen por dar la vida a los seres engendrados en vuestro amor y también por justicia? ¿Os habéis fijado en ese hecho fisiológico? ¿Qué consecuencias sacáis? Pensad y meditad, que ese sacrificio requiere todo el amor del compañero, toda su indulgencia, toda su delicadeza y todo su desvelo.

Yo que corro por los hogares... ¡veo tan raras cosas, tan variados tratos!... que duele ver aún, el retraso de la educación y lo rígido del derecho del hombre, en contra de los derechos de la mujer.

Veo, además cómo se infiltra de poco en poco el desamor, que debía brillar más y más cada día; en vez, crecen las discordias y oigo a la mujer en su desesperación decir: ¡qué injusto es Dios!...no... Madres, decid: ¡Qué injustos son los hombres! Pero aun, considerar que todo eso es por la causa religión que enseñó sólo supremacía en el hombre y deshonró a la mujer desconociéndole todo derecho, hasta llamarla... ¡impura!... por el hecho sagrado y divino de ser madre y sólo protegió a la mujeres anestesiadas: que esto lo desmientan los hechos históricos de a diario.

Culpad, sí, a la religión de vuestro mal, porque es la raíz primera de todos los males; porque la familia, es el almácigo del amor universal y lo deshonra la religión con su parcialidad inmoral y desentrañando por su anestésico consejo a la mujer: Pero no odiar, mujeres, a vuestros compañeros, también mal educados por la religión porque, al caer en ese precipicio, no creáis que sean menos hijos del Padre. Si el odio nace en vosotras, el mal crecerá y de ahí esas páginas vergonzosas de los hogares en todos los órdenes de moral, de armonía y de dignidad.

Diréis ¿Por qué Dios nos da pobreza y esclavitud a unos y a otros riqueza y libertad, con lo que pueden tener satisfechas a sus compañeras? No he de entrar en ese punto a describir la vida de esos hogares que creéis que debe estar la felicidad, por esa riqueza: Pero he de decir, que allí hay más pesares y más desunión que en los del pobre. Mas lo que hay es, hermanos míos, que esa situación de que os quejáis de injusticia vosotros, al hacer vuestro juicio para reencarnar, lo habéis pedido con el gran fin y doble fin de depuraros más vosotros y de que el rico mueva sus sentimientos. El rico, pidió también sufrir pobreza de corazón, para sentir y atender las necesidades de sus hermanos conciudadanos. Pero así como vosotros os olvidáis de lo que habéis pedido, el rico, por la educación errada que le dan, se olvida más fácil de su pedido y juicio y de aquí todo el desequilibrio y el desamor entre todos.

Sí. El espíritu, al encerrarse en su alma, se encuentra como una crisálida en su capullo. Se envuelve en su cestillo y no se acuerda en su sueño de su deber, hasta que el calor la desarrolla y sale para tejer su tela: y en el hombre, esa salida de su cestillo, está representada en su unión con la compañera, en el amor, ¡Calor divino! que funde en una, dos almas y germinan otra que les perpetúe. ¿Cómo no despierta el hombre ante ese hecho fisiológico, el más penetrante del sentimiento? ¿Cómo no despierta el sentimiento del rico, ante este hecho fisio-biológico de la pobreza de sus hermanos? La contestación es la misma. La religión mató los sentimientos. Si el rico no da, falta, porque se les dió para que den y eso está en su juicio. Vosotros diréis: ¿Para olvidarse el espíritu, por qué lo autoriza el Padre? El Padre, hermanos míos, estando en la justicia, todo lo concede; da todo lo que le pide cada uno en su juicio. Y si el rico se olvida, también se olvida el pobre de su destino y no lo podéis negar, por el trato que dáis a vuestras compañeras, amargándoles aún más la existencia de sacrificio.

Tenéis, sin embargo, una ventaja sobre el rico y es, que cuando no cobráis del rico esa deuda que venís a cobrarle en la pobreza, vuestra deuda, por el mismo delito queda cancelada, siempre que la deuda sea de hombre a hombre y no sea a la creación; pues vosotros también habéis sido ricos y os olvidásteis de ese deber, que siempre, el rico trae de auxiliar al pobre; y cuando como ahora no cobráis, (no sólo por el olvido del rico, porque hoy no puede olvidarse del todo puesto que se le dice y se le pide) no cobráis, repito, porque se hizo moroso y aquí sí, hay delito que la ley ya no quiere tolerar más.

Voy a tocar, aunque sea superficialmente a las mujeres. Y perdonadme amadas hermanas, si en algo os pudiera herir vuestra susceptibilidad; pero sabed, que será corrección amorosa y ver que antes de acusaros, os pongo la gran atenuante que os asiste; diré, que la religión, sin comprender lo que es la educación de mujeres (y no lo pueden comprender desde que los sacerdotes no quieren para ellos la carga del patriarcado), dió a la mujer la educación más equivocada que la malicia puede idear, para hacer de la mujer una esclava, siendo esto, contra la ley divina que declara a la mujer, la raíz del sentimiento, el arca del amor y la reina del hogar, por sus sacrificios de esposa y madre.

De esta educación religiosa equivocada, se desprendió lógicamente la educación social, que se cuidó de educar el sexo; mas no entendió que el hombre mismo se condenaba a mil descalabros y deshonras, porque no educó a la mujer como alma, como espíritu, como corazón, como fuente de vida y de amor y sólo la educa como sexo.

No se encuentra hoy, más que por excepción (debiendo ser la regla general) mujeres de corazón, matronas de majestad, de espiritualidad respetuosa, de amor fragante que trascienda del hogar a la sociedad, de la sociedad a la nación y de la nación, al universo.

Pero en cambio, véis y vemos, mujeres bellas y embellecidas, como atrayentes ramos de ordenadas artísticamente flores: Pero al olerlas, o pinchan, o matan con su perfume venenoso, o sólo tienen la forma de la belleza inodora, que sólo dura breves años y pasa sin dejar más que escorias; cenizas sin provecho. Estas son las mujeres de hoy, por causa de la mala y nula educación religiosa.

Educadlas, hermanos, como mujeres, nó como hasta hoy, sino como mujeres en el amor, porque todas han venido para dar vida a otros seres y vosotros recogeréis el fruto, según la semilla que sembréis.

Vosotros, debéis estudiar ese algo recóndito que sólo la mujer tiene, porque ella representa a la madre naturaleza que da los frutos.

Vosotros diréis: ¿cómo las educaremos?... ¡habría que decir tanto! ¡habría que fustigar tanto! Habría que enseñar tanto de esta educación, que habría que empezar desde la cuna y antes de la cuna: desde que el ser se mueve en las entrañas de la madre y aun antes; desde el instante mismo de la concepción; y diré, que aun antes de ese supremo instante, puesto que habría que educar a los esposos, antes de su unión. Y esto es lo que hará esta escuela al establecer la Santa Comuna.

Veo que alguno dice: "Yo he educado bien y no he recogido ese fruto"; recordar que vosotros fuísteis educados equivocadamente y no podéis sembrar otra semilla; pero dejo este punto para otra conferencia.

Mi amor os dejo: La paz sea con vosotros.

Mactheuix.

IV



Junio 19 de 1917. Por la médium Mercedes



Mi amor os traigo: La verdad es, hermanos, que puedo decir como aquel gaucho: "Tuve que dentrar a juerza de hombro y de codos".

Claro está; no hay más que un asiento y, ¡son tantos los que quisieran ocuparlo!, que uno se ve forzado a ir ganando la entrada, metiendo con disimulo el codo y el hombro, sin herir susceptibilidades; sobre todo, cuando son damas las que están en antesala. Pero también hay caballeros que protestan y hay que oponerse a su deseo de introducirse en todas las formas; y si yo soy mandado por los consejeros y el maestro superior y tengo que andar así. ¿Que será de vuestros espíritus, que han de luchar sin prerrogativas?... En fin, a codazos y hombronadas, me senté: y bueno es que los protestantes (aunque sean de capa dorada) vean la justicia que me asiste y mejor será que se conformen y oigan.

Quizá en esta noche, serían de provecho otros puntos de conferencia que los dispuestos; pero yo no me salgo de las órdenes que tengo y no debo tampoco alterar el hilo que llevamos.

Decía el día anterior: los deberes de la educación de los padres de familia y que todas las mujeres vienen a ser madres; y para afirmarlo digo: que ni el uno por mil de las mujeres dejan de traer en su destino el deber de ser madres. Por lo tanto y como la ley es sólo una, también todos los hombres traen en la misma escala, el deber de ser padres: (mucha atención célibes... que desdoblados me escucháis).

Estos puntos, según entienden los inmorales, son reservados y aun triviales... pero veréis que son el punto de partida de toda la sociedad humana y que lejos de ser inmorales y triviales, tenemos deber de tocarlos y fundamentarlos como principio primero de los que en espíritu y materia venimos a esta Escuela de la verdad, abierta de orden del Padre para tocar y enseñar, precisamente, estos puntos y aun otros al parecer más triviales: y no creo que nadie se atreva a poner en tela de juicio los decretos santos y divinos, por emanar del creador y su ley, que para enseñárselos a sus hijos equivocados por el error religioso, abrió esta escuela que extenderá sus ramas y cubrirá toda la tierra.

Sí: estos puntos y aun otros más triviales, pero de la más grande importancia para la educación de los seres, desde la encarnación hasta la desencarnación, se tocarán y se enseñarán en esta escuela: por lo que yo, no haré más que dar lo más rudimentario, pues sé que el maestro lo tiene todo esto estudiado profunda y debidamente y os lo dará en sus libros y a su tiempo.

Sí: en todo el mundo hoy, por la falta de educación de las juventudes antes y después de ser padres, educan mal a sus hijos, naciendo y creciendo de esta falta todo el desamor y mal social que hoy abruma a la humanidad.

Y en esta parte del globo en que os encontráis; en esta América; en esta tierra de promisión... me duele decirlo: pero me duele mucho más ver el desamor de los hijos que en cuanto pueden volar, se emancipan, se sublevan, quieren gobernarse y aun no son capaces de vivir siendo gobernados y de esto, sólo vosotros mismos tenéis la culpa, porque, casi todos los dispensáis por debilidad vuestra, o por que podríais ser acusados de esa misma falta. Otros, porque no os educaron como se debe y los más por desidia; pero todo es hijo de una errada educación recibida, religiosa, política y social. Pero todos os disculpáis con decir, que los mandásteis al colegio.

No hermanos míos; no es en el colegio; es en el hogar y desde que dan el primer vagido donde ha de empezar la educación del sentimiento, del amor y la obediencia, sin ser esclavo más que de sus deberes y señor de sus actos dentro de ese sentimiento y amor, el que se comunica al infante por la mirada y los besos llenos de amor y sentimiento y sobre todo, por el néctar de los pechos de la madre; pero, para esto es necesario, que la madre esté llena en su alma y corazón, del sentimiento y amor puros, sostenidos y mantenidos por su compañero, que ante la ley divina responderá de esos seres que el amor, la justicia, la afinidad y la ley, le entrega en custodia.

He oído a muchos hermanos de luz (y sé que el maestro os lo dará probado) "que los seres, desde muy niños, es decir, antes del uso de la razón, se dan cuenta de todo" Yo, con más autoridad que vosotros (porque ya os he dicho que aun huelo a hombre y he comprobado como espíritu estos puntos para mis conferencias) os digo, que es realmente así. Que el niño, cuanto más niño, se da más cuenta de todo lo que le rodea y se infiltra en su tierna materia; y es (a causa científica) que el espíritu, aun está casi en entera libertad, hasta el uso de la razón. Esto os lo prueban hasta las leyes civiles y códigos de justicia, tan llenos de imperfecciones.

Sí: el espíritu, hasta la edad en que llamáis del uso de la razón, está casi libre, porque aun no le es necesario encerrarse en su materia, por la razón de que, aun no le es hora de obrar materialmente la tarea que vino a realizar.

Por eso os digo, que desde el primer vagido empieza la educación; la infiltración del sentimiento y el amor y así comprenderéis que el niño (en regla general) no tendrá más sentimientos y amor, que el que vosotros tenéis. Y sea esto bastante a querer educaros en ese sentimiento y amor puros, del que se os dan lecciones en esta Escuela. Ahora, decidme si es esto inmoral, trivial, o hay algo de más valor.

Por eso os digo, que eduquéis al niño desde el primer vagido; y querría que los que estáis aquí fueran todos mujeres, para que a ellas les hablaran, pues a ellas les debe interesar más estos puntos; porque ellas, tienen en su recóndito sagrario maternal, ese sentimiento que sólo las madres pueden tener y que es ese "No sé qué” que dicen las ciencias que no aciertan a encontrar y, que no encontrarán porque es de más alta sabiduría que la ciencia.

Sí, mujeres. Cuando queráis regir el amor del mundo, lo conseguiréis, teniendo vosotras la educación verdadera del sentimiento de amor que inculcaréis en vuestros niños desde el primer vagido, en la mirada, en el beso, en el arrullo y desde el alimento, hasta el dormir.

No creáis nunca que son niños, más que en la materia. No creáis que no se dan cuenta de todo y tened esto bien presente y obrad con sentimiento y amor y así debéis entender que, según sea vuestro sentimiento, será el de vuestros hijos en regla general. Si así lo hacéis, cuando lleguen al uso de la razón, se les hará menos penoso practicar las buenas costumbres.

Dejáis pasar los años de la infancia sin sembrar el sentimiento, porque creéis que no se dan cuenta; y cuando queréis enderezarlos, las raíces están muy arraigadas y tenéis grave responsabilidad. Porque, no creáis que es en el colegio donde se les puede educar en el amor, si ya no llevan el germen desde el pecho de la madre. ¿Y cómo sembraréis en el niño el sentimiento del amor, si aun entre los esposos no lo tenéis y creéis que vuestra compañera sea inferior a vosotros? ¿Y cómo la madre podrá dar en su pecho al niño el sentimiento de amor, si ella está amargada por el trato irracional y desamoroso de su compañero? ¿Pero cómo diréis, hay que pegarles? ¿Creéis que les pega poco la ley? No creáis que el castigo corporal los corrija. Sólo el castigo moral (si castigo entendéis lo que debe entenderse corrección), es el que los corrige.

Pero si la madre, en su pecho, puede darle al niño ternura y sentimiento de amor porque ella lo recibe de su compañero, la corrección no será necesaria, porque el niño, desde el primer vagido, se nutre del ejemplo y nada pasa desapercibido a su alrededor y que esto os sirva de ejemplo: y la educación del niño, de ese modo, habrá llegado a su punto, cuando llega al uso de la razón y usará lo que le hayan inculcado: no esperéis más fruto que la semilla que sembrásteis.

Es verdad que no me detengo en las cosas más triviales del hogar, que todas son de la más grande importancia en la educación del niño. Pero si practicáis lo que dejo expuesto como regla general, cuando el niño llega al uso de la razón (a los 7 años para que me entendáis) no veréis los desastres y vergüenzas que en niños de esa edad se ven, en esta... permitidme que lo diga... en esta ya, degradada tierra.

Veo con gran dolor, que en esa edad, muchos niños han llegado a la corrupción porque, sembrado en ellos el vicio y la inmoralidad, los detractores, esos negros de conciencia que saben que esos niños son espíritus de valía y muchos de misión, se ceban en ellos ayudados por el descuido, por el desamor y desinteligencia de sus padres y truncan esas misiones y, ésta también es la principal de las causas de esa horrible mortalidad de niños, a lo que la medicina es impotente, porque sus espíritus ven, que de encerrarse en ese cuerpo ya consumido a los siete años y semillero de vicios, perderá la lucha en la prueba que traía para elevar el progreso y corta su existencia, hasta con odio a los padres que lo perdieron en esa jornada. Y sabed por todo; que hasta la edad del uso de la razón, el espíritu no se encierra del todo en su materia; por lo que, nada se le escapa de cuanto a su alrededor pasa y es esto lo que los enamorados deberían saber antes de la unión de cuerpos.

Esos niños, que el desamor de los padres, sus desacuerdos en el hogar, sus riñas y rencillas los ha predispuesto, son por ello instrumentos propicios de los desalmados detractores y ya, a los 14 años, no son niños: son hombres gastados completamente en su materia y corrompidos en todos los vicios degradantes y criminales.

A los 20 años, ya son decrépitos. Antes, en mis mocedades (permitidme que lo diga), a los 20 años, eran más sensibles, más buenos, más obedientes y mil veces más sencillos e inocentes, que hoy a los siete. Atendíamos en esa edad de oro, a los sentimientos de los padres. ¿Cómo un hijo, en aquellos tiempos (y hablo sólo de 50 años atrás), se permitiría una desvergüenza mínima delante de sus padres?... Entonces estaban seguros los padres, de que su apoyo eran los hijos y todos nos mirábamos en los ojos, los unos a los otros, porque había moralidad. ¿Pensar que el hijo se emancipaba de la tutela de los padres, o que por casarse dejaba de tener obligaciones de obediencia y amor al hogar de sus progenitores?... Si alguno se descarriaba; si alguno era ingrato a sus padres, podéis contar, que ese, no tenía amistades ni amigos; se le miraba como peligroso y sufría ya su castigo con el vacío que le hacíamos.

Hoy, a los 15 años, el joven, es ya un hombre independiente; nada le obliga a su hogar; es un perdido, un degenerado, es un gravamen para la familia y para la nación es una vergüenza. Pero es independiente... sólo para la corrupción, pues todas sus necesidades han de ser sufragadas por la nación, o por sus padres.

Yo sé hermanos míos, que a alguno le duele de los que oyen mis acerbas palabras; pero me duele más a mí tener que decirlas y más de esta tierra en la que tanto he trabajado y luchado en varias existencias por su bien y la veo degenerada... Perdonadme al que le toque; pero esto es lo que veo en mis estudios para estas conferencias y no os presento cuadros vivos e individuales (como podría hacerlo), para no daros más dolor. Entended, que sólo he hablado de hombres hasta los 20 años; ¡si hablara de toda la sociedad!... Vale más cortar por hoy.

Voy a quejarme (como también aplaudir a los buenos), de los que vienen de aquella vieja Europa a corromper estas tierras, que los veo y esto sí que me duele. No encuentro parangón con la diferencia de aquellos, que yo veía llegar en mi última existencia. Bien es verdad, que sólo eran de la madre patria; aquellos vascos fuertes, fornidos, sencillos, que tenían por pecado y vergüenza el no trabajar un día. Hombres hechos en toda la extensión de la palabra, pero mucho más niños con sus 25 años, que los de siete hoy... ¡Con qué respeto miraban a su patrón, que ni éste se creía tal, ni ellos sirvientes; veían a su mayor y esto, por sentimiento, por amor y sin esclavizarse! Y no os diré nada, de aquel sostén, de aquel verdadero amor a sus padres. Sufría el padre un revés de fortuna por cualquier causa y allí no se miraba cuál fuese la causa. Se reunían los hijos y se hacían cargo de la situación poniendo en manos del autor de sus días, sus haberes y sus personas. Aquel padre contaba con aquel apoyo y aquel amor y todos en el paterno hogar se abroquelaban. Mientras el hogar paterno existía, era de allí donde irradiaba siempre la luz para todos los hijos, ya viejos; y todos allí también, convergían en su amor y sentimiento.

¿Podríais decirme, hermanos míos si hoy me podríais presentar un cuadro de éstos? No lo podréis presentar. Pues no tengo más remedio que decir que no es culpa de esos jóvenes en su totalidad; es vuestra, padres, que no los habéis educado; que no los habéis sabido educar, porque vosotros habéis preferido lo corrompido que de algunas partes de la civilizada Europa... nos mandó, no ella, sino el detractor. El enemigo del amor y de la moral, y es de estos que tomásteis el libertinaje que tenéis por libertad y no habéis podido educar a vuestras esposas, a vuestras compañeras, con cuya mala educación y vuestro desamor, no han podido dar al niño por sus pechos, lo que no pueden tener. El sentimiento de amor.

Sé que esto os hiere. Yo también me hiero. Pero la verdad es dura y no os desagradéis. Es el amor el que me empuja y es la orden del amor de los consejeros el que me encarga de decíroslo y aun continuaré este punto en otra conferencia, porque veo la hora avanzada; y os pido, que otro día, me ayudéis al desarrollo de estas materias, con vuestras francas preguntas.

Me retiro, deseando que meditéis, que aprovechéis estas enseñanzas y quitaréis con ello el dolor que me causa tocar estas cuerdas tan delicadas y sensibles. Pero seleccionar lo sano que viene a esta tierra y hacer el vacío a lo corrompido.

Mi amor os dejo. La paz sea con vosotros.

Mactheuix.



V



Agosto 3 de 1917. Por la médium Mercedes

Nota.- En esta sesión estaba el salón repleto, pero entre ellos, muchos malos curiosos; posesionada la medium, dijo:

Buenas noches, hermanos míos. Paz y amor.

Huelga hay por todas partes y a poco hay también huelga de médiums aquí. Sé que se les ha autorizado a faltar hoy, a fin de que no falten mañana al consejo de médiums; pero así y todo, cuando toman la fiesta, es porque les gusta: basta de charla y vamos al grano.

Tenía días pasados que decir, verdades que dolerían mucho; pero se designó a un hermanito sencillo, para decirlas sencillamente también. Pero hay algún hermanito, para quien fué directamente y no se dan por aludidos y habrá que tocarlos con la mano, para que no tengan excusa.

Yo digo, hermanitos... y ellos, en su interior, se ríen... y yo digo, sí hermanitos quieran que no quieran y permitidme que diga, ¡por desgracia!, y no es desamor. Sí, por desgracia, porque son hermanitos ignorantes por maldad y entended que sólo el ignorante ríe, como lo podéis ver cuando váis a una reunión y oís que uno toma un punto para estudiarlo y en la discusión, cuando el ignorante no puede rebatir porque su cacumen no le da más y antes de declararse razonablemente vencido para aprender lo que no sabe, se ríe despectivamente, cubriendo su ignorancia con la imbecilidad. Ya lo he dicho varias veces y lo vuelvo a repetir: la risa es del ignorante y del imbécil.

Pero voy a aclarar por si quizás se ríen porque no comprenden lo que es el espiritismo y quiero, en esta noche, dejarlo claro como la luz.

No creáis que el espiritismo sea esos papeluchos que se tiran y os dan por la calle, o los meten por debajo de vuestra puerta (porque todo lo vemos los que vigilamos), no creáis digo, que es el espiritismo, esos papeluchos, de "la única espiritista", "el único espiritista", "único consultorio espiritista”, ni esos charlatanes de mojigangas, ni esos centros o sociedades de autócratas y prejuiciados espiritualistas. No. Todo eso es lo que denigra, lo que infama, lo que calumnia, al espiritismo Luz y Verdad. Eso es lo que el detractor quiere haceros creer que es el espiritismo y os dicen que os adivinan, que os dicen la buena ventura, que os dan el poder de vencer y... de conquistas a las mujeres... Pero tengan en cuenta hermanitos, que en esos sitios, ni aún de mí que soy media luz se dirá que tomo parte, si no es para destruirlos; y si dicen que acudo a su llamado, me calumnian como a todos los hermanos de luz; y sí entro, entramos para ir dándoles ya su merecido, preparando su cercana desaparición; esto es lo que hacemos los espíritus de luz y media luz.

No, hermanos míos; no creáis que allí os van a decir la verdad, ni que allí vaya ningún espíritu de luz. Los consejeros, tienen mucho que hacer en los trabajos de la ley y por esto nos encargan a nosotros ahora llegar a los hombres, porque estamos más cerca de vosotros; pero obedecemos sus órdenes y acuerdos, por lo que hablamos en autoridad y ellos nos confirman.

No. No están a disposición de esos que os dirán si mañana se os caerá un botón del saco, o la traición y deshonra que hacéis al amigo y a la joven. Ellos y por ellos nosotros, tienen algo de mayor interés común que hacer que la ley exige para el cumplimiento de cosas grandes, que se cumplen con matemática precisión en esta hora marcada en la ley. Y además, tienen, por su afinidad, por su amor y la justicia, millares de viudas y huérfanos y millones de heridos en los campos de batalla que los llaman y acuden en su auxilio, pues es urgente por su vida, o por recoger a sus espíritus, infundiéndoles nuevas ideas.

El espiritismo es lo más consolador y están con cada dolorido, además de los guías y protectores dirigidos por el consejero, (cuando no lo son ellos mismos) todos los afines y familiares; y en su ayuda, en millones de ocasiones, el herido no sufre el intenso dolor; la viuda se resigna y el huérfano se consuela en la esperanza. Y en todo momento están prontos para acudir a un llamado y llamadlos vosotros, pero con amor y veréis que acuden. Pero será, cuando aprendáis a llamar: y sólo podréis llamar, cuando no sepáis reiros porque habréis dejado de ser imbéciles haciéndoos sabios o menos ignorantes de lo que es el espiritismo que es como se enseña en esta Escuela.

Pensad, que los que os han dejado: vuestros padres, vuestros hermanos y esposos, no se han perdido para siempre, si no que están cerca de vosotros y os oyen y sufren con vuestra risa insensata y les hacéis sufrir un infierno. No creáis que cayeron a ese infierno que os pintó la religión, porque no existe. Pero el infierno, lo lleva el espíritu en su conciencia y vosotros encendéis las más vivas llamas en vuestros afines, porque no hay más llamas de fuego que las del remordimiento de la conciencia. Eso; eso es lo que únicamente quema; la conciencia.

Sí; todos vuestros afines os rodean y sufren y gozan en vuestras obras y los más, os esperan en el espacio cuando ya han recibido luz y no sabéis qué alegría tienen si os reciben con luz ganada en este estudio de la verdad espiritismo que es la única luz y ya váis dispuestos a despertar del natural letargo, pronto y con luz.

Esto es el espiritismo. La luz, el progreso, la comprensión de la verdad, el conocimiento de la ciencia y más allá de la ciencia, hasta el infinito de la sabiduría.

Ya comprendéis con esto, que no se puede decir ni pensar, que los espíritus que esto comprenden y en ello trabajan, estarán dispuestos a acudir a esos centros de amalgama, ni a esos consultorios de explotación y superchería que aquí os descubrimos y os probamos con toda claridad.

Venid, meditad, pensad, que no es este lugar de risa, sino de serio estudio donde se os dice para que os ayudéis. "Amaos los unos a los otros"; y al saber que uno está necesitado, corred y llevadle el consuelo que tengáis, no por caridad sino por amor, por deber de hermanos, en la más amplia confianza de que cumplís con la ley divina.

Sí, hermanos. Ese es el espiritismo luz y verdad; estrecharos más y más en el amor mutuo por deber; y cuanto más os estrechéis, más fuertes estaréis y también se os dice, sed fuertes y contestad con cara alta y satisfecha y el corazón fruido de convicción, cuando algún ignorante os pregunta: ¿Sois espiritista?, contestad, soy espiritista, sí; del espiritismo progreso; del espiritismo sabiduría; del espiritismo luz y verdad. Ya veréis que baja la cabeza corrido y avergonzado, signo de ignorante; pero si es sabio, lo veréis que medita; lo veréis que piensa; dadle a ese la dirección que no os desdeñará ante la convicción y fortaleza vuestra. Sí, soy espiritista, les diréis; de la Escuela donde la doctrina está en toda su pureza y se proclama la fraternidad hasta de sus enemigos: y si vais allí, (le diréis) veréis la fraternidad de los hermanos que a ella asisten con regularidad y la unión fraternal del consejo. Oiréis el sano consejo que se da; el consuelo del que participa el afligido y eso que veréis, será el consejo que recibiréis.

Con esto y estudiar cualquiera de los principios que allí oiréis y veréis, os convenceréis que es muy sublime y más grande que todo lo que habéis visto: más grande que todas esas sociedades y fratelanzas amalgamadas y espiritualistas.

Allí veréis, que no hay preferencia nunca por nadie, ni se le hace distinción personal a nadie y se fustiga y se aplaude con la misma justicia, sin mirar sexo y posición y nadie puede darse por aludido ni ofendido en la corrección, lo que os demostrará, que es la verdadera unión.

Sí, sed fuertes: declarar con la altura del convencido estas verdades; y como sabéis de quien es la risa... Cuando véis que uno se ríe... ya sabéis, es ignorante e imbécil.

Buenas noches. La paz sea con vosotros.

Mactheuix.

1) El comunicante, fué coronel del ejército y luchó contra el tirano Rosas a las órdenes del general Lavalle en la República Argentina.