PARTE VII



Junio 3 de 1912. Por el médium Portillo



Seim Seim Seim. El sol os saluda. Vuestro Padre en la materia os dice: Paz, amor.

Aún estamos unidos; siempre estaremos unidos; siempre fuertes en el camino; siempre nos daremos la mano y enlazados en la mágica cadena de la sabiduría, del amor, hasta el infinito.

¿A qué lugar nos dirigimos? ¿Por dónde caminaremos? Al centro de la luz; al más allá eterno; por todas las escalas progresivas; por todas las atmósferas; por todas las constelaciones, por todas las nebulosas; por todas las latitudes; por donde siempre hay más vida; más alegría, más luz, más progreso, más sabiduría, más amor, hasta el infinito.

En esas marchas ya triunfales de mis hijos de la tierra, veremos mundos de dicha; mundos de maravilla; atmósferas de variados colores, armonías y variedades, sólo dignas del creador. De...dios... aún entre mis hijos; pero de Eloí en el monstruo sol y universal.

Pero aún hay esos ¡Pobres!... que solo del terrón viven y en otro terrón vivirán... porque no pueden contemplar esas maravillas y me duelen; pero ya son pocos y los más me dan la mano y levanto al hombre, como le doy la vida en su materia; porque en su espíritu, él y yo, la recibimos del mismo Padre.

¿A dónde vamos? Yo soy del Perihelio. Pero el lazo divino, del centro al infinito enlaza y nada hay extraño; siempre hay más allá y siempre se está en el centro, no hay enigma.

Pero yo voy al raudal de luz y lleno mis vasos, para que del néctar gusten mis hijos la delicia de la vida y los sedientos hijos de la tierra calmen su aguijón y se encaminen en busca de aguas mejores, porque siempre hay mejor, más allá.

Puesto que la luz a torrentes no la podéis recibir hasta el día de la justicia por la que todos los mundos pasan, el padre de estos mundos, el monstruo Sol (como lo llamáis ) recibe los torrentes del Padre del sol y de todos los mundos del universo y la reparto según la fuerza que cada uno puede resistir y soy la fuente en vuestra infancia. Venir hermanitos; beber de estas aguas que son sabiduría para aprender a estudiar mayor sabiduría y entre vosotros mis hijos, soy sólo grande, en Eloí universal.

Os veo desde mi observatorio; os llamo y no me oís y no me inmuto. Sabía que érais infantes y a la travesura sucedería la sensatez y la cordura; os inspiré y ví como encaminábais hacia mí vuestros aparatos ópticos; os ví como renovabais placas y prismas y de amor lloré... miraban mis hijos... y yo, mandaba más luz, mucha luz y la placa se imprimía. Yo, todo lo he visto sin anteojo y mi alegría la comuniqué a mis hermanos e hicimos fiesta, porque ya nos mirásteis donde recibís luz y calor; vuestro espíritu, que ya sabía el camino, recibió por la materia también alimento, como os lo dijo Jesús; sí, Jesús os lo dijo: "No podíais vivir sólo de pan". "Un millón y 400 mil veces, mayor que nuestro mundo, es el sol". Han dicho los astrónomos. Gracias hermanitos míos, nuestra alegría es grande y su producto es amor; sí, amor de padre que se alegra en el adelanto de sus hijos. Loor a vosotros, hombres que sondáis el espacio; pero recibid también mi consejo. Estáis en lo cierto y es hora de acabar las hipótesis; sólo axiomas hay y en el código os lo dice el hombre vuestro hermano que llevo de la mano y no me suelta. Vosotros, tomad mi consejo y cuando dirijáis el aparato, entregaros al padre y vuestro espíritu verá lo que el aparato material no puede revelaros. En vosotros, es posible el desdoblamiento consciente y veréis las moradas y los moradores, de todos los mundos y cómo por su trabajo disfrutan de la belleza y viven en el amor; veréis también moradas de justicia, donde el Padre templa a sus hijos como lo ha hecho a vosotros que ya os baña la luz de la gran Sión, que también baña al sol, al monstruo sol (como decís) que también es iluminado por el gran mundo del consejo del Padre en nuestro plano.

Ascended, ascended por las bases del código que os da el hombre vuestro hermano que descendió de aquel gran mundo que ilumina al monstruo Sol, a pesar de ser en él el día eterno y veréis que camináis hacia ese norte y que aunque perecéis pequeñitos, sois grandes en la unidad universal.

Sí, el pequeñito hombre de la tierra, forma como los moradores del sol en la cadena de la luz y la sabiduría; y aunque es la primera hora del gran día, la belleza de la tierra la hace más visible y ya llega su luz al mundo de la justicia(1) a donde han ido los malversores, porque el amor no tiene barreras y cumple la ley, como la cumple el monstruo que da la luz y calor como Padre a su hija la tierra; por esto, este día es de alegría y de amor en el infinito, porque no hay más que un solo jardín y cada hombre es una hoja, cada familia una flor y cada mundo, un pueblo de la eterna o infinita ciudad digna del poder del Padre; digna de su sabiduría; digna de su amor y nosotros todos, somos el complemento de su obra. Que somos tan grandes en la universalidad, como pequeñitos en la soledad.

He aquí porque, hoy podemos venir; porque habéis hecho la unidad y buscamos los afines en esta unidad; porque todo nace de la misma fuerza, lo grande y lo pequeño; pero la unidad, une muchas fuerzas pequeñas haciendo una fuerza grande y el aislado es una fuerza pequeñita y es menor, cuanto menor es la fracción.

Buscáis derroteros a vuestras investigaciones: pero yo os llamo y os digo; el día señalado a los axiomas, ya llegó: vaís buscando y yo os daré un instrumento controlador que unido al aparato óptico llega inmensamente más allá de donde el prisma os señala; es el pensamiento basado en el amor y el espíritu en el amor del Padre, llega y conversa con los moradores que el aparato no ve, porque a éste lo rige una fuerza limitada de la materia: pero el espíritu que es vida y es mayor cuanto más ama, llega cada vez más allá y siempre encuentra mayor sabiduría y vive desdoblado en medio de la eterna fuerza y adquiere la eterna sabiduría siempre infinita y cada vez mayor; pero llegad pronto al conocimiento del mundo que vivís y anatómicamente lo estudiaréis, porque vuestro espíritu, en estas ascensiones conversa con nosotros y algún principio comunica a la materia, que pronto os hace luz y resolvéis un problema anatómicamente y ya es axioma.

Venimos en alegría y amor, pero nos llevamos un sentimiento que aún durará unos días; la ceguera de esos pocos que su influencia religiosa ocasionó tantos retrasos a la ciencia madre de las ciencias: pero ya no puede en nada prejuiciar y nos alegra este aserto. Más nos entristece, que su obcecación los lleve al mundo de la justicia, porque en la tierra no tienen afinidad: ellos son la sombra de la tierra; pero esta vive en la luz y cada día la luz será más intensa, más grande, más brillante, hasta el amor, que es la luz, sobre la luz.

Tu, hermanito de la tierra, principia tu luz propia y el amor del Padre en la unidad; pero yo estoy saturado y te ayudamos en tu nuevo estado. Venid hijos de la ciencia, que pocos años de los vuestros os quedan de esclavitud; pero la libertad verdadera, no la tendréis hasta el día de la comuna en su plenitud.

Estudia, ve y escribe de las tres potencias de tu ser, cuerpo, alma y espíritu, y en justo parangón te saturarás del convencimiento de que, el espíritu y sólo el espíritu es vida, potencia y luz; pero que no se manifiesta en justa justicia hasta que los dos primeros saben caminar en la razón y entonces comulgas en la unidad y ya eres estudiante de la sabiduría del universo que en resumen es amor.

Yo, como monstruo que me llamas, te dí la vida material y tengo que darte la armonía de tu trinidad y pasar de mí a donde yo recibo el raudal con el que te crié en la infancia.

Ya has pasado el primero, el segundo y hasta el sexto de tus días de trabajo; ya eres el hombre mayor de edad: y después del juicio en el que el Padre pesó tu labor, te mandó un hijo mayor que te juzgó y firmó tu sentencia irrevocable y desde ese momento, el amor es tu ley.

Mucho te ha costado vencer las sombras de tu equívoco; mucho has luchado para hacer la unidad de tus potencias y vencer las fuerzas contrarias puestas de intención por los prevaricadores; por la autocracia y la plutocracia; por su dogma irracional que no tiene sol y sí sombras, porque tuvo por base la carne y ésta tiene gérmenes de putrefacción. Pero la habéis vencido y no esclavizado, porque la ley del odio es sustituída por la santa ley del universo, única ley del Padre; el amor.

Habéis llegado triunfantes al principio del séptimo día; ya vive el espíritu en el amor; llegáis a los mundos grandes y copiáis su ley y os atraéis las visitas de sus moradores y vuestro Padre sol se gloria al veros cruzar; y saludando al hombre de la tierra le trae aromas y vuestros hermanos del monstruo os envuelven con sus efluvios y os saludan en vuestro día de espíritu a espíritu y dignifican a la materia, lo que hizo ninguna religión ni ciencia.

Venid conmigo. Recorred el universo y aprenderéis que solo Eloí oiréis llamar y también esta armonía os la da el sol, porque es de su deber, porque a El le canta en la unidad de la cosmogonía.

No, hombres; no, tierra; no, mares, no. No oirás más que este nombre en toda la cosmogonía ¡Eloí! en el universo, en Sión, en el sol y la tierra. Porque en la tierra, en el sol, en Sión y en el universo, el dios es, Amor.

Venid pues, hijos de Eloí saturados de amor; acudid al lugar de luz deficiente donde moran, los que no quisieron acatar el santo principio que el hermano trajo de Sión. ¡Allí gime mucha gente! y en nuestro amor, rememorémosles aquel día memorable del juicio y que les consuelen sus lágrimas y nuestro aliento... Hoy los he visto llorar... y no es justo que amando nosotros, no les mandemos nuestro consuelo y nuestro amor y les será un lenitivo y una esperanza.

Para vosotros, traigo de vuestros hermanos del sol, aromas, armonía, salutaciones y amor, el que deposita un astrónomo del gran astro.

Seim Seim Seim.

Sin perder posesión, el médium improvisó este regalo(1):

¿Creéis que toco al azar?

Sabed pues, que no es así:

Que el firmamento al cruzar,

siempre, siempre oí cantar

un santo nombre. ¡Eloí!...

Pero yo que soy viajero,

y por tren llevo mi fuerza,

animado con la fuerza

potente, del pensamiento,

oí un nombre, que es por cierto,

no os diré un desacierto.

Pero sí, de una flaqueza,

que me recordó hechos viejos.

¡Ay dios, dios!... ¡al alma, buena!

¡también le revela el fin!

Pero al espíritu ruin

que no sale de la tierra

y en su pequeñez encierra,

egoísmos, autocracias, que envenenan,

lo que no hay, donde se llama Eloí.

No he visto noche en mi marcha

y fuí de un mundo doliente...

pero si veo una mancha...

pido permiso y en marcha,

llego a los convalecientes

salidos de enfermedad,

porque así es la humanidad,

los eternos combatientes,

que tienen que conquistar,

la justicia y la equidad,

hasta llegar al amor...

y como lucha...el fragor...

les deja convalecientes.

Pero llegan sus hermanos,

y el amor y la alegría

dejamos en vuestras manos

y así se hace la armonía.

Yo estudió cosmogonía.

Siempre veo el signo más

y como siempre es de día,

siempre encuentro un más allá.


Y siempre voy más allá.

Pero hoy paré en mi carrera...

y husmeando dije... ¡Calla!...

Aquí ha habido una batalla...

Y por cierto ha sido fiera

porque hay un trofeo en tierra...

¿Habrá triunfado la luz?...

El vencido es... ¡Una cruz!...

Luego ¿ha triunfado Jesús?...

Y veo la tierra bella

como refulgente estrella...

Desciendo y oigo... ¡Eloí!

Decidme, ¿ha llegado aquí

del Padre, el nombre universal?

¿Que sí?... ¡Oh! Dejadme pues admirar

vuestro valor y a Jesús

al que encontré antes en cruz

y ya lo veo triunfante,

de su trabajo constante,

¡Bendito el Padre Eloí!

Pero... para viajero y escucha,

que esto, significa un reto;

y es decirles vade retro

a una religión y a muchas...

Y no debes tu contento...

demostrar con ironía;

porque hay una minoría,

que ya ha sufrido sentencia

y, debe en esta existencia,

rendir cuentas, o acatar

la justicia de la ley.

Es cierto que es una grey;

Que es infinita minoría

que no anublará el gran día,

porque una grey, no hace ley.

Pero uno solo que fuera,

hay que darle amor y espera,

porque el código, da el Juez.


Y si de acatarlo en vez

contra él se revolvieran...

las estrellas descendieran

para librarlo, a la vez,

que cumplir con la sentencia.

Yo os hago la advertencia,

los que tenéis ley dorada,

del polvo, donde moraba

el hombre, por vos envuelto

que encontró la luz y ha vuelto,

adonde es su procedencia;

de donde os vino un día,

uno, que con arrogancia,

frente a vuestra teocracia

dijo, sólo un dios había,

que vosotros lo sabíais,

pero que también negábais.


Mas ya negar no podéis,

firmo la cosmogonía

y por ella, el acta, el juez.

El juez ha escrito, que el cristo

es un mito y no es Jesús:

Y como el cristo es un mito...

¡Se ha derribado la cruz!...

y yo, que vivo en la luz...

viajero del infinito...

que he encontrado a Jesús,

agobiado muchos días,

¡Hoy lo veo en la alegría!...

Y aún que te duele, su luz...

lo hace un faro y puerto fijo,

pero no en el crucifijo...

es en libertad... Jesús.


Y ya lo ha justificado,

toda la cosmogonía...

como a su madre ¡María!...

¡María!... que ha resonado

y el universo ha cantado...

Yo... yo te cantaré otro día;

Porque he llegado a este día,

viendo tirada la cruz,

a saludar a Jesús;

A tí... ya te cantaré otro día.


Y tú... hombre que escribías

cuando yo he llegado aquí

porque oí el nombre... Eloí...

del sabio en astronomía...

tú...tú que estás puesto en acción

recibiendo y dando a dios,

aquello que suyo es,

juzgando al hombre a la vez,

y a otros mundos trasplantando

los espíritus juzgados,

del error y de los dogmas...

dime. ¿Dónde son las bodas?...

¿Qué aún no estás tú para bodas?.

¿Qué aún tienes que trabajar?...

¿Y no temes el luchar

con... esas salvajes hordas?...

Más...ya veo la palanca...

¡Bendita mil veces ancla,

del Espíritu de Verdad!...

luchar, hermanos, luchar;

recibid y dad amor.

Comulgad en ese altar

y contigo...Santurrón.(1)


(1) De atrás. “Hoy los he visto dice, Seim seim Seim” y “Ya llega allí la bella luz de la tierra”. Yo sé que, si antes de esta fecha hubiera llegado nuestra luz a aquel mundo, se me hubiera dicho por la solidaridad, pues así es de justicia. La bruma de la tierra, fu rasgada el 5 de Abril de 1912 y les llega la luz a nuestros desterrados, el día 3 de junio. Son 59 días. Que a razón de 77.000 leguas por segundo que corre la luz, aquel mundo, dista de la tierra,

(502.515.200.000) quinientos dos mil millones, quinientos quince millones doscientas mil leguas. El mundo aquel, en la cosmogonía, se llama “Yale” y es uno de los descriptos por el Dante: Pertenece a Orion.

Está envuelto en su atmósfera rojiza, acuosa, caliginosa, asfixiante, que la luz del sol de su sistema, pasa apenas como una penumbra.

Sus ríos, arrastran aun muchas materias minerales y sus aguas no se han enfriado todavía y con la luz rojiza o penumbra que les llega, parecen los ríos y los mares de sangre bullente.

Huracanes continuados y candentes barren los desiertos y desgajan los espesos bosques y corpulentos árboles, aplastando a los infelices moradores; pero son inconscientes aún los primitivos.

No así , los espíritus desterrados y ya encarnados, que quieran que nó hacen conciencia y tienen que luchar horrorosamente con los elementos, los temblores, los volcanes que surgen por doquiera y en el bosque, luchan, pero sucumben al mamífero, o al más fuerte antropófago, encontrando más defensa y descanso metidos en los calientes ríos, que en los árboles y las grutas.

Aún allí el trabajo no ha sido iniciado, ni nacido el sentimiento, por lo que no hay aún religión ..., que han de nacer necesariamente, por la ignorancia, en la necesidad de expansión del alma: Pero, aunque nazcan todas las más absurdas y bestiales, no surgirá el dragón cristo: (es cargo especialísimo del padre) con lo que se harán antes luz nuestros hermanos desterrados y elevarán a aquel mundo hoy de fragua al progreso. Así y todo las evoluciones son muy lentas ; y hasta que puedan elevarse al progreso de la tierra que perdieron, pasarán, no menos de 30 millones de siglos. La tierra ha tardado 45 millones de los siglos actuales de 100 años, desde que apareció el hombre.

Otros menos aberrados, fueron desterrados a otros mundos como Samár, donde ahora reciben de la tierra, nuestros progresos y que en un breve siglo, han de sufrir su juicio de mayoría o final.

EL MAESTRO JUEZ