PARTE VI

Junio 2 de 1912. Por el médium Portillo

Paz, heme aquí. Yo entre vosotros. ¡Cuánto amor! ¡Cuánto trabajo! ¡Cuánto sufrimiento en beneficio de los desconocidos! Cantad vosotros al Padre, que por su amor en el día de su amor, llegó entre vosotros su amigo y os dió su testamento, en el que está contenida toda la verdad. Bendecidlo, porque entre vosotros estuvo y os habló Abraham. Yo vengo de Israel, a donde el Padre me mandó ir para decir la verdad. ¡ Cuántos siglos han pasado sin reconocer la verdad y todos han llamado a Jesús... aún ese pueblo que lo vió sobre un madero, que en nombre del poder de los sacerdotes se levantó para mi sufrimiento! Y porque ese pueblo apagó la luz que se le diera, aún llora su esclavitud y lloro por su desgracia; por su obcecación; porque no quiere oír la voz de redención. Se sacrifica a Jesús y se le pone nombre apócrifo y sufre por la ingratitud. Pero llegó el día de la justicia y viene toda la cosmogonía y vienen los maestros y mesías de los grandes mundos a justificar a Jesús y sus palabras, porque la historia no ha hecho justicia; porque esa historia es la historia del crimen del sacerdote que los condena en su obra y les descubre en su crimen en el día de la justicia, en el que se os repite las palabras de Jesús: "No sólo de pan vive el hombre, sino de la sabiduría del Padre, del amor del Padre, en sus hermanos de amor” Se os ha rememorado esta sentencia y no sólo no habéis oído, sino que por odio y por supremacía, habéis perseguido y martirizado al hombre. Pero vino de Sión el hombre anunciado y le anunció al hombre de la supremacía el fin de la farsa y los maestros y mesías de la cosmogonía lo saludan y lo justifican, porque establece la ley de amor que es luz, de la luz que ilumina las tinieblas. Llegó el día de la justicia; vino el primero con toda su majestad el amigo de dios y os trajo el testamento; el contrato del Padre y sus hijos; el faro potente de Lux de Lucis y con él el hombre penetra hasta el centro de la luz y estamos aún al principio, pero el testamento es puesto donde el Padre quería verlo; en la primera página del código de amor; código máximo de la ley divina, que para traerlo descendieron de Sión con Abraham, toda la cosmogonía que rendía homenaje a la misericordia del Padre, formando escolta al Espíritu de Verdad anunciado por mí, que tendía su ancla salvadora por el mundo de mis amores y mis martirios y su voz resonó por todos los ámbitos del universo: en esa majestad es justificado Jesús, derribándole la cruz que tantos siglos le fué baldón y en ese mismo acto es confirmado el juez y su tribunal, a los que reconoció toda la cosmogonía y quedó el juicio abierto. Abierto ya el juicio, se buscó por el mismo juicio y la ley de los afines todos los recursos del amor, para que acatasen la ley los que tantos siglos la negaron. Ni mis lágrimas, ni las de toda la cosmogonía; ni la potente luz; y amor del Espíritu de Verdad que les tendía el ancla por última prueba... ¡Ay dolor!... No acatan: se ofuscan: y el juez firma el acta que guarda las miradas de todo el universo que la fijaban en ese bendito pergamino, depósito de justicia y amor eternos del Padre; y... consumatum est.. fueron transplantados los detractores, al vivero, al mundo de principio donde ya lloran y no los podemos abandonar... Una lágrima por ellos y nuestra continua amonestación para ayudarles. Son nuestros hermanos equivocados, que sufren lo que por su voluntad y en odio a sus hermanos, prefirieron el destierro, a la humillación de su orgullo; al acatamiento de la ley de amor. En vano yo como maestro salí al encuentro y les hice ver que su equívoco se les dispensaba; que la cruz era ya sepultada; que el nombre apócrifo que para baldón me pusieron, estaba descubierta la falsificación y yo era justificado; que el Espíritu de Verdad, aún tenía el ancla tendida sobre el acta sagrada...Nada fué posible a convencerlos. Eran ciegos de voluntad. Pero un día recordarán esa acta que llevan grabada en su conciencia. ¡ Pobres hermanos míos!... Hoy los ví y ya muchos lloran. ¿Reconocerán pronto la justicia?...

Venid ahora vosotros, los que dormís el sueño de la aberración. Ya lo véis; no tenéis acción en el espacio y andáis arrastrados por la tierra y aún sois descubiertos; pero puede en vosotros más la concupiscencia y antes de confesaros en vuestro error, nos llamáis fantasmas; pero aún así nos confesáis. Nos llamáis fantasmas, porque os hemos concedido favores que no merecíais como hombres, pero que vuestros espíritus , en un momento de lucidez o de agobio pidieron, para impresionar a las materias. En esos casos se os dió las pruebas de materialización y otras y en ello encontrásteis para agradecernos, el epíteto de fantasmas y yo os digo: Que esas manifestaciones son medios groseros para el espíritu de luz; pero en el amor, en el deseo de vuestra salvación hasta a eso se llegó y es bastante para demostrar, que aunque vosotros no queráis ver ni confesar a los espíritus de amor con permiso del Padre, os damos todas las muestras que el amor sugiere y aún nos pagáis con la palabra fantasmas en son de desprecio. Pero vinieron los hermanos de luz de la tierra y los maestros de la cosmogonía a justificarnos y el que entre vosotros vive que vino de Sión recoge sus palabras y las escribe y no serán falsificadas sus doctrinas, ni será desmentido como me habéis desmentido a mí; como habéis desmentido a Moisés y a los profetas; porque la acción se da hoy definitiva, después de haber limpiado los espacios; porque el esfuerzo de los míos llegó al centro del consejo del Padre y en unión de todos trabajan y conquistaron las facultades y aquí componen la trinidad. Por ellos, que son mis afines, vengo en mi día de descanso, porque en mi amor siento vuestra ofuscación. Que esta trinidad que compone el tribunal que sentenció a vivos y a muertos, representa en la tierra a los consejos del Padre y el Padre los llena de su amor y de su poder y es su jefe director el Espíritu de Verdad que yo anuncié, el que con su ancla potente elevó la tierra de mis sufrimientos y de mis amores, a la luz, a la sabiduría, al amor, cuyas pruebas(1) terribles, pronto envolverán la tierra en terrible hecatombe.

Se os han dado todas las pruebas de amor. Se os ha llamado por todos los medios y en todas las formas: se produjo la sentencia y siempre seguimos llamándoos en la transición, y al fin, vuestro hermano que descendió de Sión, escribe el código máximo de letra que no mata; que no tiene hipótesis que podáis rebatir.

Pero la carne es pronta a la concupiscencia y en ella no podéis satisfaceros y buscáis por donde podréis herir; pero ya, todos los caminos los tenéis cerrados.

Venid vosotros los que creéis comulgar con la nueva ley; los que habéis recibido la luz y os amañáis para obscurecerlo pero que os preciáis de sostenerla, no como los espíritus lo pedían, sino como conviene a vuestra cobardía, porque no queréis perder una supremacía que no habéis recibido más que de la ficción que os habéis creado y no habéis podido ver la luz al descubierto, porque no habéis querido ascender por la escala que se os trazó porque os enredásteis en el dogma. Sabed para siempre, que además de vosotros están las humanidades del infinito que forman la unidad y son las moradas de que yo hablé y estos, no podían venir a comulgar en el espiritualismo. Os oigo, espiritualistas, tenéis razón. “Sois demasiado imperfectos para venir a vosotros, no sólo el Espíritu de Verdad y maestros de la cosmogonía, pero ni aún Jesús, que me divinizáis y apenas soy luz junto a ellos; porque en esa amalgama donde impera el odio y el dogma religioso, no podemos entrar, puesto que es lo que condenamos, como os digo y se os demuestra en el código, confirmado por el Padre.

Ya descanso de mis luchas; pero en mi gratitud a los que me libertaron que son mis afines; en mi amor al Padre y a mis hermanos detractores, vengo a depositar mi aroma y mis lágrimas de conmiseración y dejo mis pensamientos a vuestra consideración y mi amor para vosotros todos, de vuestro hermano.

Jesús de Nazaret.



Acotaciones:
1) De atrás: se refiere a España, donde su actuación como defensora en los tribunales y sus escritos, dieron base a la ley de la reforma carcelaria: fué brillantísima su acción y su reforma se planteó, con la que los establecimientos penitenciarios, mejoraron mucho.

1) Alude a la conflagración mundial y al final cataclismo que ya teníamos escrito en esta fecha.