PARTE SEGUNDA



La mujer en sus derechos



Abril 28 de 1912 por el médium Portillo

Heme aquí: Amor, unidad, acierto en vuestras luchas, paz y amor que dilatéis a toda la tierra, para el bienestar de todos mis queridos hermanos.

Ya es la hora de cantar en alegría y amor la luz del nuevo día: bendito el Padre, que en su amor nos concedió el tan deseado día en que la luz y la verdad resplandeciese sobre la tierra. Bendito el día en que nuestros hermanos mayores de la cosmogonía, descienden como lenguas de fuego de amor y nos justifican.

Benditas sus palabras de amor y justicia y benditas sus enseñanzas que depositan en el hermano, que las escribe en el código de amor, monumento vivo del día de la luz e imperecedero porque sus leyes son grabadas en el espíritu para no olvidarlas jamás, porque son leyes eternas del creador, traídas por el espíritu que traspasa la atmósfera ya limpia de perturbadores, empañada por su ofuscación tantos siglos y que estaba decretado y anunciado para el día santo de la justicia, del amor. Por cuyo acto, el hombre designado en justa ley, ha proclamado el gran axioma, el indiscutible axioma del Dios único de amor, representado en el puro espiritismo sin amalgamas ni dudas, cuyo principio, cuyas leyes son del Padre.

El espiritismo proclamado axioma, compendio de las leyes divinas de la divina sabiduría, es la piedra angular del edificio eterno en la obra de la creación, cuyo único principio es la ley del universo, eterna e inmutable como su causa, que es el Padre, Eloí que ya podemos pronunciar.

Venid hermanos míos de la tierra; fijad vuestra atención en los espíritus de amor; la luz de Sión, penetra por todas partes. ¿Por qué estáis inconscientes? ¿Por qué dudáis de lo que palpáis, de lo que estudiáis y comprobáis que no puede ser de la materia? Dudáis, porque no estáis libres de prejuicios; os obscurecéis la luz, porque amáis a la materia y ante su influencia buscáis la amalgama que os acusa de vuestra cobardía, de vuestra malicia, de vuestra ignorancia.

Pensad, meditad (quitando el prejuicio) la luz que se os trae por todos los hermanos de la cosmogonía, que depositan su ciencia en el que escribe el código bajo los auspicios del Espíritu de Verdad que había sido anunciado por mi hijo Jesús, el que descendió al que lo representa y celebró el juicio dentro de la más estricta justicia y dentro del santo amor del Padre.

Podrá estar el juez, obscurecido a vuestra supremacía y soberbia en el traje del obrero; pero es reconocido y justificado por el Padre a quién juró y a él vienen los maestros de la cosmogonía. Vuestra soberbia autócrata será abatida y sentenciados estáis en juicio inapelable... Cuantos hermanitos pequeñitos en la tierra que no quisísteis reconocerlos y aún los hicísteis mártires, os recuerdan sus doctrinas, que por fuerza reconoceréis, aunque la historia no los anotó porque ella es obra de la supremacía y entre los anónimos se encuentra Jesús. Pero que los hechos quedan en la tradición que es la historia de los humildes; y aunque la traicionáis vosotros, el conocimiento, la clarividencia de la razón, saca la verdad inédita de esas tradiciones...

Jesús, olvidado en la historia de los hombres, sembró (porque amó) en el corazón de los hombres, por que sabía que vosotros, sólo del polvo escribíais y él traía la ley de amor que sólo con la tinta del éter puede escribirse y él, vive en la tradición, grande por su amor, aunque los hombres lo eliminaron para baldón propio. Pero que los que recibieron sus enseñanzas, han hecho un cuerpo de doctrina, que en su pureza, desmiente la falsa doctrina hecha en la malicia y con su claridad, descubre las amalgamas y porque llegó de Sión el que en alta voz que resonó en todo el universo, la proclamó axioma eterno, porque el espiritismo, es Dios. Por que los espíritus, son de Dios(1).

El espiritismo, destruye las doctrinas erróneas de las amalgamas de alianzas con principios de teocracia que son la contra posición de las palabras de Jesús.

Él decía: "Si te toman la capa, deja que la lleven por que no te lleven también la piel" y vosotros tomáis la piel y la capa por la fuerza y aún echáis al hombre a las llamas de la calumnia, de cuya arma, largos siglos os servísteis a pesar de la negación del santo principio, porque no habéis escrito la letra que vivifica al espíritu y Jesús lo advirtió, porque lo presentía.

Mas se cumplió la profecía y la justicia del Padre ha sido hecha en su hora, viniendo al hombre con la tinta imborrable y en la hora matemática desciende a él el Espíritu de Verdad; anunciada la justicia, vienen al juez los maestros de la cosmogonía; los mesías de los mundos de luz consejeros del Padre y cada uno le deposita su artículo para el código de amor, el que, pasadas estas tres generaciones, todos, todos lo sabrán en su conciencia y vivirán la vida del amor, sin menospreciar la mitad de la humanidad, porque ya, el hombre ha escrito y substanciado las leyes de la metafísica de la materia, dando en conocimiento, la ley de la substancia única, la causa única., la ley única y único Dios: Amor.

Estas letras que vivifican al espíritu, resucitan la conciencia y matan el anestesio del corazón dichas por Jesús; ratificadas por el Espíritu de Verdad; justificadas por los hermanos de la cosmogonía, son las que se escriben por el juez en el código que se da a la humanidad de la tierra y, es el mismo código que tiene todo el universo y su unidad constituye el único credo, bajo el nombre de espiritismo, proclamado axioma eterno por el hombre que estaba preparado, que vino de Sión, trayendo consigo las partes necesarias para el cumplimiento de su obra.

El lleva el sacrificio de su persona, sosteniendo frente a frente las luchas del espíritu ofuscado, de la materia prejuiciada y la malicia del espíritu materializado.

El se eleva en aras de su amor; traspasa la atmósfera y los espacios; entra en los mundos de luz y se le franquean los secretos e intimidades de los mundos, con cuya tinta imborrable escribe el código que rompe la esclavitud de la mitad de la humanidad, dignificando a la mujer.

Venid hombres, estudiad y entender que, si estas páginas no las pudísteis escribir con todos vuestros conocimientos de la materia y principios autocráticos, no podréis negar que el hombre se eleva sobre sí mismo y os abre camino para vosotros, dejándoos jalones que os conducen inequívocamente, al centro de la verdadera ciencia.

Estas páginas, son luz para la ciencia; este código, es luz para las conciencias; y es también luz para los hombres prejuiciados de las religiones. Este código de amor, dignifica lo que la autocracia ha rebajado, sin pensar que todos vosotros debéis el primer beso a vuestras madres; todos debéis un beso a la mujer; todos queréis respirar el perfume de la mujer; y si es flor de aroma. ¿Por qué la hacéis en la ley inodora? ¿Por qué la mujer no legisla?

La buscáis en la pasión de la carne; reconocéis en la madre, el amor y el respeto; pero le dejáis sólo el derecho de ser madre; sólo el derecho de dentro de casa; pero no le concedéis las funciones públicas, porque en su delicadeza, porque en su percepción más clara que el hombre en la vida del espíritu que por el hecho de ser madre tiene, os afrentaría en su sabiduría y virtud; porque os veríais cohibidos en vuestro libertinaje; porque la mujer, sacada de la esclavitud, legislaría en amor y justicia y vuestra concupiscencia no ha podido renunciar al libertinaje.

Vosotros, mancebos robustos que aun bebéis el amor en los ojos y labios de vuestra madre, no olvidéis que debéis ese beso. Y cuándo leáis estas páginas, comprender, que sólo de los hermanos de amor, de los maestros de la cosmogonía podrían venir, porque en todos los textos y códigos que tenéis, no las encontraréis escritas hasta hoy.

Vosotros, jóvenes robustos; cuando llegáreis a legislar, no olvidéis que el beso de amor de la mujer os da bríos y valor en las luchas; y haciendo justicia, acatar las leyes que se os dan, dignificando a vuestra mitad y os elevaréis más vosotros, porque trabajaréis en la unidad.

El que escribe el código, ve en esos mundos que visita, que el hermano ve al hermano, en todos sus semejantes; donde la mujer y el hombre desempeñan las mismas funciones en el concierto armónico de la ciudad y todos los cargos son inherentes al hombre y la mujer y donde el amor es la ley y la propiedad, la más justa comuna.

Posee el hombre de la tierra largos escritos y en todos ha olvidado la igualdad del ser de la mujer, por que nada ha escrito ni estudiado de esas miríadas de puntos brillantes que véis en la primera nebulosa, porque en su materialidad, no pudo salir de la atmósfera pesada de la tierra.

Pero llegó la hora del reinado del amor. Se hizo el acto de justicia de la ley y el hombre busca a Dios y señala su asiento, porque se eleva del efecto a la causa y descubre la verdad única en todas las humanidades que pueblan el infinito y se lo dice a los hombres, para que hagan la igualdad.

Benditos hombres intrépidos que dejan su cuerpo en la tierra en el trabajo y su espíritu registra los archivos de la luz; habéis jurado al Padre dignificar a la mitad de la humanidad, a las madres, cuyo amor, os da el sentimiento; yo que soy madre, os bendigo por todas las madres.

El primero de los juramentados, pide al Padre; y el Padre le manda sus consejeros bajo la prerrogativa del Espíritu de Verdad; recibe las enseñanzas que traslada a las páginas del código, para lo cual, había el Padre preparado a los otros juramentados, por los que vendría la palabra y la percepción real, por la vista de las cosas en su verdad.

Fruto es de vuestro trabajo y sacrificio el bien que la humanidad recibe por los cuatro puntos cardinales de la tierra y has organizado bajo los auspicios del Espíritu de Verdad, la escala progresiva ascendente. Primero: El asiento, con conocimiento real de la verdad. Segundo: El código con la tinta de la cosmogonía, en el que todo es axioma y letra que vivifica. Tercero: la luz, en la que de su estudio se hace la conciencia y llena los vacíos de la ciencia, llegando al cuarto punto que es la comuna, fruto de la convicción y donde la unidad es el lema y la ley, el amor.

Veníd, jóvenes legisladores; monarcas o jefes de estado y jueces y administradores: estudiad este código y haceros grandes dignificando a la mujer, pues sabéis que sin ella, no os encontraríais en el mundo; sabéis que en sus entrañas germinásteis y que al nacer recibísteis su beso de amor y bienvenida; que en vuestra infancia, os alimentó con el néctar de sus pechos; que vigiló vuestra cuna y os arrolló en su regazo; que de adultos y en la juventud robusta, os consolaba en vuestras cuitas; que os aconsejó al recibir compañera de la que bebísteis el néctar sublime de la naturaleza y de cuyo amor nacieron los niños en que os perpetuáis. Todo, todo lo debéis a la mujer y la sacáis de la ley general por aberraciones de la malicia, de la concupiscencia, del libertinaje de los que se creyeron dioses de la materia y lo han sido hasta que ha llegado el venturoso día de la justicia, de la luz y del amor.

Venir jóvenes robustos: haceos grandes sabiendo, que desde hoy, pertenece la tierra a los mundos de luz y que no se pondrá ya sobre la tierra la tiniebla del ambiente a que perteneció largos siglos por culpa de la autocracia de las iglesias, que todas asumieron la esclavización de la mujer, pero que ya, sólo por la historia podréis conocer, para que más bendigáis al Padre, que por sus hijos os mandó el código de amor, que el juez escribe.

Venir también vosotros, hombres jóvenes del presente; hombres de leyes que prometéis al pueblo cuando queréis que os lleven como representantes de sus aspiraciones, al palacio de las leyes; venir, estudiad estas páginas del código y levantar la voz en cumplimiento de vuestros compromisos, dignificando a la mujer. No temáis que se os tache de ignorantes al recibir consejo en este código, ni de recibir la comunicación del espíritu, porque es vuestro Padre, vuestra madre que os dió el primer beso quien os lo enseña y que, si en vida la hubiérais complacido porque creíais en ella, ahora vive en la luz de la verdad y os lo pide con mayor conocimiento de la verdad. Mas llegando aquí, el prejuicio os domina; aún sois robustos en la materia, pero débiles en el espíritu. Pero no está lejano el día en que los espíritus hablaremos en esos congresos, por los médiums y haremos leyes de justicia equitativa. Pero entre tanto, os invitamos a que trabajéis en lo que os enseñamos, que no nos lleva el prurito ni el egoísmo. Quizás no haréis lo que os pedimos y lo haremos nosotros en justicia y amor.

Adelantad el camino por vuestro bien y os lo aconsejamos en nuestro amor, diciéndoos: Que muchos son los meteoros que el Padre tiene en la tierra, a los que llamáis médiums; llevad ese médium al congreso y entonces escucharéis la voz de la sabiduría y dictaréis leyes de armonía y de justicia equitativa y cumpliréis vuestra promesa al pueblo que os elige para que lo representéis; porque, si el espíritu consejero del Padre rige los destinos de los mundos mayores, ¿ cómo no podrá regir el vuestro?

El prejuicio, os hace ver un rebajamiento. Yo os digo: no es cobardía declarar no saber; es valor y el Padre, esa declaración, sabe que es un pedido de sus hijos y manda sus consejeros a enseñar al que quiere aprender.

Esta es la luz del día venidero y la anunciamos para redimir a la mitad de la humanidad, porque si la palabra étnica de humanidad no excluye a la mujer, ¿por qué ha de ser excluida y ha de hacer el cómputo sólo el hombre?

En el código, os ha escrito el hombre que lo escribe que, el espíritu no tiene sexo; es un axioma, del axioma único ¿Por qué no se completa el cómputo?

Pero aun hay más cómputo para el conjunto que vosotros; también el espíritu hace número; ese número falta en vuestro cómputo y hay que hacer números completos, como lo son en esos mundos que ya empezáis a estudiar y donde marcha paralelo el espíritu libre y el encarnado y de ahí la unidad y la comuna.

Oíd la experiencia que os viene de lo lejos y donde sólo la armonía, la paz y el amor reinan, el que os deseo yo.

María

Nota importantísima:



Huelga el comentario sobre el amor, conocimientos, verdad y justicia expuestos en esa comunicación de la que se desprende la más alta sabiduría. ¿Pero creerán los hombres que sea María la madre de Jesús madre legitima de él y de sus seis hermanos más, Efraín, Elisabeta, José, Andrea, Ana y Jaime?

Cuando conoceréis su actuación, la mayor actuación de todos los misioneros de la tierra desde Adán hasta Jesús en materia y siempre como espíritu, no dudaréis pero para ahora diré solo, que el médium que la dictó, como hombre, es bien conocido de muchos por su actuación como médium. Rústico hasta el extremo como hombre y lego en letras, no puede ser de él esa pieza de sabiduría y profecía que se cumple y por lo tanto, alguien por él habló y es María y lo afirmo como es mi deber, porque la conozco, como puede conocerse la misma María... pero cedamos la palabra al siguiente.

Abril 28 de 1912. Por el médium Portillo



Amor y paz, será el lema que os unirá.

Yo entre vosotros; déjame, déjame respirar un momento el ambiente familiar. Quieres intimidades maestro, ¿no es cierto?, pero aun hay que hablarle al mundo: nuestros recuerdos, son lo último.

Venir, venir todos y escuchar al antiguo, al viejo pastor que vigiló de cerca, que bebió el amor en la mirada de la que albergó luego en sus entrañas al mesías de la libertad; a la que mucho se ha cantado por el egoísmo y la malicia, sacándola de la ley que hace grandes a los seres.

Pero que en el día de la luz fué justificada, ensalzada y reconocida en la ley; y si bien no es reina de los cielos, es la reina del amor y su amor la hizo grande; y su amor, es reconocido por los consejeros del Padre.

El designado por la ley escribe el código y a ella se le concede ser la primera en dar un principio y su artículo para la redención de la mitad de la humanidad. Ella dicta en justicia la elevación de la esclavizada mujer y dice: "Si los pueblos son representados por el pueblo mismo”, ¿dónde está la justicia si se esclaviza y se saca de la ley a la mujer? "Y los hombres promulgan leyes y dejan a la mujer sólo el derecho de ser madres y no se le concede que legisle, porque su virtud mataría el libertinaje de la concupiscencia". "Llevar el médium al palacio de las leyes y veréis la justicia equitativa". "No pasará mucho tiempo, en que legislemos los espíritus y será el cómputo completo".

Ya lo habéis oído: eso llegará porque es de justicia; vosotros no habéis hecho luz y leyes armónicas, porque en verdad, no tenéis la idea de justicia; y no teniendo idea de justicia, no podéis tener amor.

Pero ha llegado la luz a la tierra; están limpios los caminos y llegan los maestros de los grandes mundos; depositan la esencia de la ley y el hombre escribe el código con esa tinta y llega... María... llena de amor y dice una palabra que a ella le fué reservada; canta el hosanna a la mujer redimida, que ha sido sujetada al capricho de leyes supremáticas de un ser sin derechos; de una esclava... Y es que, los hombres no salieron del polvo de la tierra; pero con el polvo escribieron sus leyes y estas leyes, escritas con tinta negra de negros pensamientos, de supremacía y autocracia, no podían igualar a la mujer porque en realidad, tiene más percepción que el hombre, de la sabiduría divina, por que, por su cualidad de madre, presiente la grandeza del que la puso para la eterna creación.

El código que se le da a la humanidad, está escrito, no del polvo de la materia, sino del éter vivificante, y el cual, es producto del plebiscito universal, que vive en toda la cosmogonía y... ¿Lo queréis resistir vosotros?...

La ley de la tierra, dice: El gobierno es la representación del pueblo; y yo, que soy muy viejo, os digo... que no es así; porque para buscar la ley, para hacer la ley, no habéis hecho plebiscito, aunque la hagan los que se llaman representantes del pueblo. Para ser ley; tiene que sancionarla el pueblo y, la mujer es medio pueblo en número y el pueblo entero en percepción de verdad y amor

Por esto, constantemente protestan los pueblos de las leyes deprimentes y faltas de razón, por que se le prohibe a la mujer el derecho de legislar, por que para esto, la mujer se instruiría y en su moralidad y amor sobrepujaría al hombre sistemático y le mataría el libertinaje, que es en todo caso, lo que sostiene irracionalmente la supremacía.

Pero llega el día, en que oiréis, queráis o no, el médium en la tribuna y se dictará la ley en justicia y equidad, en justicia y amor. Ley que sancionará el pueblo, en cómputo completo de hombres, mujeres y espíritus.

¡Bendita María, que has sido tu como reina del amor, la designada por el consejo para anunciar tanta grandeza; bendita la lengua que la ha pronunciado y bendita la mano que la escribe para trasladarla al código eterno, obra de toda la cosmogonía!.

¡Hombres de la tierra! No sois dignos sino por el amor del Padre de tantas grandezas, porque esto es amor, con aureola.

Ahora bien; venir conmigo todos los que representáis, los que legisláis: ¿no véis qué os falta el complemento del consejo?... ¿no véis qué la madre os aconseja con amor?... ¿porqué no os puede aconsejar para la ley, si la familia constituye un eterno gobierno?... ¿no véis que la tierra no ha producido más que la materia y que la materia sin el espíritu, no sería el hombre?...

Pues si esto que es la A de la sabiduría lo ignoráis, o si lo sabéis, por malicia lo negáis ¿no véis en ello ignorancia?

Pues el amor del Padre que ve vuestras necesidades, dispone: "Que ya que los hombres no quieren elevarse hasta sus hermanos, desciendan los espíritus y les digan a los hombres”: "Aunque estáis tiznados de hollín, sois hijos del Padre" y descendemos por su mandato. ¿Por qué no nos habéis de oír si sólo amor y luz os traemos? Yo os lo digo y por viejo sé que la verdad del espiritismo como lo ha proclamado el hombre del código, es la fuente donde os lavaréis el tizne de la ignorancia; él es luz, sabiduría y amor.

El espiritismo enseña, qué es el hombre; qué es la ley; qué es justicia y, hasta la comuna; fin del ideal en todos los mundos de progreso, en cuya cadena ha entrado la tierra el día de la justicia; y que entra en la luz,... no lo dudéis... porque ya la baña ésta; débil sí porque no podéis resistirla aún las tres generaciones que estáis sentenciadas, tras de las cuales vienen los que disfrutarán de la comuna en toda su magnitud y vosotros, luego volveréis y la encontraréis perfeccionada.

Acotaciones:
1) Aun debo aquí, hijo mío, usar la palabra “Dios” para ser mejor entendida, me dijo María.

Vuestras leyes, son tinta de la tierra y la tinta es negra y la luz, no es tinta. Las generaciones que llegan, no necesitan la letra vuestra que mata el espíritu; pero se os da la letra que vivifica, para que la tinta negra la convirtáis en tinta luminosa con la luz del espíritu; porque en el día que habrán pasado las tres generaciones, hasta las tintas se tornan blancas, porque la luz del espíritu, todo lo ilumina.

Mas ya sabéis, que el lazo que une a la tierra con la cosmogonía, la obliga a tener hijos sabios en el amor y yo os demuestro el mío para que no digáis que falto a la verdad; porque hasta esto lo olvidáis en vuestra ofuscación de la carne y no es extraño, puesto que no recordáis el beso de vuestra madre, demostrado en que no le dáis el derecho de la ley.

Pero si entramos en el nuevo día, ¿Por qué retroceder a lo que nos atormentaba hasta el día del juicio? Es que el amor, no tiene en cuenta que se haya decretado la sentencia, sino que está en la brecha el que ama, hasta que se conozca el acto. Y como vosotros estáis en la última existencia de prueba, en la que jugáis el todo... no podemos dejar de aconsejaros y enseñaros la luz.

Pero hoy, que el espíritu se sobrepone a la materia y los espíritus retrasados que inspiraban a la humanidad fueron separados, trabajamos con más ahínco para atraer al redil del padre todas las ovejas descarriadas y les enseñamos el camino despejado, para que se eleven a Eloí

¿Quién nos detesta?. Nosotros somos luz y sólo los hijos de las tinieblas no nos oyen. Pero dejadles; si no nos quieren oír, dadles sin cesar el aviso necesario, para que no digan que lo ignoraban. Nosotros cumplimos nuestro deber y cantaremos el hosanna al Padre y en cercano día nos veremos fatie a fatiem porque será de justicia que se justifiquen ante el tribunal que justificó a mi hija y a mi nieto.

Pero el espiritualismo, amalgama incolora de tantos colores que sólo pueden hacer el borrón en el que la luz no tiene cabida ni reflejo,... estos, han sido juzgados sin misericordia, porque ellos no han usado de misericordia: porque llegó el espiritismo y en él se confirma el intérprete Kardec, en la misión que se le encomendara de escribir el prólogo del código; en aquel, debían los hombres prepararse a recibir el código que sanciona y proclama axioma al espíritu y al espiritismo... Eterno como el Padre.

Kardec, en el día de la verdad, es justificado por el juez y Kardec se justifica.

El Espíritu de Verdad, vigila el prólogo y en su día dicta el código, proclama el axioma eterno y lo confirmo yo.

JOAQUÍN. EL viejo Pastor.