CAPITULO II



LEY DE APORTES



Es ley de fuerzas en libertad, sus artículos son, La Potencia, por La Sabiduría

Voy a explicar cómo se efectúa el aporte

Para los negadores del espíritu; para los que a pesar de todas las demostraciones de la vida que la ciencia no puede ni jamás podrá explicar, porque no son de su competencia intrínseca, esta explicación no tendrá valor científico a pesar de ser realmente científico-matemática. Pero para los que tienen menos ciencia y más conciencia, de la que hacen una superciencia con la razón, esta explicación, será de todo el valor científico–racional, porque opera con la matemática pura, la que no tiene círculo y por lo cual es exacta, pues vive en el cuadrado, el que no tiene quebrados sino enteros: es la matemática del espíritu.

Todo es regido por la ley de las fuerzas y ésta es la ley del espíritu, dentro de la cual obra.

No reconocer el espíritu en su acción, es desconocer el principio único del que las ciencias nacen. Y querer que las ciencias sean superiores a la sabiduría del espíritu es oponer la ciencia a la sabiduría y es el acto más supremático e irracional.

El hombre, como tal, sólo puede regirse por las leyes de la ciencia en lo positivo. No encuentra difícil su vida, mientras sólo conoce de su ser, cuerpo y alma; de cuyas dos entidades, el cuerpo reclama las leyes de la materia, porque otras no lo rigen.

Como el alma es un intermediario, no tiene ley; y la rige la ley del cuerpo (materia), mientras el hombre sólo es de cuerpo y alma materialista, que sólo puede conocer la ley de la materia: es decir, que lucha sólo a lo animal, porque apenas ve los instintos como régimen de la naturaleza. Pedir que un hombre en ese grado ejecute efectos Psíquicos, es lo mismo que mandarle al buey volar.

El alma vive de la ley de la materia, en el grado dicho del hombre-animal. En ese estado, el alma no desarrolla sentimientos, pero sí tiene sentimentalismos, que llegan a ser sentimientos, cuando empieza a descubrirse el espíritu. Aquí sufre el alma los horrores de una lucha singular, porque el cuerpo, (la materia), la reclama y la arrastra el espíritu, cuándo ya salió a la superficie y despertó de su sueño hipnótico en el que cayó por la lucha de la rústica materia y dejó a ésta saciarse de su ley, sin abandonarla, pues se encerró en el alma dentro de la cual siguió obrando su ley; pero como el buzo, dentro de su escafandra. En ese estado, no reina la sabiduría y potencia del espíritu, sino los instintos de la materia, cuyos efectos (arte) los va recogiendo el progreso común de los hombres que ya van despertando y su alma sufre los tirones del espíritu que la arrastra y los del cuerpo que la reclaman de lo que van sacando consecuencias de los efectos y nacen las ciencias, que facilitarán el despertar de los que duermen el sueño hipnótico.

Si el alma tuviera ley, la lucha sería tres veces más horrible, pero el alma no sufriría la tercera parte de lo que sufre, pues podría defenderse y en el que se defiende, el sufrimiento es menor; pero podría sucumbir, como sucumbe el cuerpo por las enfermedades y las heridas. Pero como no tiene ley, no sucumbe con el cuerpo, ni obra las cosas del espíritu. Pero sirve a este de envoltura y al cuerpo de eslabón del espíritu, como neutralizador del más y el menos, que son el espíritu y el cuerpo, lo que está científicamente demostrado en las leyes de la electricidad, que condensan la ley de las fuerzas. Ahí es donde los hombres (que dicen que saben ciencias) deben buscar el desenlace de todos sus dilemas, si quieren entrar en el primer grado de la sabiduría. Pero no podrán menos de reconocer en el polo positivo el más, espíritu y en el polo negativo, el menos, cuerpo. ¿Pero cómo lo utilizaréis? Sin un alma (resistencia, enrollado o filamento) que demuestre el efecto de la causa, nada conseguiréis sino, la muerte del menos. Es decir, que se fundirá el negativo; se quemará el plomo. Pero con ese neutralizador del más y del menos, matemáticamente regulado, se demostraría en la luz, la vida que no véis en los conductores: he ahí el alma.

Cuando el alma del hombre está equilibrada en este grado, sirve al espíritu sin extorsión del cuerpo y vive la vida por completo; no tiene círculo; vive del cubo; es la potencia creadora; conoce el secreto de la vida; es el hombre real y obra como espíritu.

"Obra como espíritu", he dicho. ¿Niega alguien que para el espíritu no hay nada impenetrable? Está reconocido en la razón, en la sabiduría y por los efectos que los hombres han historiado de que, "el espíritu no reconoce opacidad, y por lo tanto, no hay barreras a su paso"... Nadie niega; todos reconocen, religiosos, ateos y materialistas; físicos, químicos y astrónomos, lo confiesan; y aquí tenéis explicada todo lo más materialista posible, la causa de los fenómenos físicos y de las materializaciones y desmaterializaciones y por ende, de los aportes, que deberían explicarse una vez y hoy se explica para siempre.

La operación es la mas sencilla, aunque necesite grande potencia y sabiduría: Pero lo puede operar, todo aquel que está en ese grado correspondiente y tiene fuerzas que oponga a las fuerzas: es decir, a la resistencia del objeto que puede aportar.

En estas condiciones, el espíritu se desdobla y penetra en donde está el objeto y lo reduce hasta el estado etéreo, convirtiéndolo en su envoltura y vuelve al punto donde está su cuerpo pasando paredes sin obstáculo, porque el objeto va eterizado y lo vuelve a materializar en el objeto, cuyos moldes, hechura exacta y estado, van en estado de éter y a voluntad de la potencia del facultado espíritu, vuelve a ser la cosa.

La entrada del objeto aportado, si hay una semiluz, es vista por muchos o por todos los asistentes, sin necesidad de tener la mediumnidad de la videncia, porque entra en forma de una chispa eléctrica, que en la semiluz es bien visible, pero rápida como el pensamiento, causa de que algunos, o muchos, no lo vean. Por lo demás, para el aporte, no es necesaria la semiluz pero ayuda a la unidad del pensamiento que ayuda al médium y es por lo mismo que se acostumbra a hacer luz roja.

Esta es la ley de los aportes y la explico, como es mi deber.

Buenos Aires, 29 de Agosto de 1918.

Nota: Este estudio ha sido causado por el primer aporte obtenido en la Escuela, a la sexta sesión de pruebas.

Tuvimos 21 sesiones, obteniendo 28 aportes, todos muy originales. Esta escuela no es fenomenista, pero los estudia en su verdad, para que los hombres tengan todas las pruebas científicas del espiritismo.

Como confirmación, hay un acta de cada aporte, firmada por los asistentes, en un libro especial; y para que veáis la causa de que se concedan estas manifestaciones de amor, inserto la siguiente comunicación espiritual, que siguió al aporte.

Párrafo II



Por la médium Mercedes, dijo:



"La paz sea con vosotros”

He aquí que tenéis una bella noche; no porque sea diferente a las demás, sino porque todos los que estáis ya sabéis el principio de la doctrina; os conozco y me conocéis y podremos daros algún punto o consejos mayores, para que no os equivoquéis ni os ofusquéis de más luz tras de la cual váis y la luz no puede llegar a vosotros como es ley, sino por grados y muy regulada; pues descubriros más que la que podéis resistir, sería cegaros y esto sería contrario al amor del Padre que os mira a vosotros como estimadas plantas de su almácigo, para ser plantadas a su hora, cada una, en el punto que en su destino tiene.

Si, hermanos míos; plantas sois preciadas que en vuestro destino, cada uno tenéis vuestro puesto que ocuparéis, luego que en este vivero, en esta escuela, hayáis recibido la sabia, el desarrollo y la fuerza correspondiente para resistir los vientos del campo abierto, cuando cada uno ocupéis un cargo de la causa de esta escuela.

En prueba y confirmación de esta verdad, ¡cuántas pruebas de amor recibís cada momento! Pero no las comprendéis aún, porque os quedan algunos pequeños prejuicios, que son como trabas en vuestros pies: pero cuantas promesas se os hacen, han de llegar en su hora justa, que no está muy lejana, pero que aún vuestros prejuicios retarda, porque no dejáis que la ley corra tanto como el amor querría. Esos prejuicios, también tienen otra consecuencia y es que, obligáis a los consejeros a que empleen la mitad de su tiempo en vosotros; y ya deberíais dejar más tiempo a los maestros y a los familiares para ocuparse en procuraros mejoras; lo que sólo puede ser quitando prejuicios, con lo que no peligraríais de que el detractor os envuelva y os retire, o haga dudar, de lo que tantas pruebas eficientes tenéis.

Con los prejuicios os envuelve el detractor y vosotros no podéis comprender, porque os pegáis a la materia; y no llegando a vuestra materia para palpar ese trabajo de los maestros, no podéis comprenderlo y por lo cual, muchas veces decís que, "la casualidad os puso en el camino aquello que os vino, que os alivió en la situación y os dió consuelo". ¡Y si supiérais cuánto habrá costado luchar a los que en amor, pero por deber por la causa, a los maestros!...

Si hubiérais progresado más, no estaríais dónde estáis; no estaríais como estáis y la incertidumbre no os dominaría y triunfaríais siempre.

Pero es que también trabajáis y pensáis sólo individualmente; y sabéis, que hasta en los partidos políticos, la unidad del querer da muchas veces el triunfo y en su triunfo, los partidarios ganan en bienestar y alegría: lo que os debe unir y querer que la escuela progrese, se ensanche, triunfe y en ello os va mucho hoy y todo mañana, a vosotros.

Sí, hermanos míos. Las pruebas de amor que os dan los hermanos de la cosmogonía, no se reciben aún en la tierra más que en esta Escuela y aun no conocen más que esta cátedra que les señaló el Padre.

Quisiera que meditárais, que pensárais que mucho se os ama, si tales pruebas recibís; y es justo y noble que correspondáis y vean que sabéis ser agradecidos y que estáis dispuestos para llegar hasta el fin.

Acabáis de tener una prueba del amor; prueba grande, sublime, que no alcanzáis a comprender, porque sois opacos, porque tenéis prejuicios.

Si en mi tiempo hubiéramos podido ver una prueba de esta clase, un aporte de un objeto de un continente lejano, habríamos sabido agradecer, siendo, todos como un sólo hombre, a levantar la bandera de la verdad al pináculo del triunfo.

Pero ¿qué hubiéramos hecho ante un espectáculo tan sublime, como la presentación de niños que habéis presenciado explicándoos lo que representa? Estad seguros que, nuestro grito de admiración y nuestra alegría de contar entre nosotros de nuevo espíritus valientes de historia conocida y saber que venían a continuar su obra, todo, todo nuestro ser, se hubiera dedicado a facilitarles su lucha y que llegaran antes y con dulzura al fin de su meta, porque nuestros hijos, disfrutarían ya de nuestra ayuda a los misioneros.

Acaso diréis que nosotros éramos menos ilustrados; pero yo os contestaré que éramos más honrados; sabíamos pensar y teníamos corazón y me remito a la historia.

Sí, sois más ilustrados, pero estáis más opacos, y no se puede comprender opacidez e ilustración.

Haced como nosotros: mirad a vuestro alrededor y encontraréis los libros en que debéis estudiar, que os enseñarán la verdad. En esos libros debéis estudiar y hay un punto en el que es forzoso que os fijéis y veréis si se vela por vosotros.

Mirad los cuadros horripilantes, de allá, de la vieja Europa y comparad lo que os rodea aquí (que aunque un tanto agobiados) no pisáis ruinas y charcos de sangre y sabéis ¡cuánto se ha hecho para arrastrar a esta Nación a la catástrofe! Sabéis también que, aquí en la escuela, se han señalado puntos a los espíritus, que han tenido que respetar los hombres, aunque sus materias no se hayan dado cuenta; pero cuyos espíritus han recibido órdenes de justicia.

Pero como no comprendéis si no veis con los ojos de la materia todos estos hechos, tendréis la prueba que se os ha prometido y la semilla vieja, irá donde corresponda. Y esa semilla nueva que ya llega; esos niños misioneros; no tendrán los estorbos de los maestros de hoy y fructificarán con lozanía y vigor sobre el trabajo de hoy y vosotros volveréis sobre ellos, a disfrutar de su trabajo, realizado sobre vuestro trabajo.

Sed fuertes en la lucha, no olvidéis esta verdad y adelante.

MACTHEUIC(1)