CAPÍTULO V



El bien que trae y a lo que obliga el Espiritismo



Siendo el espiritismo la guerra sin cuartel a todo error, es por esto la Paz universal de cuerpos y almas, ya que sus bases son, la Libertad de conciencia, la Sabiduría y el Amor universal de hermanos entre todos los seres de la tierra, enlazados con el infinito.

La pretensión; más; la afirmación que se ha hecho de que "el espiritismo no se relaciona con las cosas de la vida material”, es el arma más funesta que se ha empleado contra el espiritismo, porque ha sido invalidado para renovar las leyes de opresión en que gimen los pueblos y ha prohibido al espíritu legislar, a lo que tiene perfecto derecho y deber, en ley Divina y Humana.

El espíritu crea los mundos y las formas, desde el mineral al cuerpo del hombre. Trae por deber, el progreso; hace las ciencias y las artes primero: y sin embargo, se le relega de participar en las asambleas administrativas y esto, solo es obra del detractor.

Si el espiritismo no tiene que ver en las cosas materiales de la vida, es negarle la vida al que es la misma vida; y nadie puede ser más consciente de la vida, que el que vive la verdadera vida y ese es, el espiritismo.

Los espiritistas, han debido entrar (como tales), desde el cargo concejil, hasta la más alta Magistratura. Y tan pronto como hubieran escalado el poder de un pueblo bajo ese credo, su ejemplo, habría sido secundado en todos los pueblos, porque su moral, habríase esparcido como la luz y la paz se habría sentado hace mucho en su trono de la verdad, con leyes de Amor.

Mas tuvieron buen cuidado los detractores de imbuir en los sentimientos, "que no debían tomar el espiritismo para nada material ni político" y este prejuicio perdura y gravita en los prejuiciados, hasta que el espiritismo se descubre hoy como es: creador eternamente de los mundos y las formas. Y siendo el creador de todo lo que es vida demostrativa, ¿cómo no le ha de ser mandado legislarlo? No sólo no le está prohibido al espiritismo hablar y tomar parte en las cosas materiales y en las contiendas de los hombres, sino que les está mandado por ley ineludible tomar parte y la tomaron aun contra la voluntad del hombre; y la toman en las guerras y en los golpes de estado, porque saben que, ellos, los espíritus, trabajan para ellos, porque mañana serán hombres y han de tener que vivir socialmente, por las leyes que rigen los pueblos.

El no permitir al espíritu tomar parte en las cosas materiales, es declarar al espiritismo inepto para regir un mundo, porque, un mundo y sus cosas, materia es. Esto, sería condenar a las humanidades, al eterno error. Y esto es lo que han pretendido los detractores y calumniadores, con decir, sostener y afirmar que, "el Espíritu no puede tomar parte en las cosas materiales”. Y sin embargo, el espiritismo reina en todo el universo y todos los mundos son y viven de la materia y son administrados por el espiritismo, en la más justa comuna. Este es el bien que el espiritismo trae a la tierra, como lo llevó a todos los mundos después del juicio final de cada uno.

Lo que hay es, que en el espiritismo, en la comuna, su ley es trabajo productivo, desde el maestro hasta el menor de los individuos y, no quiere parásitos ni vampiros, que son los que niegan derecho material al espíritu; y éstos, para conservar "el mango de la sartén" un momento más, han imbuído esa idea en los pasivos espiritistas, que han vivido agonizando, porque morir no podían; sino, también habrían muerto.

El espiritismo es la vida y la vida es lucha continuada. El hombre de hoy, ayer era espíritu y lo volverá a ser mañana, para ser pasado mañana hombre: pero encarnado y libre, espíritu es y sólo él puede gobernar y gobierna, aunque no sea reconocido. Mas sólo no es reconocido el espiritismo en su gobierno, por los detractores, que aprovechando la opacidad de la materia a la que quieren dar la vida que sólo es del espíritu y lo matan en la intención para deificar la materia, a la que adoran. Se muestran en este punto, al colmo de la hipocresía. Divinizan al espíritu, diciendo, "que se rebajaría si tomara parte en las cosas materiales". Con esto, les quedaría el campo libre para matar la acción viva del espiritismo luz y verdad, en tanto que los materializados usaron del espiritismo negro, porque ellos son "los espíritus negros de hollín" y no pueden dejar de ser espíritus aunque quieran y por tanto, es el espiritismo negro y falsario (o sea el espiritualismo) el que imbuyó en la mente de los espiritistas que, "el espíritu de luz, no puede tomar parte en las cosas de la materia".

El espiritismo de luz inspira y deja la acción al hombre; pero le inspira primero lo material, porque la materia es la base del progreso del espíritu en los mundos y no otra es su misión y trabajo en los mundos, que purificar materia. Y purificando materia eternamente, se eleva el espíritu: y no se eleva haciendo oraciones faltas de razón, como los negros aconsejan y hacen ante los dioses de palo, oro y barro y no conocen a Eloí, que no dice primero Adórame; sinó, Ama a tu hermano.

Bien claro está en Isaías, cuándo dice: "El hombre va al bosque y corta un árbol; con una parte se calienta y con la otra parte del tronco, hace un dios; pero en el día de la justicia me mostraré y salvaré a mi siervo Jacob, y sabrán los hombres que fuera de mí, no hay otro dios”. Y... ¿A qué adoró Jacob? ¿Y qué adoran hoy todavía los israelitas de fe, a través de los siglos que esperan y esperan con razón? Adoran la ley y nada más que la ley; pero no tienen figuras de dioses y esperan y están en la verdad. Mas las religiones todas, retrasaron el gran momento, puesto que no podía llegar hasta que hubiera mayoría entre los hombres que adoran la ley, que es adorar a Eloí en espíritu y verdad, aunque sea llenos de defectos e impurezas, porque la materia es siempre impura e imperfecta. Pero sabe el Padre, que les encomendó a sus hijos la eterna perfección de la materia.

Porque los hombres que adoran la ley sin dioses ni figuras están en mayoría, llegaron los progresos materiales (que debían llegar en justicia antes del juicio porque es ley), y también es exclusividad del espíritu todo el progreso material, demostrado por el hombre (instrumento del espíritu). Y porque estaban en mayoría espíritus y hombres dentro de la ley, se descubrió el espiritismo, (único credo en todo el universo) pudiendo entonces la tierra solidarizarse con sus hermanos los mundos, mayores y menores, pero de luz y así pudo invocar la justicia, que les fué concedida. Operada está y no se repetirá. Pero aún sigue la justicia en su acción, quitando todos los estorbos que puso el detractor.

Porque la justicia fué hecha, se expone en "El espiritismo en su asiento", declarando como único régimen la Comuna, bajo la ley única de amor, con lo que acaba la máscara caridad, que significa injusticia; y no habrá caridad, porque habrá amor de hermanos; y donde reina el amor, no puede haber injusticia, ni lágrimas, ni miseria, ni desigualdades, ni aún dolores ni enfermedades incurables.

Estos son, entre otros, los bienes que trae el espiritismo y por ellos podréis comprender, quiénes son sus detractores; pero que ahondando un poco, muy poco, buscando la raíz de los males que la tierra sufre, encontraréis en todas las cosas que, sólo las religiones son la raíz, el tronco y las ramas del mal moral, material y social. Pero este punto está anatómicamente estudiado y os queda en el "Conócete a tí mismo", por lo que aquí no se expone porque este libro, sólo es "El asiento del espiritismo", que es la Vida.

Mas si todos los bienes los trae el espiritismo, es justicia que exija también todo el progreso y lo exige y lo impone; y quieran los hombres y no quieran, el progreso aplasta con sus ruedas, Idolos, Dioses, Tiaras, Coronas, Supremacías, Autocracias, caridad e injusticia y todo lo iguala inexorablemente, sin oír lamentos ni alabanzas; y más aplastado es, el que intenta detener su marcha. Entender primero, que el progreso material es la base del progreso espiritual y por él progresa el espíritu. Y si non, non.

El espiritismo no quiere santos; quiere justos, que no es lo mismo; y declara y confirma que, la santidad es sólo del único santo, Eloí.

El espiritismo quiere justicia y no caridad; y ni aún pide misericordia, porque ésta sólo puede tenerla el injusto y lo demuestra en la caridad, que es injusticia. El espiritismo pide amor, que es la justicia; la misericordia, ha de tenerla cada uno de sí mismo.

El espiritismo, no quiere beatos ni fanáticos; quiere razón; quiere sabiduría; quiere verdad; porque él es la sabiduría y la verdad, la omnipotencia y no omnímoda, porque el omnímodo, es sólo Eloí. Pero como del espiritismo es sólo el maestro Eloí, hasta obra el espiritismo la omnipotencia omnímoda, por que no hace nada fuera de ley y a sus obras, Eloí pone su sello omnímodo en toda justicia; y eso no es más, que la confirmación de que el espíritu es su hijo consubstancial, que no puede dejar de serlo, porque Eloí es la ley y no puede dejar de ser.

El espiritismo demuestra la física, para comprobar la verdad; pero exige entrar y desmenuzar la metafísica, para ver la causa y el porqué de la vida. Para eso hay que tirar todos los prejuicios, hasta los de la familia, porque la verdadera familia, sólo está en los espíritus y no en el hogar. No reconocer esto, es negar la reencarnación y sujetar al espíritu al sufrimiento con injusticia, porque la ley es sólo de amor universal. La familia es todo el universo, porque sólo hay un padre Eloí, del que, cada mundo es un hogar de la universal familia. Y si nos reunimos en el mundo en familias consanguíneas, es por la afinidad de los espíritus y por la justicia; pero es para pagarnos deudas mutuamente y para ir ensanchando las afinidades, para lo que somos obligados a vivir (como hombres y mujeres), en todas las posiciones; en todos los continentes; en todas las naciones; haciendo así el depósito común de lo material que han de disfrutar todos en común en el séptimo día que se marca con el juicio en el que todo se deroga por una sola ley, con este sólo mandato, "Ama a tu hermano”.

Con este sólo credo, "Espiritismo” Con esta sola ley, "Amor", y con este sólo adorado, Eloí.

El espiritismo obliga al hombre a ser trino y no condena a los dúos ni aún a los unos; pero en la justicia (que se ejerce una sola vez), los coloca a cada uno en su sitio y quieran que no van ellos mismos tras de sus afinidades, para lo cual, el espiritismo, enciende su luz potente y en ella se queman los que no pueden resistirla; los negros de hollín, que sólo en la noche pueden vegetar (o hacer injusticia), bajo la semiluz del crepúsculo; por lo que se rasga éste, sin que ellos lo pueden estorbar, ni con leyes de opresión, persecuciones, guerras, calumnias, ni excomuniones, porque el espíritu, obra la justicia en su omnipotencia y es confirmada con el sello omnímodo de su Padre Eloí, autor de la Ley y que es la ley misma.

El espiritismo obliga a que el hombre se conozca a sí mismo anatómicamente; pero en ese conocimiento, el hombre que sólo vive la vida de la materia, en cuanto vislumbra al espíritu, lo teme y lo cubre con tupido crespón, porque no quiere desengañarse de que nada sabe sino error y se encierra en su cascarón consintiendo negarse a sí mismo antes que reconocerse ignorante. De aquí las injusticias que amargan a la humanidad, hasta que la mayoría hace el juicio y la justicia soluciona el conflicto, aunque sea con las hecatombes presentes.

El espiritismo obliga, por fin, a ver el hombre, en toda su realidad, todos los tres reinos de la naturaleza, en su cuerpo y alma, con todos los instintos de esos mismos reinos y en su espíritu, al creador de los mundos con todos sus componentes y de su mismo cuerpo; y está obligado el espíritu, a ver en sí mismo, la voluntad ejecutora del creador universal, que todo lo llena en su vibración; y esa vibración es, el pensamiento de la eterna creación. Pero en tanto es pensamiento, es sólo deseo de ser, hasta que llega el espíritu (voluntad del único vibrante) y el pensamiento lo convierte en formas; entonces ya es y lo será eternamente, más siempre metamorfoseándose, y mientras el espíritu no opera y crea las formas, no se crean. Pero todas son creadas en su hora, porque el espíritu no puede eludir la ley y la ejecuta en los tiempos que la ley marca.

Todo esto impone al hombre saber el espiritismo, y los espiritistas deben saberlo desde hoy y practicarlo. Pero son los primeros llamados, (cuantos toparon con el prólogo de Kardec que todo esto hacía vislumbrar) para que los llamados se preparasen y hoy se les exige en justicia, dentro de las leyes en que se actúa: lo demás, la renovación de la faz de la tierra es un acto del omnímodo Eloí, que llega como fué anunciado: "Como ladrón de sorpresa"; pero yo os advierto, que todo está cumplido y que el Espíritu de Verdad descendió a quien había venido a recibirlo y pesar todas las cosas. Así estad preparados con las luces encendidas, como las vírgenes prudentes.

Cesad en la discusión de ¿quién será el primero? Porque el primero es el espíritu; el segundo el alma; y el tercero el cuerpo. Pero ni éste, ni aquélla son responsables, sino el espíritu; que siendo el primero se envolvió en el alma y no se descubrió hasta que sus dos criaturas no se escandalizaran, después que se habrían saciado en su ley, porque sabe el espíritu que, nada puede corregir al hombre sino la hartura de sus derechos, que en ley les pertenecen. Toda otra cosa, es injusticia.

No son las discusiones, propias de los hombres trinos. Las discusiones son de los dúos; el razonamiento es de los trinos; por lo que se os pide, razón; la fe, vendrá del razonamiento convertido en obras. Esa es la fe que salva, no la fe ciega, sino las obras.

Mas mientras tengáis prejuicios de religión, de ciencia y de sociedad, no podréis razonar, como tampoco mientras tengáis acepción de personas, aunque sea Jesús el que consideréis, pues si es un maestro significado, es perfectamente hombre, como todo otro hombre; como espíritu tiene mayores y no es inimitable y mucho menos el límite de la perfección; esto es una impostura, una injusticia, una blasfemia; y para llegar el progreso sólo a donde lo veis en Jesús, no valía la pena tantas luchas, ni la vida merecería aprecio. Todo eso es de la amalgama del detractor del espiritismo, cosa que están obligados los espiritistas a rebatir con autoridad y sin temor a religiones, credos y espiritualismo, porque viven en el error; y además, no son estados. El estado es el poder civil y éste es del Pueblo y el mismo Pueblo.