EL ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO I

Enemigos del espiritismo

En realidad, el espiritismo no tiene más enemigos que los dogmas, la supremacía y la ignorancia.

Pero esas (lo mismo que las religiones), no son cosa porque ninguna de ellas es hombre ni mujer; es el antagonismo, la pasión y la estultez de la sinrazón la que crea todas esas entidades abstractas, incorpóreas e irresponsables en sí mismas; pero sí son responsables los que encarnan en sí mismos los errores de esos enseres, que bien lo demuestran en cuanto rasgan el crepúsculo, que ninguno quiere la responsabilidad sobre su persona.

Es por esto una ficción que pasa y no puede ser de ellas, porque no son más que un conglomerado de deseos irracionales que el espíritu, siendo omnipotente por la solidaridad no puede hacerlos forma ni cuerpo, porque su figura no existe en la ley eterna de la vida. Así sentado esto, no hago cuestión; basta lo expuesto para que la razón comprenda que, aunque se digan enemigos del espiritismo, no lo son; pero sí son detractores, mistificadores, que significa calumnia y esto es lo que voy a destripar sin bajar a personalidades, porque tampoco las hay; pero sí hay corporaciones de detractores y son los que no rasgan por sí mismos el crepúsculo, porque temen quemarse los ojos con tanta luz conociéndose a sí mismos, conociendo el espiritismo que es la vida eterna y continuada, que es el asiento del espiritismo y éste es el asiento del Dios Amor que busqué y hoy os digo, que en todo el universo se le llama Eloí; por lo que, la vida, (única razón de la existencia del espíritu y así de su Padre Eloí) es la verdad eterna que al hombre se le da hoy con el Espiritismo.

Esta verdad es eterna, desde el mundo embrionario hasta Eloí y jamás cambia. Pero sí cambian (en su estudio eterno) los espíritus y por tanto los hombres que cada vez la comprenden más, pero que jamás la sabrán en su eterno estudio, porque como Eloí es eterna e infinita, e infinitas sus formas y demostraciones; y aún no pasó una forma, cuando engendró otra; y así será eternamente la vida creando mundos y formas siempre ascendiendo a la belleza, a la perfección, sin llegar jamás a su límite. No lo tiene.

Pero si no llega jamás a saber el secreto de la vida, (porque éste es sólo del autor de la vida) nuestro Padre nos incita él mismo y nos obliga por su amor de Padre a comprender la vida, por la misma vida; y cuando rasgamos el crepúsculo, cuando entramos en la trinidad del hombre, vemos con espanto que lo que creíamos el más (el alma), no es más que un neutral que debe asumir las esencias del menos (cuerpo), y que hay el director (Espíritu) con quien no contábamos en nuestro dualismo. Aquí es la lucha; la mistificación, la calumnia y el espíritu, sufre la última tremenda batalla y sabe, que si no triunfa, no será aprobado y tendrá que volver a otra aula inferior donde ya cursó y allí será instructor solo, porque no pudo seguir en la clase de los doctores para graduarse de maestro. Como son muchos los que se encuentran como él, forman la barricada en las sombras de la materia reclamando los derechos de ésta y son ciegos puesto que no quieren entender que el espíritu es todo amor y justicia y ningún derecho va a quitarle a la materia; al contrario, va a dárselos en ley divina. Pero el alma, unida al cuerpo y vencida por la brutalidad de éste, no quiere convencerse de que, siendo segundo, va a ser más que hasta entonces que la sinrazón lo consideró primero; pero entonces, el espíritu acude a su última arma y remueve todo el archivo en su misma alma y los remordimientos crecen y las acusaciones se multiplican. Mas la falange de los materializados gritan a cuello suelto y hacen caer a los débiles y cargan de calumnia a los que emprenden su nuevo camino valerosos y atacan a los maestros, espiritual y corporalmente y la lucha es horrorosa, hasta que la justicia aplasta a los revoltosos metiéndolos en las madrigueras inmundas de sus cuerpos bestias, mientras pasa la transición que se les dió en el juicio de mayoría.

La lucha fue empezada en Adán y Eva y está representada en el símbolo de Caín y Abel. El número de misioneros era de 29. Los espíritus y encarnados pertenecientes a la tierra (que llamamos primitivos), era de Dos Billones; más Tres Mil Quinientos Millones de desterrados que caían de Neptuno que sufrió su juicio de mayoría entonces; tocando así en la lucha, a Setenta mil millones de seres, contra cada uno de los 29 misioneros; los que, en escasos 57 siglos, se presentan triunfantes con mayoría de redimidos al Padre y llegan ahora a rasgar el crepúsculo a los que quedan en su corta transición. ¿Habrá sido ruda la lucha?

Hasta Abraham, habían caído los misioneros sacrificados muchas veces, porque con sus leyes y principios destruían los dioses y las religiones. Pero asegurada ya la victoria, el Padre, da su promesa en Abraham y se organiza un pueblo en Jacob, para luego recibir la ley escrita en el Sinaí. Vienen los profetas y caen sacrificados. Vienen Antulio y Sócrates y caen sacrificados. Vienen Juan y Jesús a acabar la siembra y caen sacrificados. Y todos y siempre, fueron los 29 misioneros. Mas sino hubieran recibido la ayuda a que ellos tenían derecho por la solidaridad, ¿era posible el triunfo de uno, contra setenta mil millones? Pero es que, si como hombres eran absolutamente igual a los demás hombres, el cuerpo en el misionero y maestro (que tiene que ser trino), no le estorba para vivir su espíritu en las regiones de la luz y allí carga la potencia necesaria y recibe la ayuda, el ánimo, el valor y la inspiración continua de la solidaridad. De este modo, la ley divina triunfa y triunfará eternamente del detractor; ahora se acaba ya esa lucha y a terminarla en ley y justicia vino "el juez hombre hijo del hombre" y con él llegaron más de la mitad de los 29. Los otros son los correos y consejeros entre los de acá y el Espíritu de Verdad que dirige la acción, para lo que descendió y señaló cargos, confirmando a todos la cosmogonía y bendiciéndolos Eloí y dándoles su luz por credencial... que llegará para la comunidad hasta materializada................................................................................. ................................................................................................................

No quiere la ley expulsar a nadie; pero es necesario que rasguen el crepúsculo y reconozcan la vida y la acción del espíritu, porque la mayoría, reclamó justicia y se le concedió y se hizo; y de no rasgar de su voluntad el crepúsculo los de la transición, la ley, (que en su justicia es inexorable), ordena al juez rasgarlo y todo queda al descubierto, sin miramiento a que se quemen la retina los que viven en la noche y en el crepúsculo, que son los detractores. Y rasgado queda.

No señalaré personas, pero sí entidades que son detractoras y mistificadoras (que ya he dicho que es calumnia) y son todas las religiones sin excepción, aunque de ellas haya que reconozcan la vida del espíritu, pero no le conceden acción; todas las ciencias y filosofías que están en ese mismo terreno; todos los dogmas y leyes que se oponen a la verdadera libertad; y sobre todos, está como detractor que asume en sí todas las responsabilidades de todos los errores, el Espiritualismo, porque se ampara hipócritamente en el Espiritismo, para así dar el zarpazo a mansalva y eso indica cobardía. El espiritualismo, admite en su seno todos los errores de todos los credos y a los espiritualistas se les habla más directamente y se les invita a pensar en su posición falsa ante el espiritismo universal, que es la verdad Eterna y absoluta, porque es la vida continuada, que será siempre la misma, aunque a los hombres les parezca diferente cuando cambian de posición y son ellos los que cambian y no la vida.

El hombre no ha entrado en la metafísica por no verse pequeño y es entonces cuando se anonada. Hay que atomizarse, mirarse en la realidad como en un cristal inmaculado, sin que asusten las manchas que necesariamente ha de tener hasta después del mundo regenerado, porque la materia, por pura que sea, siempre es opaca. Pero sujeta a la ley del espíritu, la ley de la materia, se diviniza... Sí, se diviniza, porque el espíritu la eleva en esencia hasta el trono del creador que dió ley a la materia para que la domine su hijo el espíritu y el purificarla es su misión eterna, de mundo en mundo; y en cada uno llega a su límite para empezar en otro. Esa materia (nunca pura a la perfección absoluta) se ilumina en el alma y alumbrará más que un Sol y muchos Soles juntos, que no otra es la luz de los mundos, sino la que dejan traslucir los espíritus a través de sus almas, conforme a la armonía de la ley. Por esto, hoy, la tierra se ve en el espacio desde el día del juicio mayor y más brillante que nuestros vecinos hermanos, Venus y Marte, aunque nos llevan 60 y 20 siglos respectivamente, de mayoría. Siglos que viven en la luz y en la Comuna.

Hasta de estos datos la tierra sabría mucho más que sabe; pero el prejuicio, la furia del detractor, la mistificación, la calumnia y persecución a los que han querido descubrir su trinidad, ha privado a los hombres de llenar muchos vacíos en las ciencias, que no los puede llenar más que la razón. Pero ésta ha sido amordazada por la fuerza bruta y por el escupitajo asqueroso de la calumnia del detractor, empeñado en sujetar todo el universo, a un átomo insignificante como la tierra, con lo que hicieron un dios de risa, pobre, loco y raquítico como el calumniador y era natural que se opusiera, calumniara, persiguiera y sacrificara, al valeroso que se atreviera a razonar en el universo.

No: no hay enemigos del espiritismo, porque el espiritismo no puede tener enemigos, desde que él sólo es amor y justicia; pero sí hay detractores, mistificadores, calumniadores y desvergonzados supercheros, que se les descubre (para su provecho), rasgándoles el crepúsculo por mandato de la justicia que no puede castigar, pero que tiene el deber de corregir y corrige. ¿Cómo? Como es justicia que sea. Poniendo a cada uno en su afinidad; donde trabaje; donde se harte hasta la saciedad de sus afectos y gustos. Y cuando a un mundo (como la tierra hoy) se le rasga el crepúsculo, es por que llegó a su día de luz y de derechos y obligaciones iguales y los detractores no encuentran ya toperas donde guarecerse y la ley les señala el mundo de sus afecciones, donde se corregirán y serán maestros; tarde, pero lo serán, porque la ley es que lo sean. Muchos desearían, por la obcecación, dejar de ser y no pueden; seguirán siendo todo el tiempo que les plazca, los "negros de hollín": enseñarán "los placeres de la carne y los males de matar”; pero su Padre los espera; "verán la luz y le serán fieles", porque los creó y ya no puede ser que no sean. ¿Os parece ese poco medio de corrección? Es horrible verse así sujeto por la ley que lleváis dentro de vosotros mismos; pero cambiad de actitud y la ley no os sujetará; ella misma os dará alas y fuerza para volar con entera libertad. ¿Qué haréis, me decís? Bien dulce es el mandato, "conoceros a vosotros mismos” "amar a vuestro hermano"; con eso solo, sin que lo penséis, conoceréis y amaréis a Eloí vuestro Padre que os espera siempre, aun cuando sois detractores de su único credo universal el Espiritismo, en lo que sois negadores de vuestra misma existencia y sin embargo, no puede ser que no seáis.

Lleváis dentro de vosotros mismos, la única vida y en ella al autor de la vida y al actor de la vida demostrada en formas y cuerpos. Queréis negarlos y no podéis sin dejar de ser vosotros, y no puede ser que no seáis; ¿y teniéndolo todo dentro de vosotros mismos, queréis buscarlo fuera de vosotros, en lo abstracto? No, la vida es real y tangible y en ella se ve y se palpa al Creador, porque en cada cuerpo está encarnado un espíritu, hijo consustancial del creador universal, y ese espíritu a quien negáis, es además, el creador de vuestro mismo organismo tan complicado; que si vuestro espíritu no lo habría hecho, no viviría para negarlo y calumniarlo. ¿Qué tal te parece tu acción? ¿Puedes quejarte de que se te rasgue el crepúsculo? Por amarga que sea la medicina, ¿no es mejor tomarla, que ir a la corrección? No bajas, todos suben; pero todos iguales en su grado; esto es amor.