LIBRO PRIMERO - PARTE PRIMERA

CAPÍTULO I

¿Qué es el espiritismo?

En la larga obra que ya está escrita, está argumentado extensamente lo que es el espiritismo para responder a toda pregunta. Sé que Kardec dijo este mismo título y otros más que se le mandó hacer, recogiendo los fragmentos diseminados en todo el mundo, para preparar el camino a la obra que ahora se termina. Sé que en los años de mi infancia hablaron mis afines lo claro que podían, allá en Lérida(1), pero sólo dando el paliativo que la larga enfermedad de la humanidad necesitaba, para prepararse a la gran verdad. Sé también que allí les dijeron: "Ya está en vuestro horizonte y lo podréis ver“ Sé que el aludido les habló, bajo un nombre que antes ostentara y tampoco les descorrió el velo. No era hora. No podían aún resistir la luz plena aquel grupo valiente, porque había que hablarles bajo el cristianismo, que como a toda religión se venía a destruir: Obra empezada en Adán y que terminará en el Anticristo(2), siendo sostenida por Abraham, Jacob, Moisés, los profetas, Sócrates, Juan y Jesús, que fueron los mismos siempre y eran 29 misioneros que con Adán y Eva vinieron de otro mundo entonces juzgado y todos los mismos continúan la obra que ahora terminan, unos en espíritu y otros encarnados; asegurándoos que nunca faltaron algunos en los 57 siglos de Adán, en que empezaron la regeneración de la tierra.

Dominó su raza toda la tierra; está cumplida la promesa del Padre en Abraham y Jacob, de "multiplicaré y cubriré la tierra de tu semilla". Nos han ayudado todos los que hoy en la luz están. Ha triunfado la verdad, con grandes luchas, porque la fiera raza primitiva juró guerra sin cuartel a los misioneros que les destruían las religiones, porque el espiritismo no es religión y éste, lo traemos como arma del Padre, para destruir todas las religiones.

Nació el hombre que el Padre mandaba y corrió entre peligros de los que siempre lo salvó; pero debía ignorar hasta la edad madura su misión, y empezada, lo encerró en la soledad hasta que llegaron sus ayudas: no hubo tampoco de prejuiciarse en nada, para que así su razón sólo obedeciese a la inspiración y a su conciencia, cuando vería la realidad de las cosas, porque todo estaba en el archivo de su espíritu y el Espíritu de Verdad y los misioneros de siempre, dirigían la acción y estaban prontos a su consejo. Así sabía el juez lo que se ha dado a la humanidad, por los mismos que se lo dieron y nada dieron ni indicaron, que no estuviera en su archivo. Todo obedece a un plan que lo dirige el Espíritu de Verdad, el que desde el juicio rige la tierra como todos los mundos de su plano cuyo centro es Sión, donde residen los consejos de Eloí, para el plano primero al que pertenece la tierra. Os diré de paso, que este plano está compuesto de 7½ nebulosas, siendo la más pequeña la inmensa Vía Láctea; y que toda la sabiduría y toda la luz de esos innumerables mundos de su plano, son su sabiduría y su luz.

Toda esa grandeza, sin embargo, ha vivido en la tierra encarnando en diferentes períodos ayudando a los misioneros y preparando el día de la justicia, porque la justicia divina, no se paga de apariencias; exige realidad, porque ella no puede equivocarse, ni cometer injusticia.

Hechas estas aclaraciones de justicia y fundamento, entraremos a describir los artículos, diciendo las cosas como son y no como se quiere o como se haya querido que sean; si resulta algún cargo en vuestras conciencias, parar mientes y no culpéis a la verdad, porque ella es la ley y, ya os dije que a todos los aplasta por igual sin reparar en nadie, ni en nada. No culpéis tampoco al que por orden lo describe, ni os preocupe quien sea: Sabed, sí, que es la hora de pesarlo todo, para separar y cortar lo que estorba al reinado del espíritu, cuya hora ya se marcó en la esfera de la eternidad; por lo que, sólo bendecir debéis la grata nueva y adorar en espíritu y verdad al autor de la vida eterna y continuada, sobre la que descansa el espiritismo.

El espiritismo es tan fecundo, porque es la sabiduría, tan fuerte, porque es la omnipotencia; tan brillante, porque es la luz; tan ardiente, porque es el amor universal; y aún así, en mi estudio, lo encontré tísico de tanto sufrimiento: es propio del amor, que sólo sabe sacrificarse por sus mismos verdugos... Pero cuando buscaba al Dios de Amor al encontrarlo en su asiento y ser su estrado el espiritismo. ¿Qué importaba la enfermedad, si era hijo del eterno creador? ¿Qué había que hacer sino curarlo curando a los hombres, que son los que sin poder matarlo, no le dejaban vivir?

En el espiritismo (aunque tísico), descubrí en él la verdad metafísica, encontrando al fin, que la enfermedad estaba sólo en los hombres. Pero... ¡era tan vieja!... ¡tenía tantos árboles sin raíz que vivían pegados de los que estaban arraigados! Era, pues, necesario, descubrir el secreto y la raíz del mal, que no estaba en el espiritismo, sino en sus detractores.

Busqué sin prejuicio, (teniendo mi razón sana) y encontré que el espiritismo es la vida. El vivir es de ley. La vida es un hecho innegable; entonces ¿por qué siendo el espiritismo la vida eterna y continuada es negado, desfigurado y perseguido en su doctrina y en los hombres que encuentran ese camino único que puede enseñar la vida, desde que el espiritismo es la vida real, porque, sin el espíritu no hay la vida racional? Lejos me había de llevar este principio que en mi razón se asentaba como axioma indestructible como mi dios de amor. Para analizarlo, para axiomatizarlo, era necesario elevarse a las alturas de El y de allí descender de nuevo al cieno de la humanidad de la tierra y entrarse en las negras conciencias de los negadores del espíritu y así de la vida.

Para llegar al Creador vi y comprendí que no se puede llegar solo. Pero conocía ya al introductor (que no es Jesús)(3) y ese introductor pedía las obras de todos los hombres, para pesarlas en la balanza. Si los méritos estaban en mayoría de valor y número, se decretaría la justicia. Los méritos de los hombres que pedían la justicia, resultaron mayores que sus yerros y la justicia fue decretada; y acto seguido, se juzgó a los espíritus y los hombres.

Declarada ya la verdad, tendrá el mismo valor que la creáis que no; que la aceptéis, como que la rechacéis; que la confeséis, como que la neguéis; pues los hechos son consumados y no se repetirán. Ahora sólo me resta decir en este capítulo lo que es el espiritismo, axiomáticamente.

El Espiritismo es la vida eterna y continuada. La vida es la eterna verdad; y como el espíritu es la vida, ésta es el asiento del espiritismo.

El espiritismo es todo el universo solidarizado; es la omnipotencia, porque es la suma de las potencias de todos los espíritus.

El espiritismo es la sabiduría, porque ésta es la suma de la sabiduría de los espíritus, que en la luz, cuando el hombre es trino, dispone en ley y justicia de toda la sabiduría y la omnipotencia solidarizada.

El espiritismo es, en fin, todo, porque su único maestro es el creador universal, cuyo nombre en el infinito, se llama Eloí, el que sólo tiene por ley, amor: y amor es la ley del espiritismo.

(1)Léase “Roma y el Evangelio”

(2) Téngase presente que el Anticristo no es un hombre solo, sino un cuerpo de doctrinas que expone la verdad y los axiomas, frente a la mentira y tolerancia de los dogmas.

(3)El creer los hombres por imposición del dogma Católico a Jesús, el más y llamarlo Cristo, es el fundamento de todos los errores que la humanidad sufre.