PROLOGO

AL DISCURSO del Obispo Strossmayer pronunciado en el Concilio Vaticano ante el Pontífice Pío IX, y más de trescientos Obispos y Cardenales, con motivo de la Infalibilidad del Papa, en el año 1870.

El Sol de la Justicia asomó ya sus rayos, esplendorosos y la luz de la verdad sin velo, alumbra las conciencias y con su amor calienta los corazones.

La regeneración humana... ¡ Por fin ! ... llega su principio, aunque sea con la última horrible tempestad que hace temblar de pánico el ensordecedor retumbar de los monstruos de muerte, que tienden una sin fin cortina de fuego y metralla tejida con las bocas de los cañones de todas clases y calibres, urdida con todas las Ciencias, coloreada con todas las maravillas de la Química, y movida en su incesante vaivén, en su abrupto SUBE Y BAJA en los aires y en el zambullido y surgimiento de los submarinos, por toda la humanamente articulada mecánica.

¡ Pobre progreso humano ! ¡Qué mal te emplean los que siempre te pusieron trabas! Pero eres omnipotente y hoy los aplastas, manejado por ellos mismos.

Sí: han querido desviar el progreso del fin que la sabiduría del Creador le impuso, y con tal mandato se ha dejado manejar por sus enemigos y sin faltar a su fin los pisa; destruye y aplasta, haciendo un erial de los poblados campos y una necrópolis de toda la Tierra, donde imperaron los detractores del progreso y sus feudos.

Y es que a las inmutables Leyes del Creador nadie las burla, y si toleran un tiempo por el amor que llevan impreso, no consienten en justicia, y cuando llega la injusticia al máximum desequilibrio, se marca en la Ley Suprema el momento de intervención, y entonces, toma las mismas armas con que se quiso destruir y aplasta al detractor, sin tener en cuenta títulos ni oropeles, ni dignidades, ni clases, ni Credos, ni Religiones, ni dogmas, ni sacramentos, porque esa Ley, solo tiene este epígrafe: ¡ EL HOMBRE!... Y al hombre salva o aplasta y no ve más emolumentos; todo otro título es gatuperio, es malicia, es contra la Ley del Creador, que en la más absoluta igualdad sacó de sí a todos los Espíritus que, tomando materia, se hicieran hombres para acrecentar su fuerza en el trabajo y su sabiduría en el estudio de las leyes inmutables, que jamás como hombre ni como Espíritu, podrá eternamente desconocer, ni dejar de volver a su Padre; pero sólo puede volver hecho Maestro de la Creación y limpio como de El salió y no importa el tiempo, pues este siempre principia, siempre es presente, jamás acabará porque jamás el Espíritu, ni como tal, ni como hombre, llegará al fin del progreso; pero correrá de mundo en mundo, siempre ascendiendo, siempre estudiando, siempre también llevando la sabiduría que conquista a otros menores, porque empezaron más tarde; y cuando puede enseñar las Leyes de la Creación, ya es Maestro y puede llamar a su Padre y le contesta y lo recibe y vuelve otra vez a otra tarea, a llevarle nuevos hermanos a quienes enseñó la vida del amor, que es la única Ley del Padre, sin ninguna excepción para ninguno. ¿Cómo, pues, hay supremacías? ¿Por qué hay títulos y clases, cuando la Ley es sólo una y esta es de la más absoluta igualdad para cada grado de progreso? La Ley admite y tiene grados en la sabiduría para el Espíritu, pero no admite un mil millonésimo de desigualdad en lo material para los cuerpos ni los sexos, PORQUE EL ESPÍRITU NO TIENE SEXO.

El Progreso es Ley Divina, y los que a él se oponen, lo mistifican o lo emplean contra el destino que le manda la Ley (que es el mayor bienestar de los hombres, en cada día), son malversores , detractores , son perjuros y provocaron a la Ley a obrar en el rigor de la Justicia y usa las armas que los antiprogresistas le han preparado: ¿ quién dirá que la Ley es injusta, aunque aparentemente parezca que pagan justos por pecadores?.

El que crea que hay justos; el que diga que hay inocentes (aunque lo diga por los niños ) , se pone él mismo el sello de ignorante; no sabe aún la A del alfabeto infinito de la vida; no sabe que los cuerpos solo son trajes del Espíritu, que se los crea para hacer una obra en la Eterna Creación y que sólo el Espíritu es responsable ante el Creador y no sus cuerpos ni su alma.

El Espíritu tiene la Ley Divina; los cuerpos tienen la Ley de la Materia; pero el alma, producto quintaesencial de la materia y vivificada por el Espíritu para servir de intermediario, de resistencia, que permita (Polo Positivo), encerrarse en un cuerpo material, creado por las esencias de la materia (Polo Negativo), el alma, repito, no tiene Ley; no puede tener Ley. Ella sirve eternamente al Espíritu de cuerpo, desde que toma materia por primera vez en un Mundo Embrionario, y jamás pueden romper ese maridaje, porque se rompería el concierto del Universo, y esa alma, enriquecida cada vez en cada nueva reencarnación, es el archivo del Espíritu, donde se anotan todas las obras de ese Espíritu, como hombre: y es más densa o más pura, según sus obras realizadas dentro o fuera de la Ley Suprema de Amor.

Yo sé que esto aún son muy pocos los que lo saben; pero la causa de esta ignorancia es sólo las Religiones,que obligaron a los hombres a vegetar como bestias inconscientes por el terror y el dogma , exigiéndoles una fe sin ver, una fe sin comprobación, lo que es fe de ciegos, que es el colmo de la ignominia, porque degenera al hombre y lo mata en su ser inteligente, en su Espíritu, por el que sólo puede y es hombre y sin él, con cuerpo y alma, sólo sería un animal irracional, con desventaja de los otros animales por su constitución física mucho más débil, por la misma razón de ser más bello, más sutil, por ser el cuerpo humano esencias de los tres Reinos.

Aquí llamo a la Química y a todas las Ciencias, Credos y Religiones, y aún a lo que haya por encima de todo esto, a que me desmientan... Y si lógica, racional, científicamente no puedo ser desmentido, ¿no es lógico y racional admitirlo como base de un nuevo y definitivo Código que acabe con todo el error, sabiendo que acabaría el mal que nos agobia y que la guerra no podrá ser ?.

Yo sé que todo esto es lo que pide, lo que quiere, lo que exige el Pueblo consciente trabajador, y hay que temblar porque ya está descompuesto y soliviantado en todo el mundo. Pero aún no se han borrado las mentiras que su Religión le hizo creer, ni los odios que le hizo nacer con el engaño de Patria, ni la supremacía en que lo hizo creerse y mantener un orgullo peligroso, creyendo peor al de otra Nación y menos que él a todos los hombres y de aquí las tremendas hecatombes. Pero la Justicia Divina llega en favor del pueblo, siempre engañado, burlado y vilipendiado por los poderes parásitos y supremáticos; el religioso, imperante, y el Civil, feudo de aquél, creando entre los dos un tercer estado parásito, pero armado, para castigar al que protestara de la iniquidad y ahora, los tres autócratas se encuentran en un juicio inapelable, sin que su plutocracia lo pueda evitar, ni para nada tenga en cuenta la Justicia Divina, los colgabeles, ni títulos, que no los dió el Creador ni el Pueblo, porque nunca hubo un plebiscito

Este Juicio de Liquidación, definitivo, empezó en el instante mismo en que Strossmayer, valientemente, negó la infalibilidad al Pontífice Romano, probando la no existencia del Papado y la mentira de la Religión Católica por ende, y a las pocas horas es también destronado como Rey, volviéndole la espalda los diez Reyes que adoraban la Tiara y de hecho se le separaron, quedándole sólo uno; pero movido y herido, para que se cumpliera en todos sus detalles la Profecía del Apocalipsis, que bien claro habla el que la revela a Juan, diciéndole:

“ Y los diez cuernos de la Bestia son diez Reyes que aún no tienen reino y lo recibirán de la bestia y la servirán una hora”. Y continúa: “Y la bestia movió la cabeza y se le cayó el último cuerno al mar y agitó todas las aguas, y las aguas que has visto son Pueblos y Naciones y Lenguas, que siguen a la ramera”, etc., etc., y ya ven los hombres cómo el viejo Emperador de Austria, que era el último cuerno que le había quedado (herido a raíz del discurso de Strossmayer), al fin se le cayó a la bestia, con la desobediencia del Príncipe de Austria, al casarse con la mujer que llenaba su corazón, sin mirar al querer del Vaticano; pero que Francisco José autorizó y bendijo, desobedeciendo también la imposición del Pontífice. Ese cuerno caído (ya lo ven los hombres), encendió la mecha que en Ley traía y ya veremos que nadie será capaz de apagar el incendio hasta que haya consumido todo lo que se opone al Divino Decreto de hacer de todos los hombres una sola familia, sin que nadie sea extranjero en ninguna parte, con una sola Ley: la de Amor; con un solo Credo, que es político pero no religioso, y bajo un único régimen: La Comuna sin parcelas ni propiedad individual y sin más títulos que el de hermano.

¿Creéis que esto estará lejos?. Pues hasta entonces no habrá paz ni abundancia de pan; pero la Ley de Justicia Divina está dándose mucha prisa para quitar todos los estorbos; ya ven los hombres como barre duro y desmorona los Tronos y en poco tiempo más no quedará ninguna corona y se probará que esto se sabía y que aún algunos Reyes han recibido el aviso con años de tiempo, señalándoseles el paso que debían dar, no para conservar el Trono, porque todos estorban al Decreto omnímodo.

Más queda sabido que la chispa que encendió la “Conflagración Europea”, dijeron, Mundial dije yo, y hay testigos, fue la declaración de guerra de Austria a Servia. Pero lo que no sabrán todos es, que días antes del asesinato del heredero de Austria , Servia había firmado un concordato con el Vaticano. Habría en sus cláusulas o en sus condiciones algo sobre este hecho?... Yo no afirmaré ni negaré; pero el sobrino del Emperador, aún sin ser Rey, se había atrevido a desobedecer al Vaticano; y debemos recordar lo caro que le estuvo al Emperador de Alemania, Enrique IV desobedecer al autor del Celibato. Hildebrando o Gregorio VII, y cien mil millones de venganzas de todos los Pontífices, que jamás perdonan, y que sirva de testigo el famoso documento de Pío IX, el “Syllabus”, en el que se condena hasta vivir un hijo en la casa de sus padres, si no se somete al yugo dogmático católico, es decir que sólo los brutos son salvos, al querer de esa iglesia.

Sabiendo todo esto y conociendo las grandes hazañas, protegidas y bendecidas por los Reyes-Papas o Papas-Reyes, como las cruzadas; conociendo ocho guerras religiosas en Francia; conociendo una guerra religiosa de treinta años en Alemania; conociendo los atropellos a las Repúblicas Italianas y sus Principados y los Sacrilegios hechos contra Savonarola; conociendo las gloriosas torturas de la Inquisición y sus refulgentes hogueras para castigar a los españoles por el inaudito Sacrilegio de descubrir un mundo, desmintiendo el dogma católico y cristiano, que mandaba creer (puesto que lo sostenía), que todo el Universo era aquellos pedazos de Tierra, que hoy son vergüenza de las generaciones, por obra y gracia del dominio religioso; conociendo la intriga de Pío IX, para forzar a Prusia, a llevar la desolación a Francia, acaso porque unos Cardenales franceses cometieron la imprudencia de abrazar al Obispo Strossmayer; conociendo el famoso tratado llamado “Santa Alianza” firmado el año 1815, a los pies del Trono Pontificio, entre Rusia, Prusia, Austria y ... ¡Francia!, en el que se comprometen santamente “A mantener la guerra latente en España, hasta que los españoles reconozcan a su Rey de Derecho Divino” y de no, destruir la Nación, madre de veinte Naciones, y consiguieron desahijarla hasta de la última hija o Colonia; llevarle dos guerras fratricidas, salidas del Vaticano, con sus armas bendecidas y su bandera irracional y autócrata de DIOS, PATRIA Y REY; conociendo, en fin, tantos millones de cestos hechos por esa gran bestia (como la señala el Apocalipsis bajo el número 666), ¿por qué no pudo intentar hacer un cesto más en el Concordato de Servia, para castigar la desobediencia del heredero de Austria?. Acaso lo sabía de cierto Francisco José y por eso, aceptando los servios las condiciones que Austria les impusiera, con solo una hora de retraso, les contestó: “Ya es tarde”, y rompió el fuego, que no podrán decir todos los Santos y Dioses católicos y cristianos cuándo y cómo acabará, aunque bien claro lo dice Isaías. Pero como lo dice, condenando a esos Dioses y Santos de piedra, barro, madera y metales y de cualquier materia que sean, hasta de masa y de carne, no lo han querido entender, ni aún diciendo como dice, el número de combatientes que habría en esta hecatombe, como no han visto los hombres desde que están sobre la Tierra, y señaló “ doscientos millones de combatientes “ y ya verán los hombres que los habrá, pero esto no es materia de este folleto.

Había de llegar la hora de las grandes metamorfosis y de las transmutaciones y en la transmutación estamos, y nada ni nadie lo ha estorbado, ni lo estorbará, porque así fue prometido a Isaías, solemnemente: “Y todo lo que estorbe será quitado”. ¿Hay alguien que no lo vea y no lo oiga? Si lo hay, ese es de aquellos que “Tienen orejas y no oyen y ojos y no ven”. Pero “los sordos oirán, los ciegos verán y los mudos hablarán”, se ha dicho. Esperad que la Naturaleza también tiene órdenes qué cumplir, para tomar parte en la apoteosis, y cuando los dolores del parto empiezan... el parto no puede tardar; y esos gruñidos de los dolores se oyen cada día y por lo tanto la Tierra parirá. Entonces oirán los sordos, verán los ciegos aberrados y sistemáticos y camina rán los tullidos, que no han querido andar al son del progreso, pero ya será tarde.

Demos ahora cabida al Obispo Strossmayer, teniendo en cuenta que es católico y Obispo; pero si no lo fuera, no habría podido decir lo que dijo allí, ante el mismísimo candidato a infalible, Pío IX, y aunque podía haber dicho muchísimo más de lo que deja entre líneas, pero que es lo bastante para ilustrar al mundo, del engaño religioso. Y nótese que él no dice nada; lo toma de la Historia, y esa historia, escrita por ellos mismos a su gusto y conveniencia, aún los acusa y anula. ¿Qué será cuando la Historia se escriba en su verdad? Sí; la Historia, visada y revisada y corregida por ellos, como todo lo que debiera publicarse, tenía que llevar el epitafio: “Con licencia de la Autoridad Eclesiástica”; y los libros que no llevaran el epitafio, símbolo de la tiranía más brutal, porque se quería atar al pensamiento y esclavizar al Espíritu, libros y autor, eran con sumidos en la hoguera y destrozados en los potros, en las ruedas o en cualquiera de los mil aparatos de tortura que, cristianamente, inventó el digno representante de ese gran Dios, monstruo religioso más duro que el mismo Cristo. Y sabed (por ahora), que Jesús no es Cristo y que Cristo no existió como persona humana y ni aún siquiera animal, pues lo que fue llamado Cristo es una dura piedra que en el epílogo historiaremos.

Hasta algo de esto pudo decir Srossmayer, pero ya sabéis que era católico y no quiso salirse de la historia escrita por ellos; pero debían saber los Papas que aunque pasaron muchos siglos empleándose muchos miles de hombres en raspar papirus, pergaminos, planchas y tabellas, o rasgando y borrando para mistificar la verdad, no a todas partes entraron, y quedan los suficientes documentos para saber que Jesús nació en Nazareth y no en Belén; y no se llamó Emmanuel, ni fue el 24 de Diciembre, ni tampoco murió en la cruz, aunque fue crucificado; y si fuera necesario, se les mostrará el cuerpo del mártir, porque no subió a los Cielos; y si les parece poco, también está en la Tierra, el cuerpo de María su madre, a la que pueden acompañar sus siete hijos..... No lo querrán, de seguro, como no quiere el asesino ver a su víctima; pero la Sabiduría Divina previno todas las cosas y guarda lo que puede hacerle falta.

Si hubiera sabido Strossmayer esas fuentes de luz, ¿cuánto más hubiera dicho?. Pero acaso hubiera obrado de otro modo y aún no era hora, y así, dijo lo que pudo. Oídle: