CAPITULO II
A LOS HOMBRES LIBRES Y A LAS MADRES ULTRAJADAS

“La hora de la Justicia es llegada“, dice el Espíritu de Verdad. Y como toque de atención estridente y constante, resuena su voz en la conciencia de los libres, manteniéndolos en su latente protesta de las injusticias del enemigo común del progreso y de la humanidad, que con la audacia del sin conciencia, del desalmado, del degenerado de la especie, se entromete sutil y brutalmente, en todos los momentos y en todas las cosas de la vida civil, promoviendo las intrigas que llevan a los hombres a la guerra, sembrando el odio, por la religión, única causa de las contiendas todas y del mal mundial. ¡ Blasfemia ! . . . Gritará el Pontífice a esta afirmación. Pero yo le preguntaré: ¿ Qué significa sino eso, el “ fuera de mí no hay salvación” sostenido a fuerza de crímenes sin cuento, de imposiciones brutales como las contenidas en las excomuniones del “ Syllabus” del famoso infalible Pío IX, que recopila toda su bondad en su última palabra testamentaria: “Mantener la Iglesia aún a costa de la sangre de toda la humanidad? ¿ Cuál es la blasfemia? ¿Quién demuestra los odios y los lleva a la práctica; la religión ó el liberalismo?.

Pues en Justicia; en defensa de la Justicia; el Liberalismo contesta a Pío IX: “ Salvaremos a la humanidad a costa de la muerte de las religiones y sus Dioses”. Los Dioses religiosos son de piedra, palo, barro, metales y aún de carne y hueso, según Isaías que los condena. Y la RELIGION, según definición en filosofía austera de los hechos, es, RELEGACION DE DERECHOS; CREER CON FE CIEGA: es decir, ha de ser un sin conciencia, un burro atado al carro, sin ningún derecho ni discernimiento y jurado enemigo de los que pueden pensar.

Más no seamos nosotros, los libres, los que estamos conformes con Santiago el Apóstol de España, en no aceptar más fe, que la “ FE DE OBRAS QUE ES FE VIVA”.

Dejemos hablar a los religiosos ( relegados), y nos van a dar una lección suprema de anatomía de las entrañas de “ la bestia 666 y del Dragón que se sienta en ella”. Pedimos, sí, a los hombres libres y de razón tranquila, que repriman todo ímpetu y justa ira y retengan a las madres en su desesperación, ante los horrendos crímenes jurados solemnemente que van a oír de los santos, puros y sin mancha labios y pulcra lengua, mientras recibe en ella lo más de respeto y santo tiene esa religión.

¡ Sí, Madres !. . . ¡ Santas Madres! Porque por vosotras se perpetúa la creación, sigue existiendo la especie humana por vuestro sacrificio al dar vida, mil veces a costa de vuestra vida, a los hombres mismos que han jurado ante el sacramento nefando de la eucaristía, las blasfemias y crímenes siguientes:

¡ HASTA LA IGNOMINIA !


JURAMENTO DE LOS CABALLEROS DE COLON
( Sociedad del Veneno y de la Cuchilla )


Reproducimos del “Iconoclasta”, semanario Libre-pensador que ve la luz pública en Guadalajara, Jalisco, el siguiente artículo, no sin llamar la atención de los Gobiernos de las Instituciones Liberales, y de la Sociedad honrada, sobre la clase de pájaros con que cuenta la Iglesia Católica para su defensa y que la lleva hasta la ignominia en alas del crimen y de la prostitución.

Alerta, pues, hombres y mujeres honradas; creemos más infames a los caballeritos de Industria de Colón que a los encapuchados; éstos son dignos de compasión; aquéllos, dignos del mayor desprecio por parte de todo ser honrado. He aquí cómo y qué juran.

“ Yo . . . En presencia del Todopoderoso Dios, de la bienaventurada Virgen María, del bienaventurado San Juan Bautista, de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, de todos los Santos, sagradas huestes del cielo, y de tí, mi Santísimo Padre, el Superior General de la Sociedad de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, en el Pontificado de Pablo III, y continuada hasta el presente, por el vientre de la Virgen María, la matriz de Dios y el cayado de Jesucristo, declaro y juro que Su Santidad, el Papa, es Vicerregente de Cristo y que es única y verdadera cabeza de la Iglesia Católica o Universal en toda la Tierra; y que en virtud de las llaves para atar y desatar dadas a Su Santidad por mi Salvador Jesucristo, tiene poder para deponer Reyes herejes. Príncipes, Estados, Comunidades y Gobiernos y destruirlos sin perjuicio alguno. Por tanto, con todas mis fuerzas defenderé esta doctrina y los derechos y costumbres de Su Santidad, contra todos los usurpadores heréticos o autoridades protestantes, especialmente de la Iglesia Luterana de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega y ahora de la pretendida autoridad e Iglesia de Inglaterra y Escocia, y de las ramas de la misma, establecidas en Irlanda y en el Continente Americano y de todos los adherentes a quienes se considera como herejes y usurpadores, enemigos de la Santa Madre Iglesia de Roma”.

“ Renuncio y desconozco cualquier alianza, como un deber, con cualquier Rey hereje, Príncipe o Estado, llámese protestante o Liberal y la obediencia a cualquiera de sus Leyes, Magistrados u Oficiales”.

“Declaro, además, que las doctrinas de Inglaterra y Escocia, de los Calvinistas, Hugonotes, y otros de nombres protestantes o Masones son condenables, y todos los que no las abandonen”.

“ Declaro, igualmente, que ayudaré, asistiré, y aconsejaré a todos y cualquiera de los agentes de Su Santidad, en cualquier lugar donde esté, ya sea en Suiza, Alemania, Holanda, Irlanda o América, o cualquier otro reino o territorio a donde vaya y haré todo lo que pueda para extirpar las doctrinas heréticas, protestantes o masónicas y para destruir a todos los pretendidos poderes legales y de cualquier clase que sean”.

“ Prometo y declaro, no obstante que me es permitido pretender cualquier religión herética con el fin de propagar los intereses de la Madre Iglesia, guardar el secreto y no revelar todos los consejos de los Agentes, según sus instrucciones y a no divulgarlos directa ni indirectamente por palabras o escritura o de cualquier otro modo, sino a ejecutar lo que se ha propuesto y encomendado, y a lo que se me ordene por medio de ti, mi Santísimo Padre, o por cualquiera de esta Sagrada Orden”.

“ Declaro, además, y prometo que no tendré opinión, ni voluntad propia ni reserva mental alguna; que como un cadáver obedeceré incondicionalmente cada una de las órdenes que reciba de mis superiores en la Milicia del Papa y de Jesucristo”

“ Que iré a cualquier parte del mundo a donde se me envíe, a las regiones frígidas del Norte, a los espesos montes de la India, a los centros de la civilización de Europa o a las silvestres cabañas de los bárbaros salvajes de la América, sin murmuración o queja; y seré sumiso a todo lo comunicado”.

“ Prometo y declaro que haré, cuando la oportunidad se me presente, guerra sin cuartel, secreta y abiertamente, contra todos los herejes, Protestantes, Masones, tal como se me ordene hacer, extirparlos de la faz de la Tierra, y que no tendré en cuenta ni la edad, sexo o condición, y colgaré, quemaré, destruiré, herviré, desollaré vivos a estos infames herejes.

Abriré los estómagos, los vientres de sus mujeres, y con las cabezas de sus infantes daré contra las paredes a fin de aniquilar a esa execrable raza. Que cuando esto no pueda hacerse abiertamente, emplearé secretamente la copa de veneno, la estrangulación, el acero, el puñal o la bala de plomo sin tener en consideración, el honor, rango, dignidad ó autoridad de las personas, cualquiera que sea su condición en la vida pública y privada, tal como sea ordenado en cualquier tiempo por los Agentes del Papa o el Superior de la Hermandad del Santo Padre, de la Sociedad de Jesús ”.

“ Para todo lo cual consagro mi vida, alma y todos los poderes corporales, y con la daga que recibo ahora suscribiré mi nombre con mi sangre en testimonio de ello, y si manifestare falsedad o debilidad en mi determinación, pueden mis hermanos y mis soldados compañeros de la Milicia del Papa, cortar mis manos y mis pies y mi cuello de oreja a oreja. Protesto abrir mi vientre y quemar azufre en él y aplicarme todos los castigos que se puedan sobre la Tierra, y que mi alma sea torturada por los demonios del Infierno para siempre”.

“ Que daré mi voto siempre por uno de los Caballeros de Colón con preferencia a un protestante, especialmente a un masón y que haré que todo mi partido haga lo mismo; que si dos católicos están luchando, me convenceré quién defiende más la Santa Madre Iglesia, y daré mi voto por él”.

“ No trataré ni emplearé a un protestante si está en mis facultades tratar o emplear a un católico. Colocaré a una señorita católica en familias protestantes, para que semanariamente rinda informes de los movimientos familiares de los herejes”.

“ Que me proveeré de armas y municiones a fin de estar listo cuando se me dé la orden o me sea ordenado defender la Iglesia, ya como un individuo o en la Milicia del Papa”.

“ Todo lo cual yo juro por la bendita Trinidad y el bendito Sacramento que estoy para recibir, ejecutar y cumplir este Juramento”.

¡Detenéos, Madres!

No séais vosotras las que os manchéis en sangre tan negra, que ya no es la que vosotras dísteis a esos seres. Aquella la absorbió el Dragón para alimentar a la Bestia. Pero sí protestad de no parir más hijos para la religión, y así no los daréis tampoco para la guerra porque no podrá haberla no existiendo la causa que la hace... ¡ Blasfemia !... Nos dicen otra vez, pero ¿ cómo nos desmentirán cuando ahora mismo están los Obispos franceses retando al Gobierno y al Pueblo, persiguiendo y maltratando a los niños indefensos porque no quieren entrar en las escuelas religiosas? ¿Qué defensa tendrá el General católico Castelnau, obediente a los Obispos, preparando una lucha sangrienta? No, no séais vosotras, madres, las que pongáis en peligro las vidas que dísteis con peligro de las vuestras, y que, a pesar de esos continuos sacrificios, la mujer es discutida por una jauría de Obispos que discutió “ si la mujer tiene Alma; si es un ser racional” ... Y no se murieron de vergüenza porque, como bestias, como hijos de bestias si sus madres no eran seres racionales, no la podían tener.

No sereís vosotras, madres, ni vosotros, hombres libres, los que castiguen a los causantes del mal mundial, que no es sólo la religión católica aunque absorba los delitos de todas, sino que, todas son causa de la degeneración humana. Está ya en acción la Justicia anunciada no por los Dioses de ira, vengativos é impotentes de las religiones, sino por los grandes Misioneros asesinados siempre por las religiones, entre los cuales están el fuerte Juan y el moralista Jesús, este último que no es Cristo ni fundó religión alguna, y que, como todos los Misioneros, venían a destruirlas todas, lo que hoy nos toca ver por la acción de la Justicia que renueva la faz de la Tierra, y la hora es llegada de arrancar la cizaña para que las nuevas semillas, las nuevas doctrinas de nuevas Escuelas del nuevo día, germinen en las nuevas Tierras a la luz del nuevo Sol. Este es el aviso del Séptimo Angel apocalíptico, y todo será hecho como ha sido prometido para el reinado del Espíritu.

Más hemos dicho que Jesús no es Cristo y que no fundó la Religión Cristiana y Católica ni alguna otra, y es preciso que lo digan los mismos religiosos.

Terrible es, por lo criminal, el “Juramento de los Caballeros de Colón” ante cuyos delitos, los Gobiernos, si no quieren declararse cómplices, no tienen excusa para atar bien corto a esas bestias que acometen( bajo cualquier partido incivil ), abriendo los estómagos y los vientres de las mujeres, golpeando las paredes con los fetos para acabar con esa “raza maldita” de liberales. Más van a ser catastróficas para la bestia madre y sus fieles sanguinarios las declaraciones del valiente Obispo Strossmayer, hechas ante el propio Pontífice en otro AÑO SANTO que Garibaldi convirtió en AñO DE LA LIBERTAD Y UNIDAD DE ITALIA, y el Pontífice dejó de ser Rey; pero que la Suprema Justicia dispuso que había de ver su impotencia, viendo derrumbarse todos sus castillos, obra que incumbe a la Política del Creador, que es Padre y no Dios de ninguna religión, el cual porque es llegada la hora de esa Justicia, impone a este Mundo Tierra su régimen universal y convierte este otro AñO SANTO del Vaticano en AñO DE JUSTICIA sin misericordia para los que no han usado de misericordia, como en su nombre sentó el Apóstol de España y hermano de Jesús. Verdades ya historiadas por el Espíritu de Justicia, Luz y Verdad, que agregamos a las expuestas por Strossmayer, en un prólogo y epílogo con que honramos su discurso valeroso. Oídlo: