APÉNDICE

EL JUICIO DE LA RAZÓN

FISIOLOGÍA, FISIOGNOSÍA, ETNOLOGÍA Y ÉTICA

La fisiología es el estudio de las funciones de los seres animados y de los hechos de la vida hasta en sus fenómenos. La fisiognosia es el estudio y conocimiento de las leyes de la naturaleza.

La etnología es el estudio del carácter de los seres y la ética es el estudio de la moral.

Con esas cuatro reglas, leyes o ciencias, puede el hombre conocer a conciencia las funciones todas de la materia; pero sin una razón libre de prejuicios, no podrá ser imparcial en sus juicios porque jamás hay dos hechos iguales.

Tenemos la teología, por la que deberíamos conocer las leyes divinas y los atributos del ser increado; pero esto, sólo puede ser el juicio de la razón.

Hay aún una doctrina llamada teosofía, que quiere decir Dios y sabiduría; pero ésta, como la teología, he de juzgarla aquí severamente, según las tendencias que las dos persiguen, y lo haré filosóficamente, por la fisiología, la fisiognosia, la etnología y la ética, basadas en la ley del espíritu su procedencia.

Se hace fuera del libro y después de firmado en donde está estudiado el Universo, como mundos, hombres y espíritus, para que, al mismo tiempo que sirve esto de epílogo, sea una sentencia a las ciencias o doctrinas erróneas, poniendo la razón en su lugar limpia de prejuicio y en la luz y sabiduría de Eloí.

Puede haber y hay errores de concepto en todas las filosofías de los hombres; pero como éstas están expuestas a la crítica y al escalpelo de la razón, aunque pueden ser y son muchas de ellas absurdas, siempre dieron su rayo de luz progresiva; yo las saludo y paso a la historia, agradeciéndoles el bien que hicieron y no las condeno, porque, entre mucha hojarasca, dieron algunos frutos sabrosos y de provecho y no fue suya la culpa de no dar más y mayores; la culpa fue de las teologías y aún de la teosofía, que no reconocieron en sus principios la vida y acción únicamente continuada por el espíritu ni tampoco la fisiología, la fisiognosia y la etnología de los seres, ya como hombres, ya como espíritus que son los hombres, ni tuvieron tampoco el metro para medir el etnicismo en cada hombre.

Cuando hube de examinar las religiones, en el estudio de su moral vi su fin y en la ética resultaron condenadas; no encontré en ellas ni la tienen, ningún atenuante y llegué hasta ver que no son cosa como entidad; pero eran todas las cosa por el absurdo de sus dogmas y la consagración de divinas que les dieron sus hombres; por lo que, las religiones sin ser cosa, dominaron el mundo que es cosa, por el dogma.

Los directores de las religiones, amalgamando principios sanos con el lodo de las concupiscencias, hicieron las teologías, en las que aceptaron la revelación; bueno era eso, pues la revelación existe desde que el hombre entra en los mundos. Pero un principio racional muy conocido, de que "por el fruto conocerás el árbol", y una pregunta de Jesús: "¿Puede dar higos la cambronera?, nos han de poner en el camino, para saber, quién puede revelar a quién.

De todo el examen del Universo contenido en esta obra, para que el hombre se conozca a sí mismo, estudio hecho en el corazón de los hombres, en el de los tres reinos de la naturaleza, en sus leyes y en las leyes del espíritu; en la física, metafísica y mecánica del Universo; en el espíritu y dentro del centro vibratorio de donde parte la vida hasta el infinito, sólo se ve correspondencia nuestra, por sus grados de progreso; y nada hay que rompa esa armonía, más que un solo acto y por una sola vez en cada mundo. Ese acto es la liquidación de cuentas y el juicio de mayoría, en la cual, la revelación de los maestros llega a los tiznados del mundo que se juzga, que es lo mismo que entrar un juez en la capilla del reo, que le hace, sólo para leerle la sentencia.

Asimismo, pues, al negar el juicio, el Espíritu de Verdad, llama, rasga las brumas por donde ha de entrar en el mundo enjuiciado y viene a los que ya se encuentran para recibirle. que han de ser afines, además de que se encuentren en el paralelo adecuado de la ley; y sino, no llegaría hasta ese lugar, porque en(es) contra la ley de las armonías.

Fijemos un punto más: ¿puede el pez vivir en el aire? ¿puede el ave vivir dentro del océano? No pueden; no es su ambiente; la vida de los seres necesita su ambiente para desarrollarse desde su iniciación hasta su plenitud y siempre, y sino, no puede vivir. Para vivir, veis a la golondrina emigrar en cada temporada, buscando su ambiente, y cada ser se hace el ambiente moral y social, para vivir la vida que necesita.

Así son también los espíritus, únicos que tienen vida racional y dan la vida animada a los cuerpos, porque ésto, es sólo atributo del espíritu; que si es del Creador la vida universal y su pensamiento eterno, la manifestación de la vida en formas, es del espíritu, porque él es la voluntad del creador y ésa es su ley inmutable, eternamente. Esto es filosofía austera. La teología hace ver que sale del atolladero (según el dogma católico) diciendo que "Dios es todopoderoso y hace todo cuanto quiere", pero da como artículo de fé, una madre virgen, un dios-hombre y el perdón de los pecados. Todo esto es contra la ley divina e inmutable que es, ser madre por obra de varón, porque la procreación es ley entregada al hombre: y no la puede el Creador variar sin extinguir el Universo, ni tener hijos dioses, sino hijos consubstanciales; y éstos son, hasta los que hacen los absurdos ésos y perdonan los pecados, que tampoco la ley los perdona, sino cuando el hombre que dañó a otro le paga en buena moneda; es decir, el que mata, ha de dar al muerto vida nueva en otro cuerpo; y el que odia ha de amar al odiado: entonces llega el perdón y no antes porque el Creador quiera; esto sería parcialidad y, su tributo es la justicia.

La teología dogmática es contra la razón, porque exige la fe ciega; ésta no se puede exigir sino cuando uno se convenció de la verdad, razonada y fundamentada por el sentimiento, porque entonces demostrará la fe por sus obras, que es fe viva en tanto que, creer en Dios y odiar al hombre es ser transgresor de la ley de amor; y como el hombre representa el Universo, material y espiritual y entre todos los seres racionales representan la unidad del Creador y éste nada de los hombres necesita para. su grandeza, quiere decirse lógicamente que, la ley es amarse los hombres sin distingos, sin categorías y sin desigualdades; para lo que la ley se nos muestra a todos inexorable, sin mirar si uno es rey o labriego, sabio o ignorante, en la apariencia. La teología, que hace santos a unos y condena a otros, es injusta y no puede ser revelada por espíritus de amor y justicia; sólo pueden hacerlo otros errados, como los teólogos que escriben esas teologías.

Por otra parte, la revelación ha de pedirse, (o admitirse si llega sin pedirla), de lo que se refiera del hombre arriba y extracorpóreo y no para beneficio de unos y daño de otros. Esta es una señal de que la revelación viene de buena fuente.

La teología dogmática, sobre prohibir la libertad del pensamiento a sus mismos adeptos, condena a todos los que la nieguen o no comulguen en ella.

Esto sólo, condena ya a la teología de inmoral e irracional; y, lo inmoral y lo irracional no puede ser revelado por los espíritus en verdad, ni de verdad... porque... ¿puede la cambronera dar higos?...

Mas voy a fijarme un solo momento en las tres virtudes que llaman teologales: "fe, esperanza y caridad".

La fe que piden en ese credo dogmático y teológico es, la fe ciega; ésta, sabemos que está desechada por irracional; pero no pasaré sin decir que, es tal el absurdo de decir que "es fe creer lo que no vimos", que espanta su magnitud, porque es desconocer la razón en absoluto y a la razón nada se le esconde, ni el mismo Creador, porque ella llega hasta su consubstancial progenitor que se le muestra en la percepción; aunque no llegue a la comprensión de sus designios; único atributo al que no podemos llegar: por lo que, la fe ciega, sobre ser irracional, es sólo una cadena que ata al hombre y lo saca de su ser y grandeza y desmiente en la intención al ser supremo que nos muestra todo claro para el estudio, hasta él mismo y nos pide demostrarle la fe, por las obras.

La esperanza, nacida de la fe ciega y del dogma teológico emanada, es una esperanza, desesperada e ilógica, hija de la petulancia de los teólogos dogmatizadores; es la esperanza del reo puesto en capilla, que no puede rehabilitarse él sino que su rehabilitación depende de los mismos impositores de la ley que lo condena a muerte; ya podéis colegir qué esperanza es la que pueden tener, cuando la misma teología les pinta tan imposible la salvación; yo sólo digo que, esa esperanza es la desesperación.

La caridad. No diría nada. Le hice un juicio anatómico y resultó un baldón; pero aquí se fundamenta del todo porque, como es necesario, nace de dos absurdos que le sirven de columnas: la fe ciega y la esperanza en lo absurdo. He ahí lo que son las tres grandes virtudes teologales.

Las ciencias, a pesar de sus vacíos hasta hoy, por causa de la teología que prejuicio las conciencias, llegaron a independizarse, justamente por el ideal de la razón; y las ciencias avanzaron hasta donde podían sin conocer la vida del espíritu por lo que estaban vacías e incompletas; pero a pesar de esos vacíos, se alejaron de la teología y le dieron el más rudo mentís y basta este juicio para condenar la teología, sus revelaciones y sus reveladores que, son cambroneras, que no pueden dar higos.

La revelación existe desde que el hombre entra en los mundos; esto es verdad. Pero puede ser un absurdo lo revelado y por esto es necesaria la razón, para examinar el árbol por el fruto que nos da. Leed el "Espiritismo estudiado en el capítulo "Moisés prohibió el uso del espiritismo".

La revelación tiene dos fases: la del revelador y la del revelado; pero en general el revelador será de las mismas tendencias de aquellos a quienes revela porque, la afinidad es ley inexorable, y por lo tanto, un espíritu ignorante, no puede revelar principios de sabiduría ni el impuro dar pureza, ni el mentiroso verdad.

La ley divina, es amor; ésta tiene como administradora a la de afinidad, por ejecutora a la de justicia; todo lo que proceda de la ley de amor, será por lo tanto, armonía y justicia.

La teología, en sus productos. ¿qué nos ha dado? Persecución, odio, sangre y desconcierto. ¿Ha sido revelada? ¿Sus reveladores vivían en la concupiscencia? ¿Es fruto de los hombres que la hicieron? En todo caso, el fruto es malo: por esto aseguramos que el árbol es malo y por esto lo corté y lo eché al fuego, no del infierno que no existe, porque la ley de amor es amor y el amor no es vengativo; da a cada uno su libertad, hasta el máximo día de la justicia, en que por la armonía se impone arrancar los árboles de diferente especie y los lleva al bosque para que se renueven y puedan recibir el injerto del amor; ese es el fuego adonde son arrojados; antes de sacarlos, se les inyecta el virus saludable, que no podrán echar de sí y éste crecerá y los roerá el remordimiento; tal es la pena que se les impone por la sentencia de un juicio que el Creador celebra una vez en cada mundo.

La teología niega el progreso espiritual, porque recluye al espíritu en el infierno o en el cielo, lo cual es un triste límite; pues aunque algunos se salven según sus conceptos y vayan a la gloria..., ¿qué gloria puede ser la de la inacción? Ya demostré que la vida es acción continuada, y así la inacción es muerte, aunque existiera la gloria del cielo teológico.

Mas el espíritu demuestra su vida eterna y continuada por el progreso material y la teología condenó esos progresos por bulas pontificias y excomuniones y acudió hasta la bárbara inquisición, no sólo en el cristianismo, sino en todas las religiones y así, todas son mal árbol, demostrado por sus. frutos de concupiscencia y limitación del progreso.

Toquemos ahora con brevedad, pero claramente, una doctrina llamada antigua y enmarañada, que es un árbol de mucha hojarasca y poco fruto porque no lo dejan fructificar en sus flores y la causa es que, se le enroscó la serpiente teológica y lo ahoga: la teosofía.

La palabra "teosofía" en español significa, "Dios y sabiduría". El basamento de la teosofía es la revelación, al igual que en la teología. Pero ella desprecia también la razón, y llega más allá que la teología, pues mientras ésta admite la fe, aunque sea ciega, la teosofía desprecia la fe (no dice si la ciega o la razonada), pero como desprecia la raz6n, tenemos que niega toda fe. Yo no encontré aún más que teósofos fanáticos, muy religiosos. Acaso los haya razonables, pero deben mostrarse y... ya no serán teósofos. La teosofía quiere fundamentarse en su poca verdad, en que en las escrituras antiguas se reconoce la revelación de los seres que pasaron, pero que Moisés prohibió esa práctica por el mal uso que los hombres hacían de la revelación y ellos siguen sosteniendo ese peligro y con esto afirman que no tienen sabiduría, porque ésta consiste en esquivar el mal y si se recibe, sacar del mal el bien.

Detengámonos un momento aquí y preguntemos: ¿Porqué Moisés prohíbe la manifestación de los espíritus, si ésta existió desde que el hombre entró en la tierra, como en todos los mundos? Necesario me es retroceder hasta aquellos tiempos y más atrás, y de Moisés hasta aquí, y los recorro para dar solución.

Encuentro a los hombres sumidos en el embrutecimiento, lleno de supersticiones y nulos en el conocimiento de la ley de amor.

La afinidad es ley inexorable: la maldad tiene que atraer a la maldad, la concupiscencia a la concupiscencia, la razón a la razón, porque, todo en el Universo es recíproco. Luego, Moisés lo prohíbe en sabiduría; les da una ley que escribe y la da al mundo y nadie puede decir que es mala, pues es ley de amor y respeto mutuo; levanta a la razón que era desconocida, porque los hombres no razonaban y, así, sólo revelaciones irracionales podían recibir y de espíritus homogéneos a los consultantes. Esto nos lo demuestran el magnetismo y la atracción, por la física y la química, ciencias que, aunque vacías de la esenciabilidad de la materia son matemáticas y así, innegables en sus hechos. Son mudas y no pueden mentir.

Recorro de Moisés acá y encuentro progreso; ciencias hijas del progreso; la razón en marcha triunfal anulando la fe ciega y perdiendo, terreno a cada momento la maldad y lo irracional.

Veo más. Veo a Moisés prohibiendo la comunicación del espíritu y lo hace bajo pena de muerte; él, sin embargo, recibe comunicación y la escribe, la da por ley en el decálogo y es buena y toda la tierra la tomó como fundamento, aunque sean los hombres de diferente nación y religión; luego esa ley del decálogo que recibe por revelación el mismo que prohíbe al pueblo la comunicación con los espíritus, nos dice terminantemente que, el libertino, el curioso, el supremático y el irracional, sólo pueden atraer y recibir a otros de su ambiente; y nos lo confirma en que Moisés se retira de la masa del pueblo, del ambiente de maldad e ignorancia y así recibe amor, justicia y sabiduría.

Por lo tanto, racionalmente, llegamos a la conclusión de que, las revelaciones (hoy ya comunicaciones verbales o escritas) son relativas al ambiente y al fin que con ellas se persigue, y a demostrarlo han venido las ciencias, hijas del progreso.

Masa aún; veo y palpo, que prohíbe Moisés la revelación, pero establece una ciencia difícil para los ignorantes: la Kábala, en la que la razón tiene el primer papel y en ella, sólo sabios pueden operar; lo que indica, que debe prevalecer primero la razón y que la sabiduría ha de atraer a la sabiduría; y cuando la moral se establece y la razón reina, sobra la Kábala, por que la inspiración es correspondida por su ambiente y el ambiente de hoy, es racional en la mayoría del mundo.

Este es el beneficio obtenido de una prohibición con la que estoy conforme, (1) porque representa la estrategia que a todo general le es permitida en las batallas; y me conformo más porque los mismos teósofos dicen, que la prohibición era bajo pena de muerte; pero confirman que no era la muerte material, sino la espiritual, ocasionada por el engaño de los reveladores. Esto viene a condenarlos a ellos mismos, a la vez que a los teólogos, porque el mundo ha progresado; las ciencias se sobreponen a la teología y la teosofía y siguen las dos proclamando y rebatiendo la fe ciega, pero anulando la razón.

Mas es el caso, que con la teosofía, están las verdades de todos los tiempos y comprenden los teósofos que eran progresivas, porque "la perfección debe llegar", dicen. Pero, como las religiones adulteraron siempre todos los principios de Moisés de antes y después de la ley del Sinaí, caen los teósofos en la generalidad de los errores religiosos, negando ellos la religión. Esto es el colmo del desconcierto. Mas, los teósofos son el cristianismo en toda la acepción de la palabra, pero en discordia con los cristianos, sus descendientes, reunidos en diversas religiones, y ni éstas ni la teosofía media y contemporánea han sabido (porque no han utilizado la razón) que Cristo no es persona, pero ni siquiera un mito. Es que reciben la revelación de sus homogéneos, detractores de Moisés y de su ley, que es parte de la ley divina que hoy se modifica, no en la esencia, sino en la forma, conforme al máximo progreso de la materia y mínimo del espíritu.

¿Cómo se probará que la teosofía es el cristianismo? Bastaos abrir cualquier libro, revista o tratado de teosofía, y veréis; todos los versículos del evangelio; ved sus juicios sobre el Anticristo, al que temen ellos más que los católicos, y esto solo los confirma cristianos sin razón, religión, cisma, iglesia o lo que sea; que, aunque como hombres cada cual tenga su razón más o menos desarrollada..., "dime con quién andas y te diré quién eres", dice el adagio popular.

Ya he dicho todo cuanto se puede decir de su error, y no debería decir más; pero en estos últimos tiempos, se han atrevido a decir algo que los anula como entidad, en todo lo que pudieran tener de progreso, que lo tienen individualmente quieran o no, porque el progreso todo lo invade y todo lo domina; y lo que afirman es que "el espíritu jamás sale del cuerpo del encarnado", Esto ya es negar el pensamiento y entran de lleno en el dogma católico y su teología, y se niegan a sí mismos en esta vida de éxtasis. Yo sé, que todo esto, no es más que prepararse a negar lo que saben que llega, como lo sabe el cristianismo y unos y otros lo saben por la revelación y no por inspiración o cabalísticamente, sino por la comunicación franca de los espíritus, en estos últimos años desde el nacimiento del Anticristo y desde el juicio que éste les celebró con los grandes espíritus maestros, a los que niegan posibilidad de comunicarse; y esta y la otra negativa del desdoblamiento (de lo que hay tantos ejemplos innegables) hacen de la teosofía un caos inconcebible a la razón que hoy todo lo domina. Ese caos, sólo cabe en el desequilibrio de las concupiscencias y el dogma.

Mas, a pesar de esas negaciones (que son lo mismo que negar la rotación de la tierra y la luz del sol), el espíritu que vive la trinidad del hombre, se desdobla y sale del cuerpo; hiende los espacios y va hasta donde su progreso le permite; y, vienen a la tierra los espíritus maestros y por todos el Espíritu de Verdad. A éste y a su anunciado y prometido Anticristo, los desconocen, desfigurando al uno y no queriendo reconocer al otro más que como teoría, lo que Jesús dijera: que "volvería y repetiría sus palabras", lo que ya cumplió. Vino el Espíritu de Verdad y con él el Anticristo" y llamó a juicio y sentenció a hombres y espíritus, aunque no quisieran los teósofos.

Por estas afirmaciones, (tan atrevidas cuanto faltas de razón), la teosofía, se condena por sí misma de irracional y cae bajo la sentencia dada como a todas la religiones, cismas y sectas con sus dogmas sin razón y así confirmo yo la sentencia que ellas mismas se imponen por irracionales y dejo limpio el lecho de la tierra donde hoy se asienta la verdad del espíritu, con su atributo la razón, y dejo lugar a todas las ciencias racionales, que en seguida tomarán de la sabiduría, los materiales que les faltan para llenar sus vacíos, que los tienen sólo por el prejuicio que aun gravita sobre los hombres a causa del error teológico y teosófico, que equivale a decir religioso y cristiano.

¡Ciencias, avanzad..., libre está el camino! ¡Filosofía, fundaméntate ya sobre la base única e invariable, el espiritismo, que todo lo abarca y todo lo explica, porque en él está todo el Universo solidarizado, por lo que puede el hombre conocerse a sí mismo y en sí mismo verá innegable al gran Eloí.

Dejé a propósito estas dos doctrinas, teológica y teosófica, para juzgarlas y sentenciarlas por sus mismas obras y como epílogo de este libro, que derriba todo lo errado para asentar la verdad en toda su desnudez majestuosa. Más aun. no podéis (después de toda la lectura y estudio) suponer la última palabra, que hasta para los trinos va a ser sensible y para pronunciarla, tengo que llamar al Espíritu de Verdad con sus consejos. A la cosmogonía y a los maestros de la tierra, y en presencia del gran Eloí, digo: Quedan derogadas y pasan a la historia la ley de Moisés y sus otras leyes, y a la vez se proclama la ley única y suprema verdad, bajo la bandera de la comuna y el credo espiritismo, "según está todo contenido en el código de amor universal, mandando al hombre sólo: AMA A TU HERMANO.

¡Padre Eloí! En tu presencia lo firmo en el día de los hechos prometidos, cuando aparecen las nuevas tierras y los nuevos cielos y el nuevo Sol, en las islas apartadas que aun no habían oído de ti. Aquí te espero con la luz mi credencial. Con tu llegada, la tierra será renovada y tus hijos, esclavos de su deber, serán por ti salvos, como lo prometiste a Jacob. Buenos Aires, 29 de octubre de 1913, día 10 del mes 2 del año 3, nueva era.

Joaquín Trincado.


(1) Con dolor, se ha tenido que repetir aquella prohibición ahora, bajo el epígrafe: "A los 36 siglos de Moisés" "Laudo de Rigor", que agregamos aquí, al final, por ser de justicia.

NOTA FINAL

Se imprime y se da a luz, cuando la acción de la justicia suprema se da prisa en ejecutar todas las sentencias y promesas contenidas en todo el libro, que a la vista de los hechos, los hombres no pueden negar.

Es el último aviso amoroso de nuestro padre común Eloí, para la salud de sus hijos, la paz universal, el reinado del "Espiritismo Luz y Verdad", con su régimen de Amor en la Comuna de Amor y Ley, sin fronteras, sin parcelas y sin más moneda que el hombre, bajo la sentencia final: "Sólo el trabajo productivo regenera y da derecho al consumo".

Junio de 1924. Mes 9, año 13, nueva era.

De orden mayor.

Joaquín Trincado