PARTE CUARTA
CONOCIMIENTOS DE RÉGIMEN

CAPÍTULO IX
El hombre ante la ley

PÁRRAFO X
EL TRABAJO ES LA LEY INEXORABLE IMPUESTA A TODO HOMBRE.

Hemos de entender por trabajo, toda acción manual o inteligente que dé producto a la humanidad para las necesidades de la vida material y espiritual, siempre que indique progreso comunal; si no, es trabajo perdido y contra producente al objeto de la ley divina.

En el trabajo del espíritu, hemos estudiado la cuestión seriamente y ya sabéis que todo es trabajo del espíritu. Pero hay trabajos útiles e inútiles, aunque éstos sean agradables, que lo serán tanto más, cuánto más inútiles sean.

¿Quién pone en duda que el sacerdote trabaja mucho? Pero ¿quién verá ni un grano de utilidad en su trabajo? Como sacerdotes religiosos, su obra es no sólo inútil, sino mala y degenerada y no cabe en la civilización; si como instructores los consideramos, literalmente, no hace falta que sean sacerdotes ni religiosos, porque los maestros de escuela no lo son, ni los de las Universidades y por esto, inútil es todo trabajo sacerdotal y religioso, aun en la parte educativa, y no podría existir en la comuna, sino que para combatirla y retardarla (ya que oponerse a su llegada no podían) se formaron ellos en comunidad, consintiendo en recibir oprobio, con tal de desacreditar el comunismo; esto es astucia y malicia sin precedentes.

Si aun los consideráramos en los asilos y hospitales, nada hay más horroroso que su dominio en ellos. Leed “La caridad es un baldón” y “Los prostíbulos” en el “Código” y sacad consecuencias del producto que hemos recibido del trabajo religioso, no sólo católico y cristiano, sino de todas las religiones en “grados de progreso” de este libro y en el estudio de las religiones del “Buscando a Dios”. Y no hablemos más de estas bestias y dragones.

En mi petición a Eloí y en el estado de la tierra que le presenté en 5 de agosto de 1913 tenéis un cuadro horrible y desolador del trabajo y los trabajadores y él me releva de esos estudios en este lugar; allí donde lo intitularemos “Año Espírita” o “Enciclopedia Universal de los Espíritus”, (1) lo leeréis para inspiraros en la utilidad del trabajo, que debéis entender por el bien comunal.

Sabed, pues, que todo trabajo; todo empleo no productivo para el bienestar material y asueto moral del cuerpo, su higiene, su belleza y su expansión, arreglado al progreso y elevación del espíritu, es inútil; y, todo es lícito, menos lo que se oponga a las leyes divinas contenidas en el código y capituladas en esta pauta; a ello atenéos y en ello estudiad, desechando lo agradable si no es útil porque, es sabiduría preferir lo útil a lo agradable

Y como ahora no podéis menos de conoceros a vosotros mismos y ya sabéis lo que es libertad y lo que es libertinaje; como os queda dicho que el trabajo es el que engendra bienestar y lo hace estable; y, sobre todo, sabéis de dónde venís, por qué estáis aquí y a dónde vais; que sois omnipotentes y eternos desde que habéis sido individualizados y que, por la naturaleza del espíritu sois coeternos con el Creador y Él trabaja eternamente cosas útiles; hoy que ya tenéis conocimiento de quién sois, trabajad con utilidad, uniendo en todo siempre las dos potencias y los dos mundos, sabiendo encontrar en todo la trinidad como está realmente lo mismo que en vosotros, cuyo primero es el espíritu; y como éste es consubstancial del Creador, es pues, el primero siempre, en toda trinidad el Creador, al que podéis así ver en todo, con la razón y la luz del espíritu solidarizado; y, dicho de una vez, con la sabiduría del espiritismo, gobierno del Creador.

Y para daros toda facilidad y la prueba de mi amor en Eloí, voy a recopilar todas las eternas grandezas de esa verdad en un último capítulo, que sea la corona de olorosas flores que ofrecemos al eterno jardinero del infinito y armónico jardín del Universo.

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(1) Ya hemos empezado su publicación bajo el título “Filosofía Enciclopédica Universal”. En venta los tomos 1° y 2°.