PARTE CUARTA
CONOCIMIENTOS DE RÉGIMEN

CAPÍTULO IX
El hombre ante la ley

PÁRRAFO VII
NO ES LEY ADMITIDA TODA LA LEY IMPUESTA O SUGERIDA POR LA FUERZA.

Como estamos obligados a acatar y respetar las leyes de mayoría cumpliéndolas, no está obligado el hombre a admitir ninguna ley impuesta, aunque la haya él mismo sugerido, por la fuerza de otros.

Que las leyes que rigen a la humanidad (hasta hoy que llega el Padre a libertarnos) son impuestas por la fuerza, nos lo demuestran el descontento, el desequilibrio y el malestar mundiales, acompañados de la incesante protesta de los más, que son los trabajadores.

Los poderes civiles (por lo general autócratas) se hacen de clase y aun de sangre diferente que la mayoría del pueblo. Son los que imponen leyes de conveniencia social, con arreglo a su orgullo y pasiones y sírveles de amparo la constitución, que es una ley casi generalmente forzada, sugerida y aun también impuesta por otra fuerza más bruta.

Esa constitución, no es fiel representación del pueblo; es el verdugo del pueblo; y puede ser este verdugo, la autocracia nacional, u otro dominador más autocrático que ayudó a los caudillejos del pueblo (no al pueblo) a decidir una contienda de emancipación de otro poder al que le disputaba el territorio que dominaba, civilizaba, o simplemente colonizaba, como lo demuestra la historia de las alianzas y sobre todo, la llamada “Santa Alianza”.

Esa ley, no moraliza al pueblo: lo desconcierta, lo desmoraliza y no puede mostrarse como es y así resulta esclavo de otro que no es con quien luchaba para emanciparse y aun se verá más pequeño que antes era; también esto nos lo demuestra la historia.

Claro está que esa ley los solivianta y luego les llevará a ser enemigos de los que les imponen su fuerza por ley y esto les acarreará, necesariamente, mayores sacrificios; pero entretanto pueden sacudir aquella enervante tutela, no les rige aquella ley, sino que los esclaviza y se avergüenzan al hablar de su ley que no los rige aunque la observan como les sucede a los encarcelados.

Hay otras leyes sugeridas por las amenazas de otro más fuerte. Estas suelen ser leyes de madrastra que obra con mimos y halagos delante del padre y por detrás pellizca a los hijastros, sin compasión y aparentando celo, en lo que sólo es desprecio, cuando no odio.

De estas leyes se produce una en estos momentos y la sugiere Francia, enseñando sus francos a Bulgaria; por ser un retrato vivo de lo que digo y de lo que son las naciones en todo el mundo, lo voy a historiar en un punto, para que las generaciones de la comuna lo saboreen y saquen las consecuencias de sabiduría y lógica que enseña. Pero me voy a permitir historiarlo jovial y jocosamente, pues no quiero hacerme dolor de nuevo.

Grecia fue déspota en su dominación; y Roma, envidiosa, la sujetó a su carro, como a todo el mundo conocido entonces. Unas y otras repúblicas, como luego unos y otros imperios, tenían sus religiones (todas mejores que las otras) y todas querían y quieren hoy ser dominadoras; pero todas se acompañaban del poder bruto y no del poder moral que hipócritamente proclaman; esa hipocresía, la imprimen en la autocracia dirigente y embrutecen al pueblo con la ignorancia que imponen por los dogmas y constituciones.

De ese antagonismo civil y religioso, que van siempre coyundados, han resultado tantas divisiones de naciones y estados, habiendo siempre en todas las naciones, un estado, el civil, que es careta y pantalla del verdadero estado dominador de cada nacionalidad, que es el religioso; para su mayor comodidad, no se mezclan las religiones en las luchas cuerpo a cuerpo, pero es con refinada astucia, por que así ni mueren ni son heridos sus ministros, en las batallas que ellas fraguaron y promovieron, a las que mandan al pueblo como carne despreciable y sin valor; pero serán ellas, con las pantallas autócratas civiles las que sugieran las leyes de conclusión y paz de las contiendas; el pueblo, no tiene que ver ni le importa; está formado por hombres sin derecho al goce más pequeño y para eso ellos los inutilizan con la ignorancia. Y sabed, que hay hombres, que en verdad se creen que son animales que no tienen más derechos que los que les quieren dar; son afortunadamente ya muy poquitos hoy, pero aún los hay.

Así es que, en las envidias autocráticas, civiles y religiosas, se oprimieron nación a nación, por derechos religiosos y civiles y debían fanatizar a los hombres brutos que ya eran ignorantes de sus derechos y libertad; y el que más se fanatizó, más bruto fue. Esto sucedió a Turquía dominando a Macedonia con sus reinos Balkánicos y a Grecia, bautizándolos a todos con el nombre de “perros cristianos”; por cuyo apellido, yo les daría a los turcos, premio, porque los retrató de cuerpo entero por sus hechos; pero en vez de un premio, les doy un latigazo que me merece una hiena, cual se mostraron los turcos como autócratas y como religiosos, porque aún se fanatizaron más que los “perros cristianos”, bajo el despotismo del sultán-califa; es decir, rey y pontífice.

La sangre que se ha derramado en aquel suelo no cupo en el territorio y llegó al mar y se mantuvo y se mantiene el odio entre ellos. Pero en estos últimos días, se unen Bulgaria, Grecia, Serbia y Montenegro, y entre esos cuatros “perros cristianos” acometen a la “hiena mahometana” y la acorralan a su último rincón.

¿Quién hizo más méritos? Es decir, ¿quién le dio más tarascadas, de los cuatro perros, a la hiena? Parece que fue Bulgaria, el perro menos domesticado o más hambriento, porque, luego de acorralar a la hiena turca, quiere quitarle el hueso que guarda Grecia, y los dos, azuzados por el fanatismo cristiano y autocrático, se agarran con ánimo deliberado (por parte de Bulgaria) de quitarle la cama a Grecia, la cual advierte a Serbia, que después será ella la despojada y así, se unen los dos cachorros y acometen con decisión al galgo Bulgaria. Este, hace que se levante el podenco Rumania, que estuvo en acecho. En este juego, rompe la jaula la hiena y se apodera del collar de Andrinópolis, que tan a disgusto suyo le quitaron los cuatro “perros” unidos”.

Los aullidos del galgo Bulgaria; la mirada ofensiva del podenco Rumania y el retozar amenazador de la hiena turca que había roto la jaula que le tejieron en Londres, incomodó a este perro de aguas, al buldog alemán, al de presa italiano, al San Bernardo de Viena y a la perra faldera francesa. Pero ésta, que sabe cómo se domina a los machos y tiene sus atractivos, además de que esos perros le habían entregado sus corruscos y ella los guarda convertidos en francos, les dijo a todos: “¡Dejadlos que vengan a mí, que para eso soy hembra!” Y no se equivocaba la desenvuelta perrita. Pero la guerra estallará pronto y la llamaron “europea”, aun cuando yo digo que será “mundial”. Anotemos: 20 de Octubre de 1913.

“El perro de aguas mandaba a la hiena “que dejara el collar y se volviera a la jaula” y, ésta contestaba en estilo criollo “americano”: “¡A mi con la piolita! Ahora tengo el collar y al galgo lo voy a meter en su pocilga si no se me rinde contento y coleando”; y, el galgo, que se ve sin el corrusco, coleando y contento dice: “Quiero tratar directamente con la hiena, ya que está rota la jaula de la paz de Londres”. Pero el galgo, aun pretende, si no el collar de Andrinópolis, por lo menos el de Kir-Kiliise; pero la hiena le dice, “que no la moleste más, o que lo va a meter en la pocilga”… y aquí llega la perrita con los francos y le dice al galgo: “¿Temes el hambre? Pues si eres prudente dejando a la hiena satisfecha, te prestaré 200 millones de francos para que te sacies y tomes fuerza. Son corruscos que he recogido de toda la raza y familia y te los ofrezco para que no hostiguéis a la hiena: no sea que del último intento salte el oso ruso y nos coma a todos el morral”. Y, el galgo, lamió a la perrita por los corruscos; y contento y coleando, trata directamente con la hiena, estando por medio la perrita faldera que hacía pagar ya sus servicios de imposición y sugiere a Bulgaria, una ley que no está en ella.

¿Podrá Bulgaria hacer una ley de su convicción? Si fue a la guerra por sacudir un yugo, por la fuerza se ve obligada a crear y aceptar una cosa contraria a sus aspiraciones; y lo mismo le hicieron a Montenegro, obligándole a evacuar a Scutari, que había ganado en lucha a su enemigo Turquía. A Serbia, Grecia y Rumania, les sugieren las leyes de conveniencia a las otras potencias. Así es en todo el mundo, por lo que no hay ninguna ley ni constitución de convicción popular, sino que todas son autocrático-religiosas, sugeridas e impuestas por la fuerza bruta, o por la fuerza de las circunstancias, que no es menos bruta, porque las circunstancias son efecto de la causa educación y ésta es mala.

Os he pintado un cuadro de actualidad y él es la realidad de los hechos es estos tiempos, que los autócratas llaman civilizados, cuando son un sarcasmo para la civilización.

Me he salido de mi modo de ser en este párrafo. Pero ¿quién puede ya tomar estas cosas tan chocarreras en la seriedad de la filosofía?

Sin embargo, es más serio así ese tratado de zoología perruna y felina, que el haberlo tratado con nombres humanos, porque, ninguno, de esos juegos sucios y sanguinarios, podrá pretender que se le nombre sino con lo que ha demostrado: hipocresía, astucia y hechos inhumanos que llegaron a la fiereza y, yo doy a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, porque todo lo miro en el cristal de mi razón, que no tiene color, ni es un prisma que engañe a los ojos.

Por esto habréis de ser en la comuna hombres libres para dictar las leyes dentro de la justicia y en verdadero plebiscito, aunque ya no temáis, porque no pueden existir los egoísmos, una vez desaparecida la autocracia y, sobre todo, el mayor de los males: la ignorancia. Las leyes serán la voz del pueblo y así serán asequibles a todos, porque serán de justicia.