PÁRRAFO III
QUE ES EL ROBO Y QUIEN LO COMETE

Poco voy a decir, del robo material, pues dije ya bastante al tratar de la caridad y de ello se desprende que, si a unos les sobra y a otros les falta, es hijo todo del desequilibrio, por causa de las religiones, que realmente son las únicas que roban el sudor del trabajador: por lo que, pasan de ladrón con patente divina. Y roban, no sólo el sudor del trabajador, sí que también las conciencias y esto es lo más grave. Pero sin robar a las conciencias por el engaño, no podrían robar lo material, que al fin del estudio, es lo único que se propusieron todas las religiones.

Mas hay otros que roban, pero no merecen el facineroso nombre de ladrón: más bien les encuadra el de "bandoleros" que, aunque sea vergonzoso es más noble, porque sale al descubierto y se expone y con sus fechorías llama sobre sí a la justicia; no así el ladrón que se vale de malas mañas, buena cara y modismos hipócritas sin sonrojarse para nada, cuando como las religiones, viven de todo trapo por su astucia, hipocresía e imposición y son ladrones fascinerosos de lo material y llegan a la altura del vampiro; chupa sangre! Mas cuando roban las conciencias; cuando se ponen sobre los secretos de las conciencias (en donde aún el Creador no entra más que una vez en los seres y es en el juicio de cada mundo), ¿qué nombre les cuadra? El idioma es muy pobre para componer la palabra que pueda encerrar tan miserable acción. ¿Será bastante llamarlos, miserables? No, no es bastante, ni en el significado extremo que indica "vil y despreciable" y aun será dulce llamarles "ladrones miserables de ley divina" en cuanto a lo espiritual; que en lo material, son miserables ladrones de vidas y haciendas con vileza.

No hay nada en la vida humana y espiritual que no haya sido objeto de robo por las religiones; y la prueba es, que todo lo tienen sin producir nada, y aun han obstaculizado el progreso a sangre y fuego condenándolo todo, para aprovecharlo ellos solos.

Mas hay un punto culminante ya anunciado en el "Código de amor" que lo dice todo y es la "bula de composición" creada para absolver a los bandoleros, que luego voy a descubrir.

Esta "bula de composición" que se expide a favor del que posee bienes ajenos, con la cual, el pontífice cristiano absuelve al que usurpó bienes con tal de que alegue "que no sabe de quién son", pone de relieve que, esa bula es una patente de bandolerismo y asesinato, porque para obtenerla tiene que poseer antes otra que se llama "bula de la santa cruzada", la que tiene por fin "hacer la guerra a los infieles de esa religión" y fué expedida para absolver las matanzas que la religión católica llevó al pueblo judío e israelita y luego a todo pueblo y religión que no fuese católico y cristiano: y, ¡aun conceden indulgencias plenarias por cuantos hechos notables haga todo foragido en la destrucción de la humanidad! Esto indica muy claro el fin primordial de esta religión, que luego lo coronó con el celibato; y al fin, se puso la palma con el ... "Conservad y defended la iglesia a costa de la sangre de toda la humanidad" del testamento del infalible Pío IX.

¿Qué más se puede hacer para consagrar el robo y el asesinato en sacramento religioso, que estas letras llamadas "apostólicas" de las que protestan los apóstoles, misioneros y Mesías y todo hombre honrado? ¿Qué más quieren los bandoleros, sino que se les dé patente de tales con esa bula, por la que tienen que pagar un tanto por ciento de lo mal adquirido al jefe de bandoleros, que inmunizado con la infalibilidad dirige a la inmensa compañía de salteadores, por lo cual les pide una pequeña parte de lo que saquearon sea como sea, aunque sea matando o deshonrando? Porque, ¿qué más fácil para el bandolero que matar al que ha de despojar, para luego poder alegar que no sabe a quién pertenece su botín?... Si por la bula de composición perdona el pontífice cristiano al que robó. y por la de la santa cruzada, no sólo absuelve por matar a los infieles de esa religión, sino que aún los condecora con indulgencias para que entren en el cielo con honores por ser fieras inhumanas, ¿no son bastantes esos documentos para vergüenza de los cristianos? ¿No son todos ellos bandoleros? Si no lo son, están en peligro de serlo, porque: "dime con quién andas y te diré quién eres", dice el proverbio.

Mas el jefe y sus castas, ¿creéis que tienen esas patentes de bandolero y asesino para sus adeptos sólo? No; los tiene para todo asesino y bandolero de otra religión; basta que para solicitarla se bautice y luego haga confesión general, que es lo mismo que hace el capitán de una cuadrilla cuando ha de admitir un nuevo bandolero: se le somete a toda prueba de valor temerario, astucia, sangre fría y resistencia, y si no le agrada, no lo admite.

Lo mismo hacen con el que pide una bula de composición a la iglesia católica, cuando el peticionante es neófito; pero no se le niega nunca si es un señor de visos o títulos, aunque sea muy ladrón, muy bandolero y cuanto más mejor; no hay límite en su reglamento.

Y si el novato tiene tantos méritos que merezca ser el director de la cuadrilla, va derechito al cardenalato; pero, en el primer jicarazo que le darán al pontífice, le calzan la tiara por méritos y por ser un gancho tendido a otros bandoleros grandes, de otras cuadrillas.

Así han seguido y seguirían hasta el fin de los siglos, sino llegara la justicia con su manto a cubrir tanta vergüenza.

Lléname una voz, de alguien que ve lo que escribo y resuena en los espíritus con estridencia que se hace oír de todos. Oigo esa voz, y el que la pronuncia se agarra a mi muslo, del que es rechazado y dice: "todo eso es puro odio". Yo llamo a todo ser amante de la verdad y la justicia a examinar mis palabras escritas y mi conciencia y sentimientos y, millones de voces me dicen: "adelante, adelante, adelante!" y adelante sigo.

No es mucho pronunciar palabras; lo grave es dejarlas escritas, porque ellas se exponen a la crítica y la razón y, ¿qué podrá haber que no apruebe y confirme mis acusaciones de "ladrones miserables hasta la vileza" y de bandoleros foragidos, si las pruebas están más claras que la luz del sol con sus mismas bulas?

¿Quién en sana razón no verá, que si se tiene sin haber producido, el que lo tiene robó al productor? Pues ese es el robo y lo comete todo el que consume y no produjo; y será ladrón miserable o bandolero sin patente o patentado por bulas pontificias o por leyes arbitrarias que examinadas, se verá que son hijas del de las bulas religiosas.

¿Mas quiénes son los bandoleros, ya que los ladrones miserables ya sabemos quiénes son? Ya quedó dicho algo en el párrafo "desafíos y contrabandos"; pero son todos los que por cualquier maña atesoran lo que no produjeron; y lo serán mientras no estén cubiertas todas las necesidades de la vida de los trabajadores, con la misma holgura que ellos las cubren.

Pero si entonces, éstos, no trabajaran y consumieran, quedarían aún denominados vampiros, porque viven del sudor de otros; de lo que se colige claramente que, la honradez es el trabajo a prorrateo equitativo, porque es la ley del progreso.

El trabajo común, es dulce y llevadero; después de él, se disfruta con fruición el bienestar y quedan todos los hombres invitados a probarlo; y los que hoy me maldicen por mi dureza, de seguida me bendecirán; porque, aunque hoy creen que disfrutan de la vida, están engañados, porque no han participado de los goces del espíritu en su alma, y tan pronto dejen las mañas y se consagren al trabajo productor, dirán llorando de alegría: maldito el latrocinio y el bandolerismo que nos privó del verdadero goce: probadlo. Hoy están muertas las conciencias; porque fluyen las bulas-patentes de latrocinio y bandolerismo expedidas "in nomine Dei; pero yo os probé que ese Dios es antropófago de concupiscencia; no es el "Dios de amor" que con tanto trabajo busqué y encontré en su asiento y os lo declaré, con el que habéis de subir la cuesta de la montaña de la sabiduría y allí oiréis y comprenderéis su verdadero nombre que yo recibí y os doy y es en todo el Universo, ELOI.

Esta es la medicina que resucita la conciencia; tomadla satisfechos, pues sabéis que aunque sea amarga como es toda verdad, ella cura la enfermedad de muerte que se llama "letargo" por anestesio de las bulas e indulgencias de todas las religiones y, dejad de ser ladrones miserables y bandoleros y vampiros y trabajad y tendréis alegría y abundancia.

¿Acaso se os condena con la pena de Talión? No; sólo se os dice, que todos seáis iguales en derecho, y obligaciones, y os doy yo el primer ejemplo.

He sufrido y sufro todas las miserias de los hombres y en mi existencia han pasado días en que no he tenido que llevarme a la boca, siendo momentos antes rico materialmente, por el trabajo; hoy sufro persecución y calumnia, de todos esos que obcecados ven odio en mi justicia; y no acuso.

Pero, yo recibí al Espíritu de verdad, a los maestros de la cosmogonía, a Jesús y los suyos y no los quiero para mí solo; los necesitáis todos y es mi deber daros primero sus palabras y luego recibir también al mismo espíritu de verdad que os repita lo que yo escribo de su dictado, para que seáis sabios.

Yo he recibido la auscultación del padre en su misma morada, siendo partícipe de su vista hasta mi imperfecta materia en la que reflejó por mi alma y, no lo quiero para mí sólo y os lo doy, señalándoos el camino que os dejé trazado para que lleguéis y, llegaréis todos; hasta los que expiden las patentes de bandolerismo y asesinato, porque yo recibí amor del Padre Creador y lo doy a todos sus hijos, que son todos los hombres y espíritus. Yo recibí por credencial el gran "electro magno" que es la divisa del maestro de todos los misioneros y lo doy en usufructo común y ni aun lo quiero para dominar y tener riquezas, ni aun lo necesario para mí si no lo tienen todos los hombres de la tierra. ¿Por qué no recibiréis mi ejemplo?

Yo soy el maestro y juez de vivos y muertos en la tierra y no lo quiero para mí sólo. Quiero que todos seáis maestros y jueces de vosotros mismos, conociéndoos en verdad de verdad y os lo pruebo con esta obra, por la que sabréis con verdad eterna, lo que cada uno sois. Y, yo tengo la potencialidad toda del universo por la solidaridad que firmé con la cosmogonía y no la quiero para mí sólo y os enseño como seréis omnipotentes por el espiritismo y llegaréis en el tiempo, queráis y no queráis. ¿Por qué habréis de retardaros poniéndoos yo el camino jaloneado de luz?

Hay un punto medio, hijos de la tierra; bajad un escalón en el que no tenéis equilibrio los que os creeis arriba y os caeis; subid vosotros, otro, los que lloráis abajo en la miseria; los que fuisteis robados y con mi ejemplo de tolerar (sin ser cómplices) daos el abrazo fraternal y quedaos en ese escalón firme y amplio de la comuna, donde nadie baja, todos suben de la mano en armoniosa cadena y así llegamos hasta el pie de la morada de Eloí y cuyo director de esa escala es el espíritu de verdad, que yo recibí y vosotros esperáis.

Mas la aberración es tal en las religiones; su concupiscencia es tan insaciable, que aun con el "Código de amor" y la luz de nuestra credencial, sería llamada sana para rendirse y el mundo racionalista tendría que luchar la más terrible de las batallas, porque sería la de desalojo de las religiones y del error: y lo sabemos cierto, porque, al nacer en la tierra el Anticristo, los espíritus del padre hablaron para traer el nombre del Espiritismo, porque su reinado había llegado; y los que hicieron bulas de bandolerismo y asesinato, decretaron la muerte del Anticristo y del Espiritismo, sin reparar que venía del Creador. ¿Cómo les había de asustar eso, si en su intención y ritos lo sacrifican en todo instante bajo la personalidad de Jesús, en el impío sacramento de la eucaristía?

Al Anticristo lo libró el Padre, encerrándolo entre los que lo buscaban. Pero al espiritismo lo persiguieron y lo amalgamaron con todos los dogmas, componiendo el espiritualismo. Hoy está tísico el espiritismo en las sociedades; pero no saben que es de vida eterna y omnipotente y que si sufre un momento por amor mientras llegarán todas las cosas a su fin, llega también la justicia y aplasta terriblemente a los envenenadores de la causa única y, ese tísico, reducido a cenizas por el fuego de los dogmas y las pasiones, sale triunfante y como es; omnipotente, invencible, resucitando de sus cenizas, porque es el verdadero Fénix.

Y el espiritismo reina, anunciándose su reinado con el mayor cañonazo que la tierra sintió desde que el hombre está en ella y quedará iluminado de la eterna iluminación del electro magno y un nuevo luminar nacerá en el que todos leereis “Sólo Eloí es Dios y fuera de él, no hay otro Dios". Es el Dios fuerte de Jacob, creador universal.

Mas todos los que en la tierra están, oirán el cañonazo; pero todos no verán ni el electro magno ni el nuevo luminar, a pesar de los frecuentes avisos que se os dan en estos últimos momentos con los constantes temblores de tierra, incendios, terribles tormentas, inundaciones no conocidas en magnitud; posiciones de la tierra no vistas y, hasta avisos impresos de algunos observadores; pero, ¡todo pasa desapercibido! ¡Todo es casualidad! ¡No se encuentra una conciencia despierta! ¡todos duermen! Por lo que pido al Padre que, hoy mejor que mañana, haga el trueno y los despierte: es amor.