PÁRRAFO IV
CARACTERÍSTICAS DE ALGUNAS RELIGIONES

El carácter del individuo, lo analizamos de su constancia y aun de las aptitudes que reúne para sus hechos característicos, y es indudable y aun inapelable el fallo que se da de una persona, entidad o nación, cuando es el resultado del estudio consciente de su ética y modo de ser. Estudiando, piles, los hechos del hombre, se define su carácter y aplicamos su característica a su físico y aun a su constitución étnica; pero nunca podremos hacer esto, sin la ética de sus doctrinas y progresos.

Pero no se puede llegar a una definición de verdad inapelable, si no se está libre absolutamente de prejuicios y animosidad, del ser o cosa que se ha de estudiar y juzgar.

Mas cuando en el estudio se han reunido esas dos preciosas cualidades, no podrá menos que ser la justicia la que dicte el fallo; y será, de la índole, del carácter, ética y étnicamente justipreciado y al fallo, nada habrá que restar, porque es el resultado de números exactos. En vano nos empeñaremos en decir que 5 x 4 dan diez, ni que 5 x 5 son 9; porque tomaremos su raíz de unidad y nos dirán inflexiblemente que 5 x 4 dan 9 y que 5 x 5 dan 10 ; así deben ser los juicios de estudios de las personas y las cosas; y así he estudiado, compulsado y juzgado a las religiones y los estados civiles y todo lo que en el mundo tiene vida y, no he juzgado nada por las apariencias, ni aun por la fe, sino por las obras que hacen fe, según mis doctrinas de justicia de siempre y con las cartas de justicia cuando apóstol, que pedía, "que se demostrase la fe, por las obras, porque la fe sin obras es muerta"; y como encontré todas las religiones sin fe moral y con obras contrarias al principio de justicia de la ley de amor, declaré muertas las religiones, "lo mismo que es muerto el cuerpo sin el espíritu" para la demostración de la vida y confirmó hoy inapelablemente, por sus mismas obras.

Tampoco se puede desconocer para juzgar en justicia, lo que cada cosa es en sí y lo que contiene; y lo mismo la cantidad de fuerzas o tesoros que recibió la entidad en depósito para desenvolverse; y tanto más será responsable, cuantas más grandes fuerzas y caudales haya recibido; no olvidando para su examen, las aptitudes y antecedentes de los individuos que componen la entidad en la que cada uno es responsable por su parte encomendada y los caudales que gastó y los que produjo; es decir, que hay que hacer una anatomía analítica. Yo os dejo esas bases para estudiar las cosas y yo las he tenido presentes en mi conciencia para el estudio de las religiones; pero éstas, en sí, "no son cosa", porque la fe, la doctrina, ni aun la obra son cosa; sino el resultado del estado moral y constitución étnica de los individuos, que son los únicos que son cosa y causa de los efectos que llamamos cosas.

En el individuo, vemos sus características, por sus obras; y éstas, cada una, no forma entidad, sino individualidad; y aun esas obras, no es la obra de un hombre solo lo que constituyen los hechos de la sociedad, sino la obra de todas las individualidades; y así sólo también se forma la religión que no deja de ser una sociedad moral o intelectual, o industrial o aun mercantil.

Por esto, no podemos, ni es justo establecer las características de las religiones, más que por sus obras en común; pero sucede con las religiones, lo contrario que en el juicio general de mundo. En este (el mundo) es bueno en general y los hombres son malos en la individualidad; y en las religiones los hombres son buenos en la individualidad y es mala la religión. Es que, el mundo, es causa del efecto hombre: y la religión, es efecto de los hombres y la hacen causa de sus defectos. De aquí la amalgama y el desequilibrio, porque los hombres se juramentan para el fin que se proponen. El fin es malo, (como lo vemos en los hechos) por causa del juramento, que es contrario a la libertad del progreso. Eso es religión; estancamiento; mientras que congregación (o iglesia si queréis) es progresión y libertad, porque no admite dogma, sino ley plebiscitaria que deroga las leyes viejas para establecer las que el progreso diario señala.

No podemos negar que el principio de toda religión es la adoración de un ente imaginario más allá de la realidad tangible. Es también una verdad, que por causa de que otros encontraron en la petición, oración y adoración que hizo un primero al cadáver o una imagen, originó la unión de un primer grupo en la adoración de aquella figura, símbolo o ente imaginario y se reunieron. Pero esto no era religión; era congregación; porque no conocían el juramento y les unía el afecto, el amor de familia y tenían un bien común por fin primordial y dejaban aquella adoración, en cuanto tenían razón de conocer mayores méritos a otro ente, o ser y esto significaba progreso, porque no divinizaban, por cuanto recluían al ente primero, por otro mayor; y esto pone de manifiesto que no había allí fé ciega, sino fé razonada, porque tenían fé por las obras.

Mas vemos luego surgir al sacerdote y hacer ridículas fórmulas y llegar hasta el sacrificio y esto nos indica claro un fanatismo, ceguera, juramento que es una imposición. Ya caíste aquí en religión que te esclavizarán millones de siglos, en los que los hombres no adelantan y se odian cada día más y se dividen y subdividen en razas, las razas en castas y las castas en clases; esto es religión; es decir, relegación de derechos morales, pérdida de su libertad, porque nombran o admiten un supremático, que a su capricho dicte cultos y ceremoniales, que bajo juramento, por la fé, han de acatar. Esto es dogma, no es una ley discutible, porque no es plebiscitaria.

Cuando han surgido las religiones, ¿es el hombre de razón?. Para ser el hombre de razón, ¿qué conocimientos debe tener? Hoy, hay muy pocos hombres de razón, aún después de tantos sacrificios de los misioneros; porque para ser el hombre de razón, tiene que conocerse a sí mismo anatómicamente en sus tres individualidades de cuerpo, alma y espíritu; qué es cada una de esas individualidades; las funciones de cada una; y comprender y saber, que el espíritu es causa de los dos efectos alma y cuerpo; y por consiguiente, que siendo el espíritu causa, es antes y primero en todo que el alma y el cuerpo. En una palabra: para ser el hombre de razón, en lo moral, (que es lo que debiera constituir la religión), tiene que saber y conocer su trinidad, aceptando convicto y confeso que "la vida y la acción es del espíritu". ¿No conocen los hombres esto? ¿No lo confiesan? Pues en lo moral, son hombres sin razón. ¿Existen las religiones y dicen que son el depósito de la moral? Pues es una moral irracional y son las religiones irracionales desde su principio y no pueden racionalizarse; porque si descubren los hombres su trinidad, adquieren la razón de la causa suprema y única y ésta le declara también una iglesia única sin religión, bajo el principio universal y único espiritismo. Las religiones son fundación de hombres sin razón y así son irracionales y por tanto, brutales y sin conciencia: por esto necesitan la fé ciega y la imponen por el dogma. La imposición, rebaja la dignidad y mata la libertad de la conciencia; para lo cual, las religiones quieren santos y no sabios; ciegos en la fé y no hombres de razón. Esta es la característica general de todas las religiones; la imposición y la supremacía.

Aparte de esa característica general, hay otra, general también y la más necesaria para constituir religión y es, la que anula por completo al hombre y lo lleva al extremo más peligroso que es el fanatismo, que lo consigue el sacerdote por tres medios, todos ellos criminales y deicidas: divinidad de derechos que se atribuye; que fuera de su religión no hay salvación; y lo ignorancia nacida del dogma que manda tener fé ciega; lo que es condenar al hombre a la muerte moral, que es infinitamente más criminal que matar los cuerpos.

El decir que fuera de la religión no hay salvación es tratar de equivocados a todos los otros hombres; y como todas las religiones tienen ese estribillo, resulta, que ninguno se salva, porque todos son equivocados. Es la única verdad que todas dicen, porque, por la religión ninguno se salva. En esa acusación que todas a todas se hacen, no ven sus fanatizados fieles su amenaza, porque para esto les obligan a la fé ciega y a la ignorancia; de ahí nace el antagonismo que degenera siempre en terribles matanzas y es otra característica general: el crimen.

El otro medio, es el que origina los dos dichos; pero encierra tal perversidad, que espeluzna al hombre trino; pero si pudiera penetrarlo el hombre dúo, sería tal su ira, que mataría la causa y sus efectos, temeroso de que los efectos aun pudieran rehacer la causa; y no le faltaría razón para temerlo, puesto que ahí está el secreto del mal de las religiones, que se han hecho causa del conjunto de efectos irracionales.

Nadie, en mundo alguno, tiene derechos divinos; a lo más ejerce esos derechos, el Juez que sentencia un mundo en el juicio de mayoría, para lo que es nombrado por el consejo del único divino: Eloí. Y para eso, está bajo la jurisdicción del maestro superior con sus consejos y toda la cosmogonía y es para anular todas las religiones y declararlas prevaricadoras; mas firmada la sentencia (único momento en que ejerce potestad divina), queda el Juez, como autoridad reconocida de maestro y sin más derechos que los demás hombres, pero sí cargado de obligaciones: pero el derecho divino, sólo lo ejerce en el momento de la firma del código y la sentencia, que justamente condena todas las religiones y eleva la dignidad del hombre de esclavo a libre y lo introduce en la iglesia (1) universal del infinito, bajo el único ser divino, Eloí, cuyos fieles son los espíritus; por lo que, esa iglesia se llama espiritismo.

Lo que entraña llamarse los sacerdotes seres de derecho divino y tener dioses e ídolos llamándolos divinos, (aunque sea un Jesús último ídolo creado por el cristianismo contra la voluntad del protagonista del crimen de los sacerdotes ministros divinos), lo que entraña, digo, es el menosprecio del verdadero Dios; nombre que tampoco es adecuado para Eloí, salvo que le llamemos Dios de amor en conocimiento de su ley, como yo lo señalé en su asiento cuando, después de tanto buscarlo lo encontré en el espiritismo, que es la ley de amor, pero sólo para los que van por el camino subiendo la montaña, pero que en la cúspide encontrarán a Eloí en todo el Universo.

 

1) Recuérdese, que iglesia significa congregación y no religión

 

Eso es lo que entraña ese derecho divino de los sacerdotes, ministros de dioses sin razón e ídolos sacrificados por ellos; y su perfidia y desprecio del verdadero y único Creador es, el rebajamiento de los ideales progresistas; envilecimiento de los sentimientos, la muerte intencionada del inmortal espíritu; y, por fin, entraña, inmunizarse (los "divinos ministros") para cometer toda clase de atropellos a la humanidad, rebajándola hasta denigrarla, en nombre de la divinidad que sustentan; y ésta también es otra característica de todas las religiones: la mentira.

Hay religiones hoy, como la buhda y la bracmánica, nacidas del principio del veda, que se han estabilizado y son serpientes sin dientes comparadas con las demás religiones; pero que aun, el cristianismo las hizo dar coletazos para defenderse. ¿Pero diré por eso que son buenas? Son, , menos malas que las otras, pero malas también, e inútiles, porque son rémora del progreso, porque son dogmáticas; pero al menos, tienen una razón de perfectibilidad, aunque sea razón irracional; la metempsicosis; por la cual puede el espíritu del hombre reencarnar en un animal o bestia; lo cual, aunque sea irracional, es admitir la continuidad de la vida y la acción del espíritu. Pero allí existe la supremacía del sacerdote, la esclavitud de la mujer en todas las clases; hay razas y castas y al fin, el inmune, es siempre el bracmán y el sacerdote. ¿Cómo no había de ser así, si al fin son religiones? ¿Cómo no había de ser así, si las religiones sólo son divinizadas para divinizarse los sacerdotes y medir la concupiscencia de los dioses, por la del más bestia de los sacerdotes?

Mas esas dos religiones tienen en sus teologías, principios santos consagrados al ser supremo. Y como a éste nada el hombre puede darle sino por el hombre, porque la ley es "ama a tu hermano", esos principios sanos que creen los bracmanes y budhistas cumplir, son una quimera: y ésta la característica especial de estas religiones, sobre las generales señaladas a todas.

Mas como después de éstas nació la cristiana y todas están refundidas en sus teologías y dogmas y ésta está estudiada y expuesta a juicio, no he de decir mucho de ella aquí sino para señalarle su característica, que es la misma de su símbolo: afrenta y baldón de la humanidad.

Esto no parece una característica y sin embargo, es la única que encuadra; porque si dijera: perversidad, perfidia, perjurio y todo otro carácter, sería siempre incompleto para caracterizarla porque, el cristianismo ha hecho cruz y raya sobre toda maldad. Por esto no cabe otra característica sino la de su símbolo de cruz y cristo, que es afrenta y baldón, no sólo para los cristianos, sino para toda la humanidad, sean o nó los hombres, súbditos de una u otra religión o de ninguna, porque a todas llegó su saña; y para los que no sea una afrenta, es un baldón porque, como es peligro el cristo, siempre está amenazador y por eso lo representa dragón el autor del Apocalipsis.

Ya os dije cómo surgió el Cristo, por el espanto de Jacob al pie de la escala enigmática de Bethel y cómo lo dió por santo y seña a Israel, a cuya voz, hasta ellos mismos temblaban y se esforzaban para no caer de nuevo en la esclavitud; pero cuando surge como religión habéis visto, que aquellos obispillos, sólo les guió un hecho inconfesable para los hombres, revelándolo las palabras, "después de esto, yo me sé lo que me haré"; pero se supo su intención ocho siglos más tarde, cuando Hildebrando (San Gregorio VII), fraile, sin raíz humana, dominó ya descaradamente a los emperadores, valiéndose del arma más irracional que nadie puede imaginar: el celibato.

Esto sólo era bastante para constituir la afrenta y baldón de toda la humanidad porque, ¿cómo no ser afrentoso y vergonzoso ver pasar impositivo, orgulloso y siempre amenazador y sobre todo impune, a un hombre ocioso y renegado de la ley de la procreación, por la cual existen ellos?

¿No es afrenta para las mismas madres que los parieron y para los padres que los engendraron verse desmentidos y negados en su reconocimiento de padres, en ley divina?

¿No es un baldón para todos los hombres saber, que la carne pide a la carne y que no se le puede negar lo que le pertenece y mucho menos cuando el trabajo no doma los lomos y que por consiguiente, esos célibes, que no sufrieron la castración a que se habrían hecho acreedores, habían de robar la mujer, con quien (por añadidura) está en continuo contacto?

Los hechos han probado que la religión cristiana, católica y no católica, ha sido la degeneración del mundo todo, aun sin dominar por completo en parte alguna; y si fué ya un estigma en la edad de hierro, fué una afrenta en la edad media y un baldón vergonzoso en la edad contemporánea, cuando, después de las hogueras de la Inquisición levantaron su último baluarte con la caridad, que es la denigración culminante y el rebosar de la medida de lo injusto. Pero esto lo veremos en su párrafo correspondiente.

A pesar de lo mucho que he dicho en el "Buscando a Dios" y en el "Código", y de lo no poco y pesado de las acusaciones hechas por los maestros de la cosmogonía, espíritus de la tierra y sobre todo el juicio terrible de las hermanas María Box de Fok y Adelaida Fuxter en el juicio, el Ho. Juan Bautista con su palabra mordente, el Espíritu de Verdad y tantos otros que encontraréis en la "Filosofía Enciclopédica", no se acaba nunca de enumerar crímenes de la bestia y el dragón, sería poco un libro del peso de la tierra para poder detallarlos todos y enumerar sus crímenes; pero sólo diré aquí como acusación total, que sin conocer al Creador lo venden por dinero: y lo más espantoso es que aun lo hacen partícipe, sin pagarle, para robar la dignidad a la mujer, valiéndose del mentido poder de borrar la falta con la absolución en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, trinidad irracional que les sirve de fundamento a todo su error; pero en ese error, su intención es, hacer partícipe de su crímen al Creador, al que venden, y con esto está dicho todo.

Para llegar a esto, no han perdonado medios: ¿Había que matar? Pues se mataba. ¿Había que sobornar? Pues se sobornaba. ¿Era necesario quemar? Se quemaba. ¿Estorbaba un emperador? Jicarazo. ¿Molestaba un pueblo entero? Pues se destruía. Y, en todo se quedaban tan frescos. Ellos buscaban la gloria de Dios; y para demostraros la frescura de estas fieras (sí, fieras y sin igual); os voy a decir las palabras de Pío V, papa, cuando fueron llamados a juicio los jefes de esta memorable religión cristiana. Decía en uno de sus párrafos para justificarse los jefes de esta nefanda religión cristiana: "Nosotros hemos enseñado a nuestra grey un credo, por el que nos han sido sumisos: y sólo cuando han empezado a venir a la tierra... libertinos... como Jesús y los espíritus de los que nosotros separábamos de sus cuerpos, librándolos así de una vida de padecimientos, porque, como pocos, se oponían a nuestra voluntad y a nuestro credo y en derecho propio y en bien de nuestra grey y de los intereses por nosotros ganados, hicimos justicia; y éstos han sido tan y desagradecidos, que no han tenido en cuenta, que nosotros, al librarles de la vida miserable que llevaban y equivocados en sus doctrinas libertarias, los mandamos al espacio donde han sido luminosos; han vuelto a la tierra y nos quieren arrebatar lo que en justicia nos pertenece. ¿Es este agradecimiento? ¿Es esto justo?"

¿Qué tal? ¿Es esto frescura? Pues ahí tenéis sintetizada la religión cristiana, con las palabras del espíritu de un papa y pronunciadas nada menos que ante el tribunal en juicio inapelable, y esto confirma la característica que le di de afrenta y baldón.

Una palabra más sobre la religión cristiana, en su carácter de iglesia católica, apostólica romana, y resultará doblemente condenada.

Se nombró iglesia universal para atrapar los secretos de las otras religiones, con la promesa de unificarse todas las religiones bajo un solo código y no cumplió. Por esto robó con mentira y hay cohecho y engaño. Se nombró apostólica y mistifica a los apóstoles y a su maestro: esto, sobre ser alevoso, es usurpación de nombres y derechos con propósito de engaño a la buena fe de todo el mundo que conocía a los apóstoles y por ellos, a Jesús sus doctrinas; por lo que, no es ni universal ni apostólica y queda sólo iglesia romana que entonces, Roma, era la degradación completa: de lo que resulta en justicia en su nacimiento, iglesia degradada; y no se regeneró.