PÁRRAFO IX
LA COMUNA ES LA PERFECCIÓN Y EL FIN PERSEGUIDO POR LA LEY UNIVERSAL

En su lugar, he hablado de la comuna, de lo que es en sí; en el Código, está la ley que ha de regirla desde su implantación; por lo que aquí sólo he de decir, lo referente a que la comuna es la perfección de todo progreso material y la iniciación del reinado del espiritismo; que es lo que desde el primer momento persigue la ley de amor; causa esto, de que los inmorales persiguieran al espiritismo.

No olvidemos que "el niño no es el hombre, sino el aspirante a hombre". Persuadíos de que, "el joven no es doctor por que haya cursado las materias de su carrera, sino que lo será cuando los años y la experiencia le den conocimiento práctico del doctorado", y el niño sólo será hombre, cuando su conciencia le permita ser responsable de sus actos.

También los hombres viven en familia, en ciudades y naciones y se administran en comunidad y hasta sus autoridades se llaman comunas; son un ensayo; es el aprendizaje para la comuna en verdad. Si es cierto que ahora sólo existe el nombre, ello es porque , el doctor al salir de la universidad, se llama doctor, aun cuando de éste, sólo tiene el nombre. Lo será después de ensayarse, después de ver las grandes peripecias que su carrera encierra; y cuando será experto, será el doctor de conciencia. Antes lo era de ciencia; mas la ciencia, sin conciencia, es éncia nada más, es decir, ente, imberbe, aprendiz; y en tanto las luchas no lo ilustran en la ciencia y sea un práctico el doctor, podría su ciencia convertirse en encia, y por desgracia hoy, la mayoría de esos hombres, están convertidos en entes; son sin provecho en el momento, porque eran hombres vacíos; faltaba en su alma esa ciencia y la aprendieron, porque cabía en ellos; los que la cursaron antes, no necesitan aprenderla; están llenos; son hombres de talento, que les importa poco no saber quizás leer, pero profundizan las ciencias, las comprenden, porque están en su archivo y son hombres, que como dice el adagio castellano, "lo mismo sirven para un fregado que para un barrido"; es decir, que todo lo hacen con conciencia; sabiéndolo; y en nada del trabajo tienen dificultad.

Pues bien; la comuna universal, no puede existir en tanto haya imperfectos o vacíos porque, la comuna es plenitud facultativa y la plenitud quiere decir justicia equitativa y cuantitativa ejercida por sí misma por cada individuo, sin que haya que ordenárselo; esto no podría ser, si el espíritu no tuviera en su conciencia, (archivo que lleva en su alma) todos los conocimientos del trabajo, de los productos, de las necesidades y, en fin, el amor de hermanos.

¿Cómo consigue esto la ley? Por la ley de procreación, para la que está impuesta la reencarnación, a la que acompaña la de compensación y por la cual, el hombre pasó por los cargos de padre, madre, de mandatario y de administrador; sufre ser hijo, mandado y administrado, y desempeña todos los oficios, artes y ciencias, llegando así su archivo a la plenitud; entonces él no necesita que le hagan justicia, porque se la impone él mismo; ama con desinterés, porque en su conciencia es hermano de todos y todos sus hermanos.

¿Puede haber en una familia bien organizada nada que no sea común a todos sus individuos?

Sólo habrá la diferencia de edades y sexos, para la mayor organización y mejor justicia, porque reinará el amor; por lo demás, todo será común a todos. Eso mismo es la comuna universal; todos para todos y nada individual; todos trabajan según su facultad y complexión y todos consumen según su necesidad. La madre no hace distinción de sus besos más que con el niño y el enfermo, porque se lo indica el amor; y el mayor y el robusto, se complacen, porque saben que si ellos lo necesitaran, no se lo escatimaría la que los llevó en sus entrañas y exprimió su vida por sus pechos, para que ellos fueran hombres.

El padre mira a todos con la misma severidad, en el grado y cargo de cada uno; y sólo mide la distancia que hay de uno a otro por las obligaciones y derechos en justicia, por que sólo impera en él la sagrada ley de la paternidad que es el amor, del que es depositaria la madre y él es la justicia, el administrador, el maestro comunal.

Este es el fin perseguido por la ley de amor para toda la familia de la tierra; y para conseguirlo, tiene sus leyes fatales de afinidad y justicia, con la de compensación, que obligarán a todos los hombres a poner lazos de afinidad, por la procreación; por lo que es necesaria la reencarnación, que es el lazo más fatal, porque no sólo puede ser impuesta por el amor, sino aun por el odio; de ahí queda un lazo tan difícil de romper, que sólo el celibato puede romperlo en voluntad por el individuo; porque el celibato, representa la renuncia de todo derecho y obligación en la sociedad humana. Pero el odio no rompe por sí el lazo. Es necesario un juicio y dictar una ley en consecuencia, de la mayoría; y si los que odian no acatan entonces, la justicia corta los lazos de afinidad, para así constituir la familia universal bajo la ley de amor, y, ésa es la comuna que se proclama en el mismo acto del juicio final, que es el fin que la ley persigue desde el principio del mundo y por esto es la perfección del régimen, en familias, en grupos de pueblos o naciones, en los que cada uno cooperó, aprendió u dejó fondos, que ahora va a disfrutar.

¿Qué puede haber más justo que disfrutar del trabajo realizado? ¿Y qué puede haber más injusto que consumir lo que uno no ha producido? ¿Qué pena merece el que no produjo y consumió, puesto que privó al productor de consumirlo, haciéndolo sufrir?

Si fue por engaño o astucia, hay cohecho. Si f por la fuerza, hay extorsión. Mas en cualquier caso fue un ladrón... Pero, ¿para ahí? No, va mucho más allá. Porque no solo debemos producir cada uno para nosotros mismos, sino para el viejo, para el enfermo, para el niño y para la madre, por que cada uno ha pasado por esos casos y la comunidad le auxilió; y el que no trabaja, roba a estos que sufren la impotencia y, ese parásito roba la salud; se come de hecho esas vidas; es antropófago; es un degenerado; es un renegado; infecta la sociedad; hay que sacarlo, porque con uno sólo de esos no puede reinar la paz, el equilibrio, la justicia, la vida comunal, el amor. En el juicio de mayoría fueron expulsados todos los millones de esos vampiros que en la tierra había; y aún no fueron desheredados, sino que la justicia les designó otra sociedad primitiva, la que en su fuerza bruta dominará la astucia y matará su holgazanería. Allí tienen que pagar lo que aquí consumieron y no produjeron, porque los de aquel mundo, son niños de la familia universal, para los que nosotros trabajamos en la comuna en lo moral y espiritual, como para nosotros han trabajado en nuestra infancia los mayores que ahora nos señalan su credo y su régimen comunal, que es la sabia política del creador y el gobierno del espiritismo luz y verdad.

La comuna se impone por ser la perfección de todos los progresos y ciencias en un solo principio de sabiduría; el espiritismo; el cual toma el progreso material en el máximo grado a que el hombre puede elevarlo sin la personalidad del espíritu (a la vista porque encubierto siempre estuvo el espíritu) y sólo por su inspiración el hombre obró; pero los que no quisieron trabajar levantaron el antagonismo y el espíritu era desconocido hasta que la mayoría lo reconoció y éste hizo la justicia y proclamó la comuna, porque es su único régimen por la solidaridad universal; y en la comuna sólo es donde tanto el hombre que trabajó y no consumió, como el que trabajó y consumió lo que necesitaba, pero dejando depósito en la justicia, pueden disfrutar el beneficio de su trabajo en paz y calma, entretanto que repasan toda su carrera para ser sabios; para ser doctores experimentados; hombres de conciencia; perfectos obreros en el conocimiento de la causa única por el conocimiento de sí mismos a que antes no pudieron llegar, por las luchas a que los obligaron los expulsados antagonistas.