PÁRRAFO IV
EL HOMBRE SOLO ES HOMBRE POR EL ESPÍRITU.

Dije antes y repito aquí: si un mundo fuese muy rico y muy bello pero no hubiera en él el hombre, ¿sería un mundo? No sería un mundo; sería la obra de la formación de un mundo. Así el hombre, por más rico y bello que fuese en cuerpo y alma si no tuviera el espíritu, no sería el hombre. Sería un animal, todo lo bello que queráis, pero un animal y como animal obraría.

¿No tenéis la belleza del caballo, la hermosura del león, el mono astuto, el perro cariñoso, el opulento pavo real, el vistoso faisán y tantas y tantas hermosuras y bellezas que os brinda la naturaleza? Pues todos se fundieron en el hombre y no dejaría de ser un animal.

Y aún teniendo el espíritu, hemos visto que obra grandísimos períodos de tiempo como animal, hasta que domina los instintos de todos esos animales, lo que sin el espíritu no lograría; y por bello que fuese en su figura, sería un pobre irracional y más desgraciado que todos, porque tendría en su cuerpo y alma todos los instintos de todos los animales y por su debilidad, todos le acometerían y le vencerían.

Conociendo ya, pues, lo que son los instintos, horripila que pudiera haber un ser semejante que por la ley se vería acosado por todas las especies; su vida sería triste y desesperada, magüer toda riqueza y belleza y, sin embargo del espíritu, repito, vive el hombre como animal largos períodos. Pero al fin lo hemos visto triunfar por la potencia del espíritu, que aunque se anuble en su alma por su ley de amor, por lo cual no puede desarmonizar con su alma y cuerpo y por ellos se sacrifica y es la causa de que en largos períodos, el hombre obre como animal. Pero ya dije arriba, que sólo puede llamarse hombre, cuando descubre su trinidad; y mientras no, el espíritu no tiene la acción porque la entregó a su alma para la acción de dominar al cuerpo y ponerse ella en condición de servir de neutral, cuando puede equilibrar su resistencia entre el que duerme ordenando y el cuerpo que con sus funciones ejecuta la obra animal hasta saciarse de sus derechos; pero desde adentro, el que parece dormido, tira de los hilos y según sea su fuerza, retendrá o será él arrastrado; esto será a causa de, si su alma se identifica con las pasiones del cuerpo, o responde a la ley del que en ella está envuelto.

Aquí debo describir las funciones del espíritu para la dirección de su cuerpo y veréis sabiduría y porque el hombre lo es sólo por el espíritu; he de ser breve, para que lo grabéis bien en vuestra conciencia, porque, la memoria, es de los irracionales y de los hombres durante el letargo del espíritu; que porque tiene la conciencia anestesiada, tiene necesidad de la memoria; y además el espíritu no tiene memoria; pero en su sabiduría, hace conciencia en su alma y ésta, es el archivo que jamás abandona.

Pero aun en mi brevedad, tengo que distribuir esta delicada materia en algunos puntos, por razón de describir conciso y contundente estas verdades porque, se le descubren a la humanidad de la tierra por primera vez y para siempre.

Punto primero
COMO ACCIONA EL ESPÍRITU.

El espíritu no tiene formas, miembros ni sexo; pero todo se lo hace en su alma, por su inteligencia, omnipotencia y amor.

El creador desde su centro, todo lo gobierna por su ley en la que vibra su voluntad eterna e inmutable, llegando a todo, por su poder omnímodo; pero digo que es por su vibración, porque es impersonal y porque está presente en todas las cosas en el infinito, justamente por ser impersonal.

El espíritu, en la universalidad y en la individualidad, es su acción; pero como el creador no tiene miembros porque también es impersonal; por lo que está en su radio de acción en todas las obras que le son encomendadas por su padre, para la demostración de la vida en formas.

Cada maestro de un plano, está ligado al centro vibratorio y de allí recibe los mandatos cuyo hilo es, sólo el pensamiento; esto, para daros un nombre; pero es la ley de amor la única vibración que sale de aquel centro, de donde todo procede.

El maestro de cada plano, tiene en sí un casi infinito manojo de hilos flúdicos, que de él salen uno para cada maestro de un mundo, cuyo hilo está ligado en la conciencia de cada maestro, que tiene el archivo de todos los seres de aquel mundo.

El maestro de un mundo, tiene en sí otro manojo de hilos que van a parar a la conciencia de cada individuo y en esta forma, a una vibración recibida por el maestro, con la velocidad del pensamiento, responde aquella víscera a quien se le pregunta o avisa.

Pues bien; el espíritu de cada hombre, tiene un hilo de cada uno de los miembros y moléculas de su cuerpo y a su voluntad obra, vibrando aquella voluntad en la víscera que debe moverse, o conjunto de moléculas, o miembros; y será en la conciencia o en la memoria, según el progreso del espíritu, como veremos en otro punto; pero aquí tratamos del espíritu y sus funciones.

Estos hilos (claro que flúdicos pero no invisibles para el espíritu elevado y sabio que luego muchos los veréis y más tarde todos) indican, además de cargos, afinidades; por lo que, cuanto más elevado y sabio es el espíritu, tendrá más hilos por su categoría y afinidades, y no solo en el mundo en que está en familia, ya encarnado o como guía, sino en todos los mundos donde tiene afinidades, pues en todos y con todos puede relacionarse y recibir sus impresiones y las recibe siempre.

En esta forma, el espíritu maestro de un mundo, aunque esté encarnado, si se desdobla en virtud de su misión de estudiar progreso dejando su cuerpo en la tierra en el trabajo, lleva siempre consigo todos los hilos de todos los individuos; y lo mismo desde el espacio que desde su cuerpo puede hacer vibrar la cuerda de cualquiera de ellos, o todos a la vez; y lo mismo cada individuo pregunta por la vibración, lo que le apremia saber si él está falto de luz, lo que indica tener su archivo revuelto, y recibe la inspiración o lo que merezca en justicia.

Pues lo mismo opera el espíritu para todos los actos de su vida moviendo por los hilos del espíritu los músculos que deben moverse para una acción y será con arreglo al orden que reine en el archivo; es decir que, según el instinto que lo domine, estará latente y posado sobre todas las demás moléculas que estén adormecidas, dormidas o anestesiadas y las obras responderán por eso, al estado de su alma y al valor de su conciencia. Ese es el funcionamiento del espíritu individual y universalmente y os basta esta lección hasta que lo comprendáis por vosotros mismos.

Punto segundo
DONDE ESTÁ Y QUÉ ES LA MEMORIA

Decir memoria, es decir acción animal; y decir conciencia, es evocar sentimientos; y como esto es del hombre, el hombre tiene conciencia si es hombre y memoria si es animal.

El hombre, desde que aparece en los mundos es hombre, porque ya lleva en sí al espíritu; pero como veremos en el siguiente párrafo, no puede llamarse hombre mientras no descubre su trinidad; hasta ese momento hace memoria, porque no puede hacer conciencia.

Si ese semihombre estuviera desligado en su alma del espíritu su maestro, sólo sería un degenerado y con maldad refinada; obraría por la memoria de hechos recientes y la lectura de otros; y así obran en realidad los dúos inconscientes y sus obras responden al temperamento de su alma; pero por lo general, faltos de comprensión y por lo tanto faltos de sentimientos, obran porque otros obraron o por el recuerdo de que obraron ellos por un instinto; igual y no menos hacen los animales sin discernir; satisfacen su materia, sea en bien o en perjuicio de otros o de sí; no disciernen, son animales que obran, por la memoria o por el instinto.

Mas es tan reducido el número de cosas que puedes retenerse en la memoria, que solo una obra, un hecho, es lo que puede impresionarse, no en la materia ni en la masa encefálica (como pretenden los materialistas), sino en los instintos, que es donde se imprimen las obras y los hechos; y como de éstos son tan reducidos los que se pueden operar en una existencia, al desencarnar, todo sería perdido y el espíritu, siempre sería ignorante. No, mis hermanos; las cosas y los hechos se graban en el alma que es memoria en el animal, pero es conciencia en el hombre por el espíritu, porque todo le queda en su alma; y, hace también memoria y ésta es su ventaja; pero no se imprime en la masa encefálica, repito, sino en la parte nueva del alma que toma en cada existencia, la que está latente, por la justicia, porque es la que tiene que ser purificada en aquella prueba por el espíritu y la que ha de darle el carácter, las gracias o bellezas de aquel físico; pero que al terminar, pasa a formar su hoja en el archivo o conjunto de su alma, de la que el espíritu forma la conciencia, cuando éste ya domina a su archivo; así, en el alma, todo lo tiene ordenado; letras, figuras, hechos y obras y de sus conjuntos forma sus sentimientos, sus facultades, su poder y es su riqueza; esto es su conciencia, su archivo.

A menudo decís: "¡Lástima de hombre, si le acompañara la memoria al talento!... Sería una lumbrera"; y veis, sin embargo, que otro de mayor memoria aprende mucho en letra o artes, pero no pasa de copista y nada suyo agrega a lo que leyó; y el que no tenía memoria y sí talento, no podía aprender letras, pero daba la explicación y aún daba algo y mucho suyo. ¿Qué fenómeno hay ahí? Ninguno; aquel del talento, sabía ya antes aquella ciencia, arte o letras y tal vez sea él el autor y lo explica y lo agranda, porque tiene conciencia de la cosa; la sabe, está en él, la siente y la lee en su archivo. El otro no la sabía; había un vacío en su alma y aprendió, llenó el vacío; pero no puede dar de nuevo nada sobre ello; necesita que su espíritu lo estudie, saque consecuencias y haga conciencia y por esto se proveyó de la parte nueva de su alma, vacía de aquella ciencia que se la adapta, porque en aquella parte de alma nueva está el instinto de aquello; al apropiárselo y llenar el vacío hay satisfacción; lo repite, como el loro nuestras palabras; sin sentimiento, sin conciencia.

En una palabra, la memoria en sí, denota ignorancia o vacío; la conciencia es sabiduría, sentimiento, plenitud; la memoria es de los dúos, tratándose del hombre; la conciencia es de los trinos (mayores o menores), según el grado de su progreso.

Mas la conciencia, cuando está en plena sabiduría, lee y rememora los hechos de millones y millones de siglos, en los que tiene millones y millones de existencias y todo le es fresco y reciente; de ahí las nuevas creaciones, los progresos que hará un hombre de talento y no un hombre de memoria grande; porque éste, a lo más, es un dúo consciente, en tanto que el otro es un trino sabio y obra en libertad y luz.

Pero alabemos al padre también por ese que aprovecha la memoria en la forma dicha, porque luego, en otra existencia, ya pondrá su grano sobre aquello que antes sólo fué memoria y el espíritu lo agregó a su alma y de ello hará conciencia y lo sabrá mejor en otra existencia, y de ello hará principios.

Y tened presente que todos hemos pasado por la memoria, no solo de los dúos conscientes, sino de los dúos inconscientes, que no se diferencian del animal más que en obrar con refinamiento; pero de allí nos elevamos hasta la conciencia plena en la trinidad del hombre, con el espíritu por jefe.