PÁRRAFO VIII
LAS RAZAS SE FUNDEN EN UNA POR CRUZAMIENTO Y LA MAS BELLA DOMINA A TODAS

Algo queda esbozado atrás al tratar de la belleza del cuerpo humano y la ciencia lo tiene comprobado; y más que todo lo afirma la belleza y hermosura desarrollada en estos países nuevos, donde el cruzamiento de todas las razas del mundo tiene lugar, por ser un país cosmopolita.

Mas esto no es un caso estudiado; quiero decir, no es un cruzamiento estudiado, sino providencial y sin que el hombre haya puesto nada de su botín y por esto hay una inmensa variedad de tipos, todos en general hermosos, pero ninguno ideal; mas tampoco ha podido ponerse como régimen convictivo; porque al fin, aunque nuevos, estos territorios cayeron en el mercantilismo y en la Babilonia de los prejuicios de heterogéneas creencias y religiones de todos los inmigrantes.

Ha sido, sí, un país libre para que cada uno crea lo que bien le parezca; pero no le queda al hombre tiempo de estudiar, porque la carestía de todos los artículos no le da al hombre tiempo de examinar nada; y así, en vez de creer en algo, no cree en nada; ni el católico, ni el protestante, ni el ortodoxo, creen en su religión y ni aun en el credo político. Es un país escéptico por necesidad de serlo y ha sido un bien, porque así, sin escándalo de nadie, todos han podido difundir sus credos absurdos, con libertad, hasta los fanáticos del Ejército de Salvación que son cristianos furibundos.

Los únicos que no han sido 1ibres para exponer su pensamiento sin escándalo de todas esas especies de prejuiciados, son los espiritistas, porque, aunque amalgamados por el espiritualismo uno tendrían más remedio que dar el principio de verdad dado en el prólogo a Kardec; esto les picaba mucho a los que viven del absurdo religioso y no hay un periódico que haya querido hacerse eco de esas doctrinas de verdad y mucho menos porque la dogmática ciencia médica lo señaló como su enemigo; y el espiritismo (que no es el enemigo de nadie más que de la mentira, de la ignorancia y de la cobardía) tuvo que encerrarse en sus escasas y pobres sociedades, donde los que debían levantar la voz con valentía la sujetaron al convencionalismo, para luego caer en la amalgama profunda del espiritualismo, en el que dan cabida a todos los credos y allí prevalecen las prácticas religiosas y otros absurdos, mientras el espiritismo se hacia tísico. Así lo encontró mi escuela cuando empezó su obra.

Esto me ha llevado a una consecuencia muy lógica y así lo ha comprendido el espíritu de verdad, cuando me manda permanecer oculto y olvidado hasta el día del ruido, o sea cuando la tierra hace el gran estrepito de su parto (cuyos dolores se anuncian) y yo me resigné al encierro y estudio de los grandes secretos y verdades, porque veo que si el cruce de razas mejora y regenera la humanidad en lo físico; el embrollamiento de credos y principios acaba en la muerte del escepticismo. Pero todos caerán al golpe de la justicia y entonces será el rechinar de dientes. Aun habrá entonces hipócritas caritativos y pudibundos filántropos que cuando sabrán que todo lo sabia él juez y su tribunal, dirán como enojados: “¡Qué poca caridad ha tenido!...” Y yo les diré como aquel disipado: "No es nada: tres muertos, religión, ignorancia y caridad, que los substituye con Espiritismo, Amor y Eloí... ¿Lo queréis?... Sino, aun la justicia está en acción y podéis tomar pasaje para donde os convenga.

Si; la abundancia de ideas y principios sin razón, mata todas las creencias y las conciencias y acaba el hombre en el escepticismo; al revés que en los cuerpos humanos, en los cuales, si se cruzan cada generación, mejora y embellece: pero como en ideas y principios llega uno que es la verdad, y llegó el espiritismo, que aunque se quedó tísico por poco alimentado fué bastante fuerte para matar a sus mismos verdugos, porque los de todas las ideas y principios erróneos lo han oído; pero estaban ya marchitos en su fe y al oir una verdad que contradecía todo su fundamento, vaciló, no pudo desmentir aquella verdad, pero temió las represalias de sus engañados cofrades y no tomó la verdad; pero tampoco quiso vivir ya de la otra mentira y se colocó (como dicen del ahorcado) entre cielo y tierra, que es el terrible escepticismo en que encontré la verdad en todo e1 mundo y también aquí que es la tierra de promisión; pero en ella hay mucho neutral, por escarmiento; y este neutralismo, (que lo mismo le da lo blanco que lo negro de los demás en lo religioso y político) es lo mismo para unirse con la mujer de diferente raza; no reparó en que sus hijos serían más robustos o más inteligentes uniéndose con tal a cual raza ; él no lo sabía; pero la ley sí lo sabía y él obedeció inconsciente, como obedecieron inconscientes todos los escépticos, que por no acatar la verdad del espiritismo, renegaron del catolicismo, mahometismo, cristianismo o cualquiera otra religión ; es decir, para todo el hombre ha sido inconsciente, por malicia e ignorancia; pero la ley cumplió y triunfó y no triunfaron los hombres; porque si hicieron lo que la ley quiso, ellos no tuvieron voluntad de cumplimentar la ley; pero tampoco la habrían cumplimentado si ellos, en su maldad, se dieran cuenta de que eran llevados a ese cumplimiento por la justicia.

Pero hoy, ya no es el caso de ser neutrales ni faltos de fe razonada y menos ignorantes y hay que hacerlo todo en justicia y sabiduría.; y así el cruzamiento para la belleza ideal, será estudiado y calculado matemáticamente, para fundir todo el mundo en una sola raza: la, adámica.

La sabiduría, os dije, es la causa de la belleza; y esto es así porque la sabiduría es una fuerza, mejor dicho, es la fuerza que no puede ser vencida; podrá ser esclava, podrá ser perseguida, pero todos acabaran por enamorarse de la sabiduría y por tanto de la belleza.

No importa que a la sabiduría y a la belleza de la sabiduría se la aprisione hasta parecer tísica por su demacración a causa de las luchas; ella no puede morir, es la vida de todo y sucede con ella, como con el aceite; que aunque os empeñéis en precipitarlo bajo el agua, no lo conseguiréis, aun cuando estéis en vuestro furioso revolver o agitar el agua toda vuestra existencia, pues siempre veréis, con rabia vuestra, que suben las gotas por encima del agua; y si tenéis valor para seguir en la furiosa agitación, os encontraréis con el desengaño de que el aceite se mezcló con el agua y habéis perdido el agua, porque se ha hecho una crema, en la que no prevalece el agua, sino el aceite en toda su masa: así es la sabiduría y 1a belleza que es hija sólo de la sabiduría; todo lo funde en ella después de terrible lucha con la ignorancia y la falsedad su hija; así ha sucedido con el espiritismo cayó como una gota de aceite en medio de un océano de ignorancia y todos se agitaron contra él, y cuando lo creían muerto por lo terrible de su demacración física, se tiende sobre todo el error y lo cubre, para no poder salir más a la superficie; y es que el aceite es la esencia suma de la naturaleza y el espiritismo es la esencia suma del Universo, con su omnipotencia, con su fuerza, con luz, con su sabiduría y su amor.

Ya tenemos la figura viva para la realización del bello ideal: para realizarlo, son necesarias las matemáticas, el metro y la balanza y se adquirirá con conocimiento de causa y suma facilidad por el estudio y es nuestro deber llegar a ese bello ideal.

Mas he dicho que ha de fundirse todo el mundo en la raza adámica y ahora debo decir que ya está fundida; y lo que constituye nuestro estudio es, llegar a su perfección.

Sí, está fundida: pero ha sido fundida en lucha tremenda hasta hoy en los tremendos 57 siglos que atrás dejo anotados y es una masa rica, pero informe, como lo es la crema originada de la agitación con el aceite en el agua; porque los misioneros que vinimos con Adan y Eva, no hemos tenido descanso y hemos debido mezclarnos con las razas todas, sin poder usar las matemáticas, por el gran trabajo que representa apoderarnos, cada uno, de setenta mil millones de seres que eran el agua incolora e inadaptable por su horrible fealdad y aun descompuesta y nauseabunda por su degeneración. Pero sabíamos que el amor es sacrificio y sin él no se podía triunfar y nos sacrificamos envolviéndonos en esas aguas; claro está que buscamos el pueblo o tribu de mejores formas para de allí partir a todas partes con este lema: "Refundamos la masa, que ya llegará luego la selección“. Ahora llegó ese tiempo. Hicimos como el panadero: pone la harina y el agua y luego de haber hecho un montón de masa, va dando formas por pedacitos que adorna y pone en el horno el rico e indispensable alimento; pero para eso, tiene que pesar las partes de agua, harina, sal y levadura y así tiene siempre el mismo género ideal; pero tiene que cuidar mucho de que el grado de calor del horno sea siempre el mismo.

Pues bien; nosotros, que fundimos todas las razas del mundo en la nuestra, que es más bella en todo, porque es hija la sabiduría que traíamos de nuestras largas luchas en todas las vidas de Neptuno, el Sol y más mundos de la cosmogonía, pero especialmente de Sión, centro de nuestro plano, en nuestra alma tenemos su belleza y en nuestro espíritu su sabiduría y la omnipotencia de la universalidad, que son esencias que como el aceite, no se dejan nunca dominar por otro elemento, aunque se funda en su masa.

Llegamos, pues, a la selección, porque hemos triunfado; y aun la justicia viene a ayudarnos, como le fue prometido a Jacob de que, "su semilla cubriría toda la tierra y sus hijos e hijas correrían a él, de todas las partes de la tierra".

En efecto; el gran molinero va a agitar sus cedazos; dejará la harina de flor y echará el afrecho y el moyuelo a los puercos; es decir, viene el parto de la tierra y caerá en él todo lo que a Jacob le estorbaba para hacer al pan ideal; es decir, la belleza que corresponde a las hijas de la tierra, en el día séptimo.

Nadie quiere ser feo; todos huimos de los colores que creemos inferiores y la mujer, aun no se conforma con su ya exuberante hermosura; quiere ser bella, muy bella, y quiere y se sobrepone a las flores y las aves. ¡Bendita mujer, que te has dado cuenta de tu deber y alta misión: Civilizar al hombre!

Reclamas intervención de la justicia y te llega; serás bella, muy bella, más que los ángeles que idearon Rubens y Murillo y te harás tú misma; el secreto, yo te lo enseño; se sabia y primero, ama en justicia; todo lo demás te es dado por añadidura. Pero ahora, el hombre te va a ayudar, porque te va a amar en tu alma; lo presientes y por eso tú idealizas tu forma y belleza física, para corresponder y avivar el amor.

¿Quién no recibe una gran alegría o admiración al ver una mujer hermosa? Pero, ¿quién no se extasía al ver una mujer bella? Pues hasta ahora, sólo hay mujeres hermosas, porque solo hay hombres gallardos; pero desde ahora, podrá haber hombres hermosos y mujeres bellas; y entended, que os quiero en la tierra como aquella a quien hice la anatomía y que encontraréis en la filosofía enciclopédica; esto como principio, que sin embargo, aquella belleza, no les prohíbe dar de 50 a 100 hijos; pero son mundos mucho mayores que la tierra y su vida es mucho más larga; mas no envejecen, ni pierden la fecundidad; ni los hombres se hacen decrépitos, ni impotentes; y todo esto, ya le pertenece a la tierra, en relación.

Es de ley, en la reproducción, que domine para la procreación la semilla del hombre en la especie humana, como la del macho en la especie animal; y esto está bien estudiado y fundamentado en las ciencias y lo ha practicado el hombre en el cruce de sus haciendas y animales.

Pero no ha podido el hombre cuidarse a sí mismo, por el mercantilismo que ha reinado despóticamente para la unión del hombre y la mujer, donde ni el amor ni la afinidad han valido cosa ante la conveniencia de intereses; es decir, la mujer ha sido, vendida al mejor postor, como está estudiado en el código.

Mas esto sucedió en las castas y clases que por supremacía se elevaron sobre la masa popular y aun a ésta le llegó ese imperialismo absurdo del dios Dinero; a pesar de esto, nosotros, que teníamos el deber ineludible de transformar el mundo y matar las razas, castas y clases, promovíamos las inmigraciones; y antes que fuesen éstas posibles, hubimos de apelar hasta a las guerras y así la promiscuación y el cruce se han producido, mejorando la humanidad toda; pero no podía haber estudio matemático, sino fundir masa y sólo en estas tierras pudimos hacer algo de selección y vino el valor, a juntarse con la exuberancia. Esta es la causa del tipo americano en conjunto hermoso y de bellos gérmenes.

Pero pronto llegó el tipo agresivo: los mercantiles; y sólo el obrero siguió mestizado y produciendo el tipo cada vez más hermoso, pero sin cálculo; no había tiempo; y nos hemos encontrado con algunos ejemplares hermosos en lo físico como hombres y mujeres, pero horribles fieras en sus corazones; faltó la matemática; imperó la pasión por lo atrasado de la vida moral y por la exuberancia de vida animal que traía la tisis de la vida moral, que es la primera que debe imperar en el cruzamiento humana.

En general, ¿qué veis en los hijos de un hombre y de una mujer muy rubios? Veis hijos famélicos, casi ciegos, endebles, y hay algunos que parecen ratas blancas.

Si observáis en una familia donde se han unido los hijos de dos hermanos, o sea primos hermanos, veréis sus hijos ya empobrecidos, porque sólo recibieron la misma sangre y la misma alma; si se unen otra vez los segundos primos, veréis a todos los hijos de éstos ya idiotas o degenerados; y aunque esto es poco común, tengo a la vista una familia constituida en esta forma, con cuatro hijos, uno ya de 25 años y los cuatro son imbéciles; la causa no reside más que en los padres, que son hijos de primos segundos y nietos de primos hermanos.

Es cierto que el incesto no existe; pero debe saber estas consecuencias la humanidad y por esta sabiduría elegir el tipo para el mejoramiento y conseguir la belleza ideal que es de justicia.

El cabello generalmente es el gran indicador dentro de un mismo continente; un hombre de cabello negro, con una mujer de cabello rubio, darán hijos más robustos que dos de cabello igual. Pero cuando se trata de seres de otros continentes en que la justicia de la ley impone las inmigraciones, entonces no se puede conseguir el objeto si el tipo que queremos dominar es de sangre más cálida. Pero esto se debe por el clima de cada continente y nunca deben unirse para la procreación los de climas enteramente opuestos, sino el de mayor grado al meridiano y éste al cálido o frío y se consigue hermosura y robustez, porque la belleza la dará la sabiduría del espíritu.

Quedan por estudiar los casos más extremos; el color negro y los otros colores que hoy dominan en algunos territorios.

No es riguroso todo el estudio de observación hecho hasta hoy (sobre los negros especialmente) porque hay casos en que una mujer negra ha tenido unión con un hombre blanco una sola vez y ha dado a luz un hijo con cabello dorado y extremadamente blanco; y en cambio, se ve (en general) que un hombre blanco y de cabello negro se ha unido en matrimonio con una negra y han tenido todos sus hijos mestizos o mulatos, como se les ha llamado vulgarmente y esto nos lleva a una buena conclusión.

El negro es de sangre ardiente y en general fuerte y poco ilustrado; pero hay blancos también de zonas tórridas; y como en verdad, el negro no lo quiere ser, hay entonces la facilidad de educar en el amor y sabiduría a todos, para propender a su fusión así. Procúrese (si no está en contra de la justicia) que se unan los hombres blancos de la zona tórrida (en su mayor fuerza procreativa) con las más bellas en formas de las mujeres negras de la zona tórrida y es seguro que dominará la semilla del blanco, quizás en la primera generación; para lo cual (que es más seguro) debe tomarse a la mujer negra (1) tan pronto se hizo mujer, si otras condiciones de salud o falta de robustez no se opusieran. Pero es de necesidad que vaya a vivir y procrear en la zona blanca y que los hijos de esas uniones se unan luego con hombres y mujeres rubios de la zona templada y allí procreen; en dos generaciones tendréis el color, la finura de las formas y la raza completamente blanca o adámica.

Mas si la raza persistiera en la zona negra (cosa no probable, porque los espíritus trabajan también al unísono del hombre), es que aun será de justicia por algún tiempo. Pero acabará de seguro con que le quitéis lo mejor de sus hembras, porque tenemos el deber, por justicia, de buscar la belleza.

Eso resuelve también un gran secreto que el maestro, hoy, aun debe guardar, pero lo sabrá el cuerpo o consejo médico de higiene, el que en sabiduría lo aplicará.

Y diréis: ¿Qué hacen los hombres del continente negro? Este es el punto más culminante del estudio; pero todo lo puede la sabiduría, siempre respetando la justicia y la afinidad.

Pero sabed que la zona fría no es de sangre menos fuerte que la de zona tórrida, sino más vital y más pura; pero no podéis mandar al de zona tórrida a la zona fría, y viceversa, porque es obligarlos a sufrir (salvo que sea su voluntad, que esto revelaría inequívoca la justicia).

Entonces el terreno a propósito es el de la zona templada en su punto mas frío, para que vivan y procreen esos seres; pero tened muy en cuenta, que el hombre negro al que se trata de retribuir lo que se le quita en bien de todos para la unificación de las razas, sus mujeres jóvenes, dándole otras más bellas por el color, pero mucho más frías por su sangre, debe ser de la primera edad procreatriz y la mujer, por razón étnica, será seguramente mayor de edad, pero en su primera fuerza de mujer, porque el período, en los terrenos fríos se retarda más que en la zona templada; y no es aventurado asegurar, que siempre que la mujer ésta sea en cinco o seis años mayor que el hombre negro que la debe fecundar, por razón de la fuerza y mayor riqueza de sangre y zona semitemplada, prevalecerán, de seguro, el color blanco y formas bellísimas.

Pero ha de tenerse muy en cuenta, que la bebida del hombre este de ordinario, debe ser la sidra y otras a base de limón y vinos blancos, y en la mujer bebidas generosas y fortificantes, todas procedentes de aquella zona o de la templada.

Todo este trabajo es muy breve; quizás bastarán dos generaciones; pero se observará hasta que sea necesario, procurando hacer pruebas de que procreen en la zona tórrida algunas parejas de la zona templada, con cuidado de que, si se viera que producían hijos mestizos, o negros, entonces, declararla inhabitable, hasta que la sabiduría del espíritu modifique la composición del territorio, porque nuestro deber es buscar la mayor y completa belleza en la estética humana, que no es difícil, dada la educación moral y régimen comunal, en el que nada cuesta todo.

Nos queda que decir algo sobre los otros colores y razas; pero esto no exige gran cuidado sino el cruce prudente y que el varón blanco sea más fuerte que la hembra; que ésta sea madre tan pronto la naturaleza le muestre el período; y los hombres de aquel color tomen mujeres blancas, exuberantes en fuerza y salud y veréis qué tipo tan sublime se produce; y en tres generaciones, en un corto siglo, en la tierra toda se verá, un solo color y una belleza tan grande, que la hermosura de hoy nos haría reír al llamarla belleza.

Luego ya todo será bello; todo en todas partes será un paraíso en verdad y el goce de los hijos de la tierra se irá igualando al de nuestros hermanos de mundos mayores que nos ven y ellos encarnarán en la tierra para traernos más belleza y más amor, en tanto que nosotros encarnaremos en sus mundos, para que nuestras almas se impregnen en sus cualidades y volveremos a la tierra con conciencia de haber vivido la felicidad de aquellos mundos.

Así nos vamos unificando en el infinito Universo, los hombres, las cosas de los hombres y hasta el reino animal, que también el espíritu lo embellece, porque deja más tiempo a los espíritus naturales y elementales para preparar los reinos que han de servir al hombre, y porque la vida pura que recibimos del gran electro magno, todo lo vivifica.

Ya veis hermanos míos, cómo, si en la tierra hay razas, es sólo por la ignorancia y malicia del hombre; y llegamos así á comprender, que todo en los mundos depende del hombre y no puede quejarse de sus desdichas, de su ignorancia y de su fealdad en los tipos.

Hoy ya nadie quiere ser feo, ni malo, ni ignorante; para eso no hay más que estudiar trabajar y amar más puramente cada día.

Ese es todo el secreto de la potencia, de la sabiduría y del amor; pero la base es conocerse a sí mismo, sin engaño.