PÁRRAFO V
LAS RAZAS Y COLORES NO INDICAN INFERIORIDAD EN LA LEY

Al aparecer el hombre en la tierra y fuera de la tierra en su estado de espíritu, es la misma familia salida toda del mismo padre; y esto dice claramente, que en el Universo, sólo hay una raza, una sola familia.

Pero en una familia, ninguno es igual al otro en su cuerpo, ni aun en su espíritu, aunque sea la misma naturaleza; pues un espíritu será más sabio y así será más luminoso y tendrá mayor poder; o será menos sabio, menos luminoso y tendrá menor poder; todo en relación al progreso de cada uno. Esta es la diferencia que encontramos en lo físico y en lo espiritual; pero esto no nos dice que sea de diferente naturaleza en cuerpo ni en espíritu, porque el creador es sólo uno para el espíritu, y el éter (de donde proceden toda materia y las formas) también es sólo uno.

Encontrarnos también, más belleza en unos que en otros seres, por su perfección física; Pero esto no nos quitará que todos sus organismos, sistemas, miembros y músculos, sean iguales en el negro que en el blanco; si los de aquél, son más rústicos, es ello cuestión de materiales y acaso también de progreso.

Pero, ¿quién dirá que entre los negros, los cobrizo, y los amarillos no encontrar tipos de verdaderos modelos de escultura ideal?

¿Quién, entre ellos, no encontrará inteligencia, delicadeza en los gustos, nobleza y dignidad como entre los blancos?

La historia está llena de ejemplos; y eso que la historia, mejor dicho los historiadores, no han hecho justicia por el prejuicio. Por otra parte, las necesidades de la vida, la ley de procreación y todo, en el negro, blanco, amarillo y cobrizo son iguales, aunque la cultura (o la hipocresía de la cultura) sea mayor en el europeo o blanco; pero no puede alardear de mejores sentimientos y sí de mayor refinamiento en el vicio, en el conjunto. Y es que hay cosas muy naturales que no son falta en ciertos países, porque no se han hecho ley sobre ellas; y entre los europeos, se han hecho leyes hasta para andar por las calles; y si existe la ley (aunque sea absurda) el quebrantarla, ya constituye una falta que no lo era antes de existir la ley; lo que quiere decir, que ni las cosas ni las costumbres son la falta, sino la ley mal dictada que las hace ser falta; y el hábito de faltar a esa ley, llega a ser escándalo en la sociedad, cuando ni siquiera llega a ser falta en la libertad del espíritu. Esa ley, es atentatoria a la ley divina de libertad, substituida por el libertinaje legislado.

Ridiculiza el blanco o europeo al indio, al chino y al africano, por sus costumbres; pero éstos se ríen de las tonterías del blanco y de sus excentricidades de oponerse a las leyes más naturales, que lo convierten en un carnaval o mascarada.

Se ha escrito una anécdota curiosa, de un embajador del sultán de Marruecos, que fué en misión a la capital de España y esa anécdota, dice mucho.

Como es costumbre en las supremacías, a dicho embajador se le obsequió en banquetes y saraos; nuestro hombre, se maravillaba de que las damas, parecía que fueran a porfía en los descotes, que dejaban al descubierto hasta algo más de lo prudente; pero en cambio, vestían el brazo de seda, o fina cabritilla, del codo a la mano.

Cuando volvió a su corte, el sultán le preguntó: "¿Qué tal las mujeres españolas?" "Bellas y hermosas hasta más no poder, señor; pero me ha sorprendido mucho una cosa.././ "¿Qué es/ / ello?", le preguntó el sultán. "Que las mujeres allí, señor, tienen el pudor en los brazos".

No es de extrañar esto, teniendo en cuenta, que en su imperio las hermosísimas moras, van cubiertas de pies a cabeza con todo rigor y sobre todo el rostro, al extremo de que se casan sin que el mancebo vea la cara de su prometida, hasta que llega al tálamo nupcial; y sólo él la verá, salvo personas de profunda confianza o de familia.

Pues como eso, (tan sencillo pero tan opuesto) es todo lo de todos los países del mundo. Pero ¿quién verá escándalo en lo que es una costumbre, aunque sea verdadero escándalo? Si el país es así, lo que para otros es escándalo, sus moradores lo contarán como virtud.

La causa de todo no está más que en que aun no hay, no una nación, pero ni siquiera una ciudad que sea civilizada; he aquí el mal.

Mas tampoco ha podido civilizarse el hombre. Sólo ha podido ser hipócrita; y esto ha sido todo el mundo, (sobre todo lo que se ha llamado civilizado) que sólo es civilizadamente hipócrita. Y no puede ser más que hipócrita. Pero ¿civilizado?... Si no tienen ninguna ciencia firme y concluyente, y las ciencias juntas y complementadas serían, entre todas, el primer peldaño de la sabiduría y sólo ésta es civilizada; si no tienen, pues, sabiduría, no son civilizados. “Apenas (como me dijo el Espíritu de Verdad), apenas los hombres son un poco ilustrados”. Esto es hacerles gracia, porque, si analizo yo esa ilustración, encuentro que hay sólo hipocresía.

Se tilda a la China de bárbara y retrasada y no ha hecho lo que Inglaterra para vencer a un puñado de hombres en el Transvaal, que armó en guerreros a los cafres. Se señala la disolución de los vicios lujuriosos en la India y el Japón y a todos los dejan enanos Francia y Alemania, de cuyas naciones y otras de Europa (llamadas cultísimas y civilizadísimas) hay mujeres en todos los prostíbulos del mundo y son verdaderas degeneradas.

Esto es público y notorio; y países hay (no tan civilizados al entender de esas naciones, sino aun indios) que han tenido que tomar medidas para no recibir en su seno esa clase de "artistas, modistas y modelos" que les remiten bajo esos nombres, ¡y no se sonrojan esos civilizadísimos gobiernos, porque estas modelos, modistas y artistas, acaparan oro que mandan en francos, marcos, liras, pesetas, soberanos, rublos y otras monedas! Lo demás no importa. Y aun hay grandes fábricas de deshacer fetos, con pomposos nombres de "Fábrica de aparatos higiénicos", que yo he visto para entera fe.

Es toda ésta la civilización de esas naciones; pero son la cabeza y el origen las dos nombradas, que las dos, una a la otra se anulan en estos momentos y les decimos: ¡Señoras Naciones! A civilizarse más y a prostituir menos.

Sí, hermanos míos; no hay inferioridad en la ley, de ningún ser de la tierra, por salvaje que le veáis y por diferente sea su color y aunque sus facciones sean burdas. Dos y aun tres son las causas: malos materiales, malos obrero o aprendices retrasados y el clima y suelo y aun podría añadir otra causa, que es la justicia. Pero en todas ellas, sólo el sabio puede ver la armonía en la variedad: por lo cual, sabed, que todas las razas o diferentes familias por el color que hay en la tierra, aparecieron a la vez, del mismo modo y de la misma familia de los espíritus que vimos ascender del mundo primitivo; pero según los grados y para no desequilibrar los de grados mayores y menores, aparecieron en diferentes continentes y los más adelantados irían a, cruzarlos en su tiempo, para igualar la balanza. Por eso, la escasa civilización y poco progreso que la tierra tuvo, recorrió, por sus tiempos, todos los continentes y el último fué Europa, si no contamos las Américas, que como tierra, fueron las últimas que aparecieron después del cataclismo Atlántico (excepto la cordillera), según vamos a ver: pero mientras tanto, sabed, que todos hemos sido blancos, negros, amarillos y cobrizos, porque la ley de compensación y de justicia, así lo impone.