PARRAFO IV
EL CUERPO HUMANO CONTIENE LAS ESENCIAS DE TODOS LOS REINOS

Toda la esencia de los minerales, la de los vegetales y la de los animales, la encierra el hombre en su cuerpo: es rico.

Pero también encierra en sí, por eso mismo, todos los vicios e instintos: es por ello pobre.

Pero como hay una tercera individualidad que es potencia, que es fuego, que es sabiduría porque es la esencia del espíritu universal todo lo vence, todo lo purifica, todo lo ha de dominar y es feliz, en la esperanza.

Mas acabamos de ver al hombre en su desgracia, en sus enfermedades y su caída en la esclavitud y debo aquí señalarle su remedio, en sí mismo; es decir, en el estudio de su constitución y a esto tenderá el presente párrafo; porque el capítulo sexto que tratará exclusivamente del hombre, será sobre materia parecida, como todo el libro, pero especializando allí el conjunto del hombre.

En los últimos tiempos, el colmo de mal es que circundaba a la humanidad, obligó a los gobiernos a levantar hospitales y a la química y otras ciencias a buscar antídotos preventivos y encontró (claro que por la inspiración porque esos hombres habían venido mandados por justicia de la ley para prevenir, sobre todo la alarmante mortandad de niños que era un terrible flagelo para la humanidad además de muchas epidemias, sobre todo la llamada viruela), y encontró, digo, el remedio, al parecer, en la inoculación de la viruela misma, que es provocar en el individuo el germen de la enfermedad y dominarlo con la vacuna.

Encontró, pues, el remedio en la misma causa de la enfermedad, en la vaca; este caso bien probado, debería darles pie para atajar ya todas las demás fiebres y enfermedades y en muchas pudo prevenir el peligro; pero ved que ha sido todo en los últimos 50 años; cuando el prejuicio de religión se aminoró en unos y cayó del todo en otros, dando libertad al pensamiento... (Es triste y doloroso encontrar siempre la causa del mal en las religiones aun sin buscarla en ellas; pero a la evidencia hay que rendirse, como a la verdad de los números).

Pues bien; ya tenemos un principio científico y por eso material, de que, si la viruela es prevenida por la vacuna tomando el virus de la vaca escrupulosamente examinada ¿/ /cuál es la causa sino que, nuestro cuerpo tiene por entero en esencia la vida, el instinto, los defectos y virtudes de ese animal y toda su especie? Tomen bien este punto, maestros de biología y embriología.

¿Por qué todas las fiebres pueden ser atacadas por la quinina en sus innumerables preparaciones, según la calidad, intensidad y ambiente de la fiebre, sino porque este árbol tiene en sí casi todas las moléculas del hombre? Mas es cierto que cada una de las plantas animales y minerales tiene parte en el cuerpo del hombre y el análisis dirá cuál es la planta, el mineral o el animal a que se debe esta o la otra dolencia, que corresponderá a esta o la otra característica de cada especie, en los tres reinos. Esa es la pauta general para el estudio de las enfermedades, que en mi deber señalo al cuerpo médico y de higiene.

Y el hombre hubiera hecho mucho más; pero por la pésima organización del mundo, en que todo, todo había de hacerse por él valor del oro (que ha valido inmensamente más que el hombre) no ha podido la ciencia, libremente explayarse y aun se estrellaban materialmente los buenos hombres, que los hubo, cuando querían o se proponían hacer un bien desinteresado; hay casos y muchos, en que ciertos estados sometía cuestión al examen religioso y el desprendimiento altruista de aquel hermano, en vez de beneficiar a la humanidad, enriqueció al parasitismo, que por su causa, nada más, hubo que levantar hospitales para los pobres; pero allí habría, curas y frailes, con las infaltables monjas sacando su astilla y envenenando el ambiente con su presencia y con su pestilente fluido, causa las más de las veces de las epidemias y hasta de las tempestades. Esto es tan cierto, que no me costaría nada probarlo si ahora escribiera para combatir lo que existió y ya no existe más que en figura, y aun se les dijo y encontraréis algo en las comunicaciones de los grandes maestros.

¿Quién duda que el estudio de la medicina es complicadísimo? Pero ¿quién ignora que la sabiduría universal nos pertenece a cada hombre? Sí, siempre que, la queremos basta llamar y somos contestados; y en cada caso se presentará un hermano adecuadamente sabio en lo que se ha de consultar; y aunque no han querido creer los médicos en el espiritismo (que es el médico universal), tampoco han tenido fundamento para negarlo y menos han podido rebatirlo. A lo mas, no han querido confesarlo ni comulgar en él, por un dogma científico. Pero entended bien que, el espiritismo es el médico mas no la medicina, más que en lo moral. La medicina de la materia está en la materia.

Ya sabéis, pues, que siendo esencias todo vuestro ser, con las mismas esencias os debéis curar y lo que habéis de hacer, en el código lo tenéis puntualizado; pero las enfermedades desaparecerán pronto de la tierra y ya, el dolor, no lo sentirá, ni la madre al parir al infante.