PÁRRAFO II
LEYES DERIVADAS Y FATALES

Ya dijimos en el párrafo "leyes del espíritu" las funciones de estas leyes, que son fatales, porque son justicia de necesidad; pero hay aquí necesidad de anotarlos con otras leyes terceras, para ver la correlación que todas tienen entre sí y que todas son solo, para que el hombre, en cualquier grado que se encuentre, comprenda que no está desheredado de la ley de amor y que ni aun el mismo puede desheredarse.

En la definición que hube de hacer para probar, que la ley no cometía injusticia en el parto que ya próximo está a tener la tierra, para su belleza y la implantación de la comuna y como axioma del espíritu, hube de sentar, "Que no puede ser que no sea"; y esto basta para comprender, que la ley, cuanto mus grande sea su rigor, es mayor su amor.

Pero aquí, no voy a entrar en muchas quisicosas, porque solo voy a hacer una especie de catálogo de las leyes y sus consecuencias; y no sólo en lo referente a este párrafo, sino en todo el presente capítulo, una vez que hay que tocarlos necesariamente en todo el libro.

Hemos visto ya, que la ley de amor, es la madre de todas las leyes; y que todo lo domina y en todo impera; y si impera, si domina y es madre, es porque tiene hijos e hijas.

Es pues, su primer hijo y único, todo el universo con los mundos y los hombres; éstos tenían que tener maestros, con leyes que les imponen como el preceptor al niño.

La ley de afinidad, es la hija mayor; pero que no puede divorciarse de las demás hermanas, porque, como la ley de amor es madre de buen gobierno, a cada una de sus hijas le ordenó sus ocupaciones, bajo su dirección y control.

Es así la ley de afinidad, la ordenadora de todas las cosas del universo infinito, e indefectiblemente cumple, reuniendo lodos los elementos que han de componer un mundo; reúne todo lo necesario a un acontecimiento histórico en cada mundo y todos para todos los actos de cada uno de los hombres que ha de realizar en todas sus infinitas existencias, en todos los mundos.

La ley de justicia, lleva con ella a todas partes el orden y hace a los hombres y los espíritus cumplir su deber, de grado o por fuerza; si el espíritu cumple y el hombre también de buen grado, la ley es cumplida; si el espíritu y el hombre no cumplen de grado, cumplirán por fuerza y la ley es cumplida; pero no cumplió el espíritu ni el hombre y es una deuda que pagará, porque no basta cumplir la ley, sino complementar a la ley para estar en la ley; es decir de voluntad.

La ley de libertad, no nos absuelve de cumplir lo que es de justicia, porque la justicia es primero que la libertad o libre albedrío; y creer que porque se nos dio la libertad no se nos obliga a marchar en la ley, es salirse de la ley, que es de la mayoría; y como la mayoría, en el infinito, vive en la ley de justicia porque fluye en el amor ley madre, es obligado todo ser, a obrar el bien. De aquí que, el libre albedrío en daño de un segundo (aunque no sea hombre ni espíritu directamente) es faltar a la justicia; pues además del hombre y del espíritu con quien convivimos, está la eterna creación en la que tenemos que trabajar. El libre albedrío con daño, no es libertad; es libertinaje, que es lo contrario a la santa libertad que se nos dio. Este es el abismo donde han caído la mayoría y aun todos los hombres, en el comienzo de su vida individual; pero a todos, por su esfuerzo, por el desengaño y el sufrimiento les curó y les enseñó la verdadera libertad, que es sólo para el bien; hasta tenemos libertad para penetrar en el secreto del creador; el caso es, poder penetrar; tener suficiente sabiduría para penetrar en su arcano. Ya veis si tenemos libertad ilimitada en el bien; pero en el mal, la libertad no cabe en justicia; y si el hombre hace daño achacando libertad, es libertinaje.

En los mundos, todo le es libre al hombre en la justicia; también todo le es vedado en la injusticia; y anotaré algún pasaje, en el párrafo IV, aunque sea el más atrevido, porque, si yo no lo aclaro, no lo aclarará otro; y no obedezco a mi satisfacción, sino a mi deber de descubrir los secretos de las leyes divinas.

Las leyes de igualdad y compensación son los platillos de la balanza de la justicia y son, los recipientes, diremos, donde la ley de afinidad deposita los elementos de juicio que el hombre ha de cumplir; y en tanto no los descargue el interesado, nadie los descargará; allí estarán acusándolo ante la ley de justicia; y no se crea que están allí depositados de balde; no, ganan su interés; y ese interés, lo va anotando al debe del moroso, que todo lo pagará y no importa el tiempo; porque, hasta el día del juicio de mayoría, nadie le exigió el pago o el desalojo; pero en aquel día, no hay apelación. Hasta allí, su libertinaje, su codicia, sus odios, sus crímenes, sus concupiscencias (que fueron tolerados) aunque se le avisó continuamente por la ley de justicia y hasta en tiempo de ley se le participó cuándo terminaría el plazo, que en la tierra fue muy largo; cuarenta siglos. Y sin embargo, ha habido millones (la mayoría cristianos católicos) que dejaron los platillos llenos de basura que la tierra los expelerá en su parto, porque ellos tuvieron que salir en el momento del juicio en que fue salvada la tierra, por Eloí, con la ley de su vibración.

Por la ley de igualdad y compensación, todos los hombres, en el mundo, acatan la ley de justicia; que por ser el ejecutor de la ley de amor, su cumplimiento implica la posesión de la ley madre y han consumido y producido la misma cantidad de productos y desempeñando todos los cargos y oficios, si no en categoría, con arreglo a su progreso, que es por el que la ley mide a los espíritus; pero todos habrán sido ricos y pobres, mandantes y mandados, hombre y mujer, padre e hijo, opresor y víctima, derrochador y mendigo, amo y esclavo, amado y odiado, vencedor y vencido y todo lo ha sufrido fatalmente, sin que su posición, estado, ni el dinero, hayan sido capaces de torcer la justicia.

Lo dije y lo repito; la ley de afinidad y de justicia, "son como un ser sin entrañas ni sentimientos": no entienden de lágrimas ni de alabanzas; llegan y, como inmenso rodillo, todo lo igualan, sin que haya nada que las detenga.

Hermanos míos; estudiad profundamente todos los hechos de la vida por estas leyes, que no hay ninguno pequeño: el goce y el dolor, en ellas tienen su explicación; mas no creáis que es difícil su cumplimiento; no hay nada más fácil; trabajar continuamente y con voluntad y por todo, amar a vuestro hermano que es todo hombre y la ley es cumplida; ved si es fácil.