CAPITULO III
EL ESPÍRITU

PÁRRAFO I
LEY ÚNICA Y SUPREMA DE AMOR

En el Universo todo es amor, porque el creador sólo en amor; por lo tanto, su ley es de amor, hasta en la justicia de mayor rigor.

La ley de amor ya puede ser comprendida con lo estudiado en las leyes del espíritu; pero es necesario sintetizar la plena comprensión de que esta ley madre impera en toda la naturaleza, porque hasta hoy, no se ha dado cuenta el, hombre de lo que es amor puro y desinteresado; porque en los puntos donde más parecía haber arraigado la civilización por sus ciencias y progreso, allí cayó la religión católica y desnaturalizó el amor, con la caridad; esta hubiera sido buena; pero una vez desnaturalizada y tomada por arma de esa religión, en vez de virtud, estudiada .anatómicamente, fue un baldón.

Ni aun el cristianismo primitivo, ni antes ni después de Jesús invocó la caridad como virtud ni principio, por muchas razones; entre otras, porque no conocían la caridad, aunque invocaban la beneficencia que era obligatoria y de ley, en lo que estaba mandado dar hospedaje al peregrino a transeúnte; por ello es que, en los países donde prevalecieron las leyes de los israelitas y sus descendientes, aun se conserva tan hermosa costumbre y ni siquiera hay todavía casas de recogimiento, porque cada vecino tiene a mucho honor hospedar al mendigo y contribuir a que no haya necesidades entre los más pobres del pueblo; algo de esto veréis en el epílogo del "Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor", pues yo he sido testigo de esos hechos y actor de ellos, en la casa de mis padres.

Los pueblos de Navarra y Aragón, en España, descienden directamente de los verdaderos israelitas, y la historia os dirá que los árabes poblaron esa unción y sobre todo las dos regiones citadas, sin duda las más laboriosas y fuertes de España y las cuales bebieron puras sus leyes y las palabras de Jesús, de boca de su hermano Jaime y de su madre María, por largos años. Por eso, la Iglesia católica no pudo introducir allí sus dogmas hasta el siglo XV, implantando en esa época, con toda su rabia, la inquisición; pero surgieron entonces, para defenderla, Xavier y Teresa (entre muchos otros) porque nada la providencia y amor del padre descuida.

Esta es la primera razón de que el cristianismo primitivo invocó la caridad porque tenía Israel en su ley la beneficencia, y ser ley, es un caso de justicia; lo que se da por justicia es amor y no caridad, que es limosna que denigra al que la da y al que la recibe.

No diré más de la caridad; leed en la filosofía al espíritu de verdad y muchos otros sobre este punto; pero tengo que decir las segunda razón de que la caridad cristiana no existió en verdad, porque cristo no existió y así es un absurdo, que ni siquiera llega a mito.

Esto es muy importante para la historia de la verdad y como acto de justicia al amor, debo decir que es el cristo y cómo se formó el nombre cristiano de tan tristes consecuencias en la tierra, aunque ya lo dije en el "Código" y el "Buscando a Dios".

Saber por todo, que en la lengua hebrea, "cristo", significa "peligro", y que lo pronunció Jacob al despertar de su visión de la escala de la eternidad, asustado de no saber que se había quedado dormido en la "casa de dios", que para él significaba el hecho de que descanse la escala significativa en aquel mismo sitio en que dormía, en Bhethel.

Al despertar, asustado, dijo la palabra "cristo", y para no olvidar aquel "peligro" de dormirse en la "casa de dios", es decir, pararse en los trabajos de la creación (que efectivamente es un peligro, porque hay peligro en causar daño a otros y esto no nos lo permite la ley de amor), para no olvidar, digo, este peligro, Jacob ungió la piedra con aceite y la llevó consigo; y fundando el pueblo de Israel con sus doce hijos, estableció la palabra "cristo" como santo y seña para conocerse los miembros de la familia o del pueblo de Israel y guardaban la piedra ungida como testimonio de peligro.

La piedra, la llevaron cuando emigraron a Egipto, donde el pueblo fue esclavo hasta que Moisés vino para libertarlo; pero entretanto, la palabra "cristo" (que siempre usaban loa israelitas como un santo y seña), no dejó de trascender a los egipcios, lo mismo que las doctrinas de Israel, y era muy natural; porque ese pueblo, entonces, ya era muy numeroso (no menor de dos millones de almas) pero en Egipto, se rendía culto a Jehová.

Como Israel se multiplicaba por sus buenas leyes y por el trabajo adquiría más riquezas que los egipcios, una vez que Moisés le infligió la terrible derrota a Faraón, éste, decir, el pueblo de Egipto, por la superstición, entendió que "Cristo" era Jehová, el Dios de Israel, que tanto lo protegía, y como tenían ya las doctrinas vedas que Israel practicaba, y "Cristo" coincidía con el Krisna de los antiguos fúlicos, o religión del fuego, que no les había podido hacer vencedores del Cristo de los israelitas, lo hicieron su dios; porque, como es natural, el vencido examina las causas de su derrota para dictar sus leyes con arreglo a las del que lo venció y prima también la tendencia del pueblo, y como allí, como casi en todas partes reinaba la superstición y ellos creían que "Cristo", palabra por tantos siglos oída pronunciar a los israelitas era el dios de las batallas de Israel lo tomaron junto con las doctrinas del pueblo vencedor, denominándolas "la verdad ", que quiere decir evangelio.

Mas la famosa piedra corrió una odisea curiosa: los derrotados egipcios, cerca del Mar Rojo, se hicieron de la piedra ungida. ¿Se la quitaron a Moisés? ¿La dejó éste olvidada? Esto ultimo más bien, porque el texto u original del testamento de Abraham lo enterró, en previsión de que le fuera arrebatado y puso la piedra por señal, la que fue vista y llevada por los egipcios, borrándose la señal y consumiendo la tierra aquel pergamino o piel. Pero ellos ya tenían la piedra (que llamaron fatídica), y en vez de volver a la corte; tomaron para occidente y cruzaron toda el África y toda la Iberia, estableciendo un reino en los confines de esta península, en la actual Galicia y pusieron la piedra como asiento del trono, que estuvo cerca de veinticuatro siglos allí, pasando luego aquel trono a Irlanda y más tarde a Escocia, conservándose hoy en Westminster, donde desde aquella fecha son consagrados los reyes de Inglaterra, que siguen siendo "cristianos", aunque protestantes de la Iglesia católica, que pretende ser la fundadora del cristianismo.

Prueba de la verdad que decimos en el punto anterior.

Fotograbado de la "Revista Popular" sábado 12 de abril da 1919. (1)

(1) Para mayor ilustración histórica leed en "Los extremos" se tocan" la relación del historiador Mister Rivert Carnat. N9 189, pág. 82.

El trono más extraño del mundo

El asiento del trono que sirve para la coronación de los monarcas ingleses es de piedra, y esta piedra tiene una historia, o mejor dicho, una tradición muy extraña.

Refiere la Biblia que en Bathel el patriarca Jacob durmió apoyando la cabeza sobre ana piedra. Esta piedra fue llevada a Egipto, a donde fue Gahelo, hijo de un rey de Atenas, el cual se casó con Scota, hija del faraón. Eran los tiempos de Moisés y, asombrado los príncipes por el poder creciente del Jefe de los hebreos y por las plagas que cayeron sobre Egipto, huyeron de aquel país y se vinieron a España, trayéndose la piedra de Jacob que ya tenía fama de operar grandes prodigios y de dar suerte y protección a quien la poseía.

No dice la tradición cuáles fueron las aventuras que corrió la piedra hasta el día en que fue arrojada a las cortas de Irlanda, a donde la había llevado Simón Brech, el cual en una tormenta se había servido de ella como de ancla.

La piedra debía ser conocida ya en todo el mundo, pues se la identificó fácilmente, se la recogió y veneró, llamábanla entonces y todavía se la llama "Piedra del Destino" y durante largo tiempo fué utilizada en la coronación de los reyes de Irlanda, los cuales tenían que sentarse en ella durante la ceremonia.

Había la creencia de que si el monarca era el legítimo sucesor al trono, la piedra permanecía silenciosa; pero si se trataba de un usurpador, la piedra lanzaba bramidos muy tuertes.

La "Piedra del Destino" debió pasar luego a Escocia, llevada quizás por algunos guerreros de los que hacían incursiones en Irlanda. Lo cierto es que, según la tradición, la piedra desde 360 años A. C. estaba colocada en uno de los muros del castillo de Dunetaffnage, y todavía se enseña a los curiosos la cavidad o sitio que ocupaba.

Por último en el año de 1296, el rey Eduardo la llevó a Inglaterra e hizo que la colocaran como asiento de un sillón.

La "Piedra del Destino" está actualmente y ha estado durante siglos en la Abadía, de Westminster donde, como hemos dicho, sirve para las coronaciones. Cuando fue coronada la reina Victoria, se cubrió el sillón donde está la piedra con un paño de oro.

Hasta aquí la "Revista Popular" que en este caso nos ayuda en la confirmación de la verdad que los hombres ignoraban.

Y, sea como sea, todo viene en favor de Jesús, de que él no es Cristo y de que tampoco lo son sus apóstoles, ni mentaron a Cristo; porque, aunque en el mismo tiempo de los apóstoles se levantó Pablo y fundó la iglesia cristiana en Antioquía, fue como forma de religión, con los evangelios cristianos, hechos del modo indicado; pero Pablo no vio ni conoció ni oyó a Jesús, ni era israelita, sino gentil, y ni aun era judío, pues, aunque de la misma familia de los israelitas, estaban divididos en dos reinos y en sus cultos eran y son hoy (en 17 siglos de erraticidad) diferentes: los israelitas, no admitieron ni tienen a Cristo por dios, ni por nada ya; observan a Jacob y a Moisés y aun esperan su redentor y no sin fundamento. Si hubiera sido Cristo, ellos sufrieron las consecuencias del peligro, y un redentor, no puede ser peligro para sus redimidos.

Es seguro que hubieran admitido a Jesús a estas horas, como profeta al que esperaban; pero no lo han admitido, porque los católicos y cristianos lo han consagrado Cristo y saben los israelitas que, "Cristo" es peligro.

Lo que no saben los israelitas es por que nació Jesús entre los judíos y tienen precisamente en sus doctrinas el secreto, que es el amor sin límites que Jehová tuvo para Israel.

En efecto; Jesús (profeta el más grande, porque vino a anunciar la libertad y el amor) nació en el pueblo judío porque era el prevaricador de la ley de amor y en él estaban los parásitos sacerdotes que hicieron cultos provocativos, desnaturalizando las doctrinas y adoración de Moisés; los que tienen que ser redimidos por la luz de Jesús, con su doctrina de amor, porque, los israelitas, por entonces, estaban redimidos por sus doctrinas no amalgamadas, y lo prueba el que, sin tener reino fijo como nación, se multiplican, trabajan, cubren el mundo; respetan todas las tendencias en todas las naciones donde viven y viven en todo el mundo; siguen esperando a su redentor y esto es fe; y os añadiré que hoy saben que es el Anticristo, que vive ya en la tierra, y lo buscan porque es su redentor.

No han adelantado todo lo que debieron, porque como hombres odian a los judíos que fueron causa de la destrucción del pueblo de Israel; pero el actor es el cristianismo, porque la iglesia católica, heredera de la judaica, amalgamada con todas las otras religiones, les llevó las cruzadas y desterró a los dos pueblos, porque sabía que el judío y el israelita se habían de unir al fin como hermanos que son y entonces caería la iglesia católica y Cristiana y todas las religiones que no tuvieran la ley del trabajo y la ley de libertad, bajo la ley de amor que es la del Sinaí, dictada por el espiritismo.

Este párrafo, es una enciclopedia histórica; y sin embargo, no hemos podido salir de la ley de amor, como no es posible salir de él en nada, porque es como el éter que todo lo llena; y es así, porque es la ley madre de todas las leyes y sin ella no puede haber hombre, no puede haber mundos, ni puede haber padre universal.

Sin amor no puede existir la vida, porque no existiría la familia donde tenemos el amor retratado en la abnegación del pudre, el sacrificio de la madre que se expone a la muerte para dar a luz al infante que le paga con la sonrisa de su boquita, con la mirada fija de sus aun inconscientes ojitos, que ni pestañean, como para invitarnos a profundizar por ellos el infinito, hasta el creador.

Y es que el amor es sutil como el éter y se filtra por doquiera, para llevar el consuelo a nuestro espíritu, sensacionando el alma para animarnos a la lucha titánica; y el hombre, para todo invoca el amor, ya sea de padre, de madre, de hijo, de familia, de patria o de dios; y es que, en su espíritu, el sello y patente, es el amor y el prima siempre, porque impera desde que el alma lo gusta por primera vez, puro; desde entonces, ya son para el todas las cosas, menores que el amor desinteresado, aunque éste lo lleve al sacrificio, porque sin abnegación, no puede reinar el amor; por lo cual, termino diciendo, que el amor, ley única, nos lleva necesariamente, cuando lo practicamos con pureza de alma, a la abnegación de nuestro yo, en provecho de nuestro hermano. Por ello cuesta tanto adquirir las funciones del amor; pero una vez que se gusta, la abnegación ya no nos da sufrimiento, o, cuando mas, nos lo da moral y este, le sirve al espíritu de sabiduría, porque sabe que por ahí empieza su escala de progreso y está advertido del peligro que le ofrecerán los que aun no saben amar; para entonces, ya recibe un santo y seña de victoria, que hoy es espiritismo; porque los peligros que señaló Jacob al pie de la escala, llamando a la piedra "Cristo", ya no existen; hoy, las piedras, son ya corazones de cera, donde el calor del espíritu imprime la voluntad de Eloí, a la luz de su propia casa.

Terminemos. Sin amor nada existiría. Es ley que todo lo rige y a ella obedecen todas las leyes y las cosas de las leyes; es la voluntad suprema y única, porque es la voluntad del que no puede tener sino una sola voluntad, Eloí.