PARRAFO IX
LA POTENCIA DEL ESPÍRITU PROCEDE DE SU SABIDURÍA

Potencia es, la suma de varias fuerzas en una fuerza acumulada; es efecto de una causa anterior y como fuerza, será sólo del valor de su origen.

Un hombre es una fuerza; muchos hombres reunidos sumarán sus fuerzas y será una fuerza más potente; todos los hombres del mundo juntos, son la plenipotencia del mundo y de ahí no pueden pasar en las fuerzas físicas, igualando la causa que origina esas fuerzas, matemáticamente.

Esta es una fuerza plenipotente, porque es la suma de las fuerzas; pero es una fuerza irrisoria, una potencia que, a pesar de ser plena porque es el conjunto de las fuerzas físicas de los organismos, no resistiría una simple corriente eléctrica que anularía todas esas fuerzas y aun fulminaría los cuerpos reduciendo a la impotencia toda esa plenipotencia.

¿Qué es, pues, el hombre, como cuerpo o potencia física o animal?

Un cero-potencia; y, sin embargo, un hombre solo domina esa fuerza que tiene la potencia de aniquilarlos a todos en un instante; luego el hombre es más potente y es plenipotente en el conjunto y llega a ser y es omnipotente. ¿Dónde está el secreto? En la sabiduría, en el raciocinio de su espíritu.

Pero si el hombre no tuviera en sí mayor fuerza que la que domina, no la dominaría; y no sólo las domina todas, sino que aun las crea, reuniendo elementos que toma de la naturaleza, de la tierra y que son fuerzas mayores que las de su organismo; luego es forzoso confesar; que en el hombre hay fuerza mayor que todas las fuerzas juntas de la naturaleza y de la tierra y por eso las domina a medida que su raciocinio va ilustrándolo y civilizando por la sabiduría mayor que sus trabajos le proporcionan; así que, tampoco se adquiere sabiduría sino por el trabajo, llegándose a la conclusión de que la potencia del hombre es su sabiduría y, por lo tanto, su sabiduría es causa de su potencia.

Esto, para mí, es muy familiar hermanos míos, porque trabajé largos años en la electricidad y en ella gane el pan que comí hasta hoy que tuve que entrar en mi encierro para estudiar en los mundos de la cosmogonía los secretos dé las leyes divinas y los medios materiales para saber dónde había de depositar el electromagno que el Padre me dio por credencial, que es el bienestar de la comuna, como premio al trabajo que llegará, que llegará… en el momento de justicia.

Aun antes de saber mi misión, rodaba yo por el mundo encantado de la maravillosa electricidad, que el hombre extrajo del negativo tierra con tanto trabajo, y lo auguraba y lo afirmé en una ocasión, en un folletito que publiqué sobre un trabajo mío que hoy ya ha invadido el mundo: "La calefacción eléctrica"; dije allí: "La electricidad, fuerza omnipotente y madre de todo lo creado"; y lo dije porque en ella veía y presentía al creador y estaba en la verdad.

Hablaban los hombres luego del rádium (descubrimiento asombroso por su fuerza); pero yo sostenía y sostengo y sostendré, que nada substituía a la electricidad y que ésta era el pan necesario en toda mesa, en la que, aun habiendo todos los manjares imaginables, si el pan faltaba, faltaba el mayor manjar y no era mesa completa.

¿Por qué sostenía eso, que es todo lo que decir se podía? Mi materia, entonces, no lo sabía como hoy lo sabe; pero mi espíritu sí lo sabía, y sabía que él y los demás misioneros lo habían inspirado a los hombres y llevándolos a los secretos de las fuerzas magnéticas negativas, únicas que en la tierra había y que era necesario utilizar, hasta que poco más tarde llegaría la hora de traer las fuerzas positivas del electromagno tomadas en el centro vibratorio; y probaría con ello la verdad de que, "la electricidad es fuerza omnipotente y madre de todo lo creado", y lo es, porque es la vibración constante del espíritu de los espíritus, Eloí, para que los espíritus sus mandados demuestren con ella la vida eterna y continuada en las formas y en los mundos. De esa mágica fuerza se sirve el espíritu universal, con su sabiduría.

De esa fuerza, el espíritu forma los mundos y las cosas de los mundos y los cuerpos de los hombres, eternamente; pero sufre una gran metamorfosis, según los períodos que vienen a componer la masa del mundo y se hace negativa, por la gran fusión de componentes, hasta que el hombre extrae esos depósitos de las entrañas de la tierra y se neutraliza en grado conveniente, para recibir luego la fuerza positiva que, si no estuviera bien compensado el neutro, sucedería lo que es natural que sucediera: un corto circuito que originaría la fusión del mundo, como se funde el plomo de seguridad en un conductor de la fuerza o electricidad dinámica; que maravillosa y todo como es, pasa a la historia del progreso del hombre en los seis días del trabajo; pero será siempre la corona del progreso humano, porque de allí, el hombre, como hombre no podía pasar, porque era el último eslabón de la potencia de la tierra.

Aquí no podía pararse el progreso; el hombre había llegado a la cúspide de la montaña del progreso material y entonces es el espíritu el que tiene que entrar en acción; pero no puede si no reconoce la comunión de las tuerzas universales y esta es, el espiritismo; para eso se mostraron los espíritus a los hombres y les hablaron a viva voz y con toda clase de manifestaciones desde que empezó a devanar carretes de alambre para hacer dínamos y motores y, esto os dirá más claro que las palabras, que todo el progreso es del espíritu: que todas las fuerzas, como todas las leyes, marchan paralelas llegando juntos el espíritu y las fuerzas, cuando la ley marca el momento histórico; porque la unidad de los espíritus, la unidad de las fuerzas y la unidad de las leyes son, la sabiduría sumada del Universo, y así constituyen la omnipotencia, porque en el conjunto está Eloí.

Llegó la electricidad (aunque fuese la negativa que la tierra tenía) como remanente del magnetismo universal de que fue formada y, el pensamiento la palabra del hombre, correrían universalmente, de un confín a otro de la Tierra en un momento.

Llega el electromagno, padre de la fuerza universal en el infinito y el espíritu corre el infinito universo y, llenan a la tierra los pensamientos y las palabras de todos los hombres de todos los mundos del Universo infinito, porque llega en esa vibración... - ¡No te asustes, hombre, hermano mío! No; pudo asustarse el hombre antes del juicio, - llega, digo, en esa vibración, el único que la produce, el gran Eloí, el eterno omnipotente..., ¡tu padre! ¡Oh, padre mío! Cundo dije: "La electricidad es fuerza omnipotente y madre de todo lo creado'', tú me lo inspirabas; como hombre, entonces, ¡negaba a Dios! Pero como entonces, niego hoy al dios que negaba al misérrimo dios de las religiones, que aun no han querido admitir la electricidad fuerza negativa, hasta hoy, en que ya pasa a la historia; hasta en esto han manifestado maldad y empecinamiento; pero tú vienes en la vibración y no puedes llegar sin ser visto y oído; y te veremos los que hemos trabajado en la luz mi credencial: y no te verán los detractores, pero te oirán en tu trémula voz, al rasgar las entrañas de la Tierra, para expeler los gases y las escorias, en cuya abertura caerán los impotentes, por ignorantes; mas ya no se apagará en ellos el eco de tu voz y recobrarán (después de sufrir ( )mucho su oído, curando de la sordera.

Este es, hijos de la comuna, el acto más importante de los mundos y ved, que sin la suma de las fuerzas y sabiduría del Universo no se puede realizar y se realiza, por la sabiduría; lo que nos muestra, que la omnipotencia del espíritu, proviene de la sabiduría sumada de todos los espíritus del infinito, porque todo el infinito es su patria y su régimen la Comuna.