PÁRRAFO IX
EL CUERPO Y EL ALMA NO SON RESPONSABLES DE SUS ACTOS

Ya hemos estudiado como se crían las almas y los cuerpos y como se opera su formación con las esencias de los tres reinos de la naturaleza, dentro de las leyes que la rigen.

Vemos que con el cuerpo obramos y con el alma sentimos, y al decir que no son responsables de sus actos, parece que sea una contradicción de la ley de justicia.

Pero no olvidemos, que para crearse los cuerpos y las almas, éstas han pasado por todos los tamices de la ley, por el trabajo.,y que cuando se obra en ley, no se comete falta, porque la falta está en no cumplir la ley; y como el alma y el cuerpo (hasta su formación) han cumplido la ley, no sólo no cometieron falta, .sino que porque cumplieron, son acreedores al premio de la ley; el premio quiere decir goce y tienen derecho al goce de su trabajo, como también tienen obligación de seguir en el trabajo, como ayudantes y como instrumentos de otro ser mayor o director de la obra, superior a ellos, para lo que en ley crearon esos instrumentos que han de servir como tales al director espíritu; pero como instrumentos, no pueden ser responsables de los actos del espíritu.

¿Por que han de ser las herramientas las culpables de la mala obra de un arquitecto o de un mecánico? Aun cuando las herramientas fueran malas, no sería suya la culpa de una mala obra, ni aun los materiales falsos serían responsables sino el arquitecto, o el artista, que debe saber elegir los materiales y las herramientas adecuados; y si éstos no tienen las formas adecuadas y el temple necesario, el debe modelarlas y templarlos en condiciones convenientes.

La naturaleza, (eterno arsenal e infinito de materiales y herramientas) elabora lo necesario para los cuerpos y las al mas y el espíritu sabe, que unos y otras son la esencia de todos los reinos, con todos los defectos y virtudes; y ni los cuerpos ni las almas le obligan a tomar estos o aquellos determinados, sino que, el espíritu, ha trazado antes el plano de la obra quo se propone realizar en aquella existencia y el elige lo necesario; pero como esto pertenece al párrafo siguiente, diré sólo aquí, que por lo expuesto, no son responsables ni el alma ni el cuerpo de los actos de la vida porque ellos sólo son herramientas del espíritu.