PÁRRAFO VI
LA VIDA NATURAL Y NO HAY DOS VIDAS

No puedo yo dejar la más pequeña confusión en los estudios que se le dan al hijo de la comuna; y como acabo de anotar la vida racional, que es del hombre, y surgió la vida natural, que es de los animales por el instinto, mis hermanos, en tanto no son sabios, podrían obscurecerse un poco pensando, si la vida natural era distinta de la vida racional en su emanación; y por esto imprimo este párrafo, sentando, que no hay dos vidas, aunque hablando el lenguaje de la cosmogonía hay dos mundos: el espiritual y el material, o sea el de los cuerpos.

Un solo ejemplo nos pone al fin de este camino, y el no puede ser mas sencillo.

Un hombre, para ejecutar una obra, estudia primero todo el plan que ha de seguir y luego le veis manejar las herramientas que han de llevar a cabo aquella. ¿Ha hecho cosa diferente en la ejecución que en la concepción?( ) ¿Es otro hombre cuando está ejecutando que cuando concibió. Es el mismo, aun cuando otros hombres le ayuden a hacer la obra; y lo mismo pasa en la ley de la vida: La vida racional concibe y la natural ejecuta; el espíritu, en su raciocinio, traza el plan y la naturaleza le prepara los materiales; pero los tres reinos le dan todo su concurso para la ejecución del trabajo.

¿Puede decirse el uno al otro de los tres reinos: "tu no me sirves"? Con vegetales, no haremos lo que sea de los minerales, ni los dos harán lo del reino animal: y los tres sirven, cada uno en lo suyo, por la ley fatal al hombre.

Lo que hay es que, ninguno de los tres puede servirse para la acción por sí mismo, ni ser movido por el otro; sino que los tres necesitan del hombre, que es mucho más débil que ellos en la materia, pero más fuerte que entre los tres, porque tiene el raciocinio; el espíritu es la vida primaria y positiva y ellos sólo tienen la vida secundaria: la natural de las moléculas recogida en la vida universal, en el éter, al que también da vida el espíritu creador, Eloí, con el que el espíritu del hombre es consubstancial, por lo que tiene su inteligencia;.pero todo es la misma vida y única, porque sólo hay una vida.

La diferencia, pues, no está más que en que el espíritu es vida propia en el creador su autor directo y sin forma ni personalidad, como él, que vive en él eternamente y lleva su mandato creador en la inteligencia y la potencia unidas de todas las individualidades que crean y dominan a los cuerpos opacos, haciéndoles cumplir la eterna ley, pero no sin sacrificarse ellos mismos; para eso, extraen la esencia de los tres reinos y forman los cuerpos y sus almas, en los que se envuelven y toman forma para hacer formas de las cosas que tienen vida secundaria; que para mayor inteligencia y dar pie a las ciencias (que son ramas de la sabiduría) y así, por leyes, llegar al fondo de la vida, que es una. Más bien que dos vidas, hay dos mundos; aunque en la sabiduría, el espíritu maestro, comprende que sólo es un mundo todo el infinito; pero como no todos los espíritus son sabios más que después de haber pasado por sí mismos todas las funciones del mundo y mundos donde han tenido que .actuar, por esto, en la cosmogonía, los espíritus dicen "el mundo espiritual y el mundo material"; pero aun estos dos mundos se funden en uno solo tan pronto un mundo pasa sus días de trabajo y por un juicio final acata la ley.

Entonces dicen los maestros que se han unido los dos mundos, como lo encontraréis cantado por los maestros en la "filosofía enciclopédica"; pero en realidad sólo el mundo espiritual existe.

Pero hay necesidad, para el estudio, de considerar como existentes, dos vidas: la temporal y la eterna; y dos mundos: el espiritual y el material; y aun éstos, desmenuzarlos, atomizarlos por el raciocinio, lo que es sólo atribución del espíritu y por el análisis químico-físico y metafísico con todos sus leyes, lo que es del cuerpo humano y de los tres reinos de la naturaleza. Por lo que dije en el punto anterior que el espíritu sólo es sabio cuando ha hecho por sí mismo todas las funciones del mundo y mundos donde actúan y así es de orden y armonía.

Porque "no llega el niño a doctor aunque haya pasado los estudios de la universidad; sino cuando los años y la experiencia le dan conocimientos prácticos de su carrera" me ha dicho el Espíritu de Verdad y esto confirma lo anteriormente expuesto.

Así pues, es de necesidad estudiar por partes, como espíritus y como hombres; y por lo tanto en las dos vidas, la espiritual y la corporal; y en los dos mundos, el del espíritu, vida esencial y el de la materia, en la naturaleza de las cosas, y así vida natural.

Esto, mientras somos estudiantes; que cuando somos maestros, el espíritu todo lo abarca en sí mismo y puede decir: sólo un mundo hay y no hay dos vidas.