Prólogo a la Segunda Edición

Los libros que encierran principios eternos, son como el espíritu. Siempre que necesita un nuevo progreso, reencarna con nuevos progresos para su etapa. Así son las ediciones repetidas de los libros y el "Conócete a ti mismo", reencarna en esta Segunda edición, corregido y un tanto aumentado, no en sus principios y axiomas, pues, dijimos al escribirlo que, "nada mas de nuevo se le dirá al hombre, ni aquí ni más allá: y así es".

Pero cabe (y lo hacemos en esta Segunda edición) aclarar y afirmar, subrayando conceptos, sentencias y axiomas, que en la primera edición debimos dejar pasar sin señalarlas (por muchas razones preventivas) considerando el prejuicio que pesaba cuando lanzamos a la conquista de la conciencia pública este libro de la verdad eterna que es ley de los cambios y ella no cambia, aunque cada vez el hombre lo comprenda más.

Dimos al libro una didáctica perfecta; ascendiendo en todos los casos del hombre a su progenitor y del efecto a la causa. Lo mismo pudimos hacer con la literatura que al libro dimos para su carácter. Más si habríamos empleado una "literatura facunda", no habría podido ser fecunda como conviene a los grandes axiomas. Si habríamos hecho una literatura "elegante" o más "alta", nos habrían comprendido los ilustrados y los sabios, pero no los trabajadores, poco o nada poseedores de la cultura literaria, y tuvimos muy en cuenta esta gran mayoría de la humanidad que pide ilustración y tiene sed de progreso, de luz en su conciencia y de saber en su espíritu y hemos conseguido esos tópicos, de lo que los ilustrados y sabios también reciben beneficio; pues en el mundo trabajador se despertó su intelecto y el deseo de leer a otros autores, que antes no los hubieran comprendido.

Tuvimos también en cuenta, que los ilustrados y sabios, en todos los lenguajes u modos de decir nos comprendieran y así nos lo prueba uno de los más discutidos intelectuales mundiales, que nos ha dicho: "No cual de tres cosas que su libro contiene, admirar mas: Las verdades en él expuestas; el valor de sostenerlas; o el lenguaje castizo con el que se han impreso, para gloria de nuestro idioma". Indudablemente es que será algún sacrificio para algunos literatos., pero como los consideramos misioneros y lo son, cual fuera su profesión, oficio, o empleo, comprenderán, sin interpretaciones, para lo cual usamos el "lenguaje castizo" que todos entienden. Nada de eufemismos y términos altisonantes, facundos, que no son fecundos ni inteligibles para todos los cerebros. Sencillez en la exposición de los axiomas; claridad en los conceptos, y como violeto que embalsama el ambiente, el idioma adoptado para el "Conócete a ti mismo" es el trípode inconmovible de este libro.

Con estos arreos mandamos a nuestro héroe a la gran batalla de abrir las conciencias y triunfó en todo donde entró, agotándose la Primera edición y… reclaman con imperio ya, los que no alcanzaron a poseerlo y, ya los vamos a complacer.

"No puede faltarnos este libro" nos dicen: No puede faltar este libro decimos nosotros, a ningún hombre, porque sin conocerse así mismo, no se puede conocer al Creador, ni el mundo que nos transporta; y ni aun ser hombre de progreso porque, "sólo se es hombre en verdad, en el conocimiento de las entidades que lo componen: lo que enseña el "Conócete a ti mismo".

Ve, pues, nuevamente, hijo predilecto de mi razón y sentimientos, en el caballo de la ley en que cabalgas saltando los riscos de montañas de prejuicios que anulas, llevando a los hombres a la cúspide de la montaña, donde se extasían a la vista límpida del sol de justicia, que en sus penachos lleva escrito: Amor, Fraternidad.

No puedes olvidar en tus victorias, que para esta segunda batalla, te ha proporcionado gran parte de los medios materiales un convencido y por modo raro que, aunque solo haga cumplir su deber, ganó una bella batalla porque, Obligó al Dios Oro a servir a la gran causa como lo habíamos sentenciado, y es, precisamente cuando ese Dios tirano se declaró en quiebra fraudulenta, como lo hemos expuesto y probado en la "Circular Magna" de nuestro "Décimo Noveno Aniversario'‘. Nuestras sentencias son de la ley, y nada venera a ley. Como este convicto cumplió un deber, cumplan todos los que en su conciencia despierten en el "Conócete a ti mismo".

Buenos Aires, 24 Febrero 1931. 5-6-20 Nueva Era.

JOAQUIN TRINCADO