Escuela Magnético - Espiritual de la Comuna Universal

Dirección General - Cátedra Central - Colonia y Ciudad Jaime Santiago del Estero- Republica Argentina

25 de Julio de 2003 E. V.

Hermanos Celadores, Directores de Cátedras y hermanos Todos

La Dirección General de la E. M. E. de la C. U. , con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la fundación de Colonia y Ciudad Jaime, desea llevar su saludo fraternal a todos los hermanos y hermanas y aprovechar esta oportunidad para reflexionar sobre distintas cuestiones que hacen a nuestra evolución como institución y brindar una orientación clara sobre los objetivos que buscamos y los medios para alcanzarlos.

Somos conscientes que el mundo tierra atraviesa una etapa caracterizada por la guerra, el recrudecimiento de odios entre las naciones, el miedo al futuro y la ausencia de convicciones serias frente a las posibilidades de construir un orden universal fundado en el amor y la tolerancia.

En una edad donde los avances de la técnica hacen posible palpar la realidad del planeta y actuar altruistamente sobre sus necesidades, el hombre parece abjurar de su universalismo y refugiarse nuevamente en cárceles mentales: nacionalidades, religiones, fundamentalismos de distinto tipo, partidos políticos. Dichas tendencias mezquinas no están ausentes en el seno de nuestra misma Escuela. Comprobamos con desánimo que muchos hermanos se escudan en la doctrina del espiritismo racionalista para levantar un muro divisorio frente a otros hermanos, o frente a quienes simplemente son depositarios de una concepción diferente. Dichas actitudes son a veces causadas por un egoísmo rayano en el fanatismo, por falta de amplitud de conciencia, o lisa y llanamente se originan en ignorancia sobre el carácter verdaderamente universalista donde la doctrina asienta sus principios. No hay nada más efectivo para conducir al fracaso de una institución o movimiento de ideas que enseñar y transmitir una doctrina con criterios mediocres y exclusivistas. Enseñar un cuerpo de valores e ideas conforme a nuestra estrecha interpretación de ellas y no al sentido concebido por quienes las legaron. De allí al oscurantismo y al sectarismo no hay sino un paso. Y la E. M. E. de la C. U. no ha sido creada para formar fanáticos ni para atrincherarse en la intolerancia, sino para contribuir al despertar de las conciencias y a la construcción de una auténtica comunidad humana. El Maestro Joaquín Trincado dejó un legado viviente, no un cuerpo inerte propiedad exclusiva y excluyente de unos pocos.

Todo ello nos mueve a actuar, pues somos responsables de un enunciado doctrinario demasiado rico e importante para permitir su degradación y su atrofia evolutiva. Aspiramos a conducir una Escuela fielmente representativa de sus principios y abierta al mundo y a las necesidades humanas constantemente renovadas. No somos sectarios. El Maestro Joaquín Trincado no fue sectario. Representamos algo mucho más trascendente que no puede ser enseñado con criterios o prejuicios retrógrados.

Por ello nuestra voluntad de iniciar una nueva etapa, de abrir un período de reordenamiento profundo que nos permita ver claramente dónde nos encontramos y hacia dónde debemos ir. Y dicha tarea implica identificar y corregir los errores y faltas que nosotros mismos hemos cometido, pues no perseguimos nuestra justificación ni defendemos cargos ni honores. Luchamos por valores, no por posiciones individuales. Sólo así podremos convertir a la Escuela en lo que realmente debe ser: un manantial de sabiduría y de conocimiento trascendente donde toda persona pueda saciar su sed de verdad, de amor y de comprensión del misterio último de la vida; un reservóreo de autenticidad y de paz, y sentar de este modo los cimientos de la verdadera comunidad humana, la Comuna de Amor y Ley.

Teniendo presente estas consideraciones, queremos decir que toda institución puede albergar una diversidad de concepciones sobre ciertos aspectos de método y oportunidad, pero es responsabilidad de la Dirección General conducir y marcar claramente las pautas a las que los adherentes deben atenerse. Solamente una conducción sólidamente estructurada sobre criterios claros y adecuados a las necesidades de los tiempos puede transitar el camino que lleva a la realización de los objetivos que dan sentido a su existencia.

 

Los principios, los fines y los medios

La Escuela tiene como fines fundamentales el Bienestar, el Progreso y el Crecimiento individual y colectivo de los hombres del mundo Tierra en todos sus aspectos. Estos fines se asientan a su vez en los principios de Amor, de Fraternidad y de Vida en Comunidad. La base que sustenta el objetivo es la Doctrina Filosófica Universal del “Espiritismo Luz y Verdad”, legada por el Maestro Joaquín Trincado.

Los principios determinan los fines trascendentes, que se extienden en el tiempo y constituyen las metas sobre las que se asienta el trabajo. La consecución de esos fines está sujeta a la evolución de las circunstancias históricas, ya que la Humanidad no permanece estática sino que expande continuamente su conciencia y comprensión de la realidad. Mientras que los fines permanecen incólumes, los medios deben adecuarse a las necesidades de tiempo y lugar. En este sentido, los medios son los instrumentos que buscan satisfacer las necesidades humanas. No adecuar los medios a los requerimientos históricos es un signo de pereza, fanatismo o ignorancia, que entorpece la marcha y sienta las bases para que una doctrina se transforme en irrelevante.

 

Organización y disciplina

Toda acción en el mundo, en consecuencia, requiere de organización. Con el fin de propagar los principios doctrinarios, el fundador construyó los cimientos de una organización conveniente y las normas necesarias para que, a través de las Cátedras y Colonias Comunales, los habitantes de cada país recibieran los beneficios que brinda la Escuela. Por ello, cada hombre - adherente es la fuerza motriz que impulsa la acción y la ejecución de los objetivos de la Escuela, y la unión de esas fuerzas crea la dinámica del organismo.

En esa organización se estructuran claramente los diversos roles y jerarquías que otorgan a la institución su capacidad de acción, su vigor y su renovación constante a través de las generaciones.

La responsabilidad de los Conductores de la Escuela es velar por la marcha y el cumplimiento de los objetivos que la misma tiene, brindar las grandes orientaciones que den sentido de unidad y de claridad de rumbo.

La responsabilidad de los Celadores y Directores es la de Organizar, Educar adecuadamente acorde a las circunstancias y a los tiempos, Enseñar los principios y fines de la Doctrina y de la Escuela, y Capacitar a los adherentes para conducir sus propias vidas, las de sus familias y la de la comunidad toda.

Finalmente, la responsabilidad de los adherentes, que somos todos, es desarrollar la voluntad de aprender y crecer como individuos, realizar y poner en práctica lo que defendemos sin atacar a los que no piensan como nosotros, cultivando también el conocimiento de otras formas de pensamiento que a lo largo de la historia han iluminado el sendero de la evolución filosófica de la humanidad.

La función de la Escuela no es ni ha sido formar eruditos ni meros transmisores pasivos de ideas, sino agentes de acción y ejecución que demuestren en obras concretas la finalidad que la sostiene. En este sentido, la experiencia demuestra que no es suficiente conocer, comprender y sentir la Doctrina y la Escuela sino que, hoy más que nunca, necesitamos APLICARLA en todos sus aspectos, siendo artífices del deber común que tenemos y representamos.

Esa necesidad de aplicación no debe involucrar una actitud exclusivista y discriminatoria para con el resto de la Humanidad. Mal podríamos buscar objetivos universalistas si nos refugiamos en los principios doctrinarios del espiritismo y consideramos negativamente a quienes no piensan como nosotros. Hemos podido observar el desarrollo de estas prácticas malsanas en el seno de nuestra institución. Por eso queremos referirnos en especial al rol que los Celadores y Directores de Cátedra deben cumplir.

 

Responsabilidad de Celadores y Directores

La función de los hermanos Celadores y Directores en la Escuela es de suma importancia. Está en sus manos ayudar al progreso genuino de los adherentes en sus respectivas jurisdicciones. Es y será responsabilidad de esta Dirección General coordinar la acción y supervisar su desempeño, teniendo presente que del grado de preparación, de comprensión de su rol y de su bondad y amor hacia los demás depende el desarrollo de los que buscan la guía de la Doctrina. Cada hermano es un complemento del otro y que en esa unión de fuerzas se reafirma el amplio sentido de Solidaridad, sin el cual no puede haber orden y menos fraternidad.

Los hermanos Directores y Celadores deberán gozar de la mayor comprensión, tolerancia sin consentimiento y capacitación permanente como directivos de una institución, instruyéndose y demostrando la fe en obras hasta hacer la fe común de todos los integrantes. Los Celadores y Directores deben ser fieles a los fines pero transigentes en los medios de ejecución, para que todos y cada hermano de la Escuela puedan recorrer su propio camino.

Los hermanos Directores y Celadores deberán auto-evaluarse y promover la auto-evaluación colectiva en forma permanente dentro de un marco de Amor, Fraternidad y Altura, a fin de subsanar todo error e inconveniente acaecido no solo de las autoridades sino de los adherentes todos, impulsando de este modo el crecimiento del adherente como hombre de bien y representante de la Escuela. Reconocer faltas y desaciertos es una forma de impulsar el progreso.

 

Evolución y crecimiento

Necesitamos crecer y corregir los obstáculos que nos han impedido afianzarnos como agentes positivos de la evolución. No se trata de permanecer como administradores pasivos de un legado personal. Mal podría el Maestro Joaquín Trincado haber pretendido que las generaciones posteriores se limitaran a repetir sus palabras. La Doctrina Filosófica es un Organismo Viviente, no un cuerpo inerte.

Necesitamos actuar con la altura y la grandeza de lo que somos y representamos utilizando en nuestros diálogos cualquiera sea la forma (sesiones de estudio, asambleas, carta, e-mail, personalmente, telefónicamente, etc.) un lenguaje claro de realidad, de verdad y de amor de hermanos.

Y finalmente, queremos decirles a los hermanos todos que cualquier situación contradictoria que se generare en el seno de las Cátedras o entre hermanos o en la familia y aun en la sociedad en la cual nos actuar, no deben significar ni ser sinónimos de antagonismos que desvirtúen los principios y nos fragmenten como hombres y como institución. Debemos convertirlas en experiencias positivas que nos permitan pulirnos a todos y a cada uno. Asimismo si lo expresado en este documento no resulta claro o surten inquietudes o dudas, la Dirección General esta abierta para escuchar y dialogar de manera productiva limando todo aquello que pueda oscurecer los objetivos claros fijados.

Amados hermanos, la Dirección General de la Escuela Magnético - Espiritual de la Comuna Universal a los efectos de Fortalecer la misma como institución, Aplicar la Doctrina y Afianzar la responsabilidad de los Adherentes como representantes solicita la colaboración y la predisposición de todos ustedes a fin de que el plan trazado en el Inicio de una Nueva Etapa pueda alcanzar los objetivos propuestos y que sabemos son los objetivos de todos los que buscan el bienestar de la humanidad.

 

Lorenzo B. Juricich Casagrande - Director General

Fernando Rafael Castellani - Secretario 1°

Claudia Azucena Lazo de Castellani - Secretario 2°

Raúl Rafael Castellani - Asesor 1°

Marcela Roxana Lazo de Cameranesi - Asesor 2°

Estela Mary Castellani de Juricich - Asesor 3°