CAPÍTULO DIEZ

Párrafo I
El día del Triunfo.

Grandes descubrimientos deben encontrar en esta relación, nuestra aun naciente astronomía, que se debate en el campo de la hipótesis por no haber entrado en la razón espiritual.

Pretende sujetar las leyes del espíritu a las leyes de la materia, es mayor locura que proponerse agotar los mares, puesto que éstos pueden ser agotados o transportados conforme a leyes de la creación, y conforme a otras, también secarse, y, en cambio, el espíritu la única metamorfosis que sufre es la del más, porque ésta en su ley.

La astronomía se ha ido a lejanas regiones para estudiar, teniendo en casa las cosa sin poner en orden ni reglamento, por lo que solo ha podido hacer hipótesis; pero esto no es más que hijo del prejuicio y de la materialidad, amén del orgullo, por lo que nunca tres astrónomos están de acuerdo en una hipótesis.

El telescopio está sujeto a leyes materiales y jamás podría por si revelar las cosas espirituales. Pero llega al limite de lo material, desde donde debe ser sustituido por la razón espiritual, ahondando con el pensamiento, vehículo de la razón, que entre los dos

forman las dos alas del espíritu; que si éste sabe batirlas, llega desde el limite del telescopio al limite del progreso del espíritu; desde cuyo límite es sustituido por la comunicación de habitantes de aquel límite, y así, y sólo así, se llegará al infinito y por grados; pero es cordura y es sabiduría no subir al segundo escalón sin haber aprendido y pisado el primero(1)

Es cierto que todo lo que han hecho hasta el día nuestros astrónomos no es mas que desdecirse de lo que en sus existencias anteriores han afirmado; y sabed que Ptolomeo, que tuvo la candidez de afirmar que la tierra era el punto fijo y central del universo, es uno de los más ilustres astrónomos de hoy; y ya veis todos lo que hoy sostenéis y afirmáis, y sírvalos esto de base para espiritualizar el telescopio, que solo debe serviros para guía del mundo al qué os queréis dirigir a estudiar; si sabéis que no estáis locos, ¿ porque temer el desdoblamiento, que a pesar de todo lo hacéis, pero que matáis sus efectos por falta de razón y fe en vosotros mismos?

Hay otro punto que os devana los sesos, porque veis esos mundos, que a regañadientes llamáis mundos, y siempre estrellas, os cambian de color y líneas más brillantes o más opacas en cada fotografía; y a pesar de haberos descubierto el secreto, permanecen para vosotros en el misterio esas variaciones naturalísimas por la radiación de uno o más luminares satélites, rotaciones, alejamientos y otras circunstancias.

Os debatí en esas alturas y no habéis explicado aún la tierra y hacéis miles de contradicciones sobre la luna; y hasta hay quien se ha atrevido a decir que la tierra procede de ella; pero un punto deje dicho atrás y doble estudio tenéis cuando pronto tendréis para estudiar otro satélite que, como el actual, saldrá del globo de la tierra.

Pero dónde se ve, mayor... ¿candidez? ¿Aberración? (no quiero suponeros ignorancia) es en la cuestión cometaria. Recuerdo todo lo ameno de los anuncios del cometa Halley, y por unos "iba a perecer la humanidad envenenada", por otros "asfixiada de calor", y por otros "en la mayor algazara y baile". No, mis hermanos; en el universo no hay más que una ley, aunque haya eternas metamorfosis; pero éstas nunca alteran la ley.

Los cometas sólo son de dos clases, que se dividen en tres, pero son solo una misma cosa y dependen de una sola causa de la eterna creación.

Unos son mundos en formación, y éstos no pueden estorbar las órbitas de otros mundos en vida vegetativa, por leyes que sabéis; otros son mundos en disgregación, y éstos no pueden tener orbitas, porque ya perdieron la suya, y estos, como veremos, nos dan mil fenómenos de estudio; y los otros, por fin son el haz luminoso de los espíritus de un mundo feliz que terminó su misión, como luego diré.

Astrónomos, físicos, químicos, matemáticos, geólogos, filólogos y naturalista (1); en el Séptimo día tenéis que saber y enseñar y hacer comprender baste el ultimo individuo de nuestra humanidad, la verdad real de las cosas; la eterna universidad tenéis abierta y os señalo el primer jalón; Desdoblaros siempre que dirijáis vuestros aparatos.

Párrafo II.
Los espíritus en su marcha triunfal.

Cuando la humanidad de la tierra llegará al limite del progreso que puede dar al espíritu, ha llegado el fin de esta como tal mundo para sufrir una metamorfosis que veremos en otro párrafo.

En ese momento feliz, la humanidad ha cumplido sus expiaciones y el espíritu lleva en valor de fuerza y sabiduría, representado en luz el valor material de los mundos en que ha vivido ya y necesita otro, también material, como lo son todos para nosotros, pero de materia quintaesencial, que es el valor del espíritu en el primer limite de este grado; para el espíritu en ese estado ya no existe el mal, porque éste solo radica en la ignorancia y el espíritu ya es aprendiz de la eterna sabiduría; ya es bachiller en los conocimientos generales para elegir carrera en verdad que ha de seguir en el mundo mayor que luego ocupará y que describí en el libro "Buscando a Dios" que ya esta en vegetación y es ya una maravilla.


(1) No evoco a los astrólogos, porque éstos sabían y saben si hoy les hay esos axiomas, a despecho de los Astronocuos.


Pero antes de ocuparlo, antes de, sentar nuestras plantas y vestirnos de aquella materia. ¡Oh! ¡Que carrera más divina que marcha de triunfo por todo el plano primero haremos de placer, cantando el hosanna de los vencedores a Eloí y recibiendo los saludos de todos los mundos de la cosmogonía, en justo descanso, por un momento de larguísimos siglos de titánica lucha!.

El Espíritu de Verdad, que ilumina la cosmogonía del plano primero, formará una luminosa rosa y rodeado de los fragantes pétalos de todos los espíritus de la tierra, figurando un gran cometa de luz y armonía, nos presentará a nuestro Padre en la materia, el Sol, Del que se incorporarán a nosotros sus maestros para presentarnos a los mundos de su sistema nuestros hermanos, y así, de mundo en mundo, de constelación en constelación, de nebulosa en nebulosas, seremos presentados a toda la cosmogonía, hasta llegar a la 7-1/2 donde encontraremos el tribunal del segundo plano, y cantando hosannas volveremos al centro de vía láctea, a la gran Sión donde aprenderemos el principio de la dicha de aquellas felices humanidades, en que la mujer da 100 hijos en una Existencia.

¡Tan largas son!

Allí y en el tribunal del Padre, que allí tiene su asiento, seremos visitados por los maestros de los mundos hasta el plano quinto y tocará él termino de nuestra marcha triunfal, para empezar de nuevo otra etapa de trabajo y estudio en el mundo de dicha que estará preparado por la ley de afinidad para recibirnos y que lo señale en la constelación de Orión.

¿Cuantos siglos habrán transcurrido en esa marcha? Sabed nada más que la luz, tarda en recorrer la Vía Láctea 15,000 años y qué hemos de recorrer 7-1/2 nebulosas ¡Oh! ¡Cuántos astrónomos de mundos como la tierra hasta hoy, al empezar su Séptimo día, se llenarán de pavor, a nuestra visita y solo beneficio les llevaremos, como nos los traen hoy algunos de esos cometas, que nos visitan y que se ven muchas veces en diferentes épocas, por los movimientos de los mundos y las marchas de esos mensajeros.

Habrán pasados muchos siglos, pero estaremos en el presente eterno y lo comprenderemos mejor por nuestra sabiduría.

Trabajemos, pues, en el amor del Séptimo día, preludio de tanta felicidad; pero no olvidemos que hemos desterrado a hermanos nuestros, y en éste día, nuestro amor, debe llegar a raudales hasta ellos y seremos aun mayores si nuestro amor consiguió que ellos pidan la justicia, la sufran y entren en el Séptimo día que nosotros terminamos.

No cantaré más en este párrafo, que sólo es un articulo del Código; pero como epilogo de esta primera parte os regalaré el canto del Espíritu de Verdad, contestación a mis preguntas, por lo que os daréis cuenta de las ansias del Juez, que las veréis desesperadas en el primer libro "Buscando a Dios"; mas dulcificadas en la Filosofía, pero con peso de losa abrumadora y todos veréis justicia en mi severidad, en recriminar el mal anatemizar sin misericordia a las causas que tanto han hecho sufrir a las generaciones en la tierra.

Veréis como en todo el conjunto, el resultado es sólo amor para mis hermanos; amor que recibí del Padre y del que es reflejo fiel el Espíritu de Verdad que me guía y lo comunico a los míos para que me ayuden en espíritu y materia.

Cantemos, pues, a Sión, que desde allí el Espíritu de Verdad dirige nuestros cantos al Padre.

Párrafo III
¿Qué será de la tierra después del Séptimo día?

Ya he iniciado atrás la disgregación de los mundos, muchos de los cuales vemos y los tememos como cometas peligrosos; pero no, hermanos míos; nadie los tema y sí vea en ellos el cumplimento de la eterna ley de la creación y la transformación.

Los mundos y sus humanidades cumplen una misión en cada estado y cumplida, sufren la metamorfosis que le corresponde siempre en ascensión y la materia y el espíritu son una misma y única substancia en diferentes grados, y la divina ley nada olvida.

La tierra no tiene más que dar a sus moradores, estos llevan su vida creadora; ha cumplido como madre amorosa y ha perdido con la emigración de sus moradores toda la vida que tomó del lago infinito y abandona su ruta, guiada por otra ley. La eterna metamorfosis.

Como el alma, que a la materia unida llegó a su mayoría y se emancipó, ella queda también con un gran archivo de moléculas que piden cada una su centro de atracción, para formar parte de otro cuerpo a fin, pasando por el Pantógeno, donde se cargan de vida y van a agregarse, todas esas partículas a otros mundos.

Esto explicará a la astronomía tan variadas teorías de los bólidos, aerolitos, etc., y aún también una gran parte de las estrellas fugaces, pero que éstas, en muchos casos, son espíritus que cruzan de mundo a mundo, dejándose ver de los encarnados de otros mundos.

Por tanto, el fin de la tierra es su disgregación, para ir alimentando otros mundos en su desarrollo, como ella ha recibido partículas de otros que se disgregaron y le prestaron vida ayuda.

He ahí como la justicia del Padre se cumple con todas las cosas y no olvida ni el mas insignificante detalle y todo nos conduce al estudio y la admiración de la eterna ley de las afines, con todas las demás leyes cuya alma es la Ley de Amor; Cuyo legislador es el Padre, al que sólo se le paga con la adoración en espíritu y verdad, el ya nos dio su nombre Universal: ELOÍ.

Párrafo IV.
Apéndice.

Consulta al Espíritu de Verdad en el día del natalicio de Francisco Xavier, se encontrará en la "Filosofía Universal".

Cabe la falda de alta montaña,

Donde el cielo es siempre azul,

Tierra noble, que completa a España,

Y en sus ojos, las mujeres, del cielo llevan la luz.

Allá en la fuerte y noble Navarra,

Que romper supo cadenas de opresión,

Donde a la vez, el arado y la guitarra

Rompe la tierra y suena el diapasón.

Donde sus montes, cubiertos de añosos robles

Y fina hierbas y colmenas de dulce miel;

Donde la voz sonora de sus pechos nobles,

Pecho ninguno pasó de su nivel.

(Gueyarre)

En el comienzo de florida primavera,

En un castillo de severa arquitectura

Que se yergue, como la esbelta palmera,

Sobre de un valle de lozana arquitectura,

Salió hoy el Sol, que nos alumbra y da vida.

(17-4-1506)

Como asustado y sin rayos y se inclina y ve:

Mas se cerciora y rápido se eleva y la alegra

Lleva a la tierra y al cielo. ¡Ha nacido el Gran Xavier!

Tus padres, nobles guerreros de la santa libertad

En ti les da el Padre, su merecido premio;

Y la tierra que oprimida gime por la maldad,

Sabe que vienes. ¡Oh, Xavier!, a darle aliento.

Fuiste de niño lo más precoz,

Y a tus veinte años, que aún, no es el día

Para los hombres de ciencias y filosofía,

De esta ciencia y en París tú eras preceptor.

¿Si antes un hombre no lo fue ya,

Puede de imberbe y mozalbete

Dictar las clases y ser soplete

Para otros hombres de más edad?

Yo sé el secreto que tú me diste,

Pero te fuiste, en breves años;

Mas tus reaños que en mi fundiste,

Antes de ese año y me dijiste,

"Nada aprovecha el mundo entero,

Si el alma pierde su derrotero.."

Voy por la historia siglos atrás,

Y la memoria que hacer empiezo;

Y los jalones que ante mí tengo;

Las concordancias que dan el sello

De lo que siento, que es la verdad...

Siento un agobio que me aniquila,

Porque en la historia, tu biografía,

Es un denuesto, una utopía;

Toda una obra falsa e impía;

Y quiero presto, poner la quilla,

De la barquilla, de tu verdad,

Y dar el mientes, a ese García

Y a la pandilla de iniquidad.

¿Como tan joven saber pudiste,

Siendo de reyes el heredero;

"Que nada vale el mundo estero

Si el alma pierde su derrotero"?

Porque tus padres, nobles, pero guerreros

Y de aquel tiempo de los señores..

Aunque eran buenos no eran sabios

De esas profundas filosofías,

Qué tú sabias en poco años...

¿Qué fuiste clérigo? Yo sé porqué;

¿Que fuiste a la India? Porqué yo sé;

Lo que buscabas no lo encontraste,

Y este contraste que te agobió,

Tu gran espíritu que es luz de Dios,

Llamó a la muerte de la materia,

Y dejó el cuerpo aquí en la tierra:

Allá en oriente, por fiel contraste

Porque su cielo de dulce luz,

Parangona con la otra parte,

Do tu naciste, cuyo es el cielo, de hermoso azul.

Mas di, Francisco, porque es justicia

Que digas si bien opino que ya sabías

Antes, ese aforismo que es luz que brilla

Y no se adquiere en pocos días.

Y si me dices que si...

¿Cómo, cuándo y dónde lo aprendiste?

¿En una existencia? ¿En mil?

¿En la tierra...o por fin

En esos infinitos tildes?...

Yo creo reconocerte

Aún mas antes de Jacob...

Pero si lo digo yo...

Lo dudan...y no es prudente...

Ni quiero que nadie dude

Y por lo tanto, descubre,

Xavier, tu historia y tu ciencia,

Pues me acusa la conciencia

Que conociéndote yo

Estés más tiempo ignorado:

Y por e amor de Dios

Con lealtad de Navarro

Por el bien de tus hermanos...

...Descúbreme la verdad¡

¡Xavier! Y no te conocen

Siendo esta existencia ayer,

Menos sí Tulio o Aufer,

Quizá acciono en Pilatos

Tu espíritu, ¿Y en Duilio Cayo?

Y antes, ¿no te se conoce?

Para conocerte hoy

Espíritu de Verdad

Que en luz ciencia y majestad

Eres el primer fulgor

de todo el plano primero...

Me espanto y válgame el cielo,

De tu antigüedad.

¿De qué mundo descendiste?

¿Es en Sión que aprendiste?

Dímelo y lo demás...

En mi razón lo fundiste

Y ahora se te descubrirá

Porque el mundo necesita

Saber verdad de verdad

Y encante una buena historia

Que refresque la memoria

De nuestra inmortalidad.

EL Juez.

ABRIL 14 DE 1912 MÉDIUM PORTILLO

Posesionado dijo:

¡Heme aquí, Paz, Amor; La unidad sea vuestra norma.

Puntos profundos en tus versos tocas:

Amor sublime tu verso respira:

Y el grande amor, que mi amor inspira

Sea bastante a templar mi lira

Para llenar tu amor, de mi amor y aromas.

Lo que busqué siendo Xavier tú bien lo sabes

Y que dí leyes que rigen de muchos siglos

Que renovarse debían, ya te lo he dicho,

Que para el Imperio de los romanos

Que casi era entero el orbe humano,

Las que di para entonces, eran suaves.

No se renovaron en su aplicación,

por que el fondo, seria sustituido

En el día santo del equilibrio;

Después de celebrar el juicio;

Mas Roma y su Imperio, en triste memoria,

Como otras antes, pasó a la historia

Sin aún dictarles la Ley de Amor.

Pero en el tiempo, siempre presente

Los nombres pasan y el de Xavier

Que es en España de medio ambienté...

Aun sus anales llámenme apóstol;

Me hacen justicia, porque celoso

De amor me llaman, lo dicen bien.

Mas ignoran esa y otras naciones

Que un nombre, no hace al hombre,

Fu Xavier, Poncio, Aufer y más nombres,

Pero me llaman todas las constelaciones

Aunque de Xavier saben el nombre,

Por justicia y equidad

El Espíritu de Verdad.

Mas llegué por mi progreso

En mundos de expiación

Estudiando con acierto

Las leyes del firmamento

Y termine mi proceso

Y me hice asiento en Sión.

Allí estudié la grande cosmogonía

Y adquirí, luz y majestad

Y encontré en la universal filosofía

El valor la fuerza y la verdad.

Allí mi amor se agrandaba

En el amor de Eloí universal,

Y cuanto más me elevaba

Más grande la verdad hallaba

Y más y más me llamaba

Aquel centro que admiraba

Mas allá del más allá.

Mucho hube aprender en Sirio

Como lo llama la tierra

Y lo señalé mi sitio

Por mi grande afinidad

En aquella gran esfera

De luz, de dicha y belleza;

Mas yo lo traje más luz

Y en él di asiento a Jesús

Maestro que es de la tierra

Y allí aprendió la verdad.

Sirio lo llama la astronomía;

Sión lo llama la cosmogonía;

Sión lo llamas en tu filosofía;

Sión lo llamará la universal familia.

Ya sabes donde aprendí la verdad;

Hoy de allí la luz viene a la tierra;

Hoy allí los maestros de las estrellas

de 7-1/2 nebulosas de mundos llenas,

A pedir, y ayudar vienen y a decretar

La justicia de los mundos y de los hombres,

Porque allí se les reparten los dones

Del Padre, con justicia y equidad.

¿De qué mundo vine a vuestro mundo

Te lo diré, amado hermano.

Diles a nuestros hermanos,

Que descendí de Neptuno.

¿El tiempo?...No se precisa

Ni es cosa que os interese;

Por muchos siglos que diga,

Siempre es hoy, siempre el presente.

Pero vine de Neptuno

Que poco ha habéis descubierto;

Y con ser tan grande mundo,

Sólo anotarlo habéis hecho.

De allí vine y traje leyes

Por que vi que os faltaban

Y di las que os llevaran

Poco a poco ser consciente.

Y si os di leyes que se han hecho seculares,

Viniendo yo de allá arriba...

¿No serán aquellas humanidades,

Símiles, a vuestra vida?...

Más desde Sión veía

El progreso de la tierra

Muy tardo aunque vio la luz

Que le trajera Jesús

Y el amor, la gran María

derramaba a manos llenas,

Vine a la tierra en Che Aufer;

Di nuevas leyes y pulsé el temple

de los hombres y... tu temple

Y tuve convicción plena

Que la religión siempre sería

La que empañara la luz;

Volví y con la misma cruz;

Pulse el error para hacer justicia

Esta vez era Xavier.

Estando tú en temple y luz,

Cumplidas las profecías

Como anunciara Jesús

En espíritu y verdad

Que era el encargo del Padre,

Vengo en justicia y verdad,

Y aunque largo, no fue tarde

Y ya hecha la justicia,

Jesús descansa en Sión

Y en la carroza María;

Pues cumpliendo su misión

Se vistieron de su luz

Quedando rota la cruz

Pasando en mito a la historia;

Y pasará su memoria,

Mas no pasará el amor

Que es ley del eterno día

Que escribes con una filosofía

Que los hombres cantarán

Porque será siempre viva

Y dictan y dictarán

Maestros de la cosmogonía

Que vinieron y vendrán

Cada vez uno mayor.

Es justicia que así sea

Hermano mío..."Anticristo".

Porque lo negro del Cristo

Ha pasado de la tierra

Y a Jesús crucificado

Lo han visto en los mundos todos

De nuestro Plano primero

Que en Sión esta el Consejo

Y vinieron conmigo todos

Que a Jesús justificaron...

Y al Juez y al tribunal

Y me entregaron el ancla

Que es del Padre la alianza

Y la insignia de la Luz

Con la que fue proclamado,

Espíritu de Verdad.

¡Ay!...

¿Por qué me siento pequeño al hacer esta confesión?

Miro...me reanimo y busco a Dios.

Y lo busco y nada vencerá mi tesón,

Porque traigo de la cosmogonía, todo el amor.

Porque veo miserias, la tierra me entristece:

Me entristece el dolor de toda la humanidad.

Quiero darle el néctar de la solidaridad;

Mas batalla que falta es de lobos fuertes.

Y como veo el corazón doliente...

Mido distancias

No me empequeñezco,

Sí me entristece.

Busco el verbo, siendo luz;

El que busco, no es Jesús;

Es el obrero en el ser consciente.

¿Soy un soldado acobardado?...

No soy cobarde; soy precavido

Porque oigo el fiero aullido

Del lobo, aún no de sangre saciado.

Veo la maldad y la maraña

Cómo se atrincheran y se avallan

Y a los que he de llevar a la batalla

Tengo que imponerlos de su mañas.

Los que en la niebla se esconden,

Son murciélagos de noche:

Mas yo a pie y ellos en coche,

Sin querer y queriendo, me reconocen.

Vengo a traer la Ley de amor

E importa ser perspicaz

Para no amargar la paz

Equivocando el momento de la acción.

En el universo estáis reconocidos

Tú, éste, el que ve y a afirmarlo viene

De donde sabes que no hay nieblas;

Y aunque aquí haya tinieblas,

De ellas también me aprovecho;

Porque es de gran provecho

Que la materia recline,

Y no tener el Espíritu con sueño.

La niebla tiene efecto

Y aun de su negro color

Y de su ciego y su mudo

Que es efecto, saco amor

Para dárselo a este mundo.

¡Este mundo!...Punto imperceptible, opaco,

pero así y todo, ocupa posición hoy,

Y la luz ya lo circunda y me ufano

De llevarlo al progreso y al amor.

Y porque en el Código escribes

Con tal seguridad y filosofía

Cuanto a su vida estudias y describes,

A afirmarlo yo, me obligas.

Está en ley, por su proceso;

Es la Luz propia el bello ideal,

Es justicia y así la Ley obrará;

Y para su perenne luz y su progreso.

De la tierra, una parte volara...

De luz prestada, no depende la belleza;

Pero de los sabios, no esta en la cabeza...

Aunque conciben y piden la luz sideral.

Y la luz sideral desciende al hombre de progreso

Y a los mundos, de la mano superiora,

Para servirles de guía y de recto sendero,

Para adquirir la belleza de la luz propia.

Yo traigo esta luz para siglos seculares

Para mis hermanos del mundo tierra;

Hasta que ya, helados sus mares...

Marchemos en haz como un cometa

Que su cabeza será la hermosa rosa

De su progreso y de su sabiduría

Y bogaremos repartiendo aromas

Y saludando a toda la cosmogonía.

La tierra entonces, cumplió su historia

Y no tiene que dar más de sus entrañas;

Pero va su esencia, en espíritu, a otras campañas

Y ella, se disgrega, pero dejará memoria

Y constancia, en la eterna historia

Y vivirá la tierra en muchos mundos

De luz, de progreso y de amor,

Que así paga el Creador

Al que del abajo rudo

Por su esfuerzo, se embellece y fortifica.

Este es el proceso de los mundos del universo

Y de los hombres, aún de este mundo estrecho;

Pero yo traigo la Luz y los pertrechos

Y sabrán que nadie ha muerto

En toda la cosmogonía infinita,

En la que no pasa el tiempo, ni el día.

Has escrito que años setenta y cinco mil

Faltan de creación a la tierra.

Lo as escrito y soy obligado a decir

Que así es, y es de justicia y será,

Mas desde el hombre pequeño

Hasta el mundo sideral

Todo es vivo, nada hay muerto

Siempre hay mucho más allá.

Y en los 75.000 años

Que este hecho pasará así,

Será el principio y no el fin

De la vida universal.

La vida universal estará en su desarrollo;

Mas la materia ha llegado a su emporio;

Y la tierra, no teniendo mas que dar,

Ve salir de su seno maternal,

Su germen vivo, que siempre vivirá

En sin fin progreso y eterno desarrollo.

Al mundo lo arrastró una nebulosa

Como cosa útil en el eterno concierto:

Mas la tierra salió de su perihelio

Y los espíritus forman una rosa

De luz y aroma computando el valor del peso.

Y caminando el hombre sin parar...

Se eleva... se eleva... y sabe donde va.

A aquel centro que allá, más allá ve

Y lo tiene por su esfuerzo que alcanzar,

Porque salió de él y a él tiene que volver.

Esta revelación ¡Dios... mío...

Que el hombre, en el tiempo ha de llenar...

Yo la comprendo y me abruma...

¿Que será el hombre en la cuna?

¿Y en el correr del infinito?...

El cuerpo es tierra y en la tierra queda;

Pero el alma es majestad.

Y de ella lleva la esencia;

Pero el espíritu es la igualdad.

Ante tanta majestad...

¡Que pequeñito me veo!...

Pero venid; venid porque os quiero

A esos mundos presentar.

¿Veis su inmensa magnitud?

¿Que soy yo ante ese conjunto?

¿Y que somos todos juntos?

¿Tenemos similitud?...

Bajemos ahora a la tierra:

Ya en ella me reconocen.

Hoy ya los hombres caminan

Estudiando consecuencias.

Ya los caminos recorre...

Tienen valor, ya se animan...

¡Él hombre!... ya... está aprendiendo

Dentro del laboratorio universal

De la ley que vine a dar

Que dentro de sí tendrá

Porque el hombre estará dentro

De la iglesia universal...

Que como lo habéis oído,

Es sólo el espiritismo,

Porque el espiritualismo,

Como ya lo he referido,

Es la amalgama del cristo

Y si también lo han descrito

Los maestros de la Luz

Justificando a Jesús

en Maestro de verdad;

A mi Espíritu de Verdad

Al tribunal y a ti el Juez, o... el "Anticristo"

Pero yo, en ese gran día

Absorbo el cargo que encierra

Derribar las falsas ciencias

Y falsas filosofías

Jurando a Dios y la cosmogonía

Llevar a la luz la tierra;

Se hizo el juicio y la sentencia

Y saludé al nuevo día.

No puédome justificar

Porque espíritu u hombre carnal

Confirmar cargos, no categorías

No debe por buena filosofía

Mas de la gran cosmogonía

Maestros vinieron y más vendrán

Y en ley nos justificarán

Dando a vosotros su amor y su ciencia,

Que tu, en constancia y paciencia

Al Código trasladarás:

Y será el libro en verdad

Del Prologo que di a Kardec.

Pues tu precursor él fue;

Y aquellas y estas memorias,

No matarán la memoria

Del único Espiritismo;

Pero el espiritualismo

Pasará pronto a la historia

Triste con la cruz y el Cristo.

El preclaro Espiritismo

En el universo es Ley

Y el espíritu no es grey;

Grey, es el Espiritualismo.

El Espiritismo es Ley universal y social

Del espíritu y del hombre

Porque es nombre de verdad

De justicia e igualdad

Que los hombres solos de nombre

No lo pueden acatar:

Mas los hombres que son hombres

Sabiendo su Trinidad,

Harán suyo el "Código de Amor Universal".

¡Que pequeñitos nos vemos ante tanta majestad!

¿Buscáis a Dios? Vamos o digo

¿Buscáis amor... Venir conmigo.

¡Hermanos míos! Volad...

Ascendamos... Admiremos...

Aspiremos... Saturemos

Nuestro Espíritu de Amor.

Admirar esas bellezas; Contemplad esa armonía

Pero aun hay mayor grandeza,

Aun hay mayor alegría

Mucho, mucho más allá.

¡Y si esto es el plano quinto!...

¿Como será el infinito

Y lo hemos de conquistar?...

¡Que pequeñito que soy!...

Pero mi amor es tan grande

Que lo abarca todo eso:

Pero en mi justicia quiero

Mostraros este engranaje

Que sólo puede hacer Dios

Aspiremos, aspiremos este amor

Que libre está para el alma

Aun del hombre de la tierra opaca;

¡Miradla!!. ¡Qué pequeñita, de compasión!

Pero ¿veis? No está, perdida

En su apartado rincón;

Allí llegan los efluvios y el amor

De esta tan gran armonía

De esa... infinita mansión

Que no podéis describir

Pero que si la admiráis...

¡Tan grande dicen que soy!...

¿Y que soy ante todo esto?

Pero mi amor pasa de eso

Y casi sombra ante eso soy.

Descendamos ahora un poco.

Ya aquí soy grande; me veo.

Allí apenas soy luz

Y aquí, mi luz le da luz

A todo el plan primero.

Descended ahora a la tierra,

¿No es verdad que ya está bella?

¿Veis como penetra la luz?

Ya os lo dijo Jesús

Y como ya llego el día,

Cantemos el hosanna de alegría

Venid, Jesús y Maria

Que por la cosmogonía

Os justifica, el Espíritu de Verdad.

Léase el comentario y artificio que imaginé para que mis hermanos puedan formarse una pálida imagen de lo que vi en el plano Quinto, que lo encontraréis en la "Filosofía Enciclopédica Universal", con fecha 14 de Abril de 1912. Ahora para cerrar esta primera parte del Código, ¿qué les diré a mis hermanos?

Muchos os habéis inquietado en la lectura un tanto acerba de mis acusaciones. Pero sólo ello responde al cumplimiento de mi deber. El mal está muy profundo y arraigado y no es posible la autopsia sin desmenuzar y triturar los huesos y los músculos, para determinar las causas de la enfermedad.

Pero por mucho que os duelan mis acusaciones, no será seguramente tan profundo vuestro dolor como el que yo he sufrido, porque en mi se reconcentra el conocimiento de los padecimientos de toda la humanidad; y por bien empleados daría mis sufrimientos y mis lagrimas,... sí, mis lagrimas, .... porque las he derramado ante tantas iniquidades, si os aprovechara esta medicina, amarga como todas las que son eficaces al cuerpo humano.

Y si para el cuerpo transitorio se usan con afán los medicamentos y sé hecha mano del escalpelo y aun no se vacila en la amputación de un miembro para librar de la gangrena al resto del cuerpo, ¿qué no se deberá hacer para librar el espíritu, que uno solo tiene más valor que todos los cuerpos juntos, en lo material?

Esto lo comprende y lo sabe el Juez que la Ley señaló y quiere hacerlo saber y comprender a todos sus hermanos; en su amor y en cumplimiento del mandato del Padre, que me mando a llevarle a sus hijos, tomé la decisiva de la amputación y pedí la justicia suprema de la Ley Divina, cuyo tiempo se había cumplido y descendió hasta mí el Espíritu de Verdad, con toda la cosmogonía y se amputó el miembro que no quiso curarse y el día de la firma de la sentencia en el Juicio final, fueron expulsados los que no quisieron acatar la Ley de Amor en la Comuna, porque eran aferrados a la supremacía, causa original de todos los males de la humanidad.

Hecha esta amputación, se limpiaron los espacios de las negras tinieblas que aquellos espíritus hacían y quedaba su grey de la tierra con la enfermedad latente, pero estacionada en ellos mismos, porque no pueden sus espíritus ir al espacio a recibir la ayuda ellos les prestaban; pero están las raíces tan extendidas, que alcanzan y envenenan a todas las clases de la sociedad en el mundo todo. He ahí la causa de mi estudio de tantas miserias; de mis acerbas acusaciones, sin mirar sexos ni clases, acusando y recriminando donde quiera que hallaba el virus, como en el prejuicio y la conveniencia, o la ponzoña, como en la imposición del plutócrata y el celibato religioso.

¿Mas quien podrá acusarme de parcialidad o despecho? ¿Quién de odio ni venganza o sedición? Yo quiero lo que el Padre quiere la salvación de todos mis hermanos. Yo soy la acción de la justicia divina; el portador de la verdad pura y única y represento entre mis hermanos de la tierra a la que tiene la justicia y la verdad del Padre, que es el Espíritu de Verdad que todo esperabais y llegó.

Pero la verdad es dura y amarga y no puede vestirse de ningún ropaje que la envuelva y la desfigure como la han vestido las religiones, hasta el punto de no poderla encontrar en ninguna, que me pudiera servir de punto de partida y hube de ir a traerla al mundo de la verdad; y, en Sión se me entregó en pleno tribunal del Consejo del Padre. Pero para bien de la humanidad, traje con la amargura de la verdad el lenitivo almibarado del santo y puro Amor, en el que se han cifrado todas las leyes del Creador y así la ley, es solo Amor.

No era tarea fácil hermanar la carne y el espíritu, porque las religiones los habían declarado enemigos irreconciliables; y, sin embargo, los mismos que hundían la carne en artículo de fe, vivían de ella no se han saciado nunca, llegando a la mayor quimera de anteponerse a la santa ley de procreación con el celibato y ha causado el desconcierto y han sacrificado millones de vidas, que al fin tienen que pagar, dando vida a los que mataron. ¿Puede darse mayor aberración que condenarse uno así mismo al no ser? Pues esto hace con el celibato; porque si todos los hombres comulgaran en ese absurdo, cumpliéndolo, poco tiempo sería necesario para acabarse la humanidad; pero al Padre nadie lo burla, y en su sabiduría saca bien del mal y hoy queda santificado el amor de la carne dentro de su ley, que sirve de base al puro amor del espíritu y así se consigue unir las dos potencias: la materia y el espíritu. Esta es la armonía del Séptimo día de la humanidad de la tierra, en cuyo primer siglo de la nueva era quedará establecida la santa Comuna de Amor y Ley, con la que acaban todas las miserias que el mundo ha presenciado y la materia sirve al espíritu viviendo en la unidad, porque " fuisteis y ya no puede ser que no seáis ".

Tremendo y peligroso fue el cargo de Juez, que por mandato y orden del tribunal superior hubo de afrontar las consecuencias del Juicio de Mayoría; mas si tremendo es el juzgar, terrible es sostener, implantar y hacer cumplir la ley que por última vez se escribe en la tierra; pero la justicia toma la acción por entero y ya anuncia su cercano final, por lo cual se os entrega para su estudio esta primera parte de estudio fundamental de lo que se hizo que no se debió hacer y de lo que tenemos que hacer que no se ha hecho; para luego de este estudio, entregaros las leyes que componen la segunda parte, las que os serán familiares y fáciles de aplicar con los conocimientos preparatorios de esta parte primera, por lo cual, en amor, pero en justicia os pide seáis aplicados en su estudio y no tengamos que lamentar ninguna prevaricación, lo que será vuestro galardón y consuelo de

El Maestro Juez