CAPITULO CINCO.
El uso de la carne es ley natural

Párrafo I
El uso de la carne es ley de la naturaleza y ella es amor.

Antes de tender la pluma para este capitulo me be pasado la mano por la frente más de tres veces; y eso que sobre mí esta el espíritu de Verdad, que con su soplo me guía. Pero es tan complejo este asunto; se ha condenado tanto en letra; se ha prejuiciado tanto a la humanidad en lo más bello y sagrado de la ley de la naturaleza, que por doquier se mira parece que se hace un horroroso crimen el cumplir la ley más sublime por la cual aparecen los seres que han de llevar a termino la obra de creación del mundo, al que las familias de espíritus pertenecen por un periodo mas o menos largo, para después pasar en comunidad a ocupar otro mundo mas perfecto, al que lo rige, sin embargo, la misma ley, y en el que igualmente nacen los seres de la mujer y por obra de varón, después de su aparición en las mágicas bolsitas.

Sólo yo que he sido mandado por el Padre para enderezar por última y de definitiva vez los entuertos de los hombres de la tierra y para lo cual de espíritu aprendí estas cosas en mundos mayores, y ahora, mientras corre mi pluma sobre el papel, mi espíritu se va hasta ellos; ve y rememora lo que ya sabía y aún vienen a mí_ los maestros de aquellas humanidades y me hacen oír su voz y sus cantos de amor. Sólo yo, repito, podía arremeter estas tareas de decir las cosas claras y desnudas sin temor al “escándalo” que llamaría cualquier religioncilla, aunque ella fuese la cristiana, que, por ser falsa, es hasta apócrifo su nombre, como probé históricamente en mí libro “Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor”.

Al ser faltas tamañas el uso de la carne, ¿qué castigos no merecen los de la grey cristiana, que no sólo hacen uso faltando según ellos a la ley de Dios, sí que también, al voto para ellos sagrado de castidad y quebrantando el celibato carácter esencial del ministro del Dios cristiano? ¿No son ellos sabios de la ley católica? ¿No son ellos ministros de Dios? ¿No tienen que parecerse a los ángeles? Si esto es verdad, ¿porque roban ellos la carne? No, podrán decir que no es verdad, porque donde quiera hay pruebas de jóvenes seducidas, de esposas deshonradas y miles de miles de monjas que han sido madres o han podido serlo, de lo que un registro médico nos sacaría de dudas; pero es bastante con los miles de autos que tienen los tribunales, y eso que ni el uno por mil de los hechos es descubiertos, por la clausura de los conventos

Más no vea nadie en esto acusación individual. Recalco los hechos para que, a la par que condeno la falsedad de los preceptos y dogmas de la causa Iglesia, para tomarlo como prueba de, que la ley de la carne nadie la puede burlar ni engañarla. Pide lo que es suyo, lo que la naturaleza le ha dado para perfeccionarse y perpetuarse; y es oponerse a una augusta ley que complementa las leyes divinas, el no usar de la carne con medida, a su tiempo y por medios naturales.

El espíritu tiene goces sublimes en la percepción del Creador en la comprensión de su grandeza y de sus admirables leyes, y el alma no podría menos de tener goces equivalentes y relativos en aquello que embellece y progresa con su trabajo y con lo que convive una y miles de veces, y esta es la materia de lee cuerpos animados.

Pero la naturaleza ha sido tan sabia que ha puesto toda la fuerza de sus esencias, en combinación con las sustancias y órganos más delicados y fibras más sensibles del cuerpo animal, para que se sensibilicen por mil casos y sienta la materia deseos y necesidad imperioso de unirse los seres y hacer vibrar en armonía sus órganos, produciendo ese hecho el placer más sublime que tiene la naturaleza, por el que viene la procreación de los seres, por lo cual se llama amor. Es cierto que es amor, de la materia; pero la naturaleza le ha impreso toda la fuerza y armonía de sus esencias, para que los seres amen y se igualen. Pero es necesario que estas uniones sean metódicas en los seres racionales para que no produzcan los efectos que la naturaleza se propone.

En los irracionales, que no tienen discernimiento, lo ha regulado en tal forma, que es necesario que la hembra sienta la necesidad de la reproducción; de lo contrario; el macho nada conseguirá y esto debería decirles mucho a los hombres, no sólo en el respeto debido a la mujer, porque es la que se expone a grandes sacrificios en su cuerpo por un momento de goce, así que también al comprender que esa ley es ley sagrada por la cual todos nacemos; y, por lo tanto, todos tenemos la obligación de usar la ley para dar vida a otros semejantes, cuando a ello la máxima ley nos llama a cumplimentarla.

La unión de los seres de todas las especies en el reino animal la germinación en el reino vegetal hasta en el cual sabéis que existen machos y hembras y que la palmera, por ejemplo no da fruto, si cerca o entre ellas no hay un macho, nos dice claro que la reproducción es por unión de los seres y sé promiscúan por el medio que la naturaleza les ha preparado; y por lo tanto en los racionales usar de esa ley que por la intimidad y la afinidad que debe haber, pasa a ser la prueba de amor entre dos seres; y no usarla, es contra la ley natural y divina.

Párrafo II
Edad que los seres pueden hacer uso de la ley be la carne

Es muy seria esta cuestión hoy, pero no lo será luego que el amor puro reinará en los seres y este pondrá norma a los individuos, mayormente cuando tendrá clara percepción de las leyes divinas y el régimen comunal pondrá a salvo las grandes necesidades que hoy siente la humanidad, que la desequilibra en todos sus actos.

La humanidad tiene, en todas sus generaciones, tres épocas. La de la educación, la de la fuerza y la de la sensatez; la primera nunca será la edad de la procreación; ésta sólo tiene la naturaleza de los seres, fuerzas suficientes para hacerse útiles a la sociedad y desarrollar su educación y fuerzas físicas; en la segunda, la de la fuerza, es la de la procreación; el trabajo y el estudio de ciencias y conocimientos superiores, pondrá límites y cordura al uso de la carne que, con la debida instrucción de los deberes de cada uno, no será difícil habituarse al uso moderado, del que resultarán hermosos vástagos; la tercera época, o de la sensatez, no es decir que no pueda el hombre procrear, pero como su compañera habrá pasado de su regla, guarda en su naturaleza sólo el amor para su compañero y para ella misma; Entonces esta el amor acendrado y reposado en una y otro y la naturaleza está satisfecha de su cumplimiento y no les niega su pago del goce supremo de la materia que se prolonga por largo tiempo, si el hombre fue comedido, y no es raro ver hombres de ochenta años con vigor, lo que no sucede con los que abusaron sin medida quedando vergonzantes impotentes a los 30 años.

En nuestro mundo raquítico, hasta esto pasa pronto; pero con arreglo a la vida de las generaciones, que apenas es una existencia nada comparada con la larga vida de los seres de otros mundos, esta bien equiparado.

Tenemos a nuestros vecinos de Marte que viven doble que los de la tierra, pues sus años son dobles largos que los nuestros y su régimen comunal les permite una más completa salud y virilidad que a la tierra hoy, y el uso de la carne, por tanto, es doble largo, como todas las demás cosas.

Pero en Sión y demás mundos de perfección, donde el amor se respira en su atmósfera, he presenciado cantos y escenas de amor que solo en espíritu las podemos soportar los hijos orgullosos de la tierra; si nos fuese dado presenciarlos en cuerpo, estallaría nuestro corazón; y para aquellos felices habitantes, que fueron tan infelices como hoy nosotros, son tan naturales como para nosotros nuestras emociones de amor; todo esta en la ley allí, que como anoté en el libro "Buscando a Dios" "la mujer da 100 hijos en una sola existencia"; nuestro año son 10 días suyos, y un siglo de ellos nada menos que 3,600 años de la tierra, y el hombre conserva su vigor siempre. Allí, sin embargo, la. Ley es como aquí y como en todo el universo para toda la procreación y no es de otro modo que por la unión de los seres, que a parte de la gran perfección de la materia, son de nuestra misma estructura, de los mismos miembros y los mismos órganos para la procreación.

Con la educación correspondiente en los dos sexos, la naturaleza marca la edad de la procreación y el uso de la carne; pero debo decir que en la mujer, salvo condiciones anormales, lo marca su salida de la pubertad; y en el hombre, cuando sus facultades demuestran capacidad de educar al niño; esto en regla general; pero si los padres o maestros tienen conciencia de la educación del varón, la edad de los 21 años arriba será adecuada a los fines de formar familia, salvo que la ley de las afines adelante la edad.

Párrafo III
Se falta a la Ley por demás y por de menos.

 

Hay en este párrafo muchas cosas que considerar, porque todos los seres ni son del mismo temperamento ni de la misma complexión, ni del mismo grado de progreso ni de la misma moralidad, ni pesa sobreto­dos con el mismo rigor la ley de justicia según las deudas que tenga o haber en sus cuentas.

Mas a pesar de todas esas cláusulas, la ley es de justicia y se falta por abuso y por falta de uso.

Cuando el hombre esta en la luz, es decir, en posesión de la sa­biduría, este está sobre la carne; sabe su medida; y por la ley de jus­ticia será su compañera de las mismas cualidades y darán a la carne lo que en ley le pertenece, con conciencia de su deber y en concien­cia de no tomar mas que lo justo, porque sus espíritus están satisfe­chos y gozan de las grandezas del Padre en el Universo.

Si el hombre está en la ley pero sin un alto progreso, éste tiene que tomar una medida de previsión, y es para este para quien hay que legislar para su tranquilidad y adelanto; en primer lugar, la primera idea en el uso de la carne debe ser la de la procreación, y éste deseo es general en lo que se unen en amor y afinidad, y es muy ra­ro ver una unión de dos seres en estas condiciones, que en el primer año no tengan en sus brazos o próximo el fruto de su primer amor; Estas uniones de los seres de esta condición generalmente son, exaltados en la pasión, porque no son sabios en su espíritu. Hay que decirles que no tienen derecho consumir sus fuerzas y apurar su amor y pasión carnal en breve tiempo, porque se deben a sus hijos fruto del amor.

Mas hay otros casos que hoy serían faltas y escándalos y que, sin embargo son justicia y suceden y sucederán por dos generaciones; como he dicho, hay deudas que pagar; pero está el consejo del Maestro, que sabrá lo que procede en justicia,

Generalmente, en los mundos de expiación como la tierra, desencarnan mas hombres que mujeres en la época de la fuerza; quedan las mujeres, y precisamente cuando la carne pide su uso por estar en su mayor fuerza. Según las leyes actuales, a estas mujeres se las obliga a morir también moralmente, puesto que, si llegan a concebir después de su viudez, se las critica y se las despoja del usufructo que le dejara su compañero; esto es ignorar en absoluto las leyes de la carne y la de justicia divina, y yo sometería al Juez si se encuentra en la edad de la fuerza, prohibirle del uso y hasta de las sensaciones de la car­ne, pero con testigos oculares permanentes, y si él era capaz de no sentir necesidad, entonces podría fundamentar una sentencia; Pero éste juez antes de ocho días, tiraría con el código y sé convertiría en defensor de aquella mujer que tenía perfecto derecho al uso de la carne, porque la rigen las mismas leyes que al hombre; y que lo que en dote llevó su marido le pertenece, porque su marcha obedece a un acto de la justicia divina.

Pues bien; éstas mujeres tienen que sentir forzosamente los instintos de la carne, y no los acallará más que el contacto del hombre; y como sabe que si es descubierta será criticada, vilipendiada y despojada de lo que le pertenece por el amor que dio y tiene a su desaparecido compañero, usará de medios que siempre constituirán un crimen, si es descubierta, se le castigará también por criminal ¿En qué quedamos justicia de la tierra? Si la viuda se casa, si no se casa y concibe, la condenáis; si ella burla la ley de la procreación, la acusáis de un crimen; Luego, si la acusáis de un crimen, el infante nacido, abortado o esquivado por otros medios, había entrado por otra ley superior, que vuestra ley no pudo evitar. Lo que hay es que esa mujer, en la ley de justicia divina, no esta excluida del uso de la carne. Luego vuestra ley es falta de razón y de justicia abolirla, para no dar motivos a tretas y crímenes, de los cuales es responsable vuestra ley, hija del error religioso.

El uso de la carne en medida, es salud para los cuerpos; acrecienta y consolida el amor de la unión y da en la procreación hombres sa­nos y robustos en su constitución y de provecho para la sociedad. En el libro Profilaxis de la Vida”, damos a la mujer lecciones de provecho.

El uso desmedido de abuso mata los cuerpos y da hijos enclenques y raquíticos en constitución y facultades intelectuales, el padre es responsable de la degeneración de los seres, y ellos mismos (los libertinos) son incapaces de grandes empresas y completamente inútiles para iniciativas morales y envenenan la sociedad.

El no uso de la carne trae aún peores consecuencias y trastornos mentales aparte de un sin numero de enfermedades y vicios, y son asesinos de ellos mismos y roban a la Comuna un número de hijos y el provecho que estos hijos proporcionaran en su día; y, al fin, reniegan de la ley de procreación por la que él existe.

Mas hay aun otra clase de mujeres y hombres que considerar, sobre las viudas que he considerado y en esto deben fijarse todos mucho.

A pesar de que las leyes divinas han cuidado de poner sobre la tierra, poco más o menos el mismo numero de seres de los dos sexos, vemos, sin embargo, un gran numero de mujeres y de hombres que no se emparejan. En esto hay una ley de justicia que pocos ven; pero esos seres han venido a la tierra a pagar deudas y a equilibrar la procreación y luego se encontraran las afines y se unirán, después de haber pagado la deuda que debían, al ejemplo del militar que atrás hemos considerado y al mismo orden de justicia corresponden las viudas; es decir, que una mujer y un hombre han venido en afinidad; pero uno y otra tienen deudas que pagar antes de unirse para cumplir la suya de afinidad, y estos nacen, en general, en diferentes puntos y en donde está su acreedor, diremos, que seguramente está pagando o cobrando otra deuda, unido a otra mujer. La justicia divina y la ley natural de afinidad, que jamás andan separadas ni desacordes, ha previsto tan admirablemente las cosas, que no se les puede tachar de una imprevisión cuando se las comprende.

Vamos a considerar un caso bastante frecuente y que ha originado miles de trastornos de los hogares y duelos que llaman de honor, suicidios y asesinatos, por ignorancia de las leyes rigurosas rigen la vida de los seres, compendiadas en las sentencias; “Si odias tendrás que amar” “Si matas, con tus besos resucitarás al muerto”.

Consideramos una mujer siempre honesta. No tenemos en cuenta su esta­do civil. Habló muchas veces con un hombre o no habló nunca y lo ve por primera vez, y sin mucho pensar, ni darse cuenta del acto, es de aquel hombre, sin mirar ni pensar las, consecuencias que generalmente dan el resultado de un nuevo ser. ¿Es la viuda? Pues es deuda que tenia que pa­gar después de la que pagó o cobró de su compañero desaparecido. ¿Es casada? Pues es deuda contraída y se la pagan en la misma forma y modo que se contrajo. ¿Es soltera? Es igualmente una deuda que cobra o paga y es anterior a la que debe pagar o cobrar de u afín.

Es en vano querer burlar las leyes divinas y naturales, porque por encima de todas las leyes sociales y opresoras se cumplirán. Aquí no tienen que hacer los estados y legisladores mas que no oprimir; establecer inmediatamente las casas comunales, porque os y esas deudas son ocasionados por la presión y el error de las leyes suprema ticas y vergonzosas que, hasta ahora rigen; mejor dicho, desequilibran los pueblos; y hoy, que nuestro Padre os descubre, porque es hora, los secretos de sus leyes, porque no han sido los hombres suficientemente sabios para aprenderlos, por el orgullo y el despotismo que degeneró en tiranía cruel e inmoral, convienen que empecéis, por vuestro bien, a plantear la Comuna de los niños, porque encuadra y es la coronación del alto progreso material a que la tierra ha llega por el constante trabajo del espíritu y que hoy reclama su puesto y en reinado de libertad, en el santo amor, el que la generación venidera trae en fruición.

Yo sé que toda esta doctrina la siente la mayor parte de la humanidad sin exceptuar a la mujer y que la cumplen en muchas partes; pero no con principios de justicia equitativa, porque el hombre es au­toritario en todas partes y en todos hay religiones que han prevaricado en ese punto y han tenido por base solo la razón de la fuerza y el embrutecimiento de la mujer; Pero en los países donde ha dominado la religión católica cristiana, ha pasado los limites de la sin razón, porque. Por sus dogmas tiende a matar la humanidad; siendo tal su insensatez, que se decretan en ellos mismos su desaparición, ya que por el celibato ellos no deberían haber nacido.

Jesús lo dijo en la metáfora de “Dar al César lo que es del Cé­sar y a Dios lo que es de Dios,"Máxima que encierra toda esta doctrina. Aunque los intérpretes de las Escrituras lo hayan tomado por lo que intrínsecamente representaba en el hecho de pagar él. Tributo como maestro, y yo sé que Jesús envolvía en ello toda la doctrina que aquí sostengo; y lo sé porque, como ya se os ha declarado en la “Filosofía Universal”, por el que era hermano de Jesús y su apóstol en España.

Estas mismas cuestiones son racionales y las siente toda la humanidad; hasta los más rústicos labriegos, que seguramente harían leyes más sabias que las que han hecho los doctores sistemáticos y los llamados sabios de las religiones, y lo confirmo con una cantar que oí, de joven, aun viejo que tocaba la guitarra y cierro éste párrafo con aquella copla:

El tabaco y la mujer

Son para la juventud;

Y si los gastas con regla

Son para el hombre salud..

El que las cantó era un sabio, sin saber leer letras; pero leía en la razón, con alta

Párrafo IV.
Los vicios y sus efectos, el amor sólo puede regenerarlos.

Tengo ante mi vista, n o porque me sean necesarios, sino para cargar con justicia la responsabilidad de los vicios casi innumerables que minan la existencia, unos opúsculos tan inmorales que ellos son, con sus autores, loa propagandistas de los vicios más nefandos que recluye a la humanidad a ser los inquilinos, en general, del manicomio, el hospital y la cárcel. Son estos opúsculos los guías de los confesores católicos. ¡Cuánto veneno para las almas y que tristes consecuencias para los individuos y la sociedad!.

Solo ellos son los responsables, porque son los mentores de lo que no inventó por todos los hombres, en todos los tiempos, antes de ellos. Estos libros, puestos en manos del confesor, no pueden menos de exaltarles a ellos y de enseñar a los que a ellos se arrimen e entregarse al vicio y la depravación; son mil y mil veces criminales, con la capa de corrección; y la corrección esta justamente, en no enseñar a faltar pero es precisamente lo que ellos enseñan; esto es lo mismo que justificar a aquel pintor que pintaba un crucificado en la agonía y, no pudiendo retratar esta, le pegó una puñalada al hombre que colgado en la cruz, le servía de modelo; aquel pinto entonces la agonía y lo mismo tiene que hacer el confesor al leer y aconsejar a sus penitentes; estos que llegaron allí inocentes, por la insinuación del confesor que les habla (dicen ellos y esos libros), para que no guarde secretos; el niño y la niña no lo sabían; lo oyeron y aún los describieron la forma, y la curiosidad empezó a picarles a los niños; y ya los venció matando sus tiernas naturalezas y burlada la ley primordial de la creación. ¡Infames! ..

¿Quién sois vosotros para sondear las conciencias?. Sois criminales responsables, no ya solo de los crímenes que enumeré al hablar del celibato, si que también de todos los desastres y desequilibrios que ocasionan los vicios sin número que habéis despertado en la juventud, que acarrea ese desequilibrio mental, enfermedades incurables y la impotencia en muchos seres, antes de entrar a la edad de la fuerza; aparte de que, muchas niñas se hacen en absoluto reacias al matrimonio, porque vuestra instrucción las llevó a los vicios solitarios de la carne a solas y aún entre las del mismo sexo.

Si mi misión moralizadora y civilizadora hubiese de hacerla basándose en religión, el Padre se habría equivocado en pretenderlo; pero su sabiduría es completa y por eso me dio por ley y bandera el Amor, bajo el fundamento eterno Espiritismo, y me dio los medios para la destrucción del error, desenmascarando a las religiones y borrándolas todas de la tierra por falsas, perjuras y prevaricadoras.

No voy a ser tan inmoral que vaya aquí a señalar esa interminable lista de vicios y formas, como lo hacen los..."Padres de la Iglesia" para los confesores, en la famosa "Llave de OR" ¡Qué llave, Padre mío, que abre los ojos de la maldad y del crimen y luego no sirve para cerrar esas llagas que matan a millones de seres! ...Pero, afortunadamente, ya veo el momento de curar esas llagas, cerrando con llave infalsificable, para siempre, toda religión que sea servida por sacerdotes y desaparecerán todos esos crímenes hechos por ellos.

¡Humanidad! ¡Humanidad! ¡Huye de esos corruptores y atiende el consejo del que la ley designó, que es hombre como los demás hombres, pero que ha vivido muchas veces y pulsó todos los males de la tierra; y el Padre Universal, el Dios de Amor, lo mandó en su amor... ¿A redimirte?...No; a señalarte el camino

Es tal aberración del vicio en el hombre y la mujer, que se ven gastare como la vela encendida; y sabiendo que se matan, siguen emperrados en su criminal. tarea no habiendo posibilidad, en muchos, de curación, aunque se tomen todas las medidas imaginables, y solo he visto curarse alguno que otro individuo, por haber sido sensibles al magne­tismo, o haber tenido facultades medianímicas y haber conseguido una posesión de un espíritu, que con paciencia y amor ha logrado convencer al espíritu del vicioso de su crimen; y ha habido alguna vez que le ha sido presentado un número de hijos que debía haber tenido y que ya en esa existencia no podría ser, salvo una regeneración completa y. uniéndose a una mujer amorosa y sabia.

La justicia de la tierra ha puesto penas, hasta la de muerte, al asesino y quizás se han extremado y abusado del código, porque dicen; “Hay que atajar el mal”. Fatal medida que salvo algunas pocas excepciones, se le quita la vida a un hombre en afrentoso patíbulo, porque mató a un hombre o a una mujer; triste y malo es este hecho y prohibido por la ley divina y condenado, no a la muerte, sino a dar vida de nuevo a aquel espíritu, porque “Si matas, al muerto resucitaras con tus besos” dice la ley; pero no ha puesto penas esa ley de la justicia humana para el vicioso y la viciosa que se suicidan y mismo tiempo quitan el derecho de la vida, por aquel entonces a un espíritu que debería encarnar, por aquella substancia; y una vez y otra y muchas gastan en temprana edad su naturaleza, y cuando llegan a la edad que había de ser de la fuerza ya son del todo impotentes y enfermos, degenerados, tísicos y locos. ¿Cuántos crímenes cometió? Muchos además de su suicidio. Pero no sólo es esto, sino que hace sentir su deseo a otro ser, porque siempre lo hace con el pensamiento sobre una mujer, que solo su vista lo excitó y esta mujer siente vibraciones y deseos que no estaban en ella, y estos pensamientos influyen en la caída de la joven, porque el poder magnético de la obra, sin importar la distancia, y es un crimen mas que hay que cargar contra el vicioso.

Pero hay algo más terrible que todo esto, que os los va a decir el que las religiones han temido. “NI una sola gota de sangre se pierde; antes de caer a la tierra, hay un espíritu que la recoge y ya os sigue” ha dicho mensajero del Padre. Nadie puede imaginar lo terrible que esto es, y voy a estudiar el asunto un momento, ante un cuadro que me ha sido presentado al efecto por nuestros hermanos mayores, y esto os probará que la obra del Juez es universal y que con él colabora todo el consejo del Dios Amor, y describiré el cuadro tal cual lo he visto sin temor a inmoralidad, pues la verdad no desmoraliza a nadie.

Yo estudiaba esta cuestión en mi razón y con mi clarividencia; yo me encontraba horrorizado ante tanta inmundicia como presenciaba mi espíritu en todo el mundo, pero no tenía limites el vicio en los países católico cristianos, viendo que toda la corrupción salía de un centro, en inmundos ríos de sangre y lodo, que se extendían a todo el mundo; cada río entraba en otro centro más pequeño y de éste a otros más pequeños, y de éstos a infinitos hombres, que se revolcaban como bestias y enseñaban todos los vicios; hízóseme ver entonces este último cuadro que encierra toda la enseñanza de esta filosofía.

Un hombre libertino corrompe a una joven y obra en ella por modo antinatural; en el espasmo, y debido a la posición, la substancia generatriz cae al suelo; Y no bien sucedía esto, que de aquella substancia sale dando saltitos una bolsita, como las que aparecimos en el tronco del árbol, solo que esta vez, de esta bolsita, salían voces de amenaza y venganza y seguía al libertino acusándolo; una segunda mujer aparece increpa a los dos y les amenaza con acusarles al ”Maestro” y exponerlos a la vergüenza de la Comuna porque no cumplen con la ley.

Nada puede explicar mejor que el cuadro anterior los males del vicio; en efecto, “ni una gota de sangre se pierde; antes de caer a la tierra hay un espíritu que la recoge y ya os sigue”.

Esto si que es terrible, hermanos míos y prestad atención a lo que sigue.

Ya dije atrás que los espíritus, antes de encarnar, piden un consejo en el que propone la prueba que quieren sufrir, las luchas que deben sostener, las deudas que deben pagar y los medios que han preparado para su cumplimiento; y si esta en la justicia, les es aprobado y señalan ellos mismos el tiempo, modo, cualidades, defensas, y la ley nada les niega dentro de la justicia; el engranaje mecánico que esto representa, solo los espíritus pueden moverlo, combinarlo y comprenderlo, pero llega al infinito casi.

El espíritu promotor de este engranaje, que es siempre el más antiguo o el que más deudas tiene en la familia que compone aquella afinidad, sabe con quien o con quienes debe unirse, en el sexo correspondiente a la procreación y le rodean y presencian, o se los muestra a ley de Justicia, los espíritus que tiene que darles vida corporal; Y así, los que han de ser los padres, en los dos sexos, preparan desde el vientre de sus madres todos sus elementos necesarios al cumplimiento de aquel deber; el que habrá de ser hombre, prepara sus órganos y requiere de la naturaleza todas las substancias y micro-hombres necesarios al engendro de las vidas que debe dar; la que ha de ser esposa y madre, modula igualmente sus órganos y sus ovarios, cargados con el líquido femenino, que al sé vibrado por el contacto del hombre, se abrirá conforme a su ley, abriendo paso y la entrada del microorganismo contenido en el ser masculino y queda fecundada la mujer y concebido y con vida ya un ser.

Esta función, divina porque da la vida, pone en movimiento todas las leyes de la creación y no puede pasar desapercibida a la ley de las afines y de justicia, y desde ese momento el espíritu que habrá de ocupar aquel engendro empieza su trabajo de modulación, y asistido ya por sus guías y protectores, de los que necesita porque él cae en un justificado letargo, por el que será corregido fácilmente en su infancia.

Este ser también asistió al consejo que sufrió su padre y madre y él ha sufrido otro, por otros a quienes ha de dar vida y aquellos a otros; y así se alarga la cadena hasta que se saldaron todas las cuentas en aquella familia y quedan ya en la afinidad y la armonía. Ya en este estado, son todo sabios de las cosas del Padre y habrán progresado en todo, haciendo progresar a la materia misma de los cuerpos que ocuparon y a las ciencias, las artes, las industrias y el mundo todo; esta es la carrera que tenemos que andar todos los seres.

Ahora bien; esto sucede en un buen cumplimiento de la ley. ¿Mas si uno de ellos rompe la cadena por sus vicios? ¡Que trastornos causa! ¡Que combinaciones tan difíciles hay que hacer! Solo la sabiduría infinita y el amor de algunos de los individuos que cumplió o está más adelantado en el progreso que le impone misión salva­dora, podrá reanudar y unir aquella cadena; pero pasan siglos, en cuyo tiempo aquellos espíritus de aquella afinidad son infelices y sufren por aquel que interrumpió la armonía.

Este es el resultado general y colectivo causado por un desvío, por una aberración de un espíritu, y como en estos últimos siglos el vicio se ha extendido tanto por causa únicamente del confesionario llego el desequilibrio al punto máximo y ha sido necesario juzgar a los espíritus y los hombres, señalando el paso de tres generaciones que en la tierra se encuentran con cuentas pendientes, para poner remedio radical, con el Amor y la Comuna.

Mas “Ni una gota de sangre se pierde; antes de caer a la tierra hay un espíritu que la recoge y ya os sigue”. ¡Que penas, que sufrimientos, que horrores han de pasar aquellos espíritus que tienen que recoger aquella gota de sangre blanca, antes de caer a la tierra!¡No era aquel el fin para que la naturaleza hubiera entregado aquella substancia a aquel degenerado! No era aquella la vida horrores para que hubiera pedido reencarnación aquel espíritu, que ve perderse la gota de sangre que debía darle vida material y tiene que recogerla y materializarse mas, para seguir a aquel su padre criminal y sigue acusándolo ante la comuna de espíritus, esto hace que se interponga pronto relativamente la justicia y vuelva aquel degenerado a empezar de nuevo con mejores propósitos. Entonces huye de aquellos centros de religión y toma materia en país donde no reina la religión o la sociedad que antes lo arrastró y es un acusador; pero si tuvo fuerza, nacerá en el mismo régimen para atacar, despiadado a la causa del mal y le resta cuantas fuerza puede. ¿Sabéis lo que es esa sangre blanca que tan criminalmente derramáis? Es de esto que deberían haberos hablado esos corruptores del confesionario; esos fantásticos sabios de la ciencia, material, de las filosofías, de la teología y, sobre todo, los que se han dedicado y se dedican al estudio de la naturaleza. ¿Pero que saben ellos? No lo encuentran en el análisis de la materia, y para ellos no hay nada fuera de ésta. ¡Insensatos!¿No se os ha dicho que no solo de pan vive el hombre? ¿No sabéis, aunque por vuestra obcecación no le queráis confesar, que el hombre es algo mas que materia?.

Pues bien; yo os lo diré. Esa sangre que derramáis por un sucio vicio, es un pedazo de vuestra misma alma, y el alma es la esencia pura de la materia de vuestro cuerpo, que a la vez es la esencia de todas las substancias de la naturaleza, y por la ley de la sabiduría divina, esa gota es la fuerza de vuestro ser y una vida que aniquiláis a un ser.­

La mujer entra en la misma escala y causa los mismos daños; porque, porque su liquido no es bastante para germinar por sí solo, sin este no podría concebir; y como el vicio, por la corrupción, la lleva por el camino del placer de bestia; y como se le ha pintado al hombre como el ser más horrible, y, ella encontró placer sin exponerse al dolor del parto y se le enseño en último caso a burlar la procreación por mil medios todos infames y asquerosos y no pocos por la excusa de higiene al momento de cohabitar después de haberse expansionado, comete intencionalmente, cada vez, un crimen

Alguien puede objetar que no en todas las uniones, es decir, con más claridad, que no todas las veces que se entregan al placer el hombre y la mujer conciben, y, por lo tanto, no se comete un crimen más que en aquel derrame en que debería criarse otro ser.

Yo debo contestar a esta objeción preguntando ¿Sabéis vosotros a ciencia cierta cuando se puede concebir? No puede nadie asegurarlo, porque aunque la ciencia reconoce las condiciones en que en general debe encontrarse la mujer y aún el hombre, es también cierto que las crónicas de la obstetricia registran casos muy curiosos, y hasta yo conozco uno de una niña que no estuvo con varón y concibió de varón, por medio de una hermana suya que acababa de estar con su compañero; esto es un caso y de lo más raro; pero ha sucedido y bastaría para poner una excepción a la ley general; y puesto que no sabéis cuando es el momento ni la porción seminal destinada a la vida de un ser, y aunque lo supierais faltaríais por lo que representa el acto y porque siempre y en toda porción hay gérmenes para la procreación, y cada vez, que lo derramáis, hombres, y cada vez que buscáis el placer y os ocultáis a la concepción, mujeres, os exponéis a cometer el crimen y obligáis a un espíritu a recoger la esencia de aquella esencia que le pertenece por ley divina y lo obligáis a seguiros y acusaros y le causáis terribles sufrimientos.

Pon otra parte, estas substancias están destinadas, además de la procreación a la expansión y galardón de la materia por la materia, porque el Padre es tan justo que nada queda sin galardón, así cómo también no se deja pagar de palabras, sino de hechos y hechos consumados.

Así, pues, un cuerpo trabaja por la dirección del espíritu; el espíritu tiene su galardón en las regiones del espíritu y los mundos de dicha y grandezas del universo. El cuerpo humano no tiene más galardón, por su trabajo, que la satisfacción de sus necesidades materiales; y como materia y espíritu es una solo, y misma cosa en su procedencia como todo el universo, pero en grado diferente y de progreso, por cuya causa, la materia, sobre todo en los mundos de expiación en donde la materia ya tiene subconciencia de su ser, antes de llegar el día séptimo en el que el reinado del espíritu trae la luz de la sabiduría y por esta la materia humana adquiere conciencia, necesita también una expansión, un incentivo al trabajo, un galardón por el trabajo, y la naturaleza ha preparado y dado el goce de la unión de los seres, que equivale al goce espiritual de los espíritus y es el goce supremo de la materia.

Pero como de este goce debe nacer otro ser semejante, el Padre lo ha sujetado a leyes primordiales del espíritu, sin cuya participación habría no habría goce posible, porque el alma nuestra, segundo ser de nuestro conjunto hombre, sirve de traje al espíritu y mantiene este en relación con el ser animal, cuerpo que palpamos y que vemos moverse, trabajar y accionar, cumpliendo las funciones que el espíritu le ordena, y, por tanto, en la justicia merece su galardón; pero disfrutándolo con otro ser para ello dispuesto y que tiene en sí el néctar complementario del legítimo placer; por lo que toda acción del hombre, aparte de la mujer y de la mujer aparte del hombre y de los dos en unión fuera del modo natural, es contraer una deuda que se paga siempre y en moneda de ley. Es decir, concretando esta delicada y profunda sabiduría: “Sólo la mujer es el recipiente de la esencia que da vida”.

El espíritu, como siempre vive y es el ser responsable, por el alma, ante la ley divina, lo sufre en su conciencia por el remordimiento, en su patria real en el espacio, donde la ley de Justicia le presenta sus deudas que tiene que pagar y como el cuerpo material queda en la materia, en la tierra a la que pertenece por su grado, no puede sufrirlo en el espacio a donde no puede ascender y lo paga en la tierra y en vida; ya sufriendo la soledad el desprecio de la mujer por su alejamiento y casi siempre por las enfermedades que se contraen, o ya de impotencia en la mejor edad ya de una tisis que lo mina, o ya perdiendo sus facultades mentales, porque el espíritu, avergonzado, lo abandona a sus instintos, porque ve que perdió aquella prueba y se complace en acabar pronto aquella mísera existencia; y de estas perdidas de facultades, vienen miles de crímenes y suicidios que después de haber llenado los hospitales, las cárceles y los manicómios, coronan la obra del vicio, miles de veces con el patíbulo.

¿Que me dicen mis hermanos y hermanitas viciosos? ¿No os asusta esta inmensa escala de crímenes de los degenerados? ¡Hombre! ¡Sabe que la mujer ha sido creada para el galardón del placer de la materia y que, fuera de ella, la ley te prohíbe toda expansión de la carne y cometes varios crímenes cada vez ¡Mujer!¡Solo en el hombre, y con el deseo de cumplir la ley de la maternidad que te hace grande y santa, puedes buscar tu placer!.

Hombre y mujer hacéis el complemento de la ley suprema; lo que os falta es, arrojar de vosotros el prejuicio de religión, de sociedad y de conveniencia y usar en medida del lenitivo de los sinsabores de la vida; tener el trabajo y el estudio por norma y consejero; Pero reclamar y aun tomar la verdadera libertad, que será justa cuando no causéis daño a un segundo ni a un tercero, y esto lo conseguiréis viviendo en la ley del santo amor del Padre, el que os lleva forzoso a la más amplia y moral libertad, en la igualdad de la Comuna.

Párrafo V
El Matrimonio dogmático es nulo ante la ley divina.

“Cualquiera que despidiere a su mujer, dele carta de divorcio”. Se lee en la escritura.“El espíritu no está obligado a vivir con los que le son antipáticos”, nos repiten los espíritus. “Donde amas, allí está tu corazón”, dijo Jesús.

Implícitamente, esta este párrafo ya probado en el párrafo 4º del Capitulo 4º; los versículos que anoto son suficientes sentencia; pero es de gran importancia estudiar un momento el matrimonio, según hoy se considera y veremos que es un atentado a la ley divina de “creced y multiplicaos” y al libre albedrío de los espíritus, a la inexorable ley de las afines, a la de justicia, en fin, toda la ley de Amor

Las leyes naturales no han excluido a nadie del uso de la carne; esta ley no ha respetado al pontífice, al monarca, al sacerdote, al rico ni al pobre; todos sienten el aguijón de la materia irresistible, y es en vano acallarla con consejos ni amenazas solo la materia se acalla dándole lo que necesita, lo que en ley le pertenece, lo que en el párrafo anterior queda expuesto del desequilibrio moral y material que ocasiona el vicio en ambos sexos; pero al final, la causa principal es el matrimonio dogmático, ya sea canónico, que es un absurdo, y aun el civil, que si no pone trabas a la unión, las pone para el divorcio.

El divorcio es de necesidad, mientras existan leyes opresoras y dogmas despóticos que no dejan llegar al verdadero amor y, por esto, a la Comuna; momento en el que todas las leyes sobran, y los dogmas serán la chacota más extravagante que los venideros verán, de todos los absurdos que hoy nos quieren regir y que sólo a costa de sangre y fuerza bruta se han hecho temer, pero nunca respetar.

Para que fuesen temidos esos absurdos, el medio ha sido la ignorancia de los hombres, y se les quitaron de las manos todos los medios de instrucción, no pudiendo ni cantar una copla que no llevara al pie, “con autoridad eclesiástica”. ¿Cómo responderéis, emperadores, monarcas, jefes de estado y jueces, ante las generaciones que ya empiezan a llegar a la tierra y son vuestros propios hijos, del coco que les infundió el fantasma religión? Porque, creedlo y os lo dice el Creador nuestro Padre: vuestros hijos vienen ya con el juramento de “enderezar entuertos” porque han sufrido el juicio final y vienen en el reinado del espíritu con el compromiso de establecer el reinado del amor en toda su santa libertad, bajo el régimen de la más justa comuna que les traza el juez enviado, al que conocen porque fue su juez y saben que representa al Espíritu de Verdad, el que representa al Padre.

El remedio lo tenéis en vuestra mano; pedid cuentas a las religiones de su falso dogma y terrorífico proceder y anularlas como causa, salvando los efectos, que son los inconscientes que por la ignorancia, yacen en el error; y sí sus ministros no os respetasen, someterlos por la fuerza, porque ellos de la fuerza usaron; pero si dar ocasión al pueblo a mancharse de sangre.

Ellos representan un Dios creado por ellos; pero el Juez os ha presentado al Creador de todo por Amor y en nombre de éste juzgue a ese Diosecillo antropófago y la justicia lo condenó al no ser.

Os he quitado ese Dios de crímenes y opresión y os di un Padre de Amor y Libertad; os quite una doctrina de absurdos dogmas y os di la doctrina de axiomas eternos en el Espiritismo; os quité iglesias microscópicas y de error y os di a la iglesia universal con la verdad única y suprema; elegid, hoy no podéis alegar ignorancia, y sabed, que la tierra es sólo la heredad común; ésta es del Padre y el Padre la ha dado por un periodo, por el Séptimo día, al usufructo comunal a todos sus hijos que en ella han progresado y la ha hecho progresar por el trabajo y quieran seguir trabajando con voluntad; y los que no están en condiciones de sabiduría, con disposición de trabajar en el jardín, tendrán que trabajar en el bosque de los mundos primitivos, que son tierras más duras.

No acusaréis en vuestro favor ser papas o sacristanes; monarcas o vasallos; magnates o barrenderos; todo eso será contra vosotros, si no habéis cumplido este Código de Amor. Yo amo la justicia y odio la iniquidad, pero no odio a los hombres de la iniquidad. Yo vengo a destruir las causas del mal y a salvar los efectos perjudicados, los hombres; destruyo errores y proclamo la verdad. Haced así vosotros.

Leed aquí el Párrafo II del Capítulo 3º “Cómo apareció el hombre sobre la tierra”, y comprender si allí se podía señalar ni rey ni Roque; ni papas ni dogmas; ni leyes, mas que la de afinidad y justicia, y estas las traía cada ser, en cada bolsita; y se unieron y procrearon y no había sacerdote ni juez; que se unieron, nadie lo puede dudar porque existimos aún y nos reproducimos, porque nos unimos hembras y varones luego para la procreación y no había dogmas ni leyes, y para la unión de los seres no hace falta sacerdote ni juez; pero si el consejo y dirección de los maestros, para mantener el imperio del Amor, única ley.

¿Y cómo se constituirá y conservará la familia?, Se observará. Ya dije lo que constituye la familia, la deuda y la afinidad de los espíritus, es sólo lo que constituye la familia, y esto se ve en el espacio y no en la tierra. Y hoy no hay familia en la tierra, porque en ninguna hay unidad; y no hay unidad, porque en ninguna hay Amor.

No, señores; no hay amor en la familia por que no la hay en la nación; y no hay amor en la nación porque no hay amor en todo el mundo.

Para que haya amor en la familia es necesario que haya amor individual, reconociendo cada uno que él no es mas ni menos que el otro; y no puede suceder esto ya desde el momento que el hombre es educado, reconociéndose igual a la mujer, siendo en la ley divina un axioma. Y como en millares de casos acontece que el hombre es libertino y sobre libertino supremático porque le ampara la ley absurda hecha por él y para él, el hijo aprende lo mismo, y ya, con la hermana, se mantiene en superioridad; y cuando la ley civil creada, lo declara mayor de edad, ya se sobrepone también a la madre. ¿Dónde esta aquí el amor? Y si no hay amor, ¿cómo puede haber justicia?

Abolir las leyes de conveniencia; Dejad a los seres que se unan por voluntad; y si se han equivocado, dejadlos que se marche cada uno por su lado y no le obliguéis a vivir juntos por fuerza odiándose y haciendo la desgracia de los hijos. Poned la casa comunal y llevad allí esos hijos que son riqueza de la Comuna; pero observad que no habrá crímenes ni tretas, ni vicios, ni enfermedades, porque el amor irá haciéndose camino y veréis armonía en la familia, en la ciudad, en la nación y en el mundo todo.

Las leyes que obligan al matrimonio son producto de un error no menos grave que todos los hasta aquí enumerados, y lo tocaré al tratar de la propiedad.

Voy a terminar este párrafo diciendo; que las leyes de los estados ni los dogmas, ni los cánones, han podido impedir las uniones libres y la procreación de los seres; ni que un hombre que juro en el altar o firmó ante el Juez, se haya unido a hurtadillas o al descubierto con otra mujer; ni que un hijo que en la ley de las afines de la justicia haya venido en cumplimiento de un deber o dar amor a sus padres afines y se haya separado por mil circunstancias aun en la menor edad; y si nada de esto puede evitar todo ese cúmulo de leyes absurdas, es porque hay por encima de las absurdas leyes, otras leyes que se imponen; y, por lo tanto, el buen juicio impone abolir lo inútil, porque la lógica dice que hay que preferir lo útil a lo agradable; pero las leyes que se imponen a esos absurdos, que son las hasta aquí enumeradas en este Código, son agradables y útiles; y así, el no aceptarlas, es una insensatez.

Mas hay algo muy sugerente en la historia y es que algún rey, ha pedido el divorcio al Papa y este lo ha concedido. Y confiesan y afirman que “el matrimonio es un lazo indisoluble” ¿Cómo autorizáis ese divorcio? No me contestéis que os forzaron, por que si lo decís desmentís la indisolubilidad; y si me decís que se trataba de un monarca, os acusaré de parcialidad y de falsa vuestra ley y de embrollón a vuestro Dios.

El Dios que hoy se os descubre es mas serio; no tiene componendas no reconoce supremacías; para él es igual el monarca que el obrero; todos, todos han de amar; todos, todos han de ser sabios; todos, todos han de cumplir la ley y ninguno ha de perjudicar a nadie. Y de este Dios, que solo así se puede admitir un Dios, son las leyes que os trae este Código.

¿Quién lo puede rechazar? Yo no os obligo; yo vine a dároslo y os lo doy; admitidlo si tenéis voluntad ahora; y si no, ya lo pediréis después de algunos siglos de trabajar en tierras más duras que el jardín de la tierra; pero sabed que he venido a destruir las causas del mal y las destruiré moral y materialmente, porqué en la tierra se encuentran todas las partes que tienen que pedir y rendir cuentas; si los que tienen que darlas se oponen, tanto peor para ellos mas intereses tendrán que pagar; y lo peor es que tendréis que pagar fuera de la tierra, por que así esta decretado en los Consejos del Padre. Pero si queréis pagar vuestras deudas, no importa no tener fondos; porque si tenéis voluntad, el Padre es todo amor; el Espíritu de Verdad vive en su amor; y el Juez trajo ese amor y Jesús y María, con los demás misioneros, os recibirán en amor al pedido de vuestro Juez y serán garantía del Padre de que pagaréis vuestras deudas trabajando y amando. ¿Cómo podéis conseguir esto?

Aboliendo por vosotros mismos las leyes, dogmas e iglesias, clases, razas y estados supremáticos y dando comienzo a la implantación de la Comuna Universal, en la que nadie desciende; todos suben, pero en la más justa equidad, según el progreso, sabiduría y amor individual. ¿Queréis ser los mayores? Yo os señalo el camino: Amar mas y más desinteresado. El que más ame la justicia, amará mas al hermano y, ese será el mayor.

Párrafo VI
Características de los mundos

Punto primero

“En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, dijo Jesús, “Los mundos son infinitos y el hombre a de vivir en todos los que hoy existen pero la creación sigue y no se acaba”, dice el testamento de Abraham.

En este párrafo he de enumerar nada mas que seis clases de mundos, como codificación la descripción también será muy sucinta, porque la di en el libro “Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor”; en el curso de la filosofía universal se encuentran comunicaciones de mundos superiores a la tierra; los menores a esta o más retrasados no pueden, si no es por intermedio de otros espíritus comunicarse; y los espíritus de la tierra se comunican con los inferiores inmediatos por mandato de la ley de Amor, lo que podéis comprobar con la “Divina. Comedía” del Dante, porque es un prefacio a la obra que se realiza en estos momentos: El Dante fue un misionero que vino a descubrir aquel secreto, y allí podéis ver las descripciones, que son realidades, de lo que sufre o goza el espíritu según su estado de conciencia y progreso.

Yo sólo voy a decir las características de los mundos, para saber como llegamos al grado que hoy tenemos en la tierra y el momento -de pasar a mundo mejor.

La creación de los mundos es igual para todos, empezando en el estado gaseoso, pasando al líquido y de este al sólido, en el que cumplen su misión. Cuando han cumplido su misión se disgregan, uniéndose sus partículas a mundos en formación, pero ascendiendo en progreso y perfección; y esto os dirá la justicia de la ley, que aun la materia que creemos inerte va al progreso; su vida también está en relación con su magnitud (es decir, la materia vive siempre, pero digo vida en la unidad de sus partículas está compuesto un mundo), y así cuanto mayor es el globo de un mundo, tanta mas materia tiene, y, por tanto, tanta más vida tiene que dar y tanto mas tarda en llegar a su perfección, que se marca cuando en ese mundo, sus habitantes, nada más pueden progresar, y su fin es llegado; pierde su órbita y se disgrega, siendo atraídas sus partículas por mundos en formación, de más progreso; esta es la ley de la formación de los mundos y creación continuada de los mismos. No es esto una teoría ni una hipótesis sino un axioma que el espíritu sabio lo sabe y lo comprende y vine yo a afirmarlo en nombre del Padre Creador, cuando es la hora del juicio de Mayoría y nuestro mundo entra en la solidaridad de los mundos y de progreso.

Ahora bien; cada mundo es creado para una humanidad y obedece a la ley de las afines; los espíritus embrionarios, o sea los que aun no han encarnado nunca, y que son inocentes, sencillos e ignorantes en la maldad, son lanzados a la lucha; pero, en ese estado, no tienen conciencia y toman carne en un mundo que por lo mismo llamamos embrionario; aquí el espíritu, diríamos que no tiene mas fin que tomar forma humana; di pudiéramos llevar allí uno de los que nosotros llamamos hotentote, sería lo que aquí en la tierra la mayor lumbrera al lado de él en esos mundos, el espíritu toma humanidad y llega al instinto de que vive, de que es algo que se mueve; Allí la ley lo mueve y no puede tener luchas, ni hay nada que le sea hostil; Pero no podría llegar a más, y cuando todos han llegado a ese instinto, emigran a donde la ley las lleva en comunidad.

Mundos de prueba después de la emigración del espíritu, del mundo embrionario, donde adquirió el instinto de que vive en un cuerpo, entran en posesión de otro mundo de prueba, donde ya, como sabe que vive, allí, al fin de travesuras como niño inexperto llega a encontrar ­sus afecciones y su instinto se convierte en deseo y lo hace luchar consigo mismo y le lleva a sentir los goces y los dolores, pero sin conciencia de las cosas que hace; En estos mundos, ya los elementos se les muestran para llamarlos a la conciencia del Creador; cuando todos alcanzaron esa conciencia, aquel mundo no tiene mas que dar para ellos; por la ley, emigran en comunidad; ellos no saben el tiempo que transcurrió, pero han pasado muchos millones de siglos y ya, aquellas almas, llevan el archivo de los dos mundos por los que han pasado y la esencia de la materia de los dos.

Mundos primitivos. Ya están aquellos espíritus, que lo son, aunque analíticamente no los encontremos, porque van envueltos en la rudeza de la materia de los mundos que han vivido; pero ya hacen conciencia de que son seres y que hay por encima de ellos algo mayor; lo que no saben si es bello u horroroso; pero ellos vieron las trombas que los barrió, las tempestades que los horrorizó y una luz, débil, negruzca que les permitió ver formas y nada más. Pero que cómo el se creía ser y no-tenia conciencia de que a dos pasos podía haber un vecino y a aquel le sucedía igual, es decir, que cada uno era solo, habían luchado lucha de perros y se habían matado; pero allí no habían tenido mas misión que la de hacer conciencia de que eran seres y que algo había por encima de ellos y fueron diremos, trasplantados a los mundos primitivos, donde ya deben reconocer al Creador.

Estos son los descritos por el Dante; en ellos aun no llega el ser a poderse llamar hombre, pero allí la lucha es titánica; el poder del creador lo muestran los elementos; siempre huracanados vientos barren sus continentes en envolventes trombas de arena candente, que le obliga a vivir largos periodos de tiempo sumergidos en los ríos, aun humeantes; por que el bosque es horrible y se lo disputa la tremenda fiera; el derecho es de la fuerza bruta, y el volcán los aterra y sus humos azufrados y la atmósfera que han de respirar les va dando sentimientos.

Por fin, en siglos, ya conquistan el bosque, y aunque luchando con las fieras y viendo de continuo las lenguas del volcán, oyen la voz de su espíritu que les dice; “Contra el Creador nada podemos”; y reconocen que aquella potencia que les domina tiene algo mejor y los llaman; ya reconocen al Creador; Aquel mundo nada mas puede darles, pero están rendidos y con una carga tremenda, una deuda muy grande; se han matado, se han comido, pero conocen que son, pero que de alguien dependen, y este es el primer destello del espíritu; no son todos iguales en progreso, pero si en el reconocimiento de la causa y, a su pedido de clemencia son sacados en nueva emigración y hay un descanso, para en él rememorar lo pasado y hacer propósitos.

Mundos de transición. No corresponde el nombre de mundos, porque en realidad no lo son, desde que no son mundos habitados por humanidades, son estos los satélites de los mundos de expiación, que deben ocupar luego humanamente; allí rememoran sus luchas, se fortalecen con la visita de espíritus de progreso de otros mundos de expiación, semejante al que han de ocupar y se les instruye en el trabajo; los medios que han de emplear; la ley de las afines prepara las cosas para tomar materia y los distribuye y aparecen en la bolsita quedando otros, que la Ley de Justicia señala, para que luego encarnen y formen el propósito de amarse mutuamente y entran en posesión de mundo de expiación.

Mundos de expiación. Ya estamos en nuestro mundo, el que debéis conocer como la propia casa que habitáis; nada hay en el ajeno a sus moradores y en él, como en todos los mundos de su categoría, que en mi libro "Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor" extracte uno, que he estudiado y que se llama "Gomelia" es bastante para ver su similitud.

En estos mundos, el espíritu, después de las tres tremendas luchas en los tres mundos anteriores, en los que llegaron a la conciencia de que son, pero que sobre ellos había algo mayor, tienen que pagarse mutuamente las deudas entre sí; apagar los odios; Reconocerse hijos del mismo creador; confesar r a éste y proclamarlo como tal y amarse mutuamente, y así hacerse aptos para el estudio de la naturaleza, lo que supone el primer grado de progreso espiritual (o sea dicho para nuestra comprensión) llegar al bachillerato para estudiar las grandezas del universo, y solo se puede conseguir por el amor puro y mutuo; y esto se consigue por la verdadera igualdad, en la más amplia libertad de acción, en la más estricta Comuna de Amor y Ley.

Pero el espíritu lleva, en su envoltura alma, gérmenes indómitos y vivos de los otros mundos y el trabajo consiste en depurarse de toda aquella materia anterior, que no es ni puede ser sino a fin de muchas luchas y pruebas, en las que debe dejar un hábito anterior; más como entra en la materia otra vez sí mas purificada que la de los mundos anteriores pero que al fin es materia y el espíritu aún no es sabio y no tiene más que sentidos materiales, y la materia le brinda con goces que antes no sintió porque no tenía sentidos; más que al instinto que lo llevaba a la procreación, en muchos dos casos, sin mas ambición que la de crear un bocado sabroso para devorarlo en un festín; al sentir él goce en la materia, ahora que ya empieza a sentir, corre en busca de la hembra, a la par que le hablan ya por dentro; él lo siente en su conciencia; pero como están en su alma los instintos criminales de los anteriores mundos y aun no conoce al Creador ni vio derechos ni obligaciones, sen entrega a la materia y el goce es su primer Dios; hizo mal, pero sólo tiene un pequeño remordimiento porque ya le es un freno y no llega a la crueldad de los anteriores mundos.

Le atacan algunas enfermedades, la tempestad le horroriza y huye despavorido; es que esto le recuerda en su espíritu los horrores del anterior mundo; y oye voces en su interior y oye llorar a la hembra y al infante, y, por fin cuando vuelve al espacio, ve su error y vuelve otra vez a una nueva lucha: ya no cometerá aquellas faltas pero ¡Ay! ¡Tiene un archivo tan grande de errores que quitar! ¡Tiene tanto que aprender para conocer la causa!..Pero ahora conoce que está en él el medio y que tiene libertad para tomar los medios y las medidas y sabe que en el espacio le acompañó un ser que le llamó hermano; que le dijo; llámame, y hasta le dio un nombre; ya esta vez luchó con más conocimiento; ideó algo que en su interior sentía, pero él no palpaba más que la materia, e hizo de la materia un símbolo; de ésta resultó una religión, porque él presentía lo que en el espacio presintió. Él necesitaba un desahogo a sus impaciencias a sus incertidumbres, y aquello, más tarde, le dio también un desengaño; Era obra de sus manos y lo que él presentía no lo podía hacer y adoró al sol, los astros, la luz y el fuego, y todo esto lo obligaba a aprender cada vez más hasta llegara la ciencia.

Aún esta el hombre en estado primitivo; pero ha tirado ya, la mayor parte de su lastre antiguo; lo que no ha podido tirar es el dominio de la materia, y no lo puede tirar porque ésta le da el goce máximo que experimenta, y porque en la ley lar no está el tirar a la materia, sino dominarla, vivir en ella dignificándola, haciéndola progresar, pero emancipado de ella en el espíritu; más su ignorancia aun no le permite tener el valor de relegar a la materia al puesto secundario que en la ley suprema se le asigna; es la más tremenda lucha; son dos potencias supremas, y el espíritu tiene su fuerza en la sabiduría y en el amor. La materia tiene la fuerza bruta y el placer y el hombre ve que de la materia salen otros semejantes y el espíritu es rendido muchas veces, hasta que es suficiente sabio y ama la verdad y por el amor y la sabiduría vence a la materia y forman la unidad hoy unos pocos, mañana otros y luego otros, hasta que los que amen y los sabios están en mayoría y es llegado el momento que el Padre señala la última etapa, con un juicio, en el que hay premiados, diremos y no premiados, pero que ninguno es desheredado; son separados los bachilleres de los malos estudiantes, pero son avisados los moradores con muchos siglos de anticipación por los mismos espíritus del mismo mundo que se elevaron al bachillerato los primeros, y se convierten en misioneros enseñados por los misioneros Maestros que el amor y la justicia les mandó.

PUNTO SEGUNDO
La Emigración Adámica

Cuando los mundos llegan al juicio final que cada uno tiene que sufrir; que es cuando los espíritus de progreso y amor están en mayoría, son separados los recalcitrantes a un mundo primitivo, pero en estado de lucha entre espíritu y materia; estos mundos no son los enumerados con este nombre en el pinto anterior; son mundos de expiación, pero en su principio de progreso; y éstos expulsados de otros mundos de expiación también, pero que entran por su progreso en el día de la luz, que es el que llamamos Séptimo día o del usufructo; que es, diríamos, el día de despedida amorosa del mundo que les dio a sus moradores la sabiduría, para poder ocupar otro mayor de conocimientos y dichas. Aquellos e expulsados se le impone entonces, en justicia, llevar a aquel mundo el progreso material del mundo del que son expulsados y allí reconocerán el progreso espiritual que ahora no quisieron aceptar por ofuscación y concupiscencia de la materia; allí tienen que ser misioneros redentores y mesías y llevarán a aquella humanidad al progreso del Sexto día y pedirán al Padre el juicio que antes no quisieron aceptar.

Hace 5571 años ahora se celebraba un juicio final en un mundo hoy de dicha y felicidad y fue de felicidad también para la tierra, porque los expulsados de allí fueron destinados a nuestro mundo, y aparece la raza adámica con progreso y sabiduría muy superior a la que la tierra poseía por sus primitivos moradores, pero que no llegaba a lo necesario para quedar en la luz de donde salían.

Fue la dicha para la tierra, pues aquella emigración, al verse entre la rudeza de los terrestres, entre la barbarie de sus costumbres, reminiscencias del mundo del que procedían, comprendieron su error y lo que ha habían perdido, y se propusieron ganar pronto el camino habían perdido, y aquellos desterrados son los hoy hijos felices de la tierra que habéis enseñado el progreso y alcanzado del Padre la luz para el Séptimo día, que hoy ha empezado. ¡Bendito Adán y toda le emigración! ¡Hemos sufrido, pero hemos llegado a las puertas de la Verdad!¡Hosanna, Padre mío! ¡Hosanna, Dios e de Amor!

Y que los expulsados de la tierra por el juicio que acabamos de celebrar lleguen en menos tiempo a la luz y los recibiremos de nuevo en nuestra familia de los mundos de luz, reconociéndote por el juez que ahora no quisieron reconocer.

¡Supremáticos!... Extender la vista atrás; Llegad en vuestra consideración hasta la aparición de Adán como yo os lo he mostrado que es la verdad y ver las fatigas y descalabros que ha sufrido la humanidad de la tierra.

Vosotros estáis sentenciados a sufrir todos esos horrores si no acatáis las leyes de este Código de Amor; y se os avisa para que os curéis en salud, porque si no os curáis ahora, os curaréis en el mundo donde están ya muchos de los que habéis conocido que figuran en vuestra historia, que no es la historia de la verdad y más bien es un índice de crímenes e injusticias, por lo que, en ella, no figuran los que aman al verdadero al único Dios de Amor; en aquel mundo yacen ya muchos millares de los que han ocupado palacios suntuosos en la tierra, abundando los pontífices y subalternos de las religiones y una gran parte de los altares, la iglesia católica cristiana, les queman incienso pero que, la ley divina, es inexorable. El juez os le dice en amor si no lo oís ahora como Juez del Padre, más tarde lo pediréis, después de haber recorrido la peregrinación que la tierra ha recorrido desde Adán. ¿Que se os exige? Nada más que amor. ¿Que se os prohíbe? Nada más que la supremacía; nada más sino que deis a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César ¿No es esto justicia? ¿No es esto amor? ¿Que excusa podéis tener pera no aceptar? ¿Acaso al abatir vuestra supremacía se crea otra supremacía que os agobie? Si, lo que se crea es la Comuna de Amor y Ley donde no hay primeros ni últimos y donde no hay señores y servidores; solo hermanos habrá, porque hermanos somos en Eloí, nuestro único Padre. Más si en vosotros puede más el César, que es la carne, que Dios, que es nuestro espíritu, iréis no os apuréis, a donde la carne reina y el espíritu es esclavo de la carne, pero el sufrimiento os curará esa locura, ese delirium tremens, y, al fin, le tendréis que dar a Dios lo suyo; es decir, a la ley, a la creación porque el perdón no cabe en la justicia.