Párrafo II
TESTIMONIO DE JUAN (BAUTISTA) EL SOLITARIO

Amado hermano y compañero de tareas:

Me pides una hebilla de cierre para tu libro "Buscando a Dios" óyeme:

"Yo fuí el profeta Elías; Yo fuí al Sinaí y presencié en espíritu y tomado parte en la escritura de los mandamientos de Dios que vió Moisés en forma de dos tablas en el espacio; Yo vigilé al pueblo de Israel y lo amenacé en sus prevaricaciones; yo asistí y asisto a los Consejos de Dios; yo oí en aquellos Consejos la sentencia divina que es esta: "Podrán pasar el cielo y la tierra, pero mi Ley no pasará".

"La humanidad se hundía en el abismo de las concupiscencias, y aquel pueblo a quien se le había confiado en depósito para repartirla con equidad la Ley de Amor, prevaricó; y por la misma ley, tenía que sucumbir al peso de sus propios errores. Había llegado el momento y descendí a la tierra con el propósito de declarar la verdad; la dije y pagué con mi cabeza".

"Entregué mi testamento al que venía tras de mi, pues ya sabíamos que yo sólo tendría tiempo de prepararle el camino, porque vine en descubierta y, Jesús cumple su deber y paga como yo, con su sangre".

"Habíamos rebatido una falsa ley, salvado su esencia y la entregamos en buenas manos; pero al correr de los tiempos, la ambición la vulnera, la corrompe; es cien veces peor el despotismo actual, que aquel a quien se la arrebatamos por malversor. Otra vez los Consejos de Dios se reúnen y corren a salvar la esencia de la Ley; a salvar a la humanidad otra vez, del miserable positivismo que todo lo corrompe y esgrime por armas la razón de la fuerza, en vez de la fuerza de la razón. Pero en este Consejo, el número de decididos es muy grande; tan grande, como los sacrificados y los engañados por la falsa religión católica que relega la causa con los efectos".

"La humanidad ha avanzado tanto, que en lo material, se encuentra al final del sexto día y, conforme a este progreso, ha llegado el momento de "Renovavis fatien terrae". Y todos los que han sufrido, y todos los que han llorado, y los que han dejado en la tierra frutos y se les han malgastado, han tomado ya carne y la seguirán tomando para implantar la verdad; para el cumplimiento de la Ley de Amor. Y en todas las naciones y en todas las provincias y en todas las ciudades y en todos los pueblos y en todas las famillas que cubren la tierra, se encuentran encarnados los Espíritus de Dios que han de librar la batalla y sólo falta el toque de llamada que muy cercano está, porque el toque de atención este libro es".

"Hermano mío; tú posees secretos que la humanidad ha ignorado; tú posees poderes que otro hombre no ha tenido y tú... quitarás la cruz negra y pesada que han cargado a Jesús... Cristo... haciéndolo Dios; tu demolerás la iglesia católica para implantar la religión del alma; la adoración del Dios Amor, sin templos ni altares ni sacerdotes, que siempre prevaricaron".

"Cuantas cosas y casos citas, las has visto con tus ojos y yo te las mostré y digo al mundo tierra, que hoy como espíritu y mañana como hombre (pues a la tierra volveré) las juro y las sostengo y las juraré y las sostendré".

"Yo, hermano mío, compañero mío; me siento avergonzado y herido en mi amor a Dios, porque. . . los papas ... me han hecho, nos han hecho, lo que no fuimos, lo que no somos, lo que no seremos, porque no lo podemos ser".

"Yo quisiera ser más que lo que fui, y menos de lo que me han hecho". Hasta hoy, para los hombres, firmaré:

JUAN BAUTISTA

10 de Junio de 1911