Capítulo Décimoquinto
EL UNIVERSO-GRANDEZA DE DIOS

Párrafo I
LA CIENCIA LLENA DE VACÍOS

Al pronunciar "Universo" lo hacemos con tanta naturalidad, como si lo tuviéramos en la mano; como cosa harto conocida y comprendida; como algo muy familiarizado con nuestro entendimiento; pero me ocurre preguntar: Entre los millones de habitantes que ocupan el globo terráqueo, ¿Cuántos pueden dar una explicación del universo? ¿Cuántos se han ocupado en conocer, aunque sea someramente, lo que es y contiene el universo? ¡Oh! La contestación es desconsoladora; poco más que cero es la cifra de los que se aproximan a dar una explicación, y para eso, en hipótesis; sin atreverse a afirmar, por los malditos prejuicios y conveniencias sociales engañosas: y si de la sabiduría; el conocimiento del universo es la primera letra, la A. ¿Cómo se pretende por muchos ser sabios? ¿Cómo pueden pronunciar la palabra los más civilizados, sin sonrojarse de vergüenza y poquedad? La ciencia que la tierra posee, toda llena de vacíos por falta de conocimientos del universo, apenas puede llamarse ilustración; juego de palabras más o menos rimbombantes y concordadas, para zaherir a quien se haya atrevido a decir una palabra de progreso; para esto solo sirve la tan cantada civilización; para ocupar una columna de un periódico haciendo mofa de si tal escribe una B por V o una J por G que al fin dice la misma cosa: pero la belleza de la literatura, debe concordar con la obra sin quitarle la contundencia, lo que no es fácil al pensador.

Buena es la ortografía y la belleza del estilo, pero antes es la profundidad del conocimiento de las grandes leyes. El arquitecto, no puede enriquecer con la belleza del arte, si antes, el rústico constructor no hizo las paredes, de toscos, pero fuertes materiales, que den consistencia a la debilidad del material artístico y bello.

Dije al principio, que pocos, muy pocos se han ocupado de buscar al verdadero Dios, como la mente lo concibe, como la razón lo entiende, como debe ser y como es, el Dios Padre Común, todo amor: y han sido pocos, por que pocos, muy pocos se han ocupado del universo; porque el que se haya ocupado de estudiarlo aunque sea muy someramente, habrá encontrado a Dios, visible y palpable en la grandeza del Universo; en el equilibrio que lo rige; en la fastuosa belleza natural de nuestra microscópica constitución orgánica; pero de esta, que en estos tiempos tanto se ha estudiado, ¿qué dicen esos doctores de la anatomía humana? Se empeñan en no ver la verdad; quieren ahogar la verdadera ciencia, con la ciencia ofuscada y dogmatizada, porque es puramente material y piden leyes absurdas que proteja su miope ciencia, que solo ha hecho poner nombres obscuros y hasta indescifrables a los miembros del cuerpo y las enfermedades. ¿Pero los remedios? ¿La curación de la enfermedad?... Eso, duerme; son como los sacerdotes; estudian para cobrar y el que no puede pagar, se muere sin asistencia, y si se le asiste en un hospital... ¡Dios mío qué asistencia!... la falta de amor se pone de manifiesto; ¿pero creéis que este infeliz que es maltratado, porque no tiene dinero para pagar, no paga? ¡Oh! paga con la mejor moneda que el oro; paga con su cuerpo y en el anfiteatro es deshecho en pedacitos y... hasta llevado en partes por los... ¡Doctores! a sus casas, para estudiar y luego... a la basura; y al fin de cuentas, ¿qué han sacado de provecho de ese destrozo hecho siempre sin respeto, con alguna muy clara pero honrosa excepción? El provecho que se saca es, aprender a cobrar dinero y ningún provecho para la ciencia verdadera.

Este párrafo me ha sido obligado a ponerlo aquí, sin esperar al "Código de Amor" que se prepara, porque el abuso ha llegado a donde nunca llegó y es un deber de poner inmediato remedio; porque de mil casos de autopsias, no hay uno solo que no sea un verdadero asesinato para el espíritu que ocupó aquel cuerpo y es de entera justicia su prohibición, salvo un caso que señalaré.

Tomad nota seria y sabed, que lo que digo es tan verdad, como la existencia de Dios.

El espíritu, al separarse del cuerpo, no rompe en absoluto sus lazos que lo unen y menos si el hombre fue muy pegado a la materia. El espíritu acompaña al cadáver de su cuerpo en todos los actos que con él se hacen y los siente aún con más intensidad que cuando el cuerpo alentaba y crece su odio en tal manera ante los malos tratos y ante el despedazamiento y mofa de sus restos, que si le fuera dada la acción material, haría con todos los que toman parte, lo que con él se hace; y sólo cuando se convence de su impotencia, huye despavorido y sintiendo los tajos y las mofas y clama por todas partes y jura vengarse... y se venga... Sí, señores; se venga, en perseguir de noche y de día a sus profanadores.

Por esto, que es el primer punto de estudio del universo, los gobiernos, tienen que prohibir en absoluto esos actos que son siempre criminales por falta de respeto y por improvechosos.

Hay, sí, algunos casos en que en nombre de la ciencia verdad y con amor a la humanidad, puede hacerse una autopsia; pero necesaria de necesidad, nunca lo es; estos casos son, los hombres de probada virtud en vida; y los suicidas en algún caso.

Los hombres de probada virtud, reciben la desencarnación con júbilo, porque saben que van a vida mejor, a disfrutar su trabajo; y éstos, que saben que aquel cuerpo fue un traje que les sirvió bien, están sus espíritus unos momentos sobre su cadáver, alegres y bien acompañados de espíritus de luz; se inclina el espíritu con reverencia, da las gracias a aquella materia por haberle ayudado a ganar la batalla, imprímele un beso de amor y marcha a su descanso acompañado por los espíritus de luz, sus guías y afines, que cantan su triunfo y deja a la materia que cumpla su ley; en éste podéis hacer la autopsia, pero con mucho respeto; porque si faltárais a él, la materia también tiene conciencia, por remanencia y sus moléculas conservan afinidad con el espíritu que las supo ennoblecer, y por un lazo fluídico, que vosotros, desprovistos de esta facultad (hay alguna afortunada excepción) se atrae la ayuda del espíritu y éste hace que vuestra labor no os dé el resultado y os ciega y nada veréis aunque lo palpéis, porque tenéis ojos y no véis y oídos y no oís y manos y no palpáis, las cosas del universo.

En un suicida canso de la vida (1) por padecimientos corporales, también podéis operar en las mismas condiciones; pero en los demás casos, cometéis, un crimen alevoso.

El adelanto de la ciencia, no vendrá, seguramente, por la autopsia hecha por aprendices; si algún pequeño adelanto ha venido a la cirugía, ha sido por los hombres que han tenido y tienen conciencia y fe en el estudio; pero estos son muy contados. Prohíbase la inhumana autopsia rutinaria, porque la razón y la justicia lo piden; pero hacerlo con gran interés y respeto en los casos que os he señalado y por verdaderos maestros y allí reciban lecciones los principiantes. Mas la providencia de la sabiduría quiere que ésto se suprima y para eso ha revelado la potente electricidad; ahí tenéis a Roentgen; estudiar, profundizar en esos descubrimientos y basta de cuchillos y serruchos; usadlos solo en los casos de necesaria amputación; pero antes, usar la fotografía y ella os dirá por donde deberéis cortar. Ahí, ahí tenéis estudio civilizado; ese es un progreso de los espíritus en su comunión y amor de los hombres; ahondar en él, que está dentro de las leyes naturales y físico-químicas y aprenderéis, no sólo a operar, sino que descubriréis el por qué obran las medicinas, cosa que desconocéis casi en absoluto, porque casi en absoluto desconocéis el contenido más esencial de la constitución material del cuerpo humano, que son esas milésimas que a la química se le escapan de la balanza y que son, justamente, la esencia de la esencia de la materia. Sed constantes en el trabajo; tener fe en que por encima de vosotros hay algo superior y llamad y os será contestado; pero sabed, que sois responsables de vuestros actos, que en apariencia, a los ojos de los hombres os hacen inmunes porque os amparan las leyes que están fuera de la razón y que los gobiernos deben abolir y en vez, dar otras que os hagan responsables, civil y criminalmente, de los actos hechos con desconocimiento de la ciencia por la que cobráis. Entonces, vuestra ciencia, dará un gran paso y seréis obligados a ser sabios ya que lo pretendéis.

Terminaré este párrafo diciendo: que ya sé que todos me váis a llamar "loco"; pero de eso estoy curado y entended que yo digo la verdad y sólo deseo el adelanto de la verdadera ciencia; más tarde, me haréis justicia en conciencia.


(1) Escribo "Canso de la vida", por que la generalidad suele declarar así; pero es aberración, ofuscación y siempre prejuicio y cobardía; pero las leyes opresoras y absurdas son causa.