Párrafo II

LA TIERRA SOLIDARIZADA CON EL UNIVERSO

Vamos a ir razonando, adelantándonos a la malicia de algunos "negros de hollín" aunque vistan trajes blancos y recamados en oro que no han ganado.

Hemos comprobado históricamente y por tanto innegables sus datos, que el Espiritismo es muy antiguo; pero yo digo al mundo: "El Espiritismo en la cosmogonía, es antes de la aparición del hombre sobre la tierra, porque los tiempos, solo es "El tiempo" y siempre presente: la noche, solo existe en las inteligencias oscuras. Acéptese la palabra. "En la noche de los tiempos" como forma retórica y significando antigüedad; pero sabed, que nada hay oculto al hombre; y cuando tendrá, por su trabajo la sabiduría verdadera, no las ciencias que hoy tiene llenas de vacíos, sabrá el primer día de la tierra, la forma, como y cuando apareció el hombre y seguirá sus grados progresivos y no se reirá de la justicia de las cosas, ni habrá más "noche de los tiempos"; y dispense el lector esta disgresión y vamos a seguir.

Decía, que el Espiritismo es antes del hombre en la tierra; y esto quiere decir, que nació con el primer espíritu creado por el Padre y es hoy y será siempre, la misma doctrina.

Mas no es doctrina para ignorantes y la ignorancia está solo en la materia; pero ésta obedece a una ley y es el Espíritu que tiene que llevar a la materia al cumplimiento de esa ley; y en tanto que el espíritu no domina a la materia, no puede éste progresar ni ser sabio.

El espíritu, al encarnar, sufre una tal alteración en sus facultades, que ni cuenta se da de su procedencia; y si tiene la desgracia de caer en ambiente de ignorancia y de prejuicio, como la materia vive dentro de su reino, impónese ésta por su natural tendencia a vivir de la materia, y el espíritu, en su lucha, cae en la materialidad, hasta que algún sacudimiento supremo le pone al descubierto su esencia y es el primer paso de conciencia; pero ésto, no ha retrasado al espíritu. El espíritu, no retrocede; lo que ha hecho es que se ha creado una gran deuda que tiene que pagar y ésto es lo que le hace sufrir en el espacio donde estudia sus yerros y se ve en la necesidad del cumplimiento de otra ley y vuelve; pero como otra vez ha de perder la noción y solo estará latente aquello que tiene relación con la materia, de aquella reminiscencia, renace la inclinación, quizás con precocidad; pero ya, en esa existencia, nota el espíritu, un algo que le detiene ante alguna acción o que lo precipita a un camino que en su materialidad no concibe, pero responde a una promesa de su espíritu hecha al encarnar; y así sucesivamente, el espíritu va encarnando, hasta que por fin es suficiente sabio para redimirse a sí mismo con su propio esfuerzo y los continuos avisos de los espíritus de luz; ésto es de necesidad al cumplimiento de la ley de progreso y en ello operan la ley de Igualdad y la de afinidad.

Estas doctrinas, no son nuevas; están contenidas en el testamento de Abraham escrito hace 40 siglos, y han sido dichas por algunos valientes espíritus, estando encarnados; pero como la materia reinaba, mató a la materia que animaban aquellos espíritus, entre ellos a Juan y Jesús y después, muchos de ellos que tenían que preparar el camino al gran día de descubrir esta verdad.

Estos valientes hermanos nuestros que pagaron su valor con la vida de su materia, en el primer momento, no ponían atención los hombres en ellos; pero el espíritu trabaja siempre en su obra del bien y del mal y está sobre un afín, inspirando, hoy una palabra, mañana una idea, al otro día un hecho, y cuando uno se da cuenta, ve que es la obra de aquel atrevido y lo resucitan en su obra.

No es el estómago del niño lo mismo que el del hombre, para digerir el mismo alimento y no se le puede dar en las mismas proporciones; así, a la humanidad, ha sido necesario ir dándole el alimento espiritual poco a poco, hasta que es capaz de digerir lo más pesado; y a semejanza de nuestro estómago, han ido expeliendo uno hoy, otro mañana, otro después y así, uno a uno, todos los excrementos que no aprovechan a la sangre; y gracias a esas funciones matemáticamente medidas en el tiempo de la evolución, puede, la sangre, es decir, la humanidad, digerir sin temor a empacho, las doctrinas sostenidas por esos hombres mártires de su ideal y hermanos mayores de la humanidad y las que hoy se os dan que es ya la suprema verdad.

¿Quién osara predicar la fraternidad universal en los tiempos que la fuerza bruta imponía leyes y la razón estaba abolida? Era necesario, pues, dejar correr el tiempo y que pasaran aquellas generaciones y que viniese la revolución favorable y entonces predicar la fratemidad universal por el predominio de la razón y por el amor mutuo de todos.

Aquí surge una cuestión la más importante y es, que "si una sola vez se vive en la tierra, la inexperiencla, no dejará evolucionar en sentido progresivo, y su estado, (en caso de que después de esa vida o existencla viva el espíritu) será, el que fuere en la tierra". Voy a ser conciso y claro. Nunca habrían hecho los materialistas objeciòn más acertada y así sería; y estaría justificado el robo, el crímen y todo lo que fuese necesario hacer, por horrible que fuera, para conseguir la mejor vida posible y así lo practican los hombres de las supremacías. Pero ... ¿con qué derecho diría Hellí por Abraham, que todos son sus hijos? Esto sería una burla sarcástica y no tendría razón de llamar a juicio a los espíritus. Mentirían Abraham, Moisés, los profetas Juan y Jesús y serían unos mentecatos los mártires de la libertad que murieron por sostener sus ideas.

¿Con qué derecho podría exigir Dios, que el fuerte y el enclenque, el robusto y el famélico, cumplan el mismo deber?

¿Por qué se complacería en hacer pasar hambre a muchos mientras otros despilfarran? ...

Oídlo bien. Todo es propio del Dios de las religiones, que es un Dios cruel, tirano y antropófago, creado por los sacerdotes a su imagen y semejanza y ha tenido su reinado hasta hoy que la materia reinó y que ha venido el espiritismo a destruir, por la declaraciòn de la verdad y es sustituído por el "Dios de Amor", que en su ley, es todo lo manifestado por todos hasta Jesús que lo explicó y es todo lo contrario de la argumentación precedente.

El Dios Amor que proclama el Espiritismo y que fue manifestado por todos hasta Jesús que lo explicó y no lo comprendieron porque era la materia la que reinaba. El Dios Amor, no puede tener ni distinguidos ni privilegiados, porque es contra sus leyes de igualdad; y si para El, que es padre, o creador, fuese criatura y se le aplicara esa absurda ley, protestaría y renegaría del Dios injusto que ostentara como artículo de su grandeza, la desígualdad y la injusticia. No. La igualdad en la Ley es su atributo; y para esta igualdad, existe la reencarnación por la cual, el espíritu pasa por todos los grados de la escala soclal de la tierra y, el chino, el europeo, el negro, el blanco, el rico y el pobre, gobernante y gobernado, rey o barrendero, juez y juzgado, pasamos por todas las posiciones y por esto llega a ser sabio y es compensado, y, al final, sus bienes y males, en la balanza pesan igual y es el momento de su decidido progreso y, en este momento histórico se encuentra la humanidad terrestre y es el momento anunciado por los profetas y por Jesús.

Todo esto lo sostiene el espiritismo y vino a confirmarlo el Espíritu de Verdad y a proclamarlo, el Anticristo; que no creo que sea un hombre y sí, el espiritismo, sostenido por quien la ley superior ha encargado.