Párrafo III
SIGUE LA MATERIA DEL ANTERIOR

La prueba es concluyente; locos, tontos e ignorantes son, todos esos cuerdos agudos y sabios, que tachan con esos epítetos a personalidades como las anotadas aquí, entre millones más que se pueden citar en todos los tiempos en los que están incluidos, Abraham, Moisés, Juan y Jesús.

Yo me entretendría con gusto a raciocinar sobre muchas filosofías y ciencias; pero tengo necesidad de entrar de lleno a examinar y exponer la verdadera verdad a que he llegado y que está revelada y contenida en el credo espiritista.

Mas antes, debo afirmar por todos los que lo afirman hasta Juan y Jesús que prometieron el advenimiento del Espíritu de verdad. "Que las almas -Espíritus que en la tierra y mundos infinitos han vivido, -hablan a los hombres por la lengua de los hombres; que mi sorpresa expuesta en el párrafo II del capítulo 4º ha sido producida porque el espíritu me dictó aquellas palabras. Y... que el Espíritu de Verdad ha descendido a la tierra y habla a los hombres y juzga a los espíritus y juzgará a los hombres, por el temido Anticristo, que, como anticristo no es hombre, pero como hombre es el juez prometido, viene a declarar la verdad; a "dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios"; es decir, a darle a la carne lo que de ley le pertenece, y a darle al espíritu lo que suyo es. A implantar la ley de amor en la unidad de la humanidad terrestre; en la unidad solidarizada por los mundos de la cosmogonía; a señalar el "Asiento del Dios Amor" en el espiritismo, que es la unidad o congregación universal, en la que comulga toda la cosmogonía infinita, poblada de infinitos mundos que viven y vegetan más perfectos unos, otros más imperfectos que el microscópico tierra, en la que se viene a hacer la unidad de sus habitantes, aunque sea a costa de hundir continentes y surgir otros, a los que la corrupción de las religiones no pueden envenenar.

A esto ha venido el desfigurado Anticristo en el día de la Justicia anunciada y para eso ha descendido el Espíritu de Verdad prometido.

Pero el Anticristo (que es lo contrario de lo que la religión dice de él) en su amor a la humanidad, llama al padre y le dice: Salvum fac populum tuum Domine et benedic hereditati tui; Salva a tu pueblo Señor y bendice tu heredad.