Párrafo V

EL ASIENTO DEL DIOS DE AMOR

Los efectos causados en el Vaticano por esta "bomba de papel" (así la han titulado los espíritus maestros a esa carta) no son del caso aquí: pero si no la hizo pública para el vulgo, dio el Papa conocimiento al colegio cardenalicio y a los generales superiores de las órdenes monásticas y yo, en mi deber, se lo digo al vulgo, porque debe saber la verdad. Yo no he temido la excomunión, por dos razones muy poderosas: porque no soy súbdito de esa iglesia ni de otra pequeña; y segundo porque la excomunión sólo es impuesta a los débiles, a los que se la dejan imponer y yo, por ser inspirado por el anticristo, soy más fuerte que esa iglesia y que todas juntas, porque llevo la verdad de una iglesia verdaderamente universal en la que comulgamos vivos y muertos y todos los mundos.

Ya, dicha esta palabra,.debo prevenir al lector, que voy a entrar a examinar la doctrina que sostiene "El Espiritismo" que es la verdadera iglesia universal y es en nuestro lenguaje progresivo, la Kábala que hemos visto en la antigüedad.

Yo estoy convencido que es el "Asiento del Dios Amor"; pero tú, lector, puedes no estarlo; y puesto que te quito un Dios que te ataba a un carro de oprobio, pero que tú tirabas en tu ceguedad aunque te llamaras sabio, es mi deber darte al nuevo "Dios de Amor", que es el Dios viejo de la creaciòn; pero nuevo, porque hemos descorrido el velo que lo cubría por la malicia de los hombres, en su deseo de ser dioses ellos y lo han sido hasta hoy, por que han impuesto su voluntad por el amaño y por el crimen.

Yo, después de mis peregrinaciones, que te dejo expuestas, leo en la naturaleza y en la cosmogonía y la luz me lleva a la verdad; pero quizás todos no han vivido tanto como el mal figurado anticristo y no tengan su archivo tan repleto de verdad y amor; y como sabe aquél, que a la verdad y al amor se llega por grados, vamos a estudiar en los hechos de los hombres, señalando a los hombres mismos los caminos por donde se llega a la luz; y, cuando te haya expuesto en forma clara y concisa mis observaciones, (por que hasta en este nuevo camino he visto un desvío, por malicia), te diré: Adora a Dios ahí con amor, sin temor y sin prejuicio y la luz te iluminará el resto del camino. Escudriñemos.