Párrafo II
CONFIRMACIONES

Ya hemos llegado a la cuestión más importante; a la verdad de los hechos de Jesús y María, rica mina de la iglesia católica. En las tradiciones de Judea, Galilea y de toda la Palestina, se confirman los hechos que tengo relatados en mis capítulos anteriores, respecto al nacimiento de Jesús, su verdadera vida y muerte.

No se conoce ningún milagro ni hecho sobrenatural, salvo el caso del Tabor, que puede ser tenido por tal por la ignorancia. Doy fe de ello y confirmo cuanto escribí antes de mi condenación a la iglesia católica, porque, sin más datos que la carta que leí y cuya copla he dado, basta para destruir toda la doctrina dogmática de esa falsa iglesia.

En ella queda firmado por el propio Padre legítimo y natural de Jesús, José el carpintero de Nazareth, que Jesús no es Dios y queda con eso desmentida y deshecha la trinidad y la obra extra del espíritu santo en las entrañas de la virgen.

Pero, aquí un pensamiento me asalta y me lleva algunos siglos atrás y antes de Moisés.

No se trata de un pasaje bíblico: es historia muy estudiada y comprobada, el caso de José de Egipto. Nos dice la historia, que él sabía que habría siete años de abundancia y luego siete de escasez que llevaría el hambre a todos los hogares y, José, previsor, recogió todas las cosechas; y cuando llegó el hambre acudían a Faraón en demanda de socorro y el rey les decía: "acudid a José; y acudían y José llenaba sus costales de trigo". ¿Quién no ve en esto el verdadero caso previsto por la providencia? Han habido ricos años de abundancia de conocimientos y posesión del asiento del Dios Amor y los hombres no se preocuparon y se dejaron venir el hambre del escepticismo y se mató el sentimiento con el embrollo. Pero había el José preparado por la providencia el de Arimatea, amigo y hermano en creencias de José el carpintero, que en este caso, este representa la providencia y José de Arimatea, quizá previendo o avisado por una inspiraciòn, pues era tutor y maestro de Jesús y conservó aquellas cartas, simples pieles que destruyen todo el dogma y la teología de miles de hombres de esa amalgamadora iglesia; es el José previsor. Pícaro José. ¡No haber destruído aquella correspondenciua, sobre todo esa carta que he copiado que le llevó en mano el mismo Jesús, en su primera venida a Jerusalém y a los 12 añosl. . . Pero es que, la providencia, tiene las cosas dispuestas y guarda las pruebas de todo aquello que un día ha de necesitar, las manifiesta en casos los más raros y hacen la luz y deja confundidas las tinieblas.

Queda, pues, confirmado, que Jesús no es hijo de Dios y sí hijo natural legitimo de José con María, la que fue madre de seis hijos más; por cuya fecundidad, por cuya virtud de saber ser madre y ser madre del "loco Jesús", que con su locura implantó la libertad, la justicia y el amor, la declaró la más virtuosa de las mujeres; la madre más amorosa y más abnegada de todas las madres naturales y no extra, que ningún mérito tendría.

Queda así mismo confirmado que Jesús, si fue un mesías, lo ganó con su esfuerzo, y esta confirmación, destruye todo lo que la iglesia católica sostiene sobre misterios y milagros de Jesús y su madre ... incluso sacramentos, resurrecciones y ascensiones en cuerpo y alma a los cielos, los que por añadidura no existen, aunque exista la felicidad que el progreso impone al trabajo continuado.

Queda así mismo confirmado, que Jesús tuvo por maestro a José de Arimatea, del cual sabemos por la historia, que era un sabio; pero que yo lo encontré presentando a Jesús en la Kábala, (1) donde, por lo que he visto, puede estar el asiento del Dios Amor y allí estudió Jesús, sus doctrinas de amor: pero allí se me ha dicho, no que aprendió; sinó que las "rememoró"; lo que quiere decir, que ya las sabía... ¡Dios mio!... Caiga para siempre el velo que cubre a mi alma la luz de la verdad; ya veo tu asiento; más aun quiero estudiarlo; yo no quiero error; quiero mostrarte claro. "Aquí las rememoró" me dijeron: yo tampoco tengo títulos académicos y ahora veo claro un punto que es la verdadera sabifuría y un universo de ideas y un océano de luz se presenta y disipa mis tinieblas: comprendo lo que nunca comprendí, ¿lo sabía yo también?...

Estudiemos lo siguiente:

He seguido los pasos de Juan y Jesús; los he visto estudiar (rememorar) en cosas que la iglesia católica prohíbe a sus secuaces bajo las más horribles penas y que entonces era prohibido por los sacerdotes. Los hemos visto en sus predicaciones, poner en manos de sus discípulos el cordón del velo que cubría la verdad, para que a su tiempo la descorrieran; y en todos los casos, les mandaban amar.

En mil casos, las profecías anuncian a uno, ya como humilde cordero, ya como faro de luz y siempre como portador de la libertad, de la justicia y del amor; y los hechos de Jesús no dejan lugar a dudas de que si él no era el anunciado Mesías salvador de la humanidad, por lo menos es su portavoz, puesto que lo anuncia.

De Juan, fue profetizado en su nacimiento por Zacarías su abuelo, en este canto, todo lo que venía a hacer:

"Bendito el señor Dios, que nos visitó y nos hizo la redención de su pueblo, como nos lo dijo desde el principio".

"Se hará la salvación de nuestros enemigos, y le serviremos sin temor en santidad y justicia delante de El todos los días de nuestra vida, conforme a su santo concierto. Tú empero ¡Oh niño! profeta del altísimo serás llamado, porque irás delante de la faz del Señor para aparejar sus caminos; dando ciencia de salvación a su pueblo para remisión de sus culpas; por las entrañas de misericordia de nuestro Dios para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, encaminando sus pies por el camino de paz" ¡Qué doctrina tan hermosa y tenerla debajo de un paño negro, para que su luz no trascienda!...

Si la iglesia católica hubiera querido cumplir la misión que Jesús encomendó a sus apóstoles, habría divulgado cantos como éste, que hablan al alma; pero precisamente ha hecho todo lo contrario y por eso tengo yo que hacer con la religión católica, lo que Juan y Jesús con la de los judíos; desenmascararla y condenarla.

Juan y Jesús, la escuela de Gamaliel y la Kábala de Jerusalém, enseñaban amor, con justicia, libertad, fraternidad y vida eterna progresiva y lo canta Zacarías al nacer Juan. "Para dar luz a los que están en sombras de muerte". ¿Luego aquéllas escuelas enseñan la inmortalidad del alma? ¿Es esto cierto? ... y aún más: hasta la transmigración de las almas y, por tanto, la reencarnación. Oigamos a Jesús.

Preguntado que fue respecto de Juan, contestó: "Su voz es de Juan, pero su espíritu es de Elías", y otra vez: "Si lo queréis recibir, él es el Elías que ha de venir", y en su juicio, habiéndole interpelado el Pontífice sobre Moisés contestó: "Yo, fui antes y después de Moisés"; y en sus predicaciones, encuentro "El que no renaciere de nuevo, no entrará en el reino de los cielos". Y por fin, aunque con diferente fin e indigna explotaciòn, lo afirma mi condenada iglesia.