Capítulo Duodécimo
LA RAZÓN TIENE RAZÓN, LA IGLESIA CATÓLICA MIENTE

Párrafo I
DESCUBRIMIENTOS EN MI VIAJE

Ya vuelvo de mi visita a la tierra que hollaron Juan y Jesús; no se quejará el lector de que no le he dado pasto saludable y delicioso en el interregno de mi ausencia; y eso, que sólo ha sido el fruto de las granzas que he majado, ¡pero qué granzas Dios mío!: es un remache que sólo la fusión del fuego puede soltar; y esto, unido al conocimiento que traigo recogido en las propias fuentes de su origen, hácenme exclamar el epígrafe de este capítulo.

El será duro y si quieren, hasta descortés; pero es así y la verdad no tiene nunca buen sabor; pero tampoco la quina es agradable y se impone por la salud.

Yo traigo la verdad pura, como convenía al fin que persigo y anunciaré a los hombres el "Asiento del Dios Amor" que por fin encontré.

Cuando llegué a aquella tierra, testigo de tantos días de grandeza y de miseria, dudaba aun de todo, porque llevaba el corazón destrozado por la falsedad de todas las religiones y por la maldad refinada de la iglesia católica.

Pero me dejé llevar por el acaso y pedía a mí compañero Juan que me guiara a encontrar el "Asiento del Dios Amor", y si no existía, me ayudara a labrar la primera piedra, para que los hombres desengañados de todas las religiones, continuaran poniendo piedras y asentándolas en la razón, se edifique el templo donde sea adorado mi Dios y del que ningún sacerdote lo pueda arrojar, y colocarlo tan alto quiero, que todos lo puedan ver y en su sencillez nadie lo pueda ignorar.

Mas al pisar la tierra de Juan y Jesús, mi alma empezó a extasiarse en sus bellezas y en sus recuerdos; pero allí reina tanta tristeza, y muchos esperan. . . ¡Quién sabe si con fundamento, al Mesías Libertador!

Pero no quiero divagar y voy a decir lo que es verdad.

En Jericó; y sobre el terreno en que estuvo la cabaña del pastor Joaquín, padre legitimo de María, madre de Jesús, legítima también con otros más de que ya presentía por mi razón y datos, que hoy confirmo; "Que era una mujer hermosa y varonil y que tuvo un hermano (con otros más) que se llamó Jaime, y que éste fue, como el mayordomo del "Loco Jesús", que tantos males trajo a aquellas tierras por su exaltaciòn en sus prédicas; pero que reconocen que fue un gran hombre y un gran profeta, aparte de su locura, que acabó por destruir a todo un pueblo". Así es la tradición; pero yo encontré historia.

Comprobé, no sin gran trabajo, que tuviera María ese hermano en un registro, que se conservó donde no han podido penetrar los sicarios destructores del Pontífice de los cristianos, y en el mismo registro, se encuentra enrolada María. Es un registro de un colegio docente en Jerusalém. Pero en Jerusalém, me indicaron, que en Constantinopla existe el registro civil de éstos, el de Jesús y sus hermanos, como el de Juan y sus contemporáneos. (Ese registro es el censo levantado por Roma)

Por último, recibí una sorpresa que me sacó de duda que todo el evangelio y libros de la Biblia, son ya una fábula hecha a conveniencia de los papas; la sorpresa es, que Juan, mi compañero, es nieto y no hijo de Elizabeth y Zacarías; es hijo de Ana, hija de éstos, y esto es innegable por que está así registrado en la Escuela de Gamaliel, en Babilonia,. donde estudió Juan en compañía de Saulo, hoy en San Pablo. (1)

Ahora bien; en el capítulo correspondiente dije, que Gamaliel tenía una escuela secreta; he inquirido y dicha escuela explicaba el testamento de Abraham y lo practicaba por la Kábala y daba conocimientos naturales y astronómicos, sin descuidar los conocimientos comerciales y físicos: de donde resulta que, enseñando en los libros santos de la naturaleza y la astronomía, era forzoso que sus discípulos aprendiesen amor y libertad.

¿Mas dónde estudió Jesús? ¿José su padre lo enseñó? José era un obrero de rudo trabajo y no poseía ni de muy lejos, como hombre, los conocimientos que demostró Jesús. ¿Lo enseñó María? María hubiera enseñado igual a todos sus otros hijos; pero ¿dónde tenía el tiempo aquella joven esposa, que aunque fuera varonil, como se me ha dicho en Jericó, a los 16 años es casada con un hombre que le lleva como regalo de bodas cinco hijos a quien arreglar, José 6 y ella 7 y al año, es decir, antes del año, ya tenía en sus brazos al niño Jesús, tenido en gracia ... del amor de José?

En Nazareth se me ha dicho una palabra, "José el carpintero, conocía a Dios, porque era Kabalísta afiliado a la Kábala de Jerusalém y por tradición sabemos, que obraba y tenía oráculos con su mujer María y habló con los ángeles; pero también hablamos nosotros". Fuéme dicho esto con tal ingenuidad que no se podía dudar.

Inquirí una explicación sin embargo, y mi sorpresa fue grande al darme una explicación que creería descabellada, sinó estuvieran acostumbrados mis oídos a oír decir que los espíritus pueden hablar y aseguró que "Jesús en la Kábala de Jerusalém, oyó de los espíritus, la doctrina que predicó".

Debo confesar aquí, que no había oído siquiera una palabra de espiritismo, ni leído una sola letra; como no entendía de lo que se tratase en esa doctrina, no quise oír y dije para cortar la conversaciòn: ¿En Jerusalém existe algún resto de esa Kábala? 'Sí y en Samaría y muy adelantados", me contestaron.

En Jerusalem me fue costoso encontrar la Kábala que ya deseaba, pues en Nazareth se me había dicho que "allí hay ricos datos y dado el fin que perseguía, allí encontraría mi trabajo hecho". Me señaló un punto y me dio una consigna. A los días señalados acudía al punto y al fin, ya convencido de que estaba en el terreno, hice el signo y fui atendido.

Expuse mi pretensión; tres ancianos me midieron muchas veces de arriba a abajo, mi intérprete, (no sabía si me vendía o no) pero oí una palabra sefardí más que latina y fue bastante contestarla para que apareciera un cuarto y me hablara en casi correcto español. Respiré, departimos y fui pasado al archivo.

Yo no salía de mi asombro de lo que vi y oí; pero no es del caso aquí. Lo que sí es del caso decir es, que me fue mostrado un libro en pergamino donde se lee el nombre de Jesús y se me dijo, que conocían todas las patrañas levantadas contra sus doctrinas, pero que no eran llegados aun los días de declarar la verdad.

Yo insistí, en que tenía necesidad de una prueba, no para mí, sino para el mundo, de confirmar, que Jesús no era Dios y sí hijo del hombre.

Fue abierto un cajón y se pusieron en mis manos veinte y cuatro cartas, en un mazo, (2) con diferentes fechas y todas tenían la firma de José.

Entre ellas me leyeron una de que saqué copia ayudado por el que hablaba español diciéndome, "para que lleves la luz a aquellas tierras, por si tienes valor de encenderla y ellos la pueden resistir, este Consejo de la casa de Jehová te concede esta copia; dice así, "Amado hermano y amigo querido:

"Con motivo de haber cumplido ya los doce años mi hijo Jesús primero de mi esposa María, llegarán a la ciudad para asistir al templo. Yo los alcanzaré dos días rnás tarde y te pido que vigiles a este niño que no lo entiendo y se me hace inútil, creo que para el trabajo aquí, no podré sacar provecho; estúdialo y veamos de sacar hombre que ayude, pues mi familla se acrecienta que es una bendición. Lo acompañan María y mi otro hijo de Débora, Eleazar. Que nada les falte y que a todos Jehová nos ayude, hasta luego, tu hermano.

Joseph"