Párrafo II
VERDADES MATEMÁTICAS

He expuesto los tres principales artículos de fe del dogma católico que son el de la trinidad, el de la encarnación de la segunda persona y el sacramento de la eucaristía; son tres grandes absurdos que no merecerían la discusión, si no fuera por la fuerza que la ignorancia les ha dado, hasta poner en peligro la lógica y la razón. Quedan otros once artículos, más o menos absurdos, pero hijos todos del absurdo de la trinidad y de la encarnación. Sólo he de estudiar aquí dos más, salvo que en el curso de mi estudio me vea obligado (por la ligazón que han sido unidos todos) a tocar alguno más.

Sea el primero que estudio el del nacimiento del hijo de Dios; éste tenía que ser rodeado de todos los absurdos correspondientes a lo absurdo de su encarnación; así, nos dice la iglesia y lo que llaman evangelio que, "habiendo mandado Cesar Augusto empadronar a todos los habitantes de su imperio, José fue a Belén para cumplir con la ley; que no encontró en toda esa ciudad una casa ni una habitación donde hospedarse y que se tuvo que albergar en un portal donde nació Jesús al dar las doce el 25 de Diciembre. El año se olvidaron de ponerlo; lo pondré yo con arreglo al calendario israelita que regía, era el 3760 de Adán, el día 3 del mes de Tebhet, que no sé por qué arreglos del calendario católico ha cambiado la fecha; pero yo lo anoto para constancia, por que, es cierto que nació, no en esa fecha ni en Belen, sino en Nazareth. Y digo también descubriendo el secreto de que todos los dioses de la mitología, los hacen nacer el 25 de Diciembre; y al fijar esa fecha como nacimiento de Jesús, éste sería un mito. El 3 de Tebhet de aquel año, correspondería al 4 de Dlciembre de nuestros meses actuales.

Nos dice la iglesia y su evangelio, que al nacer el niño Dios cantaron los ángeles; que apareció en oriente una estrella resplandeciente y que tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, vinieron de Arabia y lo adoraron ofreciéndole oro, incienso y mirra; que llegaron allí, guiados por la estrella; que estuvieron con Herodes y le participaron del nacimiento del rey de los judíos; que Herodes con malicia, les dijo; volver para que me digáis dónde está y yo lo adore y no volvieron; que Herodes, de rabia de verse burlado y de miedo de que ese niño recién nacido, le quitara el trono, mandó degollar a todos los niños de Belén y sus cercanías hasta la edad de tres años; que vinieron ángeles y le avisaron a José y se marchó a Egipto burlando a Herodes; que los pastores de la comarca le ofrecieron leche, miel y manteca; que un buey que había en el establo donde el niño estaba acostado en las pajas, lo calentaba con su aliento y la mula, por no hacerlo, María la maldijo y desde entonces no pare este animal; y, paro yo de enumerar cuentos, para deshacerlos y hacer historia racional, sin prejuicios de lo que dicen las historias de aquellos antiguos pueblos, que quizás pecan de anotar muchas minuciosidades, que hoy no se tendrían en cuenta, ni se les daría cabida por los historiadores.

Digo, en primer lugar; que no por la orden de empadronamiento es por lo que tuviera José que ir a Belén; sino que fué por asuntos comerciales pero antes de esta fecha y a presentar a su joven esposa a unos parientes; lo que desmiente la pobreza del artesano, que lo conozco en su anterior matrimonio con Débora; y como fué a visitar parientes, no nacería Jesús, si en Belén naciera, en un portal abandonado, sino en casa habitada por gentes y acomodadas, como era toda la familia del viejo pastor Joaquín, 12 entre hijos e hijas. Sino, no sería Patriarca.

Sobre los reyes magos, bastaría decir, es mentira. Pero se ha prejuiciado demasiado y conviene probarlo matemáticamente; del promedio del territorio que compone la Arabia, a Belén o Jerusalén hay aproximadamente 2500 kilómetros; queriendo hacer marchas forzadas de 50 kilómetros, se necesitan 50 días; ¿cómo pudieron ellos llegar en 13 días? Y debe notarse que eran reyes que para una excursión de un día se tardan una semana en los preparativos. Hay otro absurdo mayor y es la estrella. ¿Hay alguien que no sea supersticioso que crea que puede ser esto? Pues para los supersticiosos les diré, que las estrellas y soles del firmamento tienen su órbita trazada que no pueden abandonar, sin haber un cataclismo, y me remito a la ciencia astronómica que nos lo prueba; por tanto, la tal estrella no guió a los reyes magos que tampoco fueron a adorar al niño que no era Dios; pero, sí era heredero de reyes. No quiero perder más tiempo en inquirir, cómo se pudieron juntar los tres reyes, que desde luego deberían estar cada uno en su reino; ni cómo se avisarían para combinar la excursión, pues basta lo dicho para probar el absurdo. Ya sabéis que no había ferrocarriles, ni automóviles, ni aeroplanos, ni había nacido el loco Julio Verne que ha contagiado su locura a todo el mundo como lo hemos contagiado nosotros ahora de estas verdades.

¿Y sobre la degollación? Sólo la enumeraré. Está probada su falsedad en que, según la iglesia, fue el 28 de Diciembre y los reyes llegaron el 6 de Enero o sea 8 días más tarde, y nos dicen que, el rey Herodes mandó degollar a los niños después que no hubieron vuelto los magos a decirle dónde estaba el rey de los judíos; y este hecho demasiado grande, no se encuentra en la historia, ni las tradiciones de Belén, y por muchos motivos, no podía faltar.

Otra prueba de la mentira esta y de la huida a Egipto, está probada en el registro de la circuncisión de Jesús a los ocho días de su nacimiento (según la iglesia católica) bajo el nombre de Emanuel, etc. Pero aún dispenso por un momento más estos absurdos; quiero estudiar un poco más antes de lanzar mi sentencia, que será fatal; quiero extremar mi examen y probar que, mi sentencia no será hija del despecho; quiero dejar camino abierto al libre pensamiento y al libre examen; no quiero que se me tache de apresurado, aunque mi alma, ya sabe que desde Manuel I, ya no está mi Dios de Amor en esta religión ni en las otras y tiene prisa por encontrarlo; pero, calma alma mía; ya llegaremos; el lumen nos guiará; tú lo adoras ya en espíritu y verdad sin aún saber su asiento, porque se lo arrebató esta iglesia; pero para condenarla en la conciencia del mundo católico, es necesario ponerle la llaga en estado de curación y hacerle sentir el dedo de la verdad. Es cierto que me agobia esa lista sin fin de crímenes y despojos; esas hogueras que levantan el humo graso de cuerpos humanos cremados; esas ruedas de afilados cuchillos, esos potros, cordeles y ponzoñas que usan los ministros de Dios; veo, con dolor, esos conventos donde la lascivia no tiene límites ni el crimen es descubierto; pero quiero antes ver, cómo es tratado el ídolo de esa religión en ese invento impío del sacramento de la eucaristía, porque es el todo de su respeto por parte de los creyentes, para lo cual, lo revisten de toda la pompa imaginable y hacen hincar las rodillas desde el rey hasta el pordiosero.