Capítulo Décimo
CULTOS, RITOS Y DOGMAS DE LA RELIGION CATOLICA

Párrafo I
EL BOATO PROVOCADOR

Objeto de culto de la religión católica, ha sido todo lo irracional que cabe en la fantasía más exuberante, y los ritos creados para esos cultos, ha tenido que revestirlos de una suntuosidad y boato, que dejan tamañito a los lujos asiáticos, de los que sin duda los copió, pero procuró sobrepasarlos para fascinar los ojos de su grey que lo pagaba y moría de hambre; y con su boato, entendió, que debía anublar los esplendores de las cortes de los reyes que ya tiraban del carro soberbio de los papas.

Estableció como supremo culto del "Jesucristo", el sacramento de la eucaristía, como "hijo único de Dios". Pero ha llegado a tal extremo de profanación por parte de los pastores y el rebaño, que denuncian ellos mismos su falsedad; pues si fuera el Dios que los católicos dicen, no podría menos que tomar justicia. Pero Jesús vino a predicar la libertad y no como hijo de Dios en la forma que lo hacen ellos, sino, que fue y es hijo de Dios como lo somos todos, pero hijo del hombre en la carne.

Ya dije lo que al Cristo se refiere en el Capitulo 6°, y extracté algo de las prédicas de Jesús en el 7°. La causa de la composición de Jesucristo, por Manuel I, para dar forma a la religión Católica, permanece el secreto para la humanidad; pero yo estudié el temperamento del pueblo judío y se colige, como lo expuse en su lugar, el porqué de la composición del nombre de Jesucristo: por tanto, yo al tener que tomar su nombre, desde ahora, lo llamaré Jesús y no Jesucristo, ni Cristo.

Jesús, convertido en blanco de los odios creados por los hechos de la religión cristiana, no puede ser que permanezca al lado de tan grandes crímenes; su acercamiento le haría cómplice, y para eso, no tenía que haberse expuesto al martirio por rebatir los absurdos de los sacerdotes de la religión judaica. Pero al tomarlo por baluarte de la iglesia de los papas, y consagrarlo en todos momentos bajo unas palabras atribuidas a él, (que no pudo decirlas porque no era tan falto de lógica razón) y no las dijo porque mi razón me lo dice y mi razón no me engaña porque he estudiado a Jesús por todos los lados fuertes y flacos y ha debido y debe padecer su espíritu todos los horrores de la cruenta pasión, todos los momentos del día y de la noche. De modo que, el tan cantado sacramento y misterio, resulta un baldón a Jesús, y su padre Dios es un sanguinario empedernido y se moriría, seguramente, si no le diera en todos los segundos del tiempo, a beber, de la sangre de su hijo. En cuanto al Papa, los sacerdotes y la grey o rebaño de la iglesia, son unos antropófagos, puesto que estando vivo si es que resucitó, lo comen en todos los momentos. Pero para que no descubrieran la patraña y se hiciesen luz sobre estos absurdos, lo hicieron dogma y artículo de fe; y el que no crea a ojos cerrados, al infierno va irremisiblemente. ¿Pero dónde está el infierno? Yo no lo encontré sino en la conciencia, por el remordimiento.

Ha instituido sacramentos de obligación y necesidad, sin los cuales no pueden los católicos y cristianos entrar en el cielo; y como los cristianos cumplen mal y no creen más que en apariencia, pues lo desmienten con sus obras, y su número es mucho menor que el de las otras religiones y de los que, como yo no tienen religión aunque tengamos por Dios al verdadero Dios, al Dios del amor que no conocen los cristianos, resulta, que Dios se está quedando solo y el demonio va acrecentando sus filas en tal forma, que tendrá que agrandar los infiernos, por que proclaman en la iglesia católica que, "fuera de ella no hay salvación". Por lo tanto, contradicen su artículo de fe de que, "Dios es todopoderoso y hace todo cuanto quiere".

Mas ha tenido cuidado esa iglesia y demasiado mucho cuidado de poner remedio al mal, haciendo el purgatorio. Al cielo van, los que hacen obras buenas enriqueciendo las arcas del portero del cielo, que tanto más gustoso les abrirá las puertas, cuantos más miles de pesos haya depositado; no importa que los haya robado y haya hecho sufrir hambre, persecuciones, deshonrado a la esposa, matado al esposo y corrompido a la joven: hizo caridad en razón del uno por millón y novecientos noventa y nueve mil se lo dió a San Pedro para el sostenimiento de la fe ciega.

¿Recibió la iglesia católica este ejemplo de Jesús? Que me diga San Pedro que sí y le diré que miente, y que se acuerde de lo que les dijo Jesús cuando dio la viuda la moneda más pequeña de aquel entonces.

Otro de los cultos de pingües ganancias es, el de la "Madre de Dios"... ¡Dios mío! Y yo que te creía primero que todas las cosas! ¡Cómo te quieren esos Papás, que te han dado madre!... Gracias que te han dado por tal, la mujer más buena de tus hijos en la tierra, gracias a su esfuerzo y no a tus gracias. Tú, Padre Universal, tú no puedes dar de gracia nada, más que la existencia: todo lo demás, es ley que lo ganemos nosotros por el trabajo, por la ciencia del bien, por el amor y, María, tuvo todo esto: yo la conozco, la he estudiado y es una infamia lo que se canta y cuenta de ella.

No puedo, aquí detenerme en pormenores; es tan grande la grandeza de esta mujer, (mujer en toda la extensión de la ley y la palabra) que necesario es escribir su historia, para que la humanidad la reconozca y la ame mucho más y entonces la amarán hasta los que hoy la aborrecen y denigran, por ser el ídolo mayor de los papas monopolizadores de las almas y de Dios. Pero es de Justicia que tras de lo dicho de su hijo Jesús, diga aquí, que el misterio de la encarnación del hijo de Dios en sus entrañas sin obra de varón y por obra y gracia del espíritu santo, es el absurdo de los absurdos; Dios die la ley de procreación y sólo el hombre tiene el privilegio de engendrar otro hombre. Dios (el que entendemos por tal) estableció la ley y no la quebranta. Ni había ni hay la trinidad, compuesta de Dios padre, Dios hijo y Dios espíritu santo, siendo tres personas distintas y un solo Dios verdadero; y por lo tanto, Jesús, no es la segunda persona de esa trinidad, ni el espíritu santo como tercera y engendrador de hijos. Pero voy a decirle al mundo; a los que lo ignoran, de dónde la iglesia ha sacado esa trinidad y servirá de comprobación de que, sus doctrinas son una amalgama de todas las religiones.

Esta trinidad está descripta en el Brahmanismo con el nombre de "Trinusti" así, Brahma, el Padre; Vishnou, el abuelo; Cheva, el productor. Ni siguiera hay hijo, pero como todo es mitológico, en el mismo sitio lo explican en hermosos cantos, llamando en Brahma, la fuerza activa del ser absoluto que vive y obra en el universo del cual es llamado Padre, Abuelo y Productor; y dicho esto, la razón filosófica aclara mucho sobre María, madre en ley natural de Jesús, por obra y amor de su esposo José, que lo regaló con siete hijos e hijas cuyos nombres son, por orden de edad, Jesús, Efraín, José, Elizabetta, Andrea, Ana y Jaime: este último, fue apóstol de Jesús y predicó en España que es conocido por Santiago, y el ser hijo de María como Jesús, nos explica que fuera a visitarlo su madre, lo que ha dado tanto pie a la famosa fábula del Pilar de Zaragoza. Glóriese España (no de que los ángeles llevaran aquella columna de mármol y la imagen en él venerada por los aragoneses y toda España; pero que lo desmiente el estilo de la imagen y acusa su estructura algunos siglos más tarde) sino de que fue ella María, en persona, hollando con su pie la tierra Hispana y la bañó con sus lágrimas al abrazar al hermano de Jesús su hijo, el mártir de los sacerdotes.

Aún os diré más, José era viudo al casarse con María y le llevó como regalo de bodas cinco hermosos vástagos, hijos de su difunta Débora, de los que sé tres nombres que anoto: Matías, Cleophe y Eleazar. Estos doce hijos que engendró José, no le impidieron ser casto de corazón y de alma, pero no célibe eunuco, como lo desprestigia la iglesia; como María era pura y sin mancha en su corazón y alma, aunque pasó por lo que todas las mujeres pasan, para obtener el santo nombre de madre: único nombre santo que hay en la tierra, el de madre; como único santo que hay en el universo el Padre creador. Estos tres seres, Jesús, María y José, son el filón mayor que ha explotado y explota la iglesia católica y en pago, los desnaturaliza y los saca de la ley natural que es la que hace grande al hombre, cuando éste sabe cumplirla como la cumplieron ellos. Pero voy a hacer párrafo aparte para anotar algunas curiosidades del dogma.