Párrafo II
JESUS DE NAZARETH

En el mismo tiempo que Juan predicaba en las riberas del Jordán, apareció en Jerusalem, otro predicador: éste, llamado Jesús, hijo de un humilde carpintero de Nazareth y de una joven mujer llamada María, del valle de Jericó; sus doctrinas eran de amor y libertad y por esto revolucionarias. Pero predicaba a los pequeños, a los humildes y más de una vez se revolucionaron las masas populares; pero como dominaba Roma en lo que se refería a la administración y política, los sacerdotes, de derecho, solo tenían el culto del templo y la religión, le fué fácil esquivar la persecución de los sacerdotes al principio y porque aun casi era un muchacho; pero llegó a ser hombre y sentaba cátedra entre los oprimidos: los sacerdotes, temerosos de que descubriera su inícuo comercio como empezaba a hacerlo, no lo perdonarían y encontrarían motivo para acusarle; y, falsa o justa su acusación, la encontraron y se vengaron del modo más bárbaro, aunque fuese contra toda ley.

Este hombre, fuese porque estaba de acuerdo, fuese porque la providencia así lo dispusiera, no se manifestó de lleno ni tomó el sobrenombre de "hijo de Dios", hasta después de la muerte de Juan el Solitario; y éste, había dicho que era el precursor del Mesías; ¿Juan era profeta? ¿Era el precursor que preparaba los caminos? ¿Cómo lo sabía? Hablaba, quizás, por las escrituras. Pero aunque hablara por las escrituras ¿no es algo admirable que él anunciara al otro sin haberlo visto ni oído? Porque esto, lo anunció antes de haber sido visitado por Jesús; y, esto, obliga a creer que ambos espíritus habían partido al mismo tiempo del centro de las almas, con el mismo fin, y con su clarividencia, sabía el uno, que estaba el otro. Llegó un momento en que Jesús debía salir de Jerusalem, porque la persecución contra él ya se había iniciado y salió por las aldeas y ciudades y empezó a tomar discípulos y no constituyó domicilio fijo; pero era dotado de un gran poder magnético y de mayor espiritualidad y empezó a señalarse con algunos fenómenos, que aunque son naturales, no es dado a todos comprenderlos y, las palabras prodigio y milagro, llegaron a todas partes; pero los milagros, nos los ha podido hacer Jesús, porque son contra la ley universal de las cosas y porque, Dios no tiene necesidad de hacer y deshacer sus cosas y sus leyes; recordemos el hecho de que Moisés echase luz o fuego de ojos, boca y cabeza y estará comprendido el secreto.

Como la fama de Juan se había extendido por toda aquella tierra, Jesús fué a las riberas del Jordán y no a bautizarse; pues yo sé, que las abluciones no significaban el bautismo y Jesús era circuncidado; pero tomó abluciones y se las dio Juan, como a la mayoría de los judíos que allí iban a cumplir la Ley de la purificación. Es la primera vez que se vieron y hablaron de su misión, recibiendo, Jesús, con fervor, los consejos de Juan; la segunda vez y la última, fué estando Juan en las prisiones, que Juan le había mandado aviso por sus discípulos y Jesús fué y se supo arreglar para entrar y allí recibió su testamento y sus discípulos en herencia. Juan, le dio prisa a Jesús y le confirmó en poder llamarse "hijo de Dios", desde cuyo momento se tituló; hasta entonces, no lo invocó por que así convenía a sus obras. En su lugar trataremos este asunto; ahora sigamos a este hombre con atención, no como interesados, sino como jueces imparciales y veamos si en sus doctrinas, encontramos las que yo sostengo y entonces, soy seguro de encontrar a nuestro Dios en su asiento, pues será otro jalón sobre el que Juan me dejó.

A sus discípulos les decía: "A mí me llamáis maestro y señor; pues aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".

"Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva".

"En verdad os digo, que améis a vuestros enemigos".

Grandiosa enseñanza: cada versículo es un libro de amor y de ciencia; pero para examinar la importancia de las doctrinas de Jesús, voy a extractar, íntegro, su primer discurso a las multitudes, que tomo del Evangelio de San Mateo; pero advierto, que se ve la mano extraña, o una mala interpretación, y que he comprobado, que se escribió 12 o 14 años después de Jesús, en Sirio Caldeo, con los datos de este apóstol; pero razonemos en la esencia y no en la letra: es el capítulo V, y dice:

1. "Y viendo Jesús Las multitudes, subió a un monte y sentándose él, se llegaron a él sus discípulos.

2. Y abriendo su boca les enseñaba diciendo:

3. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4. Bienaventurados los tristes, porque ellos recibirán consolación.

5. Bienaventurados los mansos; porque ellos poseerán la tierra por heredad.

6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia, porque ellos serán hartos

7. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

8. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

9. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

11. Bienaventurados sois cuando os maldijeren y os persiguiesen y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

12. Regocijaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en el reino de los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

13. Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiese su sabor, ¿con qué será salada? No vale para nada, sino que sea echada fuera y hollada por los hombres.

14. Vosotros sois la Luz del mundo; la ciudad asentada sobre el monte, no se puede esconder.

15. Ni se enciende la luz y se pone debajo del almud, sino en el candelero y alumbra a todos los que están en casa.

16. Así pues, alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a Dios nuestro padre que está en los cielos.

17. No penséis que he venido para invalidar la ley y los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos.

18. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, sin que todas las sean cumplidas.

19. De manera que el que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualesquiera que los hiciese y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

20. Porque yo os digo: que si vuestra justicia no fuese mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

21. Oísteis que fue dicho a los antiguos; no matarás, mas cualquiera que matara, estará expuesto a juicio.

22. Yo, pues, os digo; que cualquiera que se enojase sin razón con su hermano, estará expuesto a juicio; y cualquiera que dijera a su hermano, "raca", estará expuesto al concilio; y cualquiera que dijere a su hermano, insensato, estará expuesto al fuego del infierno.

23. Por tanto, si trajeres tu presente al altar y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu presente delante del altar y ve a tu hermano.

24. Vuelve en amistad con tu hermano y entonces ofrece tu presente.

25. Ponte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al ministro y seas echado en la prisión.

26. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado el postrer cornado.

27. Oísteis que fue dicho a los antiguos; no cometas adulterio.

28. Yo, pues, os digo; cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

29. Por tanto, si tu ojo derecho te fuese ocasión de caer, sácale y échale de tí, que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no todo tu cuerpo sea echado en los infiernos.

30. Y si tu mano derecha te fuese ocasión de caer, córtala y échala de tí, que mejor te es que se pierda uno de tus miembros que no todo el cuerpo sea echado en los infiernos.

31. También se ha dicho: cualquiera que despidiese a su mujer, dele carta de divorcio.

32.*Mas yo os digo: que el que despidiese a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio.

33. También oísteis que fué dicho a los antiguos: no perjurarás; mas cumplirás tus juramentos.

34. Pues yo os digo: no juréis en ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios.

35. Ni por la tierra que es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran rey.

36. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro.

37. Mas sea vuestro hablar. Si, si. No, no, porque lo que es mal, del mal procede.

38. Oísteis que fue dicho a los antiguos; ojo por ojo, y diente por diente.

39.*Mas yo os digo: que no resistiréis al mal; antes a cualquiera que te hiere en tu mejilla derecha vuelve también la otra.

40.*Y el que quisiera ponerte a pleito y tomarte tu ropa déjale también tu capa.

41.*Y a cualquiera que te forzare a ir una milla ve con él dos.

42. Al que te pidiere dale; y al que quisiere tomar de ti prestado no le rehúses.

43. Oísteis que fué dicho: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.

44. Yo pues os digo; amad a vuestros enemigos; bendecid al que os maldice, haced bien a los que aborrecen y orar por los que os calumnian y persiguen.

45. Para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos: que hace que salga el sol, sobre buenos y malos y llueva sobre justos e injustos.

46. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué galardón tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

47. Y si saludaseis a vuestro hermano, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también esto los publicanos? (1)

48. Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

Grande es la elocuencia que habla al corazón y más especialmente al alma: profunda y amorosa es esta doctrina expuesta en el programa que antecede, que es el primer discurso dicho por Jesús para dar comienzo a su obra humanitaria y redentora. Pero este programa es el antítesis de la religión judía y con este programa en una mano y las leyes deprimentes de los sacerdotes en la otra, se ve, que Jesús, se ha sentenciado a muerte él mismo. Quizás sea la última víctima, puesto que abre los ojos al pueblo y le enseña el amor que debería iluminar su entendimiento; buen heredero dejó el solitario Juan: los dos, en sus palabras, dan la esencia de la ley, que en mármoles está escrita y encerrada allá mismo donde predican en el templo de Jerusalem. Yo estoy satisfecho del encuentro con ellos, pues estoy en la posesión del camino para encontrar a mi Dios de Amor. Pero vamos a oír desarrollar su programa a Jesús, siguiéndolo en algunos discursos más, escritos con el nombre del mismo apóstol.

MATEO. CAPITULO VI

1. Mirad que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres para que séais mirados por ellos; de otra manera no tenéis galardón de vuestro Padre que está en los cielos.

2. Pues cuando haces limosna no hagas traer trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas y las plazas para ser estimados de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su galardón.

3. Más cuando tú haces limosna no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.

4. Que sea tu limosna en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, él te recompensará en lo público.

5. Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman orar en las sinagogas, en las esquinas de las calles, en pié, para ser vistos. De cierto que ya tienen su galardón.

6. Mas tú cuando orares, entra en tu cámara y cerrada tu puerta, ora a tu padre que está en lo escondido; y tu padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

7. Orando, no habléis como los paganos inútilmente, que piensan que por su parlerío serán oídos.

8. No os hagáis pues semejantes a ellos; porque vuestro padre sabe qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros las pidáis.

9. Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos; sea santificado tu nombre.

10. Venga tu reino; sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11. Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12. Y perdónanos nuestras deudas como nosotros también perdonamos a nuestros deudores.

13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos los siglos del tiempo.

14. Porque si perdonáreis a los hombres sus ofensas os perdonará también a vosotros vuestro padre celestial,

15. Porque si no perdonáreis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre celestial os perdonara las vuestras.

16. Y cuando ayunáis no seáis como los hipócritas austeros; que demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan; de cierto os digo, que ya tienen su galardón.

17. Mas cuando ayunáis unge tu cabeza y lava tu rostro.

18. Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu padre que está en lo escondido, y tu padre que ve en lo escondido te recompensará en público.

19. No hagáis tesoros en la tierra donde la polilla y el orín corrompe y donde ladrones miran y hurtan.

20. Mas hacéos tesoros en el cielo donde la polilla ni el orín corrompe y donde ladrones ni miran ni hurtan.

21. Porque donde estuviese vuestro tesoro allá estará vuestro corazón.

22. La Luz del cuerpo es el ojo; así que si tu ojo fuese sincero, todo tu cuerpo será luminoso.

23. Mas si tu ojo fuese malo, todo tu cuerpo será tenebroso; así es que, si la luz que en ti hay son tinieblas ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

24. Ninguno puede servir a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará a uno y menospreciará al otro, no podéis servir a Dios y a las riquezas.

25. Por tanto os digo; no os acongojéis por vuestra vida por qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir; ¿la vida, no es más que el alimento y el cuerpo que el vestido?

26. Mirad a las aves del cielo que no siembran ni siegan ni allegan a los alfolies y nuestro padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellos?

27. Mas ¿quién de vosotros por mucho que se acongoje podrá añadir a su estatura un codo?

28. Y por el vestido ¿por qué os acongojáis? aprended de los lirios del campo, como crecen; no trabajan ni hilan.

29. Mas os digo, que ni Salomón en toda su gloria, fué vestido así como uno de ellos.

30. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fé?

31. No os acongojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos o con qué nos cubriremos?

32. Por que los gentiles buscan todos estas cosas; mas nuestro padre sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

33. Mas buscad primero el reino de Dios y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.

34. Así que no os acongojéis por lo de mañana, que el mañana traerá la congoja, basta al día su aflicción.

SIGUE JESÚS SU DISCURSO. MATEO. CAPÍTULO VII

1. No juzguéis, por que también no seáis juzgados.

2. Porque con el juicio que juzgáis seréis juzgados y con la medida que midáis os volverán a medir.

3. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

4. Y ¿por qué dirás a tu hermano, deja, echaré de tu ojo la arista y he aquí una viga en el tuyo?

5. ¡Hipócrita! echa primeo la viga de tu ojo y entonces más claramente veréis para echar la arista del ojo de tu hermano...

6. No déis lo santo a los perros: ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, porque no las rehuellen con sus pies y vuelvan y os despedacen.

7. Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.

8. Porque cualquiera que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá.

9. ¿Qué hombre hay entre vosotros a quien si su hijo le pide pan le dará una piedra?

10. ¿O si le pidiese un pez le dará una serpiente?

11. Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos; vuestro padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden?

12. Así que todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced con ellos, porque esta es la ley.

13. Entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y los que van por él son muchos.

14. Porque la puerta es estrecha y angosto el camino que lleva a la vida, pocos son los que lo hallan.

15. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas, más interiormente son lobos robadores.

16. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cójense uvas de los espinos o higos de las cambroneras?

17. De esta manera, todo buen árbol que no lleva buen fruto, cortarse ha y echarse al fuego.

18. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar buenos frutos.

19. Todo árbol que no lleva buen fruto córtese y échese al fuego.

20. Así que por sus frutos los conoceréis.

21. No cualquiera que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas sí el que hiciese la voluntad de mi padre que está en los cielos.

22. Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor; ¿no profetizamos en tu nombre, echamos demonios y en tu nombre hicimos grandezas?

23. Y entonces les confesaré; nunca os conocí: apartaros de mí, obradores de maldad.

24. Pues cualquiera que oye estas palabras y las hace, compararle he, al varón prudente que edificó su casa sobre roca.

25. Y descendió lluvia, vinieron ríos y soplaron vientos y combatieron aquella casa y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.

26. Y cualquiera que oye estas palabras y no las hace, compararle he, al varón insensato que edificó su casa sobre arena.

27. Y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos e hicieron ímpetus sobre aquella casa y cayó, y fue su ruina grande.

28. Y fué que como Jesús, acabó estas palabras, las gentes se espantaban de sus doctrinas.

29. Porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Aquí queda expuesta la doctrina de Jesús, llena de razón y lógica, aunque no es el texto que tengo delante inédito del apóstol, y si lo es, hay versículos que no son de Jesús, porque en ellos no está su espíritu; pero este caso no implica a la pureza de lo sostenido por Jesús y sí implica una intromisión intencionada del que arregló los evangelios a su conveniencia: pero no se necesita ser muy experto para notar la contraposición irracional que forman esas intromisiones, contrarias a la doctrina de amor por Jesús predicada.

Yo acepto como doctrina de amor todo el articulado expuesto, porque es racional; pero rebato aquí las palabras de "condenación" e "infierno" en lo que representan conforme al dogma de la Iglesia Católica o Cristiana; pero no critico a Jesús que los empleara, porque aquel pueblo necesitaba frenos que le contuvieran en sus odios y represalias enseñados por la ley de la religión judía.

Jesús, ha tenido que valerse de parábolas, por dos causas primordiales: una por el fanatismo e ignorancia del pueblo; y la otra, para atacar a la ley Mosaica mistificada, sin faltar a la ley misma verbal o materialmente; debido a esta habilidad, pudo seguir predicando sus doctrinas algún tiempo más y le admito que tomara el nombre de "hijo de Dios" para revestirse de autoridad ante la ignorancia y fanatismo de aquellos hombres, lo mismo que otros Mesías habían tomado el nombre de Profetas.

Satisfecho estoy en mi marcha, porque entre las muchas cosas que deduzco de las enseñanzas de Juan y Jesús, hay una que confirma mi modo de pensar, y es que, el amor, la verdad y la justicia, sólo se pueden implantar, matando al fanatismo y la ignorancia.


(1) Los versículos marcados con una estrella, y aún algunos más, es dudoso que puedan haber sido dichos por Jesús: Se nota bien el sentir extraño de los intérpretes o simplemente mistificadores.