Párrafo IV
LA LEY ESENIA O DECALOGO DE MOISES

Acaecida la división de los fulaicos por prevaricación, hemos visto como la raza adámica, que no es mitológica, sino real, vino enseñando la luz, y a formar una sola congregación, bajo el único Dios, representado en el amor, y por el amor traía también el progreso material y civilizador que hoy tenemos y el que vendrá. Pero el progreso se conquista; no se da de gracia; y sin las luchas y las vicisitudes, no se puede adquirir el conocimiento y la fuerza de progresar, por voluntad y amor: es por esto, que Dios, conservaba aquella guedaja de la antigua fulaica, para que fuese la prueba de la fé de la nueva religión; mejor dicho; de la nueva raza que traía Ia luz y el progreso; aquella guedaja, acantonada en su bárbaro materialismo y con la astucia que da la malicia, oprimirá a los que predicaban amor, pero oprimió a los cobardes; a los sin fé; a los materialistas. Abraham, quedó con los hombres de fé que era la raza verdadera y llamó Israel que quiere decir, hombre de fé, extendióse y afirmó este pueblo por las tribus y no odió a los fulaicos, (ya entonces egipcio), sino que toman el ejemplo, de la astucia que ellos antes habían demostrado; esperarán ser fuertes en pueblo, sabios en religión y leyes, e incitaban a sus antiguos desertores que vivían esclavos (por justo castigo) de los faraones o reyes de Egipto; pero mandaba emigrantes aleccionados y así fueron siendo fuertes también, dentro de la casa de sus enemigos; y consiguieron tanto, que un hijo de Israel, José, llegó a ser ministro de Faraón, bajo cuya influencia, los israelitas, tuvieron muchas libertades y los egipcios iban asentándose más en la religión del Dios de Adán y de las costumbres vedantas (que no eran ya los primitivos, de los adamistas), porque las necesidades y el testamento secreto, habían ido introduciendo ritos, como la circuncisión y otros; pero en esto, habían pasado desde Adán 20 siglos, y de ellos, cuatro de esclavitud, en cuyo tiempo, Moisés, uno de los primogénitos de Israel, obedeciendo a la consigna de los primogénitos de las tribus y creyendo llegado el momento de la redención del pueblo esclavo, tomó por mujer a la hija de un sacerdote egipcio, que vivía de ordinario, en una tienda en la cima del monte Sinaí; retirado allí, por la persuasión de que la vedanta era racional y podría admitirse como la religión del alma, porque adoraba al Dios Amor.

Moisés, o en su gran amor a su pueblo, o en su gran fé a su Dios, era todo fuerza y sabiduría sin dejar de ser guerrero, apóstol y profeta. Un digno descendiente de Adán; un fiel hijo de Abraham y, unido por su matrimonio al viejo sacerdote fúlico hombre experimentado y retirado de su pueblo prevaricador e inhumano; preparó la gran estratagema a Faraón y le dió el golpe mortal con sus mismas armas y medios y dentro de su casa. He de describir los actos de aquella batalla porque soy llamado a ello; pero deberá escribirse donde corresponda porque tiene gran valor para la verdad y lo que hay escrito, no es la verdad de los hechos; pero sí diré que Moisés, no separó las aguas del Mar Rojo, sino que aprovechó el bajamar y pasó a la Siria por el bajo del istmo de Suez, cabeza del mar Rojo, que hoy está unido al Mediterráneo por el canal de Suez; de esta manera llegó al pié del Sinaí donde sentó o su pueblo, liberto de la esclavitud de Egipto y es aquí donde verdaderamente queda muerta la gran religión fúlica y sepultadas todas las religiones primitivas, que tanta luz nos han hecho en este estudio.

Al pie del Sinaí, estaba el pueblo liberto; el pueblo de fé en su dios, que en la esclavitud supo, no solo conservar su fé sino ganar terreno en el pueblo que lo esclavizó y hasta en la corte faraónica que ya no hacía gran caso de sus antiguos ritos y vivía en constante oposición con sus sacerdotes, mayormente, desde que José llenó los graneros que hicieron frente a la falta de cosechas; por cuya causa, los egipcios, no experimentaron los horrores del hambre. Esta es la causa primordial, por la que los egipcios, no hicieron una persecución tenaz para vengarse de los israelitas, aparte de demostraciones abstractas que no tengo en cuenta aquí, ya que la gran religión fúlica ha sido derrotada por las doctrinas vedas.

Ya, la raza adámica representada en aquel grupo liberto con Moisés a la cabeza y varios de los primogénitos de las tribus descendientes del testador Abraham, se encuentra de nuevo en camino de progreso y libertad; pero han pasado de 20 siglos desde el advenimiento de su raza, y de ellos más de cuatro siglos de luchas y esclavitud y por estas circunstancias, había pasado su religión por muchas formas de cultos y ritos exteriores, y aunque quedaba presente el principio de amor, la promiscuación con otros pueblos, el escarmiento de la deslealtad de los caudillos antiguos, el peligro de las interpretaciones tradicionales, y el gran suceso de la liberación, imponía una nueva era; Era de ley escrita, para que todos supieran la ley con las mismas palabras y de ahí naciese la verdadera unidad en la fé, en el culto y en los ritos. Moisés comprendía esto y subió al monte a descansar en el seno de su familia y a orar al Dios de sus padres para que le iluminase. Ordenó a su pueblo oración y penitencia y le anunció, que Jehová, su padre, le hablaría y dictaría sus leyes y, es el caso que así sucedió, apareciendo en el firmamento, escrito, en forma de dos tablas, la ley escrita, que Moisés vió y el viejo, padre de su mujer también, en sueños y en medio de una tempestad horrorosa de lluvia, relámpagos y truenos.

La Biblia, que anda entre las manos del pueblo cristiano, al describir este acontecimiento, lo hace atribuyéndolo a milagros de la omnipotencia y esto es contrario a la ley de amor; y además, esta biblia, en todos sus libros, se ve imborrable el sello de guerra que ha guiado a sus autores y no es el reflejo de la verdad; pero no es tampoco el libro, alma de la religión Universal; es sólo el freno de esta religión católica y cristiana que ha hecho suyo ese libro, con el que domina a sus adeptos.

La verdad de los hechos, que da principio a la nueva era de la ley escrita, hay que buscarla en los manuscritos originales y allí se ven las cosas racionalmente admisibles que no lo están en la biblia a que me refiero, y voy a dar algún dato en el siguiente párrafo.