CAPITULO SEPTIMO
ESCALA PROGRESIVA DE LAS RELIGIONES

Párrafo I
LA RELIGION FULICA

En 74 días de búsqueda afanosa he visto, que sería imposible seguir estudiando todas las religiones, por su innumerable variedad de nombres y ramas desgajadas del tronco matriz, cuyo tronco lo hemos descubierto en el sentimiento del primer hombre que suplicó a su compañero muerto; del que ya hemos dicho que fué la causa la expansión de su alma y que era un sentimiento natural.

Todas aquellas primitivas adoraciones, durante muchos centenares de siglos, no podrían formar grandes cuerpos por la escasa civilización y raros medios locomotivos; por lo que, las emigraciones, aunque eran muy frecuentes eran muy cortas y esto impidió que formara cuerpos respetables; por otra parte, la falta de la escritura era un obstáculo, pues los ritos perdían su forma primera por leves variaciones de una a otras y la tradición no puede hacer la fe de la historia, que aunque errónea también, lo escrito, escrito queda y todos leerán las mismas palabras; mientras que la tradición, de una historia hará una fábula y de un cuento, una historia.

Son tantas las religiones primitivas, como pueblos se fundaban, y cada pueblo adoptaba una nueva forma de religión conforme al Dios que se fraguaba aunque siempre tuviera en el alma y sentimientos del nuevo pueblo el mismo principio, que era el de identificarse en las ideas y el mismo fin; el culto al Algo superior que regía la naturaleza. En mi registro, encontré que ese "Algo" que yo digo, en los vedas lo llamaron "Aquello". Hay analogía, pues.

De fechas anteriores a Moisés, escasos son los recursos que los historiadores nos han dejado: y si algo encontramos, ha sido con el buen juicio de las ciencias arqueológica y geológica y estas no siempre pueden aclarar pensamientos abstractos, aunque puedan colegirse del estudio material de los símbolos encontrados.

Donde mayores datos se obtienen respecto de los religiones primitivas, es en la China ; se aclaran con bastante facilidad y se ve el cambio progresivo que tuvieron las antiguas religiones, que son poco más o menos las descriptas en párrafos anteriores, hasta que se refundieron en una, que se llamó, según nuestro idioma, Fhulaica, (Fúlica), que vino a ser más tarde el "Crisna" de Vedas, de Chinos y de todo el oriente, para refundirse más tarde en el Brahmanismo, que dominó muchos siglos antes de Moisés y sigue dominando en todo el oriente, aunque deshecha por el Budismo y otras.

La religión Fúlica era buena, aunque su representación material era muy tosca; pero era sagrada, porque el fuego era su emblema y es lo que al mundo llevó al progreso rápidamente; pero fue necesario dedicar personal que lo mantuviera y produjera nuevamente, de época en época y esto creó la casta sacerdotal, o "servidores divinos", que largos siglos cumplieron bien, pero que al fin se impusieron y provocaron el descontento entre los guerreros y se hizo necesario una autoridad superior a los sacerdotes y los guerreros y apareció el mandarín o rey, creado para mantener el orden entre los guerreros y los sacerdotes. Estos, hacían esfuerzos para probar que ellos venían de Dios y tenían derechos divinos y eran invulnerables y sólo ellos podían producir el fuego santo y confirmaban al mandarín (que era el mediador entre los guerreros, el pueblo y el sacerdocio) y se dieron el nombre de "Casta Divina”; lo que fué causa de que los guerreros más rebeldes, se sublevaran después de algunos siglos, llevándose consigo al pueblo consciente con su "idea de igualdad", que se instalaron en nuevos territorios, declarando la guerra, más tarde, a sus antiguos concreyentes.

De todo esto, resultó un bien muy grande y muy civilizador; los signos convencionales que se dieron y que pasaron a ser la escritura; que aunque ésta sólo tenía ocho o nueve sonidos, ellos se entendían; pero esta pobreza, a nosotros nos ha traído el desquicio de las interpretaciones, puesto que hablando, podemos expresar diferentes cosas con Ia misma palabra por el acento y el gesto, que en la escritura no se pueden expresar, sino muy difícilmente, los acentos y gestos, y aun menos las miradas y los tocamientos. Por esto hay grandes verdades ocultas en aquellos signos, que no son de nuestro dominio porque los intérpretes nos lo han dejado llenos de sombras que no tenían seguramente aquellos primeros escritos, más que en la pobreza de sus signos.

Ya hemos llegado a un punto en la humanidad, muy escabroso. Se habían unido todas las tendencias religiosas bajo la ley Fúlica que dominó todo lo que hoy es el Imperio de la China, Indias Orientales y el Asia Menor, por centenas de siglos, hasta que los sacerdotes, por su vida de parásitos y respeto del pueblo, se creyeron que eran de diferente masa que los demás y provocaron, con su prevaricación, el descontento justo de los guerreros y ya se entabló la guerra de razas, castas y supremacías. Hasta ese día, aunque la religión era idólatra, tenía un principio sano y allí se podía reconocer el asiento del Dios que busco; desde ese día, al dividirse la unidad, la verdadera idea de Dios, desaparece de todas las divisiones. Quedamos, pues, sin ver el asiento del Dios Amor y la religión Fúlica o del fuego, desaparece del mundo.

Pero éste, el mundo, debe saber, que esta religión fué la primera universal que congregó a los hombres bajo una sola creencia y que, aunque su emblema era material, era único, y en la unidad está Dios que es indivisible. La división, dejó otra vez en la niebla de la indecisión, de la incredulidad, del no ser, a la humanidad, que no puede ser sin Dios.

En este caso, ¿dónde te encontraré mi Dios de Amor? ¿dejarás a los hombres en la sombra? ¿volverán a la oscuridad? Tú eres padre de amor; no puedes dejar a tus hijos desheredados, pero ... ¿qué me dice mi razón? ¿qué veo que nunca vi? ¡Oh feliz culpa! ¡Oh feliz división! ¡Oh feliz ... prevaricación¡ Progresamos, viva la luz. Sigamos.